2 de enero de 2016

Días 1 y 3 de Enero de 2016. MARIA, MADRE DE DIOS Y 2º DE NAVIDAD C.

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Días 1 y 3 de Enero de 2016 
Queridos hermanos:
La celebración de las Fiestas de Navidad son celebraciones de abundancia. La abundancia del amor de Dios que hace un admirable intercambio: “O admirabile commercium! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad (LH, antífona de la octava de Navidad). (Citado en Catecismo 526).
Abundancia en las celebraciones litúrgicas. En pocos días celebramos la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo y adoración de los pastores, la Fiesta de la Sagrada Familia, Los santos inocentes, Santa María Madre de Dios, Segundo domingo de Navidad, la Epifanía y adoración de los Reyes Magos, el Bautismo del Señor. Esta abundancia es expresión de la abundancia del amor de Dios que ha de llegar a cada rincón, a cada cueva, a cada lugar humilde como Belén, a cada lugar alejado como Egipto en el que estuvo la Sagrada Familia huyendo de Herodes, a cada lugar ordinario como Nazaret donde Jesús vivió casi treinta años antes de empezar su ministerio público.
Abundancia de celebraciones y celebraciones de abundancia  del amor de Dios, que nos invitan a “no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. (…) Tenemos que ir más allá, más allá de la oscuridad, más allá de la atracción de las sirenas, más allá de la mundanidad, más allá de tantas modernidades que existen hoy, ir hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo.” (Francisco. Homilía 6-enero-2014). Aunque muchas veces damos la espalda a una vida de abundancia en el amor de Dios, pues vino a los suyos y los suyos no lo recibieron, “Jesús no desiste y no deja de ofrecerse a sí mismo y ofrecer su gracia que nos salva. Jesús es paciente, Jesús sabe esperar, nos espera siempre.” (Francisco. Ángelus 5 enero 2014). Esta abundancia del amor de Dios se comienza en la propia casa, practicando obras de misericordia: “Se comienza en casa y luego se sigue adelante, a toda la humanidad. Pero debemos comenzar en casa. Que el Espíritu Santo actúe en nuestro corazón, rompa las cerrazones y las durezas y nos conceda enternecernos ante la debilidad del Niño Jesús. (Francisco. Ángelus 1 enero 2014).
Que el derroche del amor de Dios manifestado en Jesús nos haga derrochar ternura y misericordia.
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor.

Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.

Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. (…) Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. Pero es algo más: es el sensus fidei del santo pueblo fiel de Dios, que nunca, en su unidad, nunca se equivoca.
María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano. «La Iglesia… camina en el tiempo… Pero en este camino —deseo destacarlo enseguida— procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María» (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 2). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros.(…) A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz y de Dios  (Homilía. Miércoles 1 de enero de 2014).
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
  y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal,
ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Palabra del Señor.

Dice san Juan en el Evangelio que leímos hoy: «En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió... El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre» (1, 4-5.9). Los hombres hablan mucho de la luz, pero a menudo prefieren la tranquilidad engañadora de la oscuridad. Nosotros hablamos mucho de la paz, pero con frecuencia recurrimos a la guerra o elegimos el silencio cómplice, o bien no hacemos nada en concreto para construir la paz. En efecto, dice san Juan que «vino a su casa, y los suyos no lo recibieron» (Jn 1, 11); porque «este es el juicio: que la luz —Jesús— vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras» (Jn 3, 19-20). Así dice san Juan en el Evangelio. El corazón del hombre puede rechazar la luz y preferir las tinieblas, porque la luz revela sus obras malvadas. Quien obra el mal, odia la luz. Quien obra el mal, odia la paz.(…) Ese don requiere ser implorado incesantemente en la oración. Recordemos, aquí en la plaza, ese cartel: «En la base de la paz está la oración». Este don se debe implorar y se debe acoger cada día con empeño, en las situaciones en las que nos encontramos. ...debe traducirse en obras de paz concretas. «¿Tú no te llevas bien con esta persona? ¡Haz las paces!»; «¿En tu casa? ¡Haz las paces!»; «¿En tu comunidad? ¡Haz las paces!»… Estos pequeños gestos tienen mucho valor: pueden ser semillas que dan esperanza.” (Homilía. 4-enero 2015)



+   Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12
Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
— «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
— «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judea,
no eres ni mucho menos la última
de las ciudades de Judea,
pues de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel.”»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
— «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, a vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
Palabra del Señor.

Dice el catecismo de la Iglesia Católica:
Pastor o mago, nadie puede alcanzar a Dios aquí abajo sino arrodillándose ante el pesebre de Belén y adorando a Dios escondido en la debilidad de un niño.” (563).
Te invitamos a adorar al Hijo de Dios en la humildad de la carne, en la debilidad de un niño, en el Santísimo Sacramento del altar y que esa adoración te lleve a practicar las obras de misericordia. VENITE, ADOREMUS.
Que la Virgen María, Madre de Dios, Madre de la Misericordia, nos lleve a la ADORACIÓN.
Vence la indiferencia y conquista la paz.

Este es el título del mensaje que dirige el Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz. Y el primer subtítulo dice: Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona.” Nos dice el papa: “Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, ... hasta asumir las formas de la que podría llamar una «tercera guerra mundial en fases». Pero algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, ...a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia.
Habla de la actitud del indiferente: “quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, …quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás, caracteriza una tipología humana bastante difundida y presente en cada época de la historia.
Tras lo cual describe algunas formas de indiferencia, siendo la primera “la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista. El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; busca no sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él. Por consiguiente, cree que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, y pretende tener sólo derechos. «Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien». La indiferencia acaba amenazando la paz. Por ello el Papa nos invita a pasar de la indiferencia a la misericordia, nos invita a la conversión del corazón, promoviendo una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia, porque la paz es fruto de una cultura de solidaridad, misericordia y compasión.
¡Colabora con tu parroquia!
Quedan menos de 2.000 € para cubrir el coste del Aire Acondicionado. Ayúdanos.
Puedes hacer tu donativo entregándolo en la parroquia, en mano al sacerdote, en el buzón parroquial o en la cuenta
que la parroquia tiene
en BANKIA (Paseo Germanías 82)
2038-6230-75-3000420970
 
1. El sábado 2 de enero a las 12.00 h. daremos información a los jóvenes acerca de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia que tendrá lugar a finales de julio del 2016. Más información Lorenzo Belda.
2. EL PAJE DE SUS MAJESTADES, LOS REYES DE ORIENTE: Ha confirmado su asistencia a la parroquia el sábado 2 de enero a las 7.30 tarde en los locales parroquiales.
3. Las colectas del sábado 2 y domingo 3 de enero serán extraordinarias para pagar el Crédito y la Hipoteca.
4. SUS MAJESTADES LOS REYES. Si no hay imprevistos de última hora, SSMM los Reyes de Oriente vendrán a visitarnos y presentar sus dones al Niño Jesús el 5 de enero a las 20.30 h. en el Templo parroquial. Todos los niños que quieran acompañar a SSMM deberán apuntarse junto con sus padres antes del 4 de enero en los despachos parroquiales.
5. Catequesis para jóvenes y adultos: Se harán los anuncios en las misas del 9 y 10 de enero. La primera catequesis será el martes 12 de enero. Los martes y viernes a las 9.30 noche, entrando por la calle Ciudad de Laval 29. Habrá servicio de guardería para los que tengan niños pequeños.
Del 4 al 10 de enero de 2016 
Lunes 4.  19.30 h.: En sufragio de: Octavio Monllor Colomina. 
Martes 5. Por la tarde: Solemnidad de la Epifanía del Señor. Con niños. Sin intención. 19.30 h.: En sufragio de: José Soler. 
Miércoles 6. Solemnidad de la Epifanía del Señor. 9.30 h.: Sin intención. 11.00 h.: Sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención. 
Jueves 7. San Raimundo de Peñafort. 19.30 h.: En sufragio de: Joaquín Grau y Maria Sala
Viernes 8. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Casanova. 
Sábado 9. Por la tarde: Fiesta del Bautismo del Señor. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención. 
Domingo 10. Fiesta del Bautismo del Señor. 9.30 h.: Sin intención. 11.00 h.: Sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención. 
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