22 de junio de 2018

Domingo 24 de junio de 2018. 12 Natividad de San Juan Bautista,

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com



Domingo 24 de Junio de 2018

                  Queridos hermanos:
Celebramos este domingo la Natividad de San Juan Bautista coincidiendo con el solsticio de verano.
«¡No! Se va a llamar Juan», dice con determinación Isabel, la esposa de Zacarías. «Juan es su nombre», escribe Zacarías, que ha quedado mudo en la visión y anuncio del ángel Gabriel. JUAN. Este nombre, que significa Dios es favorable, está tomado del verbo hebreo “hanan” que significa inclinarse. Dios se ha inclinado con bondad y ternura hacia su criatura. Y también significa “mirar con amor”. Dios se ha fijado en nuestra humillación, se ha inclinado y nos ha mirado con cariño. La persona que descubre esa mirada inclinada y amorosa de Dios no puede menos que descubrir que ha hallado gracia, que ha encontrado su favor. Decía Santo Tomás de Aquino que “el amor de Dios crea y difunde su bondad y su belleza en las personas a las que gratuitamente ama”. Su mirada, que se inclina y entresaca de la multitud del anonimato embelleciendo y llenando de su amor, es una buena noticia para toda la Iglesia. El nacimiento de Juan, y su mismo nombre, es una buena noticia para todos nosotros. En el nombre de Juan está todo lo que Dios quiere hacer con el hombre. Para ello Juan aprenderá a vivir de esta mirada llena de amor, viviendo en su presencia, teniendo la mano providente y protectora de Dios con él (cf. v. 66). Crecerá Juan fortaleciéndose “en el espíritu” (v.80), y vivirá en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel (cf. v.80). Este vivir en lugares desiertos ha sido su tónica en su vida. En primer lugar en el útero de su madre. Un lugar desierto y nunca habitado hasta ese momento, pues su madre era estéril. En su seno exultará al escuchar la Palabra de Dios a través de la voz de María. Allí se alegra y salta de gozo ante la inclinación del Señor que visita a su pueblo (Lc 1,68) en la persona de María. En segundo lugar viviendo en el desierto y aprendiendo a escuchar la voz del Señor. Y descubrirá esta voz del Señor en el Libro de la Consolación de Isaías. El capítulo 40 será para él la revelación de quien es él y cual es su misión. Por eso cuando en el Jordán le pregunten quien es responderá: “Yo soy la voz que grita en el desierto” (Jn 1,23). En tercer lugar en la cárcel, tras cumplir su misión de señalar a Jesús ante los hombres como el Cordero de Dios, será su precursor en la pasión, siendo encarcelado y luego decapitado.
Como Juan vivamos nuestra vocación en la Iglesia mirando a quien nos miró con amor, escuchando a quien nos habla y consuela, llenando los lugares vacíos y solitarios, incluso los lugares más duros, de la presencia del amor de Dios y del gozo de su mirada.
Jesús, vuestro párroco

+ Lectura del Santo Evangelio según san Lucas                 1,57-66.80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan».
Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así».
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?».
Porque la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.
Palabra del Señor
CON EL PAPA FRANCISCO
“Una Iglesia inspirada en la figura de Juan el Bautista: que «existe para proclamar, para ser voz de una palabra, de su esposo que es la palabra» y «para proclamar esta palabra hasta el martirio» a manos «de los más soberbios de la tierra». ...
La reflexión del Papa se centró en el citado paralelismo, porque «la Iglesia tiene algo de Juan», si bien es difícil delinear su figura. «Jesús dice que es el hombre más grande que haya nacido». He aquí entonces la invitación a preguntarse quién es verdaderamente Juan, dejando la palabra al protagonista mismo. Él, en efecto, cuando «los escribas, los fariseos, van a pedirle que explique mejor quién era», responde claramente: «Yo no soy el Mesías. Yo soy una voz, una voz en el desierto». En consecuencia, lo primero que se comprende es que «el desierto» son sus interlocutores; gente con «un corazón sin nada». Mientras que él es «la voz, una voz sin palabra, porque la palabra no es él, es otro. Él es quien habla, pero no dice; es quien predica acerca de otro que vendrá después». En todo esto está «el misterio de Juan» que «nunca se adueña de la palabra; la palabra es otro. Y Juan es quien indica, quien enseña», utilizando los términos «detrás de mí... yo no soy quien vosotros pensáis; viene uno después de mí a quien yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias». Por lo tanto, «la palabra no está», está en cambio «una voz que indica a otro». Todo el sentido de su vida «está en indicar a otro».
Prosiguiendo su homilía, el Papa Francisco puso de relieve que la Iglesia elige para la fiesta de san Juan «los días más largos del año; los días que tienen más luz, porque en las tinieblas de aquel tiempo Juan era el hombre de la luz: no de una luz propia, sino de una luz reflejada. Como una luna. Y cuando Jesús comenzó a predicar», la luz de Juan empezó a disiparse, «a disminuir, a desvanecerse». Él mismo lo dice con claridad al hablar de su propia misión: «Es necesario que Él crezca y yo mengüe».
«Voz, no palabra; luz, pero no propia, Juan parece ser nadie. He aquí desvelada «la vocación» del Bautista: «Rebajarse. Cuando contemplamos la vida de este hombre tan grande, tan poderoso —todos creían que era el Mesías—, cuando contemplamos cómo esta vida se rebaja hasta la oscuridad de una cárcel, contemplamos un misterio» enorme. En efecto «nosotros no sabemos cómo fueron» sus últimos días. Se sabe sólo que fue asesinado y que su cabeza acabó «sobre una bandeja como gran regalo de una bailarina a una adúltera. Creo que no se puede descender más, rebajarse». Sin embargo, sabemos lo que sucedió antes, durante el tiempo que pasó en la cárcel: conocemos «las dudas, la angustia que tenía»; hasta el punto de llamar a sus discípulos y mandarles «a que hicieran la pregunta a la palabra: ¿eres tú o debemos esperar a otro?». Porque no se le ahorró ni siquiera «la oscuridad, el dolor en su vida»: ¿mi vida tiene un sentido o me he equivocado?
En definitiva, el Bautista podía presumir, sentirse importante, pero no lo hizo: él «sólo indicaba, se sentía voz y no palabra». Este es, según el Papa Francisco, «el secreto de Juan». ...Fue un «hombre que se negó a sí mismo, para que la palabra» creciera. (Francisco. Meditaciones diarias. 24-6-2013) 

GAUDETE ET EXSULTATE
  
El Papa presenta dos sutiles enemigos o falsificaciones de la santidad, el gnosticismo y el pelagianismo. Hoy veremos este segundo.
Te podrías preguntar:

¿Qué es
el pelagianismo?

Es una herejía de los primeros momentos del cristianismo, que resurge en nuestros días.
Si el gnosticismo ponía el acento en que “es el conocimiento lo que nos hace mejores o santos” (GE 47), el pelagianismo pone el acento en la voluntad: el esfuerzo personal (cf. GE 48). Y de esta forma se olvidaban que «todo depende no del querer o del correr, sino de la misericordia de Dios» (Rm 9,16) y que «él nos amó primero» (1 Jn 4,19). (cf. GE 48). «En el fondo solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico». (GE 49). Es una voluntad sin humildad. Se les olvida que «no todos pueden todo» y que en esta vida las fragilidades humanas no son sanadas completa y definitivamente por la gracia. San Agustín en cambio decía: haz lo que puedas y pide lo que no puedas; o bien dile al Señor humildemente: «Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras». (cf. GE 49).
Pero yo quisiera dejar de ser débil. Quisiera ser fuerte.
Sí, esto queremos muchas veces para no vivir como hijos necesitados de Dios. Es necesario reconciliarse con los propios límites y debilidades: falta, dice el Papa, un reconocimiento sincero, dolorido y orante de nuestros límites que permita a la gracia actuar mejor en nosotros (cf. GE 50).
Se trata de aceptar nuestra realidad concreta y limitada, en la que actúa la gracia, que nos toma, transforma, capacita y cautiva con su don DE FORMA HISTÓRICA Y PROGRESIVA. (cf. GE 50).
La Iglesia enseñó reiteradas veces que no somos justificados por nuestras obras o por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Señor que toma la iniciativa. (GE 52). El II Sínodo de Orange enseñó con firme autoridad que nada humano puede exigir,
merecer o comprar el don de la gracia divina, y que todo lo que pueda cooperar con ella es previamente don de la misma gracia. (GE 53).
A veces se dice: “te estás ganando el cielo”. ¿Es una expresión correcta?
No. Nosotros no podemos comprar con nuestras obras el regalo de su amor y amistad. A veces se entiende el cielo como la ausencia de sufrimiento y no, más bien, como la plenitud de relación de amor con Dios y con los demás. Dios nos ofrece su amistad y amor gratis. Se nos invita, pues, a “vivir con una gozosa gratitud por ese regalo que nunca mereceremos”. O como decía Santa Teresita del Niño Jesús: “«En el atardecer de esta vida me presentaré ante ti con las manos vacías, Señor, porque no te pido que lleves cuenta de mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos». (cf. GE 54).
Juan, Precursor, Profeta y Bautista

717           "Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. (Jn 1, 6). Juan fue "lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre" (Lc 1, 15. 41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La "visitación" de María a Isabel se convirtió así en "visita de Dios a su pueblo" (Lc 1, 68).

718           Juan es "Elías que debe venir" (Mt 17, 10-13): El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como "precursor"] del Señor que viene. En Juan el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de "preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (Lc 1, 17).

719  Juan es "más que un profeta" (Lc 7, 26). En él, el Espíritu Santo consuma el "hablar por los profetas". Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías (cf. Mt 11, 13-14). Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la "voz" del Consolador que llega (Jn 1, 23; cf. Is 40, 1-3).

720  En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la "semejanza" divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento (cf. Jn 3, 5).

524 Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que El crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30). 
Oremos por los sacerdotes ordenados el sábado 23 de junio. Oremos también por todos los que, de una forma o de otra, han recibido el ministerio de la predicación de la Palabra de Dios en el seno de su iglesia: el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos, catequistas, misioneros, educadores, monitores, padres de familia, abuelos, profesores, maestros, didáscalos, pedagogos, teólogos…
Oremos también por los inmigrantes, los que han llegado y los que ya están en nuestras tierras hace tiempo.

 El campamento de este año se realizará del lunes 2 al domingo 8 de julio en el Campamento San Juan Pablo II de Siete Aguas para niños entre 6 y 12 años. Es un campamento organizado por las Parroquias de Cristo Rey y San Francisco de Borja de Gandía.

Hay mas de sesenta niños apuntados hasta el momento. Y contará con la ayuda de unos 15 monitores, unos 10 premonitores, dos sacerdotes y equipo de cocina.

LA SALIDA SERÁ
EL LUNES 2 DE JULIO
A LAS 8.15 h.
DESDE EL PARKING DE JUZGADOS

TE ESPERAMOS

Campaña de recogida de donativos para la obra de los ventanales.
Coste de toda la obra: 1.915,43 €.
Recaudado: 555 €
Falta pagar: 1.360, 43 €
Por favor ¿puedes ayudarnos?

Puedes hacer tus donativos en BANKIA

ES83-2038-6230-75-3000420970

O bien poniendo un sobre en el buzón parroquial
1. Campamento de POSTCONFIRMACIÓN: Del 15 al 19 de agosto en el Hostal de la Trucha en la población de Villarluengo (Teruel). Preinscripción de 25 € antes del 22 de junio.
2. El sábado 30 de junio y el domingo 1 de julio se realizará en todas las misas la colecta de carácter pontificio llamada “Óbolo de San Pedro”, destinada a ayudar a la caridad del Santo Padre en las múltiples necesidades de la Iglesia universal. Los donativos de los fieles ofrecidos al Santo Padre en esta colecta, se emplean en obras misioneras y de promoción social.
A PARTIR DEL 1 DE JULIO HASTA OCTUBRE
De lunes a viernes:
a las 19.30 h.

HORARIO de los sábados:
Misas los sábados tarde a las 19.30 h.
y a las 21.00 h. (con las comunidades).
HORARIO de los domingos:
11.00 h. y 19.30 h.
HORARIO DE CONFESIONES
Media hora antes de las misas
Del 25 al 1 de julio de 2018
Lunes 25.  19.30 h.: Sin intención. 
Martes 26. San José Mª Escrivá de Balaguer, presbítero. San Pelayo, mártir. 19.30 h.: Sin intención. 
Miércoles 27. San Cirilo de Alejandría, obispo y mártir. 19.30 h.: Sin intención.
Jueves 28. Por la mañana: San Ireneo, obispo y mártir. Por la tarde: Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 29. Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles. 19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche. En acción de gracias de un matrimonio en su 26 aniversario de boda.
Sábado 30. Por la mañana: Santos Protomártires de la Santa Iglesia de Roma. Por la tarde: DOMINGO XIII DEL T.O.
19.30 h.: En sufragio de: Víctor Ferragut. 21.00 h.: Sin intención.
Domingo 1. DOMINGO XIII DEL T.O.
11.00 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.


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Puedes descargar la Hoja Parroquial:

15 de junio de 2018

Domingo 17 de junio de 2018. 11 Tiempo Ordinario B

HOJA PARROQUIAL

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com





Domingo 17 de Junio de 2018


EDITORIAL

                           Queridos hermanos:
Dos son las parábolas que Jesús utiliza este domingo para ayudarnos. “En las parábolas, Jesús no es sólo el sembrador que siembra la semilla de la palabra de Dios, sino que es semilla que cae en la tierra para morir y así poder dar fruto”.  (Benedicto XVI. Jesús de Nazaret).

Podría Jesús haber utilizado la imagen de un agricultor nervioso y angustiado, casi sin dormir y preocupado acerca del éxito de lo sembrado. Al contrario: el agricultor ha hecho su trabajo: “echa semilla en la tierra” (v. 26). Y después “duerme”. Tiene confianza. Por eso puede dormir. Y “se levanta de mañana”. Tiene esperanza, por eso se levanta de mañana. El labrador no sabe cómo (cf. v. 27), pero la semilla, ella sola, (dice el texto griego aùtomáte, es decir, por sí misma), germina, ella sola crece, ella sola produce los tallos, ella sola produce la espiga y ella sola produce el grano. La semilla sabe lo que tiene que hacer. Tiene en sí todo su desarrollo. Necesita “nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor.” (Francisco. Ángelus. 14-6-2015). ¿Qué hace mientras el agricultor? Tiene paciencia, “espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías” (St 5,7). El agricultor ha sembrado, espera con paciencia y esperanza. “Él confía en el poder interior de la semilla misma y en la fertilidad del terreno.” (Francisco. Ángelus. 14-6-2015). Y al final mete la hoz porque ha llegado la siega (v.29). Ha hecho bien su trabajo. Como el siervo inútil, ha hecho lo que tenía que hacer.” (cf. Lc 17,10). “La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir. El Evangelio habla de una semilla que, una vez sembrada, crece por sí sola también cuando el agricultor duerme (cf. Mc 4,26-29). “La Iglesia debe aceptar esa libertad inaferrable de la Palabra, que es eficaz a su manera, y de formas muy diversas que suelen superar nuestras previsiones y romper nuestros esquemas.” (Evangelii Gaudium 22). Sembremos, confiemos, esperemos, contemplemos la potencialidad de la Palabra y a su tiempo seguemos, recojamos lo sembrado para Dios, para alimento de nuestros hermanos, para próxima siembra.

En la segunda parábola podría Jesús haber utilizado la imagen del alto cedro para describirse a sí mismo, o la de la palmera. Jesús escogió para sí imágenes muy humildes. La vid, que da el fruto dulce de la uva. Y el árbol de la mostaza, cuya semilla es la más pequeña conocida, pero cuando es sembrada y crece “se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra” (v. 32). “Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante.” (Francisco. Ángelus. 14-6-2015), pero que “echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra” (v. 32). La acogida, hermoso fruto de la caridad, que es Cristo.

Jesús, vuestro párroco




+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.




543           Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel (cf. Mt 10, 5-7), este reino mesiánico está destinado a acoger a los hombres de todas las naciones (cf. Mt 8, 11; 28, 19). Para entrar en él, es necesario acoger la palabra de Jesús:

                  La palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo: los que escuchan con fe y se unen al pequeño rebaño de Cristo han acogido el Reino; después la semilla, por sí misma, germina y crece hasta el tiempo de la siega (LG 5).

544           El Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, es decir a los que lo acogen con un corazón humilde.

546  Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza (cf. Mc 4, 33-34). Por medio de ellas invita al banquete del Reino (cf. Mt 22, 1-14), pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo (cf. Mt 13, 44-45); las palabras no bastan, hacen falta obras (cf. Mt 21, 28-32). Las parábolas son como un espejo para el hombre: ¿acoge la palabra como un suelo duro o como una buena tierra (cf. Mt 13, 3-9)? ¿Qué hace con los talentos recibidos (cf. Mt 25, 14-30)? Jesús y la presencia del Reino en este mundo están secretamente en el corazón de las parábolas. Es preciso entrar en el Reino, es decir, hacerse discípulo de Cristo para "conocer los Misterios del Reino de los cielos" (Mt 13, 11). Para los que están "fuera" (Mc 4, 11), la enseñanza de las parábolas es algo enigmático (cf. Mt 13, 10-15).




EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA

“El Evangelio de hoy está formado por dos parábolas muy breves: la de la semilla que germina y crece sola, y la del grano de mostaza (cf. Mc 4, 26–34). A través de estas imágenes tomadas del mundo rural, Jesús presenta la eficacia de la Palabra de Dios y las exigencias de su Reino, mostrando las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso en la historia.
En la primera parábola la atención se centra en el hecho que la semilla, echada en la tierra, se arraiga y desarrolla por sí misma, independientemente de que el campesino duerma o vele. Él confía en el poder interior de la semilla misma y en la fertilidad del terreno. En el lenguaje evangélico, la semilla es símbolo de la Palabra de Dios, cuya fecundidad recuerda esta parábola. Como la humilde semilla se desarrolla en la tierra, así la Palabra actúa con el poder de Dios en el corazón de quien la escucha. Dios ha confiado su Palabra a nuestra tierra, es decir, a cada uno de nosotros, con nuestra concreta humanidad. Podemos tener confianza, porque la Palabra de Dios es palabra creadora, destinada a convertirse en «el grano maduro en la espiga» (v. 28). Esta Palabra si es acogida, da ciertamente sus frutos, porque Dios mismo la hace germinar y madurar a través de caminos que no siempre podemos verificar y de un modo que no conocemos (cf. v. 27). Todo esto nos hace comprender que es siempre Dios quien hace crecer su Reino —por esto rezamos mucho «venga a nosotros tu Reino»—, es Él quien lo hace crecer, el hombre es su humilde colaborador, que contempla y se regocija por la acción creadora divina y espera con paciencia sus frutos. La Palabra de Dios hace crecer, da vida. (…)
La segunda parábola utiliza la imagen del grano de mostaza. Aun siendo la más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta hacerse «más alta que las demás hortalizas» (Mc 4, 32). Y así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante.
Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; (…) Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que fermenta toda la masa del mundo y de la historia.
De estas dos parábolas nos llega una enseñanza importante: el Reino de Dios requiere nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor. Nuestra débil obra, aparentemente pequeña frente a la complejidad de los problemas del mundo, si se la sitúa en la obra de Dios no tiene miedo de las dificultades. La victoria del Señor es segura: su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. Esto nos abre a la confianza y a la esperanza, a pesar de los dramas, las injusticias y los sufrimientos que encontramos. La semilla del bien y de la paz germina y se desarrolla, porque el amor misericordioso de Dios hace que madure.
Que la santísima Virgen, que acogió como «tierra fecunda» la semilla de la divina Palabra, nos sostenga en esta esperanza que nunca nos defrauda. (Francisco. Ángelus. 14-junio-2015).




GAUDETE ET EXSULTATE


El Papa presenta dos sutiles enemigos o falsificaciones de la santidad, el gnosticismo y el pelagianismo.
Te podrías preguntar:

¿Qué es
el gnosticismo?

Es una herejía de los primeros momentos del cristianismo, que resurge en nuestros días.

Da más importancia a la propia experiencia o al propio razonamiento que a Dios mismo que sigue aconteciendo, sigue sorprendiéndonos. Y que a la vida de los demás. El gnosticismo es siempre una búsqueda de controlar a Dios, someterlo a los propios razonamientos. Y de controlar a los demás.

“Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qué circunstancia histórica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro. Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios” (GE 41).

Con frecuencia se produce una peligrosa confusión: creer que porque sabemos algo o podemos explicarlo con una determinada lógica, ya somos santos, perfectos, mejores que la «masa ignorante» (GE 45). Pero en realidad, lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen (GE 37).

Entonces ¿no hemos de tener experiencias de Dios? ¿Hemos de permanecer ignorantes?

Lo que sabemos o hemos experimentado debe abrirnos a “tocar la carne sufriente de Cristo en los otros” (GE 37), descubriendo la presencia de Dios en toda vida humana: “Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida” (GE 42). El gnosticismo suele disfrazarse de una espiritualidad desencarnada. prefieren «un Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia, una Iglesia sin pueblo» (GE 37).

Que sepamos cosas de Dios, que estudiemos teología, que acudamos a charlas de formación no es malo. Que hagamos ejercicios espirituales, vayamos a retiros, celebremos la Palabra de Dios, estudiemos la Sagrada Escritura o hagamos convivencias espirituales no es nada malo. El peligro estaría en quedarse en esa experiencia o ese conocimiento y no ir a Dios o al hermano, absolutizando la propia experiencia o conocimiento y juzgando a los demás según la capacidad que tengan de comprender la profundidad de determinadas doctrinas” (GE 37).

Es decir, lo que sabemos o hemos experimentado acerca de Dios, de Jesucristo, de la vida de la gracia, de la Iglesia, debe ayudarnos a crecer en la vida de piedad, sin apagar el espíritu de oración y devoción y creciendo en la misericordia para con el prójimo (cf. GE 46).



 El campamento de este año se realizará del lunes 2 al domingo 8 de julio en el Campamento San Juan Pablo II de Siete Aguas para niños entre 6 y 12 años. 

Es un campamento organizado por las Parroquias de Cristo Rey y San Francisco de Borja de Gandía.

Ocasión para crecer en la relación con Jesucristo, para crecer humanamente en todos los aspectos de la vida del niño, un verdadero paso del Señor por la vida de los niños.

Hay unos sesenta niños apuntados hasta el momento. Y contará con la ayuda de unos 15 monitores, unos 10 premonitores, dos sacerdotes y equipo de cocina.

TE ESPERAMOS






Campaña de recogida de donativos para la obra de los ventanales.
Coste de toda la obra: 1.915,43 €.
Recaudado: 555 €
Falta pagar: 1.360, 43 €
Por favor ¿puedes ayudarnos?
Se acerca el verano y los ingresos en la Parroquia bajan considerablemente. Pero seguimos teniendo que pagar casi 3.000 € al mes.


...facilitas que siga
entrando aire y luz
a nuestra parroquia!!!

Puedes hacer tus donativos en BANKIA

ES83-2038-6230-75-3000420970

O bien poniendo un sobre en el buzón parroquial






1.El sábado 23 de junio es la Ordenación de presbíteros en nuestra diócesis. En la catedral de Valencia a las 11.00 h. Les invitamos a rezar por los candidatos al presbiterado.
2. El domingo 24 de junio es la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. Con este motivo las misas del sábado 23 por la tarde (19.30 h. y 21.00 h.) y las del domingo 24 serán de esta solemnidad.
3. Campamento de POSTCONFIRMACIÓN: Del 15 al 19 de agosto en el Hostal de la Trucha en la población de Villarluengo (Teruel). Preinscripción de 25 € antes del 22 de junio.

De lunes a viernes:
a las 19.30 h.
 HORARIO de los sábados:
Misas los sábados tarde a las 19.30 h.
y a las 21.00 h. (con las comunidades).
HORARIO de los domingos:
10.00 h. 11.30 h. y 19.30 h.
HORARIO DE CONFESIONES
Media hora antes de las misas
La misa de 6 tarde de los sábados se suprime hasta octubre




Del 18 al 24 de junio de 2018


Lunes 18.  19.30 h.: Sin intención. Martes 19. San Romualdo, abad. 19.30 h.: Sin intención. Miércoles 20. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí– Sanchis. Jueves 21. San Luis Gonzaga. 19.30 h.: Sin intención. Viernes 22. San Paulino de Nola, obispo; San Juan Fisher, obispo y Santo Tomás Moro, mártir. 19.30 h.: Sin intención.
Sábado 23. Por la tarde: SOLEMNIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Cabanilles. 21.00 h.: Sin intención.
Domingo 24. SOLEMNIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
10.00 h.: Sin intención. 11.30 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: En sufragio de: Juanita Saez; Juana y María Gassent.