12 de abril de 2017

Domingo 16 de abril de 2017. 1 Domingo de Resurreción A

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 16 de Abril de 2017

EL SANTO FRENAZO    
              Queridos hermanos:
En estos días santos vemos las consecuencias del miedo en los discípulos: niegan y abandonan a Jesús. Huyen, se esconden… Las mujeres, en cambio, acompañan a Jesús hasta el Calvario, miran desde lejos su crucifixión y muerte (cf. Mt 27,55-56), permanecen sentadas frente al sepulcro (cf. Mt 27, 61). Y el primer día de la semana solo acuden a ver el sepulcro (cf. Mt 28,1), a diferencia de los otros evangelistas que nos dicen que fueron a ungir el cuerpo de Jesús.
El miedo nos deja la sensación de desprotección, de impotencia. Nos paraliza. Decía el Papa Francisco: “El miedo es una actitud que nos hace daño. Nos debilita, nos empequeñece. También nos paraliza”. Una persona que tiene miedo “no hace nada, no sabe qué hacer”. Está concentrada en sí misma, para que “no le pase algo malo”. Y “el miedo te lleva a un egocentrismo egoísta y te paraliza”. “Un cristiano miedoso es una persona que no ha entendido el mensaje de Jesús. (Francisco. Meditación diaria. 5-15.2015).
Este miedo se ve en los discípulos: paralizados, ensimismados. No saben qué hacer. Las mujeres, en cambio, “fueron a ver”. Un ángel del cielo nos dice lo que buscaban: “sé que buscáis a Jesús, el crucificado.” (cf. Mt 28, 5). Fueron a buscar al amor de su alma. (cf. Ct 1,5). Lo buscarán hasta que puedan asirse a él, no soltarlo, como la esposa del Cantar de los Cantares. (Cf. Ct 3, 1-4). Lo buscarán, aun cuando puedan recibir algún golpe o paliza en la búsqueda del amado. (cf. Ct 5,6-7).
No ha resucitado y lo buscan. ¿Por qué? Porque fueron amadas por Jesús. Están heridas de amor. Enfermas de amor. (Cf. Ct 5,8). Y la única medicina es Jesús, aunque esté muerto y sepultado. Por ello le seguían donde fuera y le servían. (cf. Mt 27, 55). Este evangelio nos presenta el genio femenino. Una mujer amada es fiel hasta el final. Y si busca al Amado estando difunto, ¿qué no hará la mujer cuando sepa que ha resucitado? Es entonces cuando reciben el anuncio del ángel que les dice: “Ha resucitado, como había dicho.” (Mt 28,6). Si el amor hace salir y buscar, el solo anuncio de que el Amado está vivo hace correr, da pies ligeros: “se marcharon a toda prisa del sepulcro”, “corrieron a anunciarlo”. El miedo paraliza, el amor busca, la alegría de la resurrección hace correr. Y entonces… santo frenazo. Jesús les sale al encuentro. “Alegraos… No tengáis miedo… id a comunicar.” Ellas frenan, pues a quien buscan es a Él, al Amado, y se acercan, y se postran, y le abrazan, y luego van.
Necesitamos empaparnos del genio femenino y parecernos a estas santas mujeres en el amor, la búsqueda, la alegría, la valentía, la comunicación, pero sobre todo, el santo frenazo de pararnos con el Amado y dejar que nos llene de su VIDA.
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Mateo        28, 1-10

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: - «Vosotras, no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis." Mirad, os lo he anunciado.»
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
- «Alegraos.» Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: - «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
Palabra del Señor.


La Misericordia de nuestro Dios es infinita e inefable y expresamos el dinamismo de este misterio como una Misericordia «siempre más grande», una Misericordia en camino, una Misericordia que cada día busca el modo de dar un paso adelante, un pasito más allá, avanzando sobre las tierras de nadie, en las que reinaba la indiferencia y la violencia.
Y así fue la dinámica del buen Samaritano que «practicó la misericordia» (Lc 10,37): se conmovió, se acercó al
herido, vendó sus heridas, lo llevó a la posada, se quedó esa noche y prometió volver a pagar lo que se gastara de más. Esta es la dinámica de la Misericordia, que enlaza un pequeño gesto con otro, y sin maltratar ninguna fragilidad, se extiende un poquito más en la ayuda y el amor. Cada uno de nosotros, mirando su propia vida con la mirada buena de Dios, puede hacer un ejercicio con la memoria y descubrir cómo ha practicado el Señor su misericordia para con nosotros, cómo ha sido mucho más misericordioso de lo que creíamos y, así, animarnos a desear y a pedirle que dé un pasito más, que se muestre mucho más misericordioso en el futuro. «Muéstranos Señor tu misericordia» (Sal 85,8). Esta manera paradójica de rezar a un Dios siempre más misericordioso ayuda a romper esos moldes estrechos en los que tantas veces encasillamos la sobreabundancia de su Corazón. Nos hace bien salir de nuestros encierros, porque lo propio del Corazón de Dios es desbordarse de misericordia, desparramarse, derrochando su ternura, de manera tal que siempre sobre, ya que el Señor prefiere que se pierda algo antes de que falte una gota, que muchas semillas se la coman los pájaros antes de que se deje de sembrar una sola, ya que todas son capaces de portar fruto abundante, el 30, el 60 y hasta el ciento por uno. (Francisco. Homilía en la Misa Crismal. Jueves Santo, 24 de marzo de 2016)

“Los gestos hablan más que las imágenes y las palabras. Los gestos. Hay, en esta Palabra de Dios que hemos leídos, dos gestos: Jesús que sirve, que lava los pies. Él, que era el jefe, lava los pies a los demás, a los suyos, a los más pequeños. El segundo gesto: Judas que se dirige a los enemigos de Jesús, a los que no quieren la paz con Jesús, para recoger el dinero con el que lo traicionó, las 30 monedas. Dos gestos. (…) Pero detrás de ese gesto, como detrás de Judas, estaban otros. Detrás de Judas estaban los que dieron el dinero para que Jesús fuese entregado. (…) Dos gestos: por una parte Jesús lava los pies, mientras Judas vende a Jesús por dinero.” (Francisco. C.A.R.A. Auxilium. Castelnuovo di Porto (Roma). Jueves Santo, 24 de marzo de 2016)
Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria.

(…) Oh Cruz de Cristo, imagen del amor sin límite y vía de la Resurrección, aún hoy te seguimos viendo en las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso o la admiración de los demás.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros fieles y humildes que alumbran la oscuridad de nuestra vida, como candelas que se consumen gratuitamente para iluminar la vida de los últimos.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en el rostro de las religiosas y consagrados –los buenos samaritanos– que lo dejan todo para vendar, en el silencio evangélico, las llagas de la pobreza y de la injusticia.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los misericordiosos que encuentran en la misericordia la expresión más alta de la justicia y de la fe.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las personas sencillas que viven con gozo su fe en las cosas ordinarias y en el fiel cumplimiento de los mandamientos.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los arrepentidos que, desde la profundidad de la miseria de sus pecados, saben gritar: Señor acuérdate de mí cuando estés en tu reino.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los beatos y en los santos que saben atravesar la oscuridad de la noche de la fe sin perder la confianza en ti y sin pretender entender tu silencio misterioso.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las familias que viven con fidelidad y fecundidad su vocación matrimonial.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los voluntarios que socorren generosamente a los necesitados y maltratados.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los perseguidos por su fe que con su sufrimiento siguen dando testimonio auténtico de Jesús y del Evangelio.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los soñadores que viven con un corazón de niños y trabajan cada día para hacer que el mundo sea un lugar mejor, más humano y más justo.
En ti, Cruz Santa, vemos a Dios que ama hasta el extremo, y vemos el odio que domina y ciega el corazón y la mente de los que prefieren las tinieblas a la luz.
Oh Cruz de Cristo, Arca de Noé que salvó a la humanidad del diluvio del pecado, líbranos del mal y del maligno. Oh Trono de David y sello de la Alianza divina y eterna, despiértanos de las seducciones de la vanidad. Oh grito de amor, suscita en nosotros el deseo de Dios, del bien y de la luz.
Oh Cruz de Cristo, enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche. Oh Cruz de Cristo, enséñanos que la aparente victoria del mal se desvanece ante la tumba vacía y frente a la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada lo podrá derrotar u oscurecer o debilitar. Amén. (Palabras del Papa Francisco en el Vía Crucis del Coliseo el 25-3-2016).
«Pedro fue corriendo al sepulcro» (Lc 24,12). ¿Qué pensamientos bullían en la mente y en el corazón de Pedro mientras corría? El Evangelio nos dice que los Once, y Pedro entre ellos, no creyeron el testimonio de las mujeres, su anuncio pascual. Es más, «lo tomaron por un delirio» (v.11). En el corazón de Pedro había por tanto duda, junto a muchos sentimientos negativos: la tristeza por la muerte del Maestro amado y la desilusión por haberlo negado tres veces durante la Pasión.

Hay en cambio un detalle que marca un cambio: Pedro, después de haber escuchado a las mujeres y de no haberlas creído, «sin embargo, se levantó» (v.12). No se quedó sentado a pensar, no se encerró en casa como los demás. No se dejó atrapar por la densa atmósfera de aquellos días, ni dominar por sus dudas; no se dejó hundir por los remordimientos, el miedo y las continuas habladurías que no llevan a nada. Buscó a Jesús, no a sí mismo. Prefirió la vía del encuentro y de la confianza y, tal como estaba, se levantó y corrió hacia el sepulcro, de dónde regresó «admirándose de lo sucedido» (v.12). Este fue el comienzo de la «resurrección» de Pedro, la resurrección de su corazón. Sin ceder a la tristeza o a la oscuridad, se abrió a la voz de la esperanza: dejó que la luz de Dios entrara en su corazón sin apagarla.
También las mujeres, que habían salido muy temprano por la mañana para realizar una obra de misericordia, para llevar los aromas a la tumba, tuvieron la misma experiencia. Estaban «despavoridas y mirando al suelo», pero se impresionaron cuando oyeron las palabras del ángel: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (v.5).
Al igual que Pedro y las mujeres, tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos en cambio al Señor nuestros sepulcros sellados ―cada uno de nosotros los conoce― , para que Jesús entre y lo llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas. Él desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover esta noche es ésta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos. Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida.
Continuamente vemos, y veremos, problemas cerca de nosotros y dentro de nosotros. Siempre los habrá, pero en esta noche hay que iluminar esos problemas con la luz del Resucitado, en cierto modo hay que «evangelizarlos». Evangelizar los problemas. No permitamos que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazón, sino escuchemos las palabras del Ángel: el Señor «no está aquí. Ha resucitado» (v.6); Él es nuestra mayor alegría, siempre está a nuestro lado y nunca nos defraudará.
Este es el fundamento de la esperanza, que no es simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo. La esperanza cristiana es un don que Dios nos da si salimos de nosotros mismos y nos abrimos a él.” (Francisco. Homilía Vigilia Pascual. 26-3-2016).
 Ayuda a las necesidades que aparecen en la cruz de la entrada.

Anterior recaudación 28-3-2017: 730 €.
Recaudado hasta el 4-4-2017: 240 €.
Total recaudación: 970 €.

GASTOS RESTAURACIÓN VIVIENDA PARROQUIAL
5.623,32 €
Ocho donativos: 1.340 €
Se recaudaron:  3.890,90 
Falta pagar:     1.732,42  €
Donativos en BANKIA
ES83-2038-6230-75-3000420970
 
1. ORDENACIÓN SACERDOTAL: El sábado 22 de abril a las 19.00 h. en la Iglesia del Temple de Valencia será ordenado presbítero por el arzobispo de Valencia D. Antonio Cañizares el diácono Juan Carlos Picornell, CVMD, feligrés de nuestra parroquia, junto a su hermano de congregación Matteo. Recemos por él. Su Primera Misa será al día siguiente, domingo 23 de abril a las 11.30 h. en nuestra parroquia de San Francisco de Borja de Gandía.
2. Durante la semana de la octava de Pascua se interrumpen las oraciones matinales de Laudes a las 9.30 h. Continuarán el martes 25 de abril.
Del 17 al 23 de abril de 2017
Lunes 17. Octava de Pascua.  19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Peiró-Camarena. 
Martes 18. Octava de Pascua. 19.30 h.: En sufragio de: Rvdo. D. Bernardino Buendía; Isabel Terrades y Petri Martínez. 
Miércoles 19. Octava de Pascua. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Vidal—Martínez. 
Jueves 20. Octava de Pascua. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí-Sanchis. 
Viernes 21. Octava de Pascua. 19.30 h.: En sufragio de: los cristianos perseguidos difuntos. 
Sábado 22. Octava de Pascua. Por la tarde: Segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: Sin intención.
Domingo 23. Segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia. 10.00 h.: Sin intención. 11.30 h.: Pro Pópulo. PRIMERA MISA DE D. JUAN CARLOS PICORNELL MORANT. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Cabanilles.
Lunes 24. Fiesta de San Vicente Ferrer. Propio Diocesano. 19.30 h.: Sin intención.
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8 de abril de 2017

Domingo 9 de abril de 2017. 6 DOM RAMOS A.

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 9 de Abril de 2017

               Queridos hermanos:
Vamos a celebrar la Pascua. El paso del Señor. El domingo de Ramos inaugura la Semana Santa. Los preparativos son necesarios. (cf. Ex 12, 1-14; Mt 26,17.19). De nada serviría una preparación exterior, limpieza general del templo, ponerse un buen traje o vestido para las celebraciones, sin limpiar y preparar la sala interior. Preparación exterior y preparación interior.
En más de una ocasión el Papa Francisco ha manifestado su temor, inspirado en una frase de San Agustín: («Timeo Iesum transeuntem» (Serm., 88, 13). “Tengo miedo cuando pasa el Señor”. ¿Por qué? “Porque tengo miedo de que pase y no me dé cuenta”. (cf. Meditación diaria. 6-9-2013).
En otra ocasión dijo: “Me vuelve a la mente la frase de san Agustín: «Timeo Iesum transeuntem» (Serm., 88, 13), «tengo miedo de que el Señor pase» y no le reconozca, que el Señor pase delante de mí en una de estas personas pequeñas, necesitadas y yo no me dé cuenta de que es Jesús. ¡Tengo miedo de que el Señor pase y no le reconozca! Me he preguntado por qué san Agustín dijo que temiéramos el paso de Jesús. La respuesta, desgraciadamente, está en nuestros comportamientos: porque a menudo estamos distraídos, indiferentes, y cuando el Señor nos pasa cerca perdemos la ocasión del encuentro con Él.” (Audiencia. 12-10-2016)
La cita que el Papa hace está sacada de un Sermón de San Agustín sobre los dos ciegos de Jericó de San Mateo. «Tengo miedo de que el Señor pase». Jericó es la etapa previa a llegar a Jerusalén. El evangelista San Mateo coloca este pasaje justo antes de entrar en Jerusalén como Mesías. Igualmente nosotros estamos a las puertas de la Pascua. En el evangelio los dos ciegos gritaban: “¡Señor, ten compasión de nosotros, hijo de David!” (Mt 20,30). Pero la gente les increpaba para que callaran. Y ellos gritaron más fuerte: “¡Señor, ten compasión de nosotros, hijo de David!” (Mt 20,31). San Agustín invita a gritar, pero no solamente levantando la voz. Podemos tener levantada la voz y calladas nuestras costumbres, las buenas obras. “¿Quién es el que grita a Cristo? Quien desprecia los placeres del mundo, clama a Cristo; quien dice, no con la lengua, sino con la vida: El mundo está crucificado para mí y yo para el mundo, ése es el que clama a Cristo. Grita a Cristo el que reparte y da a los pobres para que su justicia permanezca por los siglos de los siglos. Quien escucha y no se hace el sordo: Vended vuestras cosas y dadlas a los pobres; procuraos bolsos que no envejecen, un tesoro indefectible en el cielo: como si oyese el sonido de los pasos de Cristo que pasa, grite el ciego por estas cosas, es decir, hágalas realidad. Su voz sean sus hechos. Comience a despreciar al mundo, a distribuir sus cosas al necesitado, a tener en nada lo que los hombres aman; desprecie las injurias, no apetezca la venganza, prepare la è otra mejilla al que le hiere, ore por los enemigos; si alguien le quitare lo suyo, no lo exija; si, al contrario, hubiere quitado algo a alguien, devuélvale el cuádruplo.” (Sermón 88,12).
Y entonces comenta San Agustín que cuando uno se pone a poner en práctica estas palabras de Jesús, igual que en el evangelio, se intenta hacer callar esa voz, ese grito a Jesús que pasa. “la gente les increpó para que callaran” (Mt 20,31). Dice San Agustín: “Quienes aman el mundo se le ponen en contra. «¿Es que te has vuelto loco? No te pases; ¿acaso los demás no son cristianos? Esto es una idiotez, una locura». Otras cosas como éstas grita la turba para que los ciegos no clamen. La turba reprendía a los que clamaban, pero no tapaba sus clamores. Comprendan lo que han de hacer quienes desean ser curados. También ahora pasa Jesús; los que se hallan a la vera del camino, griten. Tales son los que le honran con los labios, pero su corazón está alejado de Dios.” (Sermón 88,13). Y entonces es cuando dice San Agustín la frase que cita el Papa: “Temo a Jesús que pasa… Los buenos cristianos, los realmente entusiastas y deseosos de cumplir los preceptos de Dios escritos en el Evangelio, se sienten impedidos por los cristianos malos y tibios. La misma muchedumbre de los que están con el Señor les prohíbe clamar, es decir, les prohíbe obrar el bien, no sea que con su perseverancia sean curados. Clamen ellos, no se cansen ni se dejen como arrastrar por la autoridad de la masa; no imiten siquiera a los que, siendo cristianos desde antiguo, viven mal y sienten envidia de las buenas obras. No digan: «Vivamos como vive tan gran multitud». ¿Por qué no como ordena el Evangelio? ¿Por qué quieres vivir conforme a la reprensión de la turba que le impide gritar y no conforme a las huellas de Cristo que pasa? Te insultarán, te vituperarán, te llamarán para que vuelvas atrás; tú grita hasta que tu grito llegue a los oídos de Jesús. Pues quienes perseveren en el hacer lo que ordenó Cristo, sin hacer caso de la muchedumbre que lo prohíbe, y no se sobrevaloren por el hecho de que parecen seguir a Jesús, es decir, por llamarse cristianos, sino que tienen mayor amor a la luz que Cristo les ha de restituir que temor al estrépito de los que lo prohíben, en modo alguno se verán separados; Cristo se detendrá y los sanará.” (Sermón 88,13).
Sea esta nuestra actitud ante la Pascua, el paso del Señor. Gritemos con fuerza a Jesús que pasa para que se detenga. Nuestro grito sea en la oración de estos días, pero sobre todo en las obras, en adecuar nuestra vida al Evangelio, sin caer en la mediocridad, la tibieza, el fariseísmo, la hipocresía, la indiferencia como la del rico sin nombre. El Señor pasa en las celebraciones litúrgicas, en el hermano que está a tu lado, en el necesitado como Lázaro.
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Mateo        21, 1-11

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles: - «Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto. »
Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta:
«Decid a la hija de Sión: "Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila".»
Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: - «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!»
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:
- «¿Quién es éste?» La gente que venia con él decía:
- «Es Jesús, el Profeta de Nazaret de Galilea.»
Palabra del Señor.
La entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén

559           ¿Cómo va a acoger Jerusalén a su Mesías? Jesús rehuyó siempre las tentativas populares de hacerle rey (cf. Jn 6, 15), pero elige el momento y prepara los detalles de su entrada mesiánica en la ciudad de "David, su Padre" (Lc 1,32; cf. Mt 21, 1-11). Es aclamado como hijo de David, el que trae la salvación ("Hosanna" quiere decir "¡sálvanos!", "Danos la salvación!"). Pues bien, el "Rey de la Gloria" (Sal 24, 7-10) entra en su ciudad "montado en un asno" (Za 9, 9): no conquista a la hija de Sión, figura de su Iglesia, ni por la astucia ni por la violencia, sino por la humildad que da testimonio de la Verdad (cf. Jn 18, 37). Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños (cf. Mt 21, 15-16; Sal 8, 3) y los "pobres de Dios", que le aclamaban como los ángeles lo anunciaron a los pastores (cf. Lc 19, 38; 2, 14). Su aclamación "Bendito el que viene en el nombre del Señor" (Sal 118, 26), ha sido recogida por la Iglesia en el "Sanctus" de la liturgia eucarística para introducir al memorial de la Pascua del Señor.

560 La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y de su Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la Semana Santa.
EL PAPA COMENTA
EL EVANGELIO DEL DOMINGO DE RAMOS
“Esta semana comienza con una procesión festiva con ramos de olivo: todo el pueblo acoge a Jesús. Los niños y los jóvenes cantan, alaban a Jesús.
Pero esta semana se encamina hacia el misterio de la muerte de Jesús y de su resurrección. Hemos escuchado la Pasión del Señor. Nos hará bien hacernos una sola pregunta: ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo ante mi Señor? ¿Quién soy yo ante Jesús que entra con fiesta en Jerusalén? ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de alabarlo? ¿O guardo las distancias? ¿Quién soy yo ante Jesús que sufre?
Hemos oído muchos nombres, tantos nombres. El grupo de dirigentes religiosos, algunos sacerdotes, algunos fariseos, algunos maestros de la ley, que habían decidido matarlo. Estaban esperando la oportunidad de apresarlo. ¿Soy yo como uno de ellos?
También hemos oído otro nombre: Judas. Treinta monedas. ¿Yo soy como Judas? Hemos escuchado otros nombres: los discípulos que no entendían nada, que se durmieron mientras el Señor sufría. Mi vida, ¿está adormecida? ¿O soy como los discípulos, que no entendían lo que significaba traicionar a Jesús? ¿O como aquel otro discípulo que quería resolverlo todo con la espada? ¿Soy yo como ellos? ¿Soy yo como Judas, que finge amar y besa al Maestro para entregarlo, para traicionarlo? ¿Soy yo, un traidor? ¿Soy como aquellos dirigentes que organizan a toda prisa un tribunal y buscan falsos testigos? ¿Soy como ellos? Y cuando hago esto, si lo hago, ¿creo que de este modo salvo al pueblo?
¿Soy yo como Pilato? Cuando veo  que la situación se pone difícil, ¿me lavo las manos y no sé asumir mi
responsabilidad, dejando que condenen – o condenando yo mismo – a las personas?
¿Soy yo como aquel gentío que no sabía bien si se trataba de una reunión religiosa, de un juicio o de un circo, y que elige a Barrabás? Para ellos da igual: era más divertido, para humillar a Jesús.
¿Soy como los soldados que golpean al Señor, le escupen, lo insultan, se divierten humillando al Señor?
¿Soy como el Cireneo, que volvía del trabajo, cansado, pero que tuvo la buena voluntad de ayudar al Señor a llevar la cruz?
¿Soy como aquellos que pasaban ante la cruz y se burlaban de Jesús : «¡Él era tan valiente!... Que baje de la cruz y  creeremos en él»? Mofarse de Jesús...
¿Soy yo como aquellas mujeres valientes, y como la Madre de Jesús, que estaban allí y sufrían en silencio?
¿Soy como José, el discípulo escondido, que lleva el cuerpo de Jesús con amor para enterrarlo?
¿Soy como las dos Marías que permanecen ante el sepulcro llorando y rezando?
¿Soy como aquellos jefes que al día siguiente fueron a Pilato para decirle: «Mira que éste ha dicho que resucitaría. Que no haya otro engaño», y bloquean la vida, bloquean el sepulcro para defender la doctrina, para que no salte fuera la vida?
¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de estas personas me parezco? Que esta pregunta nos acompañe durante toda la semana.” (Francisco. Homilía Domingo de Ramos. 13-4-2014).


DOMINGO DE RAMOS
Sábado 8 de abril:
18.00 y 19.30 h.: Celebración del Domingo de Ramos.
21.30 h.: Pase de una película
Domingo 9 de abril:
10.00.: Celebración del Domingo de Ramos.
10.30 h.: Bendición de Palmas y Ramos en la Iglesia de las Esclavas. Procesión hasta la Parroquia. Al llegar, celebración de la Eucaristía.
19.30.: Celebración del Domingo de Ramos.

MARTES SANTO 11 de abril. 20.30 h.: Celebración Comunitaria del Sacramento del Perdón

JUEVES SANTO 13 abril
De 9.00 a 11.00 h.: Confesiones.
11.00 h.: Rezo comunitario de Laudes. A la misma hora, actividades para los niños de 3 a 6 años; para los niños de 6 a 8 años y para los niños de 9 a 12 años por parte de los catequistas.
19.30 h.: Misa de la Cena del Señor. Al finalizar habrá turnos de vela ante el Monumento.
22.30 h.: Hora Santa. Se cerrará la Capilla de la Comunión a las 12.00 de la noche.
La Colecta será para los damnificados en Perú y Colombia.
VIERNES SANTO 14 de abril
8.00 h.: Vía Crucis por las calles del Barrio.
11.00 h.: Rezo comunitario de Laudes. A la misma hora, actividades para los niños de 3 a 6 años; para los niños de 6 a 8 años y para los niños de 9 a 12 años por parte de los catequistas.
16.30 h.: Celebración de la Pasión del Señor. La Colecta será para Tierra Santa.
SÁBADO SANTO 15 de abril
11.30 h.: Rezo comunitario de Laudes. A la misma hora, actividades para los niños de 3 a 5 años y para los niños de 6 a 12 años por parte de los catequistas.
A continuación, preparación de la Vigilia Pascual.
22.00 h.: Solemne Vigilia Pascual. Lleven pequeñas campanitas para los niños para el canto del “Gloria”. Al finalizar se les hará un dulce obsequio. Colecta extraordinaria parroquial.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
16 de abril
10.00 h.; 11.30 h.; 19.30 h.: Eucaristías del Domingo de Resurrección. Colecta extraordinaria parroquial

1. ORACIÓN DE LA MAÑANA: A las 6’30 de la mañana, de lunes a miércoles santo, se reza la oración comunitaria de Laudes en el Templo parroquial de modo solemne y cantado. A las 9.30 h. de la mañana también se rezan los Laudes en la Capilla de la Comunión con Exposición del Santísimo Sacramento.
2. LIMPIEZA GENERAL DEL TEMPLO: el lunes santo 10 de abril desde las 16.00 h.; el miércoles santo 12 de abril desde las 21.00 h., y el Sábado santo 15 de abril desde las 12.30 h. Les invitamos a colaborar en la Limpieza de nuestro Templo. Gracias.
3. CELEBRACIONES DEL PERDÓN EN EL
ARCIPRESTAZGO SAN FRANCISCO DE BORJA:
Lunes 10 de abril: 20.30 h: Cristo Rey;
Martes 11 de abril: 20.00 h: Santa María Magdalena; 20.30 h: San Nicolás; 20.30 h: San Francisco de Borja.
Miércoles 12 de abril 20 h: Sagrada Familia.
Del 10 al 16 de abril de 2017
Lunes Santo. 10 de abril 19.30 h.: Sin intención
Martes Santo 11 de abril. 19.30 h.: En sufragio de: José Pérez Marcos. 
Miércoles Santo 12 de abril. 19.30 h.: Sin intención
Jueves Santo 13 de abril. 17.30 h. y 19.30 h. Misa de la Cena del Señor. 
Viernes Santo 14 de abril. 16.30 h.: Celebración de la Pasión del Señor. 
Sábado Santo 15 de abril. 22.00 h.: Solemne Vigilia Pascual.
Domingo de Resurrección 16 de abril: 10.00 h.; 11.30 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: En sufragio de: Estanislao Estrugo Castillo.
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