15 de enero de 2011

Domingo16 de enero. II TO A

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
  
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 16 de enero de 2011.




 

“ÉSTE ES...”
   
  Queridos hermanos:
Habla el salmo 48 (47) de la ciudad de Jerusalén, contemplada con cariño y alabada con entusiasmo y del Señor, que la fundó, habita en ella, la protege y la defiende de sus enemigos: “Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios”. El salmista va describiendo esa ciudad, que es “la alegría de toda la tierra”. Es la ciudad amada por Dios. Esta ciudad es para nosotros la Iglesia católica, donde hemos sido amados, cuidados, perdonados. Donde encontramos una belleza en cada detalle, porque el Señor habita en medio de su pueblo. Y concluye el salmo diciendo: “Dad la vuelta en torno a Sión, contando sus torreones; fijaos en sus baluartes, observad sus palacios, para poder decirle a la próxima generación: "Este es el Señor, nuestro Dios." El nos guiará por siempre jamás.”
Esto es lo que hace en el Evangelio de hoy San Juan Bautista: Al contemplar la belleza de nuestro Señor Jesucristo, de la humanidad del Hijo de Dios, proclama: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” La misión de san Juan fue mostrar al Hijo de Dios, dar testimonio de la Luz.
También nosotros tenemos una misión insustituible. Si hemos contemplado la belleza, verdad y bondad de nuestro Dios y de Jesucristo en el seno de su Iglesia, nuestra misión es mostrarlo. Dejemos atrás pereza, respetos humanos, silencios vergonzantes, omisiones culpables, reduccionismos de la verdad o del bien, o formas sesgadas de entender el cristianismo que lo deja en mínimos, sin su carácter apostólico, misionero, testimonial, que muestra el camino y llama a la conversión.
Decía el Papa Juan Pablo II en su encíclica Redemptoris Missio: “La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse. A finales del segundo milenio después de su venida, una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio. Es el Espíritu Santo quien impulsa a anunciar las grandes obras de Dios: «Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe: Y ¡ay de mi si no predicara el Evangelio!» (1 Cor 9, 16).” (nº 1)
Por bien de la próxima generación, como Juan el Bautista, proclamamos: “Este es...”
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Juan    1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
- «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo:
- «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo."
Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
Palabra del Señor.
719           Juan es "más que un profeta" (Lc 7, 26). En él, el Espíritu Santo consuma el "hablar por los profetas". Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías (cf. Mt 11, 13-14). Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la "voz" del Consolador que llega (Jn 1, 23; cf. Is 40, 1-3). Como lo hará el Espíritu de Verdad, "vino como testigo para dar testimonio de la luz" (Jn 1, 7;cf. Jn 15, 26; 5, 33). Con respecto a Juan, el Espíritu colma así las "indagaciones de los profetas" y la ansiedad de los ángeles (1 P 1, 10-12): "Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo ... Y yo lo he visto y doy testimonio de que este es el Hijo de Dios ... He ahí el Cordero de Dios" (Jn 1, 33-36).

720 En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la "semejanza" divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento (cf. Jn 3, 5).

523  San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf.Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch 1, 22; Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1,41) saluda la venida de Cristo  y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).

608  Juan Bautista, después de haber aceptado bautizarle en compañía de los pecadores (cf. Lc 3, 21; Mt 3, 14-15), vio y señaló a Jesús como el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo" (Jn 1, 29; cf. Jn 1, 36). Manifestó así que Jesús es a la vez el Siervo doliente que se deja llevar en silencio al matadero (Is 53, 7; cf. Jr 11, 19) y carga con el pecado de las multitudes (cf. Is 53, 12) y el cordero pascual símbolo de la Redención de Israel cuando celebró la primera Pascua (Ex 12, 3-14;cf. Jn 19, 36; 1 Co 5, 7). Toda la vida de Cristo expresa su misión: "Servir y dar su vida en rescate por muchos" (Mc 10, 45).
Cordero sin mancha, Cordero de Dios
que quitas los pecados del mundo.
¿Quién podrá eliminar mejor los pecados que quien está libre de pecado?
Tú, Señor, que indudablemente no estás manchado, podrás realmente lavarme.
Tu mano, sin pizca de polvo, limpie mi ojo cubierto de barro. Tú, Señor, que no tienes vigas en tu ojo, extrae la viga de mi ojo, Tú que no tienes ni la más insignificante mota de polvo en el tuyo. (cf. Sermón de San Bernardo).
La revelación dice: «Dios es amor»; el hombre ha creído que puede dar la vuelta a la frase y decir: «¡El amor es Dios!» (la afirmación es de Feuerbach). La revelación dice: «Dios es felicidad»; el hombre invierte de nuevo el orden y dice: «¡La felicidad es Dios!». ¿Y qué sucede así? No conocemos en la tierra la felicidad en estado puro, como no conocemos el amor absoluto; conocemos sólo fragmentos de felicidad que se reducen con frecuencia a ebriedades pasajeras de los sentidos. Cuando por eso decimos: «¡La felicidad es Dios!», divinizamos nuestras pequeñas experiencias; llamamos «Dios» a la obra de nuestras manos o de nuestra mente. Hacemos, de la felicidad, un ídolo. Esto explica por qué quien busca a Dios encuentra siempre la alegría, mientras que quien busca la alegría no siempre encuentra a Dios. (P. Raniero Cantalamessa, ofmcap).
“¿Eres tu el que debe venir? ¿O tenemos que esperar a otro? ¿Eres tu o tenemos que esperar a otro?”. En los últimos dos, tres siglos, muchos han preguntado: “¿Pero eres realmente tu? ¿O el mundo debe ser cambiado de forma más radical? ¿Tu no lo haces?”. Y han venido muchos profetas, ideólogos y dictadores, que han dicho: “¡No es él! ¡No ha cambiado el mundo! ¡Somos nosotros!”. Y han creado sus imperios, sus dictaduras, su totalitarismo que habría cambiado el mundo. Y lo ha cambiado, pero de forma destructiva. Hoy sabemos que de estas grandes promesas no ha quedado sino un gran vacío y una gran destrucción. No eran ellos. Y así debemos creer de nuevo a Cristo y preguntarle: “¿Eres tu?”. El Señor, de la forma silenciosa que le es propia, responde: “Mirad lo que yo he hecho. No he hecho una revolución cruenta, no he cambiado el mundo con la fuerza, sino que he encendido muchas luces que forman, mientras tanto, un gran camino de luz a través de los milenios”. Comencemos aquí, en nuestra parroquia: san Maximiliano Kolbe, que se ofrece a morir de hambre para salvar a un padre de familia. ¡En qué gran luz se ha convertido! ¡Cuánta luz ha venido de esta figura y ha animado a otros a entregarse, a estar cerca de los que sufren, los oprimidos! Pensemos en el padre que era para los leprosos Damián de Veuster, el cual vivió y murió con y por los leprosos, y así ha iluminado a esta comunidad. Pensemos en Madre Teresa, que ha dado mucha luz a personas que, después de una vida sin luz, han muerto con una sonrisa, porque habían sido tocadas por la luz del amor de Dios.
Y así podríamos seguir y veríamos, como el Señor dijo en la respuesta a Juan que no es la revolución violenta del mundo, no son las grandes promesas las que cambian al mundo, sino que es la silenciosa luz de la verdad, de la bondad de Dios que es el signo de Su presencia y nos da la certeza de que hemos sido amados hasta el final y que no hemos sido olvidados, no somos un producto de la casualidad, sino de una voluntad de amor. (...) Este es precisamente también el sentido de la Iglesia parroquial: entrar aquí, entrar en coloquio, en contacto con Jesús, el Hijo de Dios, para que nosotros mismos seamos una de las más pequeñas luces que Él ha encendido y llevemos luz al mundo que quiere ser redimido.” (Benedicto XVI. 12-12-2010)
“¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa! Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres. No se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre, su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él. La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo.”  (BENEDICTO XVI. Homilía en Santiago de Compostela. 6-11-2010).
Si te ofrecieron un gran programa de felicidad y de vida y ves que la vida te ha defraudado… Éste es.
Si has vivido sin esperar de Dios ni contar con Él y te ves arrojado a la soledad… Éste es.
Si estás desorientado sin saber hacia donde caminar… Éste es.
Si crees que todos los caminos son igualmente válidos hasta el punto de no tomar ninguno… Éste es… de Dios.
Si has probado las dentelladas del lobo y has vivido la violencia o el odio propio o ajeno… Éste es el Cordero.
Si te has dejado llevar por ideas que pretendían hacerte feliz pero han dejado vacío y soledad en el corazón… Éste es el Cordero de Dios.
Si vives con mediocridad y tibieza y ves que necesitas crecer y dejar lastre… Éste quita el pecado.
Si te ves atado a vicios y adicciones y no puedes dejar estas ataduras… Éste es el que quita el pecado del mundo.
Si tus pecados te han robado la ilusión de vivir y has caido en el desánimo o la tristeza… Éste es el que quita el pecado del mundo.
“Éste es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
Con estas palabras se dirigió San Juan Bautista a sus discípulos para señalar a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre. Y muchos de sus discípulos se fueron tras Él y no quedaron defraudados.
“Éste es el cordero de Dios”. “Éste”.
Como San Juan Bautista, nosotros somos testigos de que Jesús es: “Éste es”.  Es el que nos ha amado, curado, perdonado y sanado de tantas enfermedades interiores y exteriores. No nos ha defraudado. Y como Juan el Bautista te anunciamos que “Éste es”. Jesús ha venido a cambiar el mundo de forma silenciosa, sin el uso de la fuerza, encendiendo la luz de la caridad y la verdad en cada corazón. “Éste es”. Jesús ha iluminado a ciegos, puesto en camino a inválidos, devuelto el oido a sordos, purificado leprosos, resucitado muertos, liberado cautivos y devuelto la verdadera alegría a muchas personas. Porque “Éste es”.
Te invitamos a iniciar un camino de seguimiento de un Cordero que ama. Un cordero, no un lobo, que carga con el mal de los demás. “Éste es”. Él es Pastor de ovejas. Es el Buen Pastor. Muchas ovejas todavía no le conocen. Quizá seas tú una de ellas. Te invitamos a una catequesis que vamos a dar en los locales parroquiales los martes y los viernes a las 9.30 de la noche. Comenzamos el martes 18 de enero. Como San Juan Bautista te anunciamos que no hay otro.
Que “Éste es”.
El pasado 10 de enero el Ayuntamiento reunido en pleno aprobó el proyecto de actividad y otorgó licencia para la ejecución de las obras según proyecto técnico presentado. Demos gracias a Dios.
Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:

Ingresados hasta el 5-1-2011:                                                  39.128,66 €. 
                                                                                                               + 40 €
Ingresados hasta el 14-1-2011:                          39.168,66 €.
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:
2045-6028-12-0000095170
Del 17 al 23 de enero de 2011
Lunes 17. San Antonio, abad. 19.30 h.: En sufragio de: Mercedes Rovira Morant, en su 1er aniversario; Antonieta Femenía.
Martes 18. 19.30 h.: En sufragio de: Claudia Prefasi Saleza. En acción de gracias a San Antonio.
Miércoles 19. 19.30 h.: En sufragio de: José Gutierrez Borja.
Jueves 20. San Sebastián. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí-Sanchis.
Viernes 21. Santa Inés. 19.30 h.: Sin intención.
Sábado 22. III T.O. 18.00 h.: Con niños. Sin intención.
19.30 h.: Sin intención.
21.00 h.: Sin intención.
Domingo 23. III T.O.  
12.00 h. Pro Pópulo