22 de enero de 2011

Domingo 23 de enero. III TO A

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
  
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 23 de enero de 2011.


   


Queridos hermanos:
Hemos escuchado en el Evangelio que Jesús, como “Luz verdadera que ilumina a todo hombre” (Jn 1,9), fue a habitar entre la gente que estaba sentada en las tinieblas del error, de la impiedad, de la ignorancia y en las sombras de la muerte, consecuencia de sus pecados. San Juan Crisóstomo, nos dice: “no solamente caminaban los hombres en tinieblas, sino que estaban “sentados” en ellas, que es señal de no tener ni esperanza de salir de ellas. Como si no supieran por dónde tenían que andar, envueltos por las tinieblas, se habían sentado en ellas, pues ya no tenían fuerza ni para mantenerse en pie”.
Y manifestó su Luz por medio de la Palabra de la predicación de la Buena Noticia. Palabra, Vida y Luz unidas (cf. Jn 1,4). Dice el evangelio de hoy que Jesús comenzó a predicar diciendo:  - «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» El Papa Benedicto nos comenta que “el término "evangelio", en tiempos de Jesús, lo usaban los emperadores romanos para sus proclamas. Independientemente de su contenido, se definían "buenas nuevas", es decir, anuncios de salvación, porque el emperador era considerado el señor del mundo, y sus edictos, buenos presagios. Por eso, aplicar esta palabra a la predicación de Jesús asumió un sentido fuertemente crítico, como para decir: Dios, no el emperador, es el Señor del mundo, y el verdadero Evangelio es el de Jesucristo.” (Ángelus Domingo 27 de enero de 2008). Y nos dice el papa Juan Pablo II, que será beatificado el próximo1 de mayo: “Jesús en persona es la «Buena Nueva», (…) Al ser él la «Buena Nueva», existe en Cristo plena identidad entre mensaje y mensajero, entre el decir, el actuar y el ser.” (Exhortación Apostólica Redemptoris Missio nº 13).
Nuestra parroquia requiere de la colaboración de todos para la construcción del Reino de Dios, igual que fue necesaria la paciente y centenaria entrega “desde los promotores hasta los ejecutores de la obra; desde los arquitectos y albañiles de la misma, a todos aquellos que han ofrecido, de una u otra forma, su inestimable aportación para hacer posible la progresión de este edificio” en la construcción de la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona. (cf. Homilía Papa Benedicto en Barcelona. 7-11-2010)
Hoy el Señor nos vuelve a llamar: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres» (Mt 4, 19).
Esta llamada se dirige a todos: ancianos, jóvenes, niños, adultos, para que resuene la Buena Noticia en nuestro Barrio al que falta luz, vida y esperanza. Que podamos responder con valentía, igual que Isaías: «Heme aquí, Señor, estoy dispuesto, envíame» (cf. Is 6, 8).
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Mateo    4, 12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:  - «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: -«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Palabra del Señor.
545           Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino: "No he venido a llamar a justos sino a pecadores" (Mc 2, 17; cf. 1 Tim 1, 15). Les invita a la conversión, sin la cual no se puede entrar en el Reino, pero les muestra de palabra y con hechos la misericordia sin límites de su Padre hacia ellos (cf. Lc 15, 11-32) y la inmensa "alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta" (Lc 15, 7).

1989         La primera obra de la gracia del Espíritu Santo es la conversión, que obra la justificación según el anuncio de Jesús al comienzo del evangelio: "Convertíos porque el Reino de los Cielos está cerca" (Mt 4,17). Movido por la gracia, el hombre se vuelve a Dios y se aparta del pecado, acogiendo así el perdón y la justicia de lo alto. "La justificación entraña, por tanto, el perdón de los pecados, la santificación y la renovación del hombre interior (Cc. de Trento: DS 1528).

1720  El Nuevo Testamento utiliza varias expresiones para caracterizar la bienaventuranza a la que Dios llama al hombre: la venida del Reino de Dios (cf Mt 4,17); la visión de Dios: "Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" (Mt 5,8; cf 1 Jn 3,2; 1 Co 13,12); la entrada en el gozo del Señor (cf Mt 25,21.23); la entrada en el Descanso de Dios (He 4,7-11):
  Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos;  amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá al fin sin fin. ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin? (S. Agustín, civ. 22,30)

1503  La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase (cf Mt 4,24) son un signo maravilloso de que "Dios ha visitado a su pueblo" (Lc 7,16) y de que el Reino de Dios está muy cerca. Jesús no tiene solamente poder para curar, sino también de perdonar los pecados (cf Mc 2,5-12): vino a curar al hombre entero, alma y cuerpo; es el médico que los enfermos necesitan (Mc 2,17).
Te pedimos, Señor, concedas a nuestra parroquia la caridad apostólica que tuvo Cristo que vino «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 52). Concédenos amor a la Iglesia y celo por las almas. Pues sólo un amor profundo por la Iglesia puede sostener el celo del misionero, lo mismo que Cristo « Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella » (Ef 5, 25). Que el amor de Cristo reine en nosotros y se transforme en atención, ternura, compasión, acogida, disponibilidad, interés por los problemas de la gente, amando a todos y ofreciendo a todos el mismo amor de Cristo. Otorga a nuestra parroquia espíritu misionero, que gaste su vida por los demás, no solo por los de cerca. Como dice el lema: “Todas las Iglesias para la conversión de todo el mundo”. (Oración inspirada en la Exhort. Apost. Redemptoris Missio de Juan Pablo II. nºs 84.89)
“Debido también a los cambios modernos y a la difusión de nuevas concepciones teológicas, algunos se preguntan: ¿Es válida aún la misión entre los no cristianos? ¿No ha sido sustituida quizás por el diálogo interreligioso? ¿No es un objetivo suficiente la promoción humana? El respeto de la conciencia y de la libertad ¿no excluye toda propuesta de conversión? ¿No puede uno salvarse en cualquier religión? ¿Para qué, entonces, la misión? (Juan Pablo II. Exhortación Apostólica Redemptoris Missio nº 4)
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“Hoy se habla mucho del Reino, pero no siempre en sintonía con el sentir de la Iglesia. En efecto, se dan concepciones de la salvación y de la misión que podemos llamar «antropocéntricas», en el sentido reductivo del término, al estar centradas en torno a las necesidades terrenas del hombre. En esta perspectiva el Reino tiende a convertirse en una realidad plenamente humana y secularizada, en la que sólo cuentan los programas y luchas por la liberación socioeconómica, política y también cultural, pero con unos horizontes cerrados a lo trascendente. Aun no negando que también a ese nivel haya valores por promover, sin embargo tal concepción se reduce a los confines de un reino del hombre, amputado en sus dimensiones auténticas y profundas, y se traduce fácilmente en una de las ideologías que miran a un progreso meramente terreno. El Reino de Dios, en cambio, « no es de este mundo, no es de aquí » (Jn 18, 36). Se dan además determinadas concepciones que, intencionadamente, ponen el acento sobre el Reino y se presentan como « reinocéntricas », las cuales dan relieve a la imagen de una Iglesia que no piensa en si misma, sino que se dedica a testimoniar y servir al Reino. Es una «Iglesia para los demás», —se dice— como «Cristo es el hombre para los demás». Se describe el cometido de la Iglesia, como si debiera proceder en una doble dirección; por un lado, promoviendo los llamados «valores del Reino», cuales son la paz, la justicia, la libertad, la fraternidad; por otro, favoreciendo el diálogo entre los pueblos, las culturas, las religiones, para que, enriqueciéndose mutuamente, ayuden al mundo a renovarse y a caminar cada vez más hacia el Reino.
Junto a unos aspectos positivos, estas concepciones manifiestan a menudo otros negativos. Ante todo, dejan en silencio a Cristo: el Reino, del que hablan, se basa en un « teocentrismo », porque Cristo —dicen— no puede ser comprendido por quien no profesa la fe cristiana, mientras que pueblos, culturas y religiones diversas pueden coincidir en la única realidad divina, cualquiera que sea su nombre. Por el mismo motivo, conceden privilegio al misterio de la creación, que se refleja en la diversidad de culturas y creencias, pero no dicen nada sobre el misterio de la redención. Además el Reino, tal como lo entienden, termina por marginar o menospreciar a la Iglesia, como reacción a un supuesto «eclesiocentrismo» del pasado y porque consideran a la Iglesia misma sólo un signo, por lo demás no exento de ambigüedad. Ahora bien, no es éste el Reino de Dios que conocemos por la Revelación, el cual no puede ser separado ni de Cristo ni de la Iglesia. (Juan Pablo II. Exhortación Apostólica Redemptoris Missio nº 17-18)
Este día es un punto significativo en una larga historia de ilusión, de trabajo y de generosidad, que dura más de un siglo. En estos momentos, quisiera recordar a todos y a cada uno de los que han hecho posible el gozo que a todos nos embarga hoy, desde los promotores hasta los ejecutores de la obra; desde los arquitectos y albañiles de la misma, a todos aquellos que han ofrecido, de una u otra forma, su inestimable aportación para hacer posible la progresión de este edificio. Y recordamos, sobre todo, al que fue alma y artífice de este proyecto: a Antoni Gaudí, arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta.(BENEDICTO XVI. Homilía en Barcelona. 7-11-2010).
Estamos en realidad ante una objetiva «conjura contra la vida», que ve implicadas incluso a Instituciones internacionales, dedicadas a alentar y programar auténticas campañas de difusión de la anticoncepción, la esterilización y el aborto. Finalmente, no se puede negar que los medios de comunicación social son con frecuencia cómplices de esta conjura, creando en la opinión pública una cultura que presenta el recurso a la anticoncepción, la esterilización, el aborto y la misma eutanasia como un signo de progreso y conquista de libertad, mientras muestran como enemigas de la libertad y del progreso las posiciones incondicionales a favor de la vida. (Juan Pablo II. Evangelium Vitae nº 17)
Reuniones parroquiales:
1. El lunes 24 a las 10 de la mañana el Equipo de Pastoral de la Salud.
2. Catequesis de jóvenes y adultos: martes y viernes a las 9.30 noche.
3. El jueves 27 de enero a las 20.30 h. reunión del Equipo de Liturgia.
4. El jueves 27 de enero a las 21.00 h. reunión de la Comisión de las Obras de los locales.
5. El viernes 28 y el sábado 29 los jóvenes de confirmación tendrán una convivencia en el Preventorio.
6. El sábado 29 los niños de tercer curso de la catequesis de infancia recibirán la entrega de los diez mandamientos en la misa de 6 de la tarde.

Reuniones arciprestales o de vicaría:
1. El lunes 24 a las 20.30 h. en San José de Tavernes se reúne la comisión arciprestal de catequesis.
2. El jueves 27 de enero es San Enrique de Ossó, patrono de los catequistas. Con este motivo se celebrará una eucaristía con todos los catequistas del arciprestazgo a las 7.30 tarde en la Parroquia de San Francisco de Borja de Gandía.
3. El sábado 29 de enero habrá un encuentro de Cáritas de Vicaría en la Parroquia de Alquería de la Comtessa desde las 9.30 de la mañana a las 5 de la tarde. Saldremos a las 9 de la mañana desde la Parroquia.
4. El domingo 30 de enero a las 5 de la tarde será la Escrutatio de la Palabra de Dios con los jóvenes de diversas parroquias.
Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 14-1-2011                                                 39.168,66 €.
                                                                                                               + 470 €
Ingresados hasta el 21-1-2011                          39.638,66 €.
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:
2045-6028-12-0000095170
Del 24 al 30 de enero de 2011
Lunes 24. San Francisco de Sales 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Cabanilles; Enrique Santosjuanes Canet.
Martes 25. Fiesta de la Conversión de San Pablo. 19.30 h.: Sin intención.
Miércoles 26. Santos Timoteo y Tito. 19.30 h.: En sufragio de: José Gutierrez Borja.
Jueves 27. Santa Ángela de Merici. 19.30 h.: En sufragio de: Matías Díez Martín.
Viernes 28. Santo Tomás de Aquino. 19.30 h.: Sin intención.
Sábado 29. Cuarto del T.O. 18.00 h.: Con niños. Sin intención.
19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche; Luis Barrull.
21.00 h.: Sin intención.
Domingo 30. Cuarto del T.O. 12.00 h. Pro Pópulo
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