12 de noviembre de 2009

Domingo 15 de noviembre

HOJA

PARROQUIAL



Parroquia de Sant Francesc de Borja

Email de la parroquia: sfb500@gmail.com


Domingo 15 de noviembre de 2009
(XXXIII-T.O.Ciclo B)






Queridos hermanos:
Los cristianos tenemos futuro. Se nos ha dado ya una vida nueva. No debemos tener miedo de escuchar el Evangelio de este domingo: “En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas...”. Así lo explica el padre Raniero Cantalamessa: “Cuando nosotros hablamos del fin del mundo, según la idea que tenemos hoy del tiempo, pensamos inmediatamente en el fin del mundo en absoluto, después de lo cual ya no puede haber más que la eternidad. Pero la Biblia razona con categorías relativas e históricas, más que absolutas y metafísicas. Cuando por ello habla del fin del mundo, entiende con mucha frecuencia el mundo concreto, aquél que de hecho existe y es conocido por cierto grupo de hombres: su mundo. Se trata, en resumen, más del fin de un mundo que del fin del mundo, si bien las dos perspectivas a veces se entrecruzan.” Así vino el fin del mundo judío con la destrucción de Jerusalén en el año 70 después de Cristo; el fin del mundo romano en el año 410 con el saqueo de Roma por obra de los vándalos…
Decía S. Juan Crisóstomo: “La ruina de Jerusalén, la guerra, el hambre, la peste, los terremotos, los seudocristos y seudoprofetas, la propagación por doquier del Evangelio, las disensiones, las turbaciones... ha de suceder hasta el momento de su advenimiento. La generación, empero, de los fieles, nada será capaz de vencerla”.
A los cristianos se nos ha dado “esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”, dice el Papa Benedicto XVI en su Encíclica sobre la Esperanza. Y añade: “los cristianos (…) tienen un futuro: no es que conozcan los pormenores de lo que les espera, pero saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío. Sólo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente (...) La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva.”
La Esperanza no falla, decía San Pablo. La Esperanza, saber nuestra meta, que Jesús nos reunirá con Él en su Reino, nos lleva a vivir de forma nueva y a ser sembradores de la Esperanza de una Palabra que nos pasará, mientras que todo otro mundo (sol, luna, estrellas, cielo o tierra) pasará. Dice por esto Santo Tomas de Villanueva: “Gustoso tendrá por Juez al que ha sido mi Salvador”.
Jesús, vuestro párroco





+  Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
— «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»
Palabra del Señor.




474 Debido a su unión con la Sabiduría divina en la persona del Verbo encarnado, el conocimiento humano de Cristo gozaba en plenitud de la ciencia de los designios eternos que había venido a revelar (cf. Mc 8,31; 9,31; 10, 33-34; 14,18-20. 26-30). Lo que reconoce ignorar en este campo (cf. Mc 13,32), declara en otro lugar no tener misión de revelarlo (cf. Hch 1, 7).

672 Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel (cf. Hch 1, 6-7) que, según los profetas (cf. Is 11, 1-9), debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio (cf Hch 1, 8), pero es también un tiempo marcado todavía por la "tristeza" (1 Co 7, 26) y la prueba del mal (cf. Ef 5, 16) que afecta también a la Iglesia (cf. 1 P 4, 17) e inaugura los combates de los últimos días (1 Jn 2, 18; 4, 3; 1 Tm 4, 1). Es un tiempo de espera y de vigilia (cf. Mt 25, 1-13; Mc 13, 33-37).

673 Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente (cf Ap 22, 20) aun cuando a nosotros no nos "toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad" (Hch 1, 7; cf. Mc 13, 32). Este advenimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento (cf. Mt 24, 44: 1 Te 5, 2), aunque tal acontecimiento y la prueba final que le ha de preceder estén "retenidos" en las manos de Dios (cf. 2 Te 2, 3-12).

674 La Venida del Mesías glorioso, en un momento determinad o de la historia se vincula al reconocimiento del Mesías por "todo Israel" (Rm 11, 26; Mt 23, 39) del que "una parte está endurecida" (Rm 11, 25) en "la incredulidad" respecto a Jesús (Rm 11, 20). San Pedro dice a los judíos de Jerusalén después de Pentecostés: "Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del  Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus profetas" (Hch 3, 19-21). Y San Pablo le hace eco: "si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos?" (Rm 11, 5). La entrada de "la plenitud de los judíos" (Rm 11, 12) en la salvación  mesiánica, a continuación de "la plenitud de los gentiles (Rm 11, 25; cf. Lc 21, 24), hará al Pueblo de Dios "llegar a la plenitud de Cristo" (Ef 4, 13) en la cual "Dios será todo en nosotros" (1 Co 15, 28).

2849 Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (cf Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (cf Mt 26, 36-44). En esta petición a nuestro Padre, Cristo nos une a su combate y a su agonía. La vigilancia del corazón es recordada con insistencia en comunión con la suya (cf Mc 13, 9. 23. 33-37; 14, 38; Lc 12, 35-40). La vigilancia es "guarda del corazón", y Jesús pide al Padre que "nos guarde en su Nombre" (Jn 17, 11). El Espíritu Santo trata de despertarnos continuamente a esta vigilancia (cf 1 Co 16, 13; Col 4, 2; 1 Ts 5, 6; 1 P 5, 8). Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. "Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela" (Ap 16, 15).




"Cristo, Dios nuestro e Hijo de Dios, la primera venida la hizo sin gran manifestación; pero en la segunda vendrá de manifiesto. Cuando vino callando, no se dio a conocer más que a sus  siervos; cuando venga de manifiesto, se mostrara a buenos y malos. Cuando vino de  incógnito, vino a ser juzgado; cuando venga de manifiesto, ha de ser para juzgar. Cuando  fue reo, guardó silencio, tal como anunció el profeta: "No abrió la boca como cordero  llevado al matadero". Pero no ha de callar así cuando venga a juzgar. A decir verdad, ni  ahora mismo está callado para quien quiera oírle".
“Es útil que Dios haya querido que ignorásemos aquel día, para que el corazón esté siempre preparado en la espera de lo que sabe que ha de llegar, aunque no sepa cuándo ha de ser.”
(San Agustín. In Ps 49 Serm 18; y 36,1,1)



De modo análogo y con toda humildad, también el sacerdote debe aspirar a esta identificación. Aunque no se puede olvidar que la eficacia sustancial del ministerio no depende de la santidad del ministro, tampoco se puede dejar de lado la extraordinaria fecundidad que se deriva de la confluencia de la santidad objetiva del ministerio con la subjetiva del ministro.
(De la carta del Papa Benedicto XVI para la convocación de un año sacerdotal con ocasión del 150 aniversario del dies natalis del santo cura de Ars)



"Pidióse olvido de las criaturas para morar en él, y gustar de sus atributos en todo lo que ordena su divina providencia".
Para llegar a esta meta, propone tener a raya sus sentidos y potencias. "Hoy visitar los ojos y en toda la semana los sentidos y potencias y toda el ánima, para agradar al Señor". "Poner ceniza en las potencias y sentidos, y que se vuelva ceniza el viejo hombre". Procura "concertar el reloj del ánima". Quiere "en los sentidos y potencias reformación". "Pidióse gozo en ser perseguida la propia voluntad". Usa la comparación del espejo: "cómo le quita la vista un poco de vaho; así al ánima un poco de movimiento sensual. Pedí limpiar el espejo a menudo, etc.".
(San Francisco de Borja).



Que el Año sacerdotal impulse a todos los sacerdotes a identificarse totalmente con Jesús crucificado y resucitado, para que, imitando a san Juan Bautista, estén dispuestos a "disminuir" para que él crezca; para que, siguiendo el ejemplo del cura de Ars, sientan de forma constante y profunda la responsabilidad de su misión, que es signo y presencia de la misericordia infinita de Dios.
Que María haga que todos los sacerdotes,
en todos los problemas del mundo de hoy,
que sean conformes a la imagen de su Hijo Jesús,
dispensador del tesoro inestimable de su amor
de Pastor bueno. ¡María, Madre de los sacerdotes,
ruega por nosotros!”   
(Benedicto XVI)



1. El domingo 15 de noviembre a las 5.30 tarde: encuentro de formación con los jóvenes mayores de 18 años de la parroquia.

2. Reuniones de los diversos Equipos de la parroquia:
-  Equipo de Pastoral de la Salud: Lunes 16 de noviembre a las 10.00 de la mañana. Vendrá la Comisión diocesana de Pastoral de la Salud para ayudar los inicios de este equipo parroquial.
- Equipo de Catequistas de primero: lunes después de la catequesis.
- Equipo de Catequistas de segundo: martes a las 5 tarde.
- Equipo de Catequistas de tercero: miércoles a las 5 tarde.

3. Los jueves de la Parroquia de San Francisco de Borja de Gandía:
· El 19 de noviembre a las 8.30: Jornadas sobre Bioética: en el Grau de Gandía: Vida humana, ¿procreación o producción de hijos? a cargo del Rvdo. D. Enrique Pérez
· El 26 de noviembre a las 8.30: Sobre la Ideología de Género. A cargo de Patricia Martínez, psicóloga y profesora de Antropología en la Universidad CEU de Madrid.

4. Reunión con los Padres de la catequesis de infancia:
· 1er curso: lunes 16 a las 6 tarde y a las 8.30 noche.
· 2º curso: martes 17 a las 6 tarde y a las 8.30 noche.
· 3er curso: miércoles 18 a las 6 tarde y a las 8.30 noche.

5. Encuentro de Cáritas de la Vicaría V: Sábado 21 de noviembre desde las 10.00 de la mañana en Teulada.

6. Entrega de la Cruz a los niños de 2º de comunión: Sábado 21 de noviembre en la misa de las 6 de la tarde.




De no esperar que los difuntos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magníficarecompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era unpensamiento santo y piadoso.

2 Macabeos 12, 44-45
 Del 16 al 22 de noviembre de 2009


Lunes 16. Sta. Margarita de Escocia. 19.30 h.: Sin intención.
Martes 17. Sta. Isabel de Hungría. 19.30 h.: En sufragio de: Vicente Lloret Martí.
Miércoles 18. Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo. 19.30 h.: Sin intención.
Jueves 19. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 20. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí-Sanchis.
Sábado 21. Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.
18.00 h.: Con niños. Sin intención.
19.30 h.: Sin intención.
21.00 h.: Sin intención
Domingo 22. Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. 12.00 h. Pro Pópulo.