29 de octubre de 2016

Domingo 30 de octubre de 2016. 30 TO C

 HOJA PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 30 de octubre de 2016

Queridos hermanos:
Siempre que leo el evangelio de este domingo me llama la atención esta prisa de Jesús por alojarse en casa de Zaqueo. Jesús es como el Buen Pastor, que busca a la oveja perdida hasta que la encuentra. Zaqueo, que quería ver quien era Jesús, ha tenido que vencer varios obstáculos: su pequeña estatura, la multitud que no le deja ver quién era Jesús, y el miedo al ridículo al subirse a un árbol. La vergüenza paralizante, que dice el papa Francisco. Y la sorpresa viene cuando Jesús llama a Zaqueo por su nombre y le dice: “Zaqueo, data prisa y baja”. Otras traducciones dicen: “baja pronto”, “apresúrate a bajar”, “apresurándote baja”, “baja en seguida”. Y así hizo: “Él se dio prisa en bajar”.
Con lo fácil que nos subimos, la invitación a bajar y a bajar aprisa de Jesús, recuerda las prisas que se dio el Hijo de Dios en bajar de lo alto para hacerse hombre, obedeciendo al Padre. Es el camino del nuevo Adán. Camino de descendimiento. Jesús tiene prisa de encontrarse con nosotros y ofrecernos su misma vida. Y esa prisa la infunde en aquellos con los que quiere encontrarse.
Y la segunda parte de la autoinvitación de Jesús es esta: “porque es necesario que hoy me quede en tu casa”. Jesús es acogido en la casa de Zaqueo unas horas. Pero de la casa del corazón de Zaqueo ya no saldrá.
Santa Teresita del Niño Jesús, en una carta que escribe a su hermana Celina, le dice que “como Zaqueo, nos hemos subido a un árbol para ver a Jesús... [se refiere al Carmelo] Por eso, podemos decir con san Juan de la Cruz: «Todo es mío, todo es para mí; la tierra es mía, los cielos son míos, Dios es mío y la Madre de mi Dios es mía». Y un poco más adelante añade: “Escuchemos lo que él nos dice: «Bajad enseguida, porque hoy tengo que alojarme en vuestra casa». ¿Pero cómo...? Jesús nos dice que bajemos... ¿Adónde tenemos que bajar? Celina, tú lo sabes mejor que yo; sin embargo, déjame que te diga hasta dónde debemos ahora seguir a Jesús. Una vez, los judíos le preguntaron a nuestro divino Salvador: «Maestro, ¿dónde vives?», y él les respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, yo no tengo donde reclinar la cabeza». He ahí hasta dónde tenemos que bajar nosotras para poder servir de morada a Jesús: hacernos tan pobres, que no tengamos donde reposar la cabeza. (…) Lo que Jesús desea es que lo recibamos en nuestros corazones. Estos, qué duda cabe, están ya vacíos de criaturas, pero yo siento que lamentablemente el mío no está totalmente vacío de mí misma, y por eso Jesús me manda bajar... Él, el Rey de reyes, se humilló de tal suerte, que su rostro estaba escondido y nadie lo reconocía... Pues yo también quiero esconder mi rostro, quiero que sólo mi amado pueda verlo, que sólo él pueda contar mis lágrimas..., que al menos en mi corazón sí que pueda reposar su cabeza querida y sentir que allí sí es conocido y comprendido.” (Carta 137 del 19 de octubre de 1892).
Jesús, vuestro párroco



+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
«Zaqueo, data prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa; pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
Palabra del Señor.










2412         En virtud de la justicia conmutativa, la reparación de la injusticia cometida exige la restitución del bien robado a su propietario:
                 
Jesús bendijo a Zaqueo por su resolución: "si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo" (Lc 19,8). Los que, de manera directa o indirecta, se han apoderado de un bien ajeno, están obligados a restituirlo o a devolver el equivalente en naturaleza o en especie si la cosa ha desaparecido, así como los frutos y beneficios que su propietario hubiera obtenido legítimamente. Están igualmente obligados a restituir, en proporción a su responsabilidad y al beneficio obtenido, todos los que han participado de alguna manera en el robo, o se han aprovechado de él a sabiendas; por ejemplo, quienes lo hayan ordenado o ayudado o encubierto.




1443  Durante su vida pública, Jesús no sólo perdonó los pecados, también manifestó el efecto de este perdón: a los pecadores que son perdonados los vuelve a integrar en la comunidad del pueblo de Dios, de donde el pecado los había alejado o incluso excluido. Un signo manifiesto de ello es el hecho de que Jesús admite a los pecadores a su mesa, más aún, él mismo se sienta a su mesa, gesto que expresa de manera conmovedora, a la vez, el perdón de Dios (cf Lc 15) y el retorno al seno del pueblo de Dios (cf Lc 19,9).








EL PAPA COMENTA EL EVANGELIO DEL DOMINGO. HOMILÍA EN LA ÚLTIMA JMJ
“El Evangelio de hoy nos habla precisamente del encuentro entre Jesús y un hombre, Zaqueo, en Jericó (cf. Lc 19,1-10). Allí Jesús no se limita a predicar, o a saludar a alguien, sino que quiere —nos dice el Evangelista— cruzar la ciudad (cf. v. 1). Con otras palabras, Jesús desea acercarse a la vida de cada uno, recorrer nuestro camino hasta el final, para que su vida y la nuestra se encuentren realmente.
Tiene lugar así el encuentro más sorprendente, el encuentro con Zaqueo, jefe de los «publicanos», es decir, de los recaudadores de impuestos. Así que Zaqueo era un rico colaborador de los odiados ocupantes romanos; era un explotador de su pueblo, uno que debido a su mala fama no podía ni siquiera acercarse al Maestro. Sin embargo, el encuentro con Jesús cambió su vida, como sucedió, y cada día puede suceder con cada uno de nosotros. Pero Zaqueo tuvo que superar algunos obstáculos para encontrarse con Jesús. No fue fácil para él, tuvo que superar algunos obstáculos, al menos tres, que también pueden enseñarnos algo a nosotros.
El primero es la baja estatura: Zaqueo no conseguía ver al Maestro, porque era bajo. También nosotros podemos hoy caer en el peligro de quedarnos lejos de Jesús porque no nos sentimos a la altura, porque tenemos una baja consideración de nosotros mismos. Esta es una gran tentación, que no sólo tiene que ver con la autoestima, sino que afecta también la fe. Porque la fe nos dice que somos «hijos de Dios, pues ¡lo somos!» (1 Jn 3,1): hemos sido creados a su imagen; Jesús hizo suya nuestra humanidad y su corazón nunca se separará de nosotros; el Espíritu Santo quiere habitar en nosotros; estamos llamados a la alegría eterna con Dios. Esta es nuestra «estatura», esta es nuestra identidad espiritual: somos los hijos amados de Dios, siempre. (…)  ¡Tú eres importante! Y Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes: ante él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú, tal como eres. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio.
(…) Zaqueo tenía un segundo obstáculo en el camino del encuentro con Jesús: la vergüenza paralizante. (…) Zaqueo era un personaje público; sabía que, al intentar subir al árbol, haría el ridículo delante de todos, él, un jefe, un hombre de poder, pero muy odiado. Pero superó la vergüenza, porque la atracción de Jesús era más fuerte. (…) Zaqueo —nos dice el Evangelio— «corrió más adelante», «subió» y luego, cuando Jesús lo llamó, «se dio prisa en bajar» (vv. 4.6.). Se arriesgó y actuó. Esto es también para nosotros el secreto de la alegría: no apagar la buena curiosidad, sino participar, porque la vida no hay que encerrarla en un cajón. Ante Jesús no podemos quedarnos sentados esperando con los brazos cruzados; a él, que nos da la vida, no podemos responderle con un pensamiento o un simple «mensajito».
(…) Después de la baja estatura y después de la vergüenza paralizante, hay un tercer obstáculo que Zaqueo tuvo que enfrentar, ya no en su interior sino a su alrededor. Es la multitud que murmura, que primero lo bloqueó y luego lo criticó: Jesús no tenía que entrar en su casa, en la casa de un pecador. ¿Qué difícil es acoger realmente a Jesús, qué duro es aceptar  a un «Dios, rico en misericordia» (Ef 2,4). Puede que os bloqueen, tratando de haceros creer que Dios es distante, rígido y poco sensible, bueno con los buenos y malo con los malos. En cambio, nuestro Padre «hace salir su sol sobre malos y buenos» (Mt 5,45), y nos invita al valor verdadero: ser más fuertes que el mal amando a todos, incluso a los enemigos. Puede que se rían de vosotros, porque creéis en la fuerza mansa y humilde de la misericordia. No tengáis miedo, pensad en cambio en las palabras de estos días: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7). Puede que os juzguen como unos soñadores, porque creéis en una nueva humanidad, que no acepta el odio entre los pueblos, ni ve las fronteras de los países como una barrera y custodia las propias tradiciones sin egoísmo y resentimiento. No os desaniméis: con vuestra sonrisa y vuestros brazos abiertos predicáis la esperanza y sois una bendición para la única familia humana, tan bien representada por vosotros aquí.
Aquel día, la multitud juzgó a Zaqueo, lo miró con desprecio; Jesús, en cambio, hizo lo contrario: levantó los ojos hacia él (v. 5). La mirada de Jesús va más allá de los defectos para ver a la persona; no se detiene en el mal del pasado, sino que divisa el bien en el futuro; no se resigna frente a la cerrazón, sino que busca el camino de la unidad y de la comunión; en medio de todos, no se detiene en las apariencias, sino que mira al corazón. Jesús mira nuestro corazón, el tuyo, el mío. Con esta mirada de Jesús, podéis hacer surgir una humanidad diferente, sin esperar a que os digan «qué buenos sois», sino buscando el bien por sí mismo, felices de conservar el corazón limpio y de luchar pacíficamente por la honestidad y la justicia. (…) Escuchemos por último las palabras de Jesús a Zaqueo, que parecen dichas a propósito para nosotros, para cada uno de nosotros: «Date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa» (v. 5). «Baja inmediatamente, porque hoy debo quedarme contigo. Ábreme la puerta de tu corazón». Jesús te dirige la misma invitación: «Hoy tengo que alojarme en tu casa». La Jornada Mundial de la Juventud, podríamos decir, comienza hoy y continúa mañanaen casa, porque es allí donde Jesús quiere encontrarnos a partir de ahora. (…) Jesús, a la vez que te pide entrar en tu casa, como hizo con Zaqueo, te llama por tu nombre. Jesús nos llama a todos por nuestro nombre. Tu nombre es precioso para él. El nombre de Zaqueo evocaba, en la lengua de la época, el recuerdo de Dios. Fiaros del recuerdo de Dios: su memoria no es un «disco duro» que registra y almacena todos nuestros datos, su memoria es un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal. Procuremos también nosotros ahora imitar la memoria fiel de Dios y custodiar el bien que hemos recibido en estos días. En silencio hagamos memoria de este encuentro, custodiemos el recuerdo de la presencia de Dios y de su Palabra, avivemos en nosotros la voz de Jesús que nos llama por nuestro nombre. Así pues, recemos en silencio, haciendo memoria, dando gracias al Señor que nos ha traído aquí y ha querido encontrarnos.”
 (Francisco. Campus Misericordiae – Cracovia. Domingo 31 de julio de 2016).

Para resucitar con Cristo

El 25 de octubre la Congregación para la Doctrina de la Fe ha presentado la instrucción Ad resurgendum cum Christo (Para resucitar con Cristo), un texto que no es largo y recuerda la enseñanza cristiana de siempre de la Iglesia: enterrar es mejor que incinerar, y si se incinera se deben enterrar o depositar las cenizas del difunto en lugares sagrados, y no guardarlas en casas, dispersarlas en la naturaleza o reconvertirlas en objetos decorativos, joyas, etc... 
La Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne,  y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia.  No puede permitir, por lo tanto, actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza, o como una etapa en el proceso de re-encarnación, o como la liberación definitiva de la “prisión” del cuerpo.




En toda la diócesis las colectas del sábado 29 y domingo 30 de octubre irán destinadas a ayudar a los damnificados de Haití por el huracán Matthew”.
Cáritas Diocesana de Valencia ha abierto ya la siguiente cuenta bancaria para los damnificados:
ES18 2038 6309 19 6000004314




El próximo martes 1 de Noviembre a las 17.00 h. en la parroquia celebraremos la Solemnidad de todos los Santos. Con motivo de esta gran fiesta Cristiana, que nos llena de Esperanza y Alegría, hemos preparado el III Festival Holywins para los niños. Holywins significa LO SANTIDAD VENCE.

Todos los niños y padres que quieran  participar tendrán que disfrazarse de algún santo. Al finalizar  tendremos una merienda en los locales parroquiales compartiendo algunos dulces. Animo y celebremos esta fiesta con Alegría.



1. La junta de Hermandades de Semana Santa de Gandía organiza un curso breve de formación sobre la Semana Santa en nuestros días: retos y propuestas que dará el profesor Juan Antonio Alcaraz Pons en el Local Museo los lunes 31 de octubre, 7, 14, 21, 28 de noviembre.
2. El martes 1 de noviembre es la solemnidad de Todos los Santos. Con este motivo habrá una misa en el Cementerio de Gandía a las 12.30 h. por todos los fieles difuntos. En la parroquia habrá horario especial de misas tanto en la solemnidad de Todos los Santos como en la Conmemoración de los Fieles difuntos. Puede encargar las misas para las diversas horas y rezar por todos los fieles difuntos. También se hará el Holywin con los niños a las 5 de la tarde del 1 de noviembre.
3. El jueves 3 de noviembre (1er jueves de mes) a las 20.15 h. habrá una hora santa con Exposición del Smo. Sacramento.
4. El viernes 4 de noviembre (primer viernes de mes) se hará la visita ordinaria a enfermos por los sacerdotes.
5. El horario de misas en invierno será el siguiente: De lunes a viernes: 19.30 h. Los sábados y vísperas de fiesta: 18.00 h.; 19.30 h. y 21.00 h. Los domingos y festivos: 10.00; 11.30 h.; 19.30 h.
6. YA ESTÁ A SU DISPOSICIÓN EL EVANGELIO 2017 Y LIBRETAS PARA APUNTES.
7. Recuerden que en la madrugada del sábado 29 al domingo 30 cambia la hora: Se retrasa 1 hora. A las 3 serán las 2.


8. JUBILEO DE LA MISERICORDIA PARA JÓVENES: él sábado 5 de noviembre. A las 18.30 h. será la acogida en las Iglesia de San Lorenzo y San Juan de la Cruz; a las 20.30 h. la Eucaristía en la Catedral, luego cena en la Facultad de Teología y a las 22.30 h. un concierto de Alvaro Fraile.
 





Lunes 31.  Por la tarde: Solemnidad de Todos los Santos. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Pilar Moratal Monzó. 19.30 h.: En sufragio de: Rvdo. D. Alberto Caselles Fornés.

Martes 1. Solemnidad de Todos los Santos. 10.00 h.: En sufragio de: Pilar Moratal Monzó. 11.30 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: En sufragio de: Petri Martínez e Isabel Terrades; Dif. Fam. Llorca-Todolí.

Miércoles 2. Conmemoración de los Fieles Difuntos. 10.00 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Llorca-Todolí. 11.30 h.: En sufragio de:  Dif. Fam. Ferrer-Puig. 18.00 h.: En sufragio de: Pilar Moratal  Monzó. 19.30 h.: En sufragio de todos los fieles difuntos.

Jueves 3. San Martín de Porres. 19.30 h.: En sufragio de: Rogelio Roselló; Petri Martínez e Isabel Terrades. 

Viernes 4. San Carlos Borromeo, Ob. 19.30 h.: En sufragio de: Clemente Jesús Serrano Serrano y Alfonso Serrano Rodríguez. 

Sábado 5. Por la tarde: Domingo XXXII del T.O. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Dif. Fam. García-Estruch. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención.

Domingo 6. Domingo XXXII del T.O. 10.00 h.: En sufragio de: Pilar Moratal Monzó. 11.30 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.

A lo largo del año, en todas las misas, se reza por todos los difuntos. Algunas celebraciones incluyen una intención particular por algún difunto o por alguna necesidad. En muchas de las ocasiones se acompaña de una ofrenda para el sacerdote llamada estipendio. Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio. Tengan en cuenta que ahora somos tres sacerdotes a su servicio en la parroquia.