31 de mayo de 2014

Domingo 1 de junio de 2014. ASCENSIÓN.


Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
Domingo 1 de junio de 2014

                 Queridos hermanos:
Celebramos este domingo la Solemnidad de la Ascensión del Señor. Decía A. Chomjakov que “al cielo sólo se puede subir junto con todos; al infierno va cada uno solo”, (cit. en El Camino del Espíritu de Spidlik). Jesucristo lleva en su humanidad a todos los hombres al cielo. En la encarnación se unió a todos, padeció la cruz por todos y resucitó al tercer día para que “en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén”. (Lc 24, 47). En su ascensión se lleva a todos. Es el Misterio de la elección de todos y cada uno en la persona de Cristo (Ef 1,4ss).
¿Qué hace Cristo al ascender? Levanta las manos y bendice a los discípulos. Él, como Sumo sacerdote, presenta sus llagas gloriosas ante el Padre en una intercesión por todos, para que no se pierda ninguno. “Cuando sea elevado atraeré a todos hacia mi” (Jn 12,32). ¿Y qué hacen los discípulos? Según la conclusión de San Lucas, adorar, “se postraron”, bendecir a Dios, estar unidos, reunirse y estar llenos de alegría.
Estas palabras pueden resumir aquello que hará de primera comunidad cristiana una Iglesia misionera hasta los confines de la tierra, procurando llegar a todos. La adoración y bendición a Dios, por un lado, y la unión en caridad, llenos de alegría, son las dos alas que les hará volar al anuncio misionero.
Decía Dominique Rey, obispo de Toulon (Francia), en el congreso sobre Nueva Evangelización organizado por las diócesis de Solsona y Vic el 7 y 8 de enero de 2012, que “el dinamismo misionero de la Iglesia no se reduce a un movimiento hacia fuera. La Iglesia es primeramente misionera por su existencia como comunidad reunida por la fe, la liturgia, la caridad, y que vive del Evangelio. Ofrece entonces la prueba, el signo de la presencia en ella de Jesucristo resucitado. Interpela a aquellos que buscan una esperanza, una comunión, un sentido a la vida; esta era ya la manera misionera descrita por los Hechos de los Apóstoles (2,42)”.
Una comunidad cristiana que vive en el gozo de ser amada y perdonada, que mantiene la adoración y la bendición con entusiasmo, cuyos cristianos pasan tiempo juntos, que, no solo irradia caridad hacia fuera, sino también entre sus miembros, que se conocen y ayudan mutuamente, que cuida la belleza, reverencia y dignidad de las celebraciones, sobre todo de la eucarística, una comunidad así, ya es misionera. Se convierte en signo del cielo, visibilización del cuerpo glorioso de Jesucristo. Y esto debe llegar hasta los confines de la tierra.
Jesús, vuestro párroco
+  Conclusión del santo evangelio según san Lucas 24, 46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: — «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.
Palabra del Señor.
La misión, exigencia de la catolicidad de la Iglesia
849  El mandato misionero. "La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser 'sacramento universal de salvación', por exigencia íntima de su misma catolicidad, obedeciendo al mandato de su Fundador se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres" (AG 1): "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 19-20).
850           El origen la finalidad de la misión. El mandato misionero del Señor tiene su fuente última en el amor eterno de la Santísima Trinidad: "La Iglesia peregrinante es, por su propia naturaleza, misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo y la misión del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre" (AG 2). El fin último de la misión no es otro que hacer participar a los hombres en la comunión que existe entre el Padre y el Hijo en su Espíritu de amor (cf Juan Pablo II, RM 23).
851 El motivo de la misión. Del amor de Dios por todos los hombres la Iglesia ha sacado en todo tiempo la obligación y la fuerza de su impulso misionero: "porque el amor de Cristo nos apremia..." (2 Co 5, 14; cf AA 6; RM 11). En efecto, "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2, 4). Dios quiere la salvación de todos por el conocimiento de la verdad. La salvación se encuentra en la verdad. Los que obedecen a la moción del Espíritu de verdad están ya en el camino de la salvación; pero la Iglesia a quien esta verdad ha sido confiada, debe ir al encuentro de los que la buscan para ofrecérsela. Porque cree en el designio universal de salvación, la Iglesia debe ser misionera.
852 Los caminos de la misión. "El Espíritu Santo es en verdad el protagonista de toda la misión eclesial" (RM 21). Él es quien conduce la Iglesia por los caminos de la misión. Ella "continúa y desarrolla en el curso de la historia la misión del propio Cristo, que fue enviado a evangelizar a los pobres... impulsada por el Espíritu Santo, debe avanzar por el mismo camino por el que avanzó Cristo; esto es, el camino de la pobreza, la obediencia, el servicio y la inmolación de sí mismo hasta la muerte, de la que surgió victorioso por su resurrección" (AG 5). Es así como la "sangre de los mártires es semilla de cristianos" (Tertuliano, apol. 50).
“La alegría de los discípulos después de la «ascensión» corrige nuestra imagen de este acontecimiento. La «ascensión» no es un marcharse a una zona lejana del cosmos, sino la permanente cercanía que los discípulos experimentan con tal fuerza que les produce una alegría duradera. Así, la conclusión del Evangelio de Lucas nos ayuda a comprender mejor el comienzo de los Hechos de los Apóstoles en el que se relata explícitamente la «ascensión» de Jesús. Aquí, a la partida de Jesús precede un coloquio en el que los discípulos –todavía apegados a sus viejas ideas– preguntan si acaso no ha llegado el momento de instaurar el reino de Israel. A esta idea de un reino davídico renovado Jesús contrapone una promesa y una encomienda. La promesa es que estarán llenos de la fuerza del Espíritu Santo; la encomienda consiste en que deberán ser sus testigos hasta los confines del mundo. Se rechaza explícitamente la pregunta acerca del tiempo y del momento. La actitud de los discípulos no debe ser ni la de hacer conjeturas sobre la historia ni la de tener fija la mirada en el futuro desconocido. El cristianismo es presencia: don y tarea; estar contentos por la cercanía interior de Dios y –fundándose en eso– contribuir activamente a dar testimonio en favor de Jesucristo.” (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret)
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“Juan es el único que habla explícitamente de « mandato » —palabra que equivale a « misión »— relacionando directamente la misión que Jesús confía a sus discípulos con la que él mismo ha recibido del Padre: « Como el Padre me envió, también yo os envío » (Jn 20, 21). Jesús dice, dirigiéndose al Padre: « Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo » (Jn 17, 18). Todo el sentido misionero del Evangelio de Juan está expresado en la « oración sacerdotal »: « Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tu has enviado Jesucristo » (Jn 17, 3). Fin último de la misión es hacer participes de la comunión que existe entre el Padre y el Hijo: los discípulos deben vivir la unidad entre sí , permaneciendo en el Padre y en el Hijo, para que el mundo conozca y crea (cf. Jn 17, 21-23). Es éste un significativo texto misionero que nos hace entender que se es misionero ante todo por lo que se es, en cuanto Iglesia que vive profundamente la unidad en el amor, antes de serlo por lo que se dice o se hace.” (S. Juan Pablo II, Redemptoris missio 23)
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“Hemos escuchado en la primera lectura cómo la comunidad apostólica estaba reunida en oración en el Cenáculo, con María, la madre de Jesús (cf. Hch 1,12-14). Esto es un retrato de la Iglesia, que hunde sus raíces en el acontecimiento pascual. En efecto, el Cenáculo es el lugar en el que Jesús instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio, en la Última Cena; y donde, resucitado de entre los muertos, derramó el Espíritu Santo sobre los Apóstoles la tarde de Pascua (cf. Jn 20,19-23). El Señor había ordenado a sus discípulos «que no se alejaran de Jerusalén sino “aguardad que se cumpla la promesa del Padre”» (Hch 1,4); es decir, les había pedido que permanecieran juntos para prepararse a recibir el don del Espíritu Santo. Y ellos se reunieron en oración con María en el Cenáculo, en espera del acontecimiento prometido (cf. Hch 1,14). Permanecer juntos fue la condición puesta por Jesús para recibir la llegada del Paráclito, y la oración prolongada fue el presupuesto de su concordia. Encontramos aquí una formidable lección para toda comunidad cristiana. A veces se piensa que la eficacia misionera depende principalmente de una atenta programación y de su sagaz puesta en práctica mediante un compromiso concreto. Ciertamente, el Señor pide nuestra colaboración, pero antes de cualquier respuesta nuestra es necesaria su iniciativa: su Espíritu es el verdadero protagonista de la Iglesia, al que se ha de invocar y acoger.” (Benedicto XVI, Homilia 5 junio 2011)
Jesús, quisiéramos saber qué ha sido para ti volver al seno del Padre, volver a él no sólo como Dios, sino también como hombre, con las manos, los pies y el costado con esa llaga de amor. Sabemos lo que es entre nosotros la separación de las personas que amamos: la mirada los sigue todo lo que puede cuando se alejan… Concédenos, como a los apóstoles, esa luz que ilumina los ojos del corazón y que nos hace intuir que estás presente para siempre.
Como cada año, el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española (CEE) anima a los católicos y a todas las personas que aprecian la labor de la Iglesia a marcar la X a favor de la Iglesia en su Declaración de la Renta. En esta ocasión el lema de la Campaña es “Haz de tu Declaración de la Renta, una declaración de principios [...] En el último Ejercicio, correspondiente al IRPF de 2012, (Campaña de la Renta 2013) un total de 7.339.102 declaraciones fueron a favor de la Iglesia, lo que supone que la cantidad total recaudada por Asignación Tributaria fue de 249.051.689. Teniendo en cuenta que 1 de cada 5 de las declaraciones son conjuntas, se puede estimar que en torno a 9 millones de declarantes asignaron a favor de la Iglesia Católica, aproximadamente 900.000 más de las que asignaban en el año 2006. Desde 2008, el sostenimiento de la Iglesia en España depende exclusivamente de los católicos y de todas aquellas personas que reconocen la labor de la Iglesia. Quienes libremente quieran hacerlo, pueden marcar la casilla de la Iglesia Católica en su Declaración. Un 0,7 por ciento de sus impuestos se dedicará así, sin coste adicional alguno para el contribuyente, a la enorme labor que la Iglesia desarrolla. Es compatible con marcar la casilla llamada “Fines sociales”. En ese caso, el Estado dedicará un 0,7%  a esos “fines” y un 0,7% a la Iglesia. ”.
1. El lunes 2, a las 18 h., los niños de 1º de comunión tendrán el final de curso con la visita a la Virgen de los Desamparados en la Colegiata.
2. El grupo de oración se reunirá el lunes 2 a las 20.30 h.
3. El martes 3 los niños de 2º curso de catequesis de comunión visitarán el Palacio a las 18 h. dando así por concluido el curso.
4. Los niños de 3º curso de comunión irán de excursión, final de curso, al convento de las Clarisas el miércoles 4 a las 18 h.
5. El jueves 5, después de la Eucaristía, estará la Adoración por ser primer jueves de mes.
6. El viernes 6 se visitará a los enfermos de la parroquia a partir de las 10.30 h. Se ruega si tienen algún familiar enfermo o conocen de alguna persona que necesite los sacramentos lo comunique a D. Jesús o D. Arturo.
7. El grupo Anatolé tendrá el final de curso el viernes 6 por la tarde a las 18 h. Ya por la noche, el grupo de confirmación, también concluirán el curso a las 20.15 h.
8. El sábado estará la última Misa de niños, a las 18 h. Rogamos la máxima participación posible para dar gracias a Dios por todos los bienes que han recibido vuestros hijos a lo largo de este curso.
9. Peregrinación diocesana a Lourdes de enfermos y discapacitados con el Sr. Arzobispo del 26 al 30 de junio. Interesados contactar con Elena.
10. Campamento con niños y jóvenes de 6 a 12 años en la Sierra de Mariola del 12 al 20 de julio. Contactar con D. Arturo o Pau Todolí.
11. Peregrinación a Santiago de Compostela del 7 al 17 de agosto. Interesados contactar con D. Arturo.
Del 2 al 8 de junio de 2014
Lunes 2. 19.30 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Ferrer—Puig. 
Martes 3. 19.30 h.: En sufragio de Rogelio Roselló. 
Miércoles 4. S. Bonifacio, Obispo y Martir. 19.30 h.: En sufragio de Octavio Monllor Colomina. 
Jueves 5. 19.30 h.: sin intención. 
Viernes 6. 19.30 h.: sin intención. 
Sábado 7. PENTECOSTÉS. 18.00 h.: Con niños: En sufragio de los difuntos de la familia García—Estruch. 19.30 h.: En sufragio de Fernando García Morant. 21.00 h.: sin intención.
Domingo 8. PENTECOSTÉS. 9.30 h.: sin intención. 11.00 h.: sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. Bautizos. 19.30 h.: En sufragio de Antonio Casanova.

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