21 de octubre de 2011

Domingo 23 de octubre de 2011. XXX T.O. A

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 23 de octubre de 2011.

                 Queridos hermanos:

En el Evangelio de este domingo los fariseos vuelven a la carga para poner a prueba a Jesús y tener de qué acusarle. Lo hacen por medio de un doctor de la Ley que le pregunta por el mandamiento “más grande” (“megalé”). En la traducción litúrgica “el mandamiento principal de la Ley”. Jesús tiene que entresacar, de los 613 preceptos y prohibiciones que tienen los judíos, el mega-mandamiento. Y en su respuesta cita el shemá, el amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. “Sin embargo, Jesús añade luego algo que, la verdad, el doctor de la ley no había pedido: "El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mt 22, 39). El aspecto sorprendente de la respuesta de Jesús consiste en el hecho de que Él establece una relación de semejanza entre el 1er y el 2º mandamiento”. (Benedicto XVI. Homilía clausura Sínodo Obispos sobre "La Palabra de Dios”. 28 -10- 2008). Jesús ha unido y simplificado en su carne lo complicado de la Ley con sus normas. No solamente era complicada la Ley “para la gente sencilla y analfabeta, sino más todavía para los conocedores de la Sagrada Escritura, para los eruditos que, como es notorio, se enredaban con los detalles y sus problemas sin conseguir prácticamente llegar a una visión de conjunto. Jesús ha «hecho breve» la Palabra, nos ha dejado ver de nuevo su más profunda sencillez y unidad. Todo lo que nos enseñan la Ley y los profetas se resume en esto: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,37-39). Esto es todo: la fe en su conjunto se reduce a este único acto de amor que incluye a Dios y a los hombres.” (Benedicto XVI. Homilía 24 -12- 2006). Jesús en la cruz ha unido el amor a su Padre “hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2,8), y el amor a todos los hombres “hasta el extremo”. (Jn 13,1).

Al celebrar en este domingo el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones, dejemos que Jesús coloque en el centro de toda la actividad de la Iglesia el amor a Dios y al prójimo. Como decía la Patrona de las misiones: “¡Jesús mío, te amo! Amo a la Iglesia, mi Madre. Recuerdo que «el más pequeño movimiento de puro amor es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas» (…) El amor llama al amor. (…) No tengo otra forma de demostrarte mi amor que (...) no dejando escapar ningún pequeño sacrificio, ni una sola mirada, ni una sola palabra, aprovechando hasta las más pequeñas cosas y haciéndolas por amor... Quiero sufrir por amor, y hasta gozar por amor.” (Santa Teresa del Niño Jesús. Historia de un alma).

Jesús, vuestro párroco
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo          22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: - «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: - “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero.  El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra del Señor.
“En el antiguo Israel el mandamiento fundamental del amor a Dios estaba incluido en la oración que se rezaba diariamente: «El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas [...] te levantes» (Dt 6, 4-7). En la base de esta exigencia de amar a Dios de modo total se encuentra el amor que Dios mismo tiene al hombre. Del pueblo al que ama con un amor de predilección espera una auténtica respuesta de amor. Es un Dios celoso (cf. Ex 20, 5), que no puede tolerar la idolatría, la cual constituye una continua tentación para su pueblo. De ahí el mandamiento: «No tendrás otros dioses delante mí» (Ex 20, 3). Israel comprende progresivamente que, por encima de esta relación de profundo respeto y adoración exclusiva, debe tener con respecto al Señor una actitud de hijo e incluso de esposa. En ese sentido se ha de entender y leer el Cantar de los cantares, que transfigura la belleza del amor humano en el diálogo nupcial entre Dios y su pueblo. El libro del Deuteronomio recuerda dos características esenciales de ese amor. La primera es que el hombre nunca sería capaz de tenerlo, si Dios no le diera la fuerza mediante la «circuncisión del corazón» (cf. Dt 30, 6), que elimina del corazón todo apego al pecado. La segunda es que ese amor, lejos de reducirse al sentimiento, se hace realidad «siguiendo los caminos» de Dios, cumpliendo «sus mandamientos, preceptos y normas» (Dt 30, 16). Ésta es la condición para tener «vida y felicidad», mientras que volver el corazón hacia otros dioses lleva a encontrar «muerte y desgracia» (Dt 30, 15). El mandamiento del Deuteronomio no cambia en la enseñanza de Jesús, que lo define «el mayor y el primer mandamiento», uniéndole íntimamente el del amor al prójimo (cf. Mt 22, 4-40). Al volver a proponer ese mandamiento con las mismas palabras del Antiguo Testamento, Jesús muestra que en este punto la Revelación ya había alcanzado su cima. Al mismo tiempo, precisamente en la persona de Jesús el sentido de este mandamiento asume su plenitud. En efecto, en él se realiza la máxima intensidad del amor del hombre a Dios. Desde entonces en adelante amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas, significa amar al Dios que se reveló en Cristo y amarlo participando del amor mismo de Cristo, derramado en nosotros «por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» (Rm 5, 5). La caridad constituye la esencia del «mandamiento» nuevo que enseñó Jesús. En efecto, la caridad es el alma de todos los mandamientos, cuya observancia es ulteriormente reafirmada, más aún, se convierte en la demostración evidente del amor a Dios: «En esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos» (1 Jn 5, 3). Este amor, que es a la vez amor a Jesús, representa la condición para ser amados por el Padre: «El que recibe mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jn 14, 21). El amor a Dios, que resulta posible gracias al don del Espíritu, se funda, por tanto, en la mediación de Jesús, como él mismo afirma en la oración sacerdotal: «Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos» (Jn 17, 26). Esta mediación se concreta sobre todo en el don que él ha hecho de su vida, don que por una parte testimonia el amor mayor y, por otra, exige la observancia de lo que Jesús manda: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando» (Jn 15, 13-14). La caridad cristiana acude a esta fuente de amor, que es Jesús, el Hijo de Dios entregado por nosotros. La capacidad de amar como Dios ama se ofrece a todo cristiano como fruto del misterio pascual de muerte y resurrección.” (Juan Pablo II, Audiencia General 13-10-1999).
“Importancia y dignidad de la celebración eucarística. La celebración de la Misa, como acción de Cristo y del pueblo de Dios ordenado jerárquicamente, es el centro de toda la vida cristiana para la Iglesia, universal y local, y para todos los fieles individualmente, ya que en ella se culmina la acción con que Dios santifica al mundo en Cristo, y el culto que los hombres tributan al Padre, adorándole por medio de Cristo, Hijo de Dios, en el Espíritu Santo. Además, de tal modo se recuerdan en ella los misterios de la Redención a lo largo del año, que, en cierto modo, se nos hacen presentes. Todas las demás acciones sagradas y cualesquiera obras de la vida cristiana se relacionan con ella, proceden de ella y a ella se ordenan.” (OGMR 16)
“Señor  Jesús, yo quisiera ser como Marta y aún más como María, cautivado por tu figura, por tu presencia, por tu entrega, por tu palabra, por un interés siempre nuevo por Ti, como serías Tú buscándome a mí, siendo el huésped al que se recibe, se escucha, se sirve y se comprende. Conocerte, Jesús, para seguirte.
Es el principio del amor, la fascinación por tu presencia, por tu Persona, por tu palabra.
Es una escuela que nace del conocimiento de Ti, Jesús, de la fe en Ti, creciendo en nuestro interior, tendiendo a una intimidad que transforma al discípulo en amigo. Conocerte, Jesús, para servirte.
Conocerte, Jesús, para vivir de Ti. Pero, ¿qué misterio es este? Tú vives en mí.”
(Pablo VI, Castelgandolfo, 18 julio 1974)
 
«Cristo me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). Ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿Qué haremos nosotros por él? ¿Qué respuesta le daremos? San Juan lo dice claramente: «En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). […] Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos. (Vía Crucis 19-08-11)

1. El lunes 24 se reunirá el Equipo de Pastoral de la salud a las 10 h. Por la tarde, a las 20.30 h. se reunirán el grupo del Itinerario Diocesano de Renovación y el Equipo de oración que recibirá una charla de formación. A la misma hora, en los locales nuevos, se reunirá la Comisión Arciprestal de catequesis. Por último, a las 22 h. el Equipo de prebautismales se reunirá para recibir una charla de formación.
2. Del 24 de octubre al 24 de noviembre se realizarán los Cursillos prematrimoniales en la Colegiata de Gandía los lunes y los jueves a las 21 h. Comenzarán este mismo lunes.

3. El miércoles 26 estará el curso de Liturgia a las 20.30h.
4. El jueves 27 tendrá lugar la reunión general de voluntarios de acogida.

Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 14-10-2011: 49.433,66 €.
+ 854,1
Ingresados hasta el 21-10-2011:
50.585,66 €.
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
BANCAJA (Paseo Germanías 82)
2077-0249-55-1101860850

Del 24 al 30 de octubre de 2011
Lunes 24. 19.30 h.: En sufragio de José Antonio Cabanilles. 
 Martes 25. 19.30 h.: Pidiendo un favor al Espíritu Santo. 
Miércoles 26. 19.30 h.: En sufragio de Amparo Montaner Melis.
Jueves 27. 19.30 h.: En sufragio de Matías Díez Martín. 
Viernes 28. S. Simón y S. Judas, Apóstoles. 19.30 h.: sin intención.  
Sábado 22. XXXI T.O. 18 h.: sin intención. 19.30 h.: En sufragio de Rosendo Roche. 21.00 h.: Sin intención.  
Domingo 16. XXXI T.O. 12.00 h. Pro Pópulo.