9 de septiembre de 2011

Nace una nueva congregación religiosa en Valencia, “Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios”


Siguiendo indicaciones de la Santa Sede, el Arzobispo ha erigido la nueva congregación

VALENCIA, 8 SEPT. (AVAN).- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro ha erigido hoy canónicamente, a petición de la Santa Sede, la congregación religiosa de derecho diocesano “Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios”.

Recogiendo las indicaciones de la Sagrada Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el prelado ha firmado hoy el correspondiente decreto que ha sido leído en el transcurso de una celebración eucarística que ha presidido monseñor Osoro en la Catedral de Valencia, con motivo también de la fiesta de la Natividad de la Virgen María. 

En el decreto, el Arzobispo expresa que erije en la archidiócesis de Valencia la congregación “Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios” como “Instituto Religioso Clerical de Derecho Diocesano para alabanza de Dios y formación y evangelización de los niños y jóvenes”. 

En la misa han concelebrado con monseñor Carlos Osoro, su obispo auxiliar, monseñor Enrique Benavent y 32 sacerdotes y han participado, igualmente, la veintena de religiosos que forman la nueva congregación.

Más de 2.000 personas han llenado al Catedral de Valencia en la misa en la que además ha sido venerada una reliquia de San José de Calasanz junto al presbiterio. 

En su homilía, monseñor Osoro ha expresado su confianza en que la nueva congregación contribuya “a realizar una nueva evangelización, justamente cuando el Papa nos ha dicho que estamos en una emergencia educativa, y cuando la escuela cristiana ha de dar un giro importante y especial para volver a `engendrar desde Dios a los hijos e hijas´, para que proyecten la vida según el camino que nos propone Jesucristo y su Santísima Madre cuando dijo `Haced lo que él os diga´”.

Tras la homilía, el Arzobispo ha entregado también las constituciones de la nueva congregación aprobada por la Iglesia a los religiosos. 


PIES DE FOTO:
1.- Abrazo entre monseñor Carlos Osoro y el superior general de la nueva congregación, Gonzalo Carbó.
2.- Procesión de entrada de la misa.

(Fotografías: Alberto Sáiz)
----------------------



Comunicación general de la Congregación de Clérigos Regulares de derecho diocesano COOPERATORES VERITATIS DE LA MADRE DE DIOS

Queridos hermanos y amigos en el Señor:
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a Él (Sal 33,9)


Tras dos años de camino, en que hemos preferido mantenernos en silencio tanto en los foros públicos como privadamente, para “dejar obrar a Dios” y a nuestra Madre la Iglesia, creemos que ha llegado el momento de compartir con vosotros, si bien breve y pobremente, lo esencial de la obra que el Señor está comenzando a realizar en nosotros.

Sois muchos los que siempre, y también en este tiempo, nos habéis acompañado con vuestra oración, servicio y cercanía. ¡Cuántas muestras de amor y comunión, tan inmerecidas por nuestra parte, que nos han alentado y llenado de consuelo y ánimo! Llegado el momento en que la Iglesia ha hablado para dar una palabra sobre lo que consideramos un misterio de la 
Providencia y del Amor de Dios en que nos estamos inmersos, nos sentimos obligados a no guardarnos para nosotros la gracia recibida. Es momento de entonar un particular magníficat y cantar la grandeza del Señor que se ha fijado en nuestra pequeñez y pobreza y está haciendo cosas grandes en nosotros.

De nuestro corazón brota un gran agradecimiento al Señor, a la Santa Madre Iglesia y en particular a la Orden de las Escuelas Pías. Sobre ella el Señor ha ido derramando diversos y excelentes dones en esta primavera eclesial que ha supuesto la renovación del Concilio Vaticano II. Entre las expresiones de esta renovación que también ha alcanzado a la Provincia de Valencia, desde hace 40 años se ha ido configurando en muchos religiosos un estilo de vida y misión que, en un determinado momento, la Santa Sede ha discernido, reconociendo en ellos los rasgos y voluntad de “una forma renovada de vida y carisma escolapio”, rica en “frutos pastorales verificados estos años… por las nuevas vocaciones… y por la vivencia profunda de fe de los alumnos en Piedad y Letras”. A partir de dicho discernimiento “ha procedido a tomar una decisión buscando el bien de los religiosos y de su propia vocación: ofrecer una oportunidad eclesial para que estos consagrados configuren su vida según la vivencia profunda de fe y el espíritu de Piedad y Letras que han marcado su existencia y su acción pastoral”, invitándoles a “discernir esta llamada específica de Dios” y a que “constituyan un nuevo ente eclesial diferente de la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios, con una identidad clara y distinta”. Ha augurado, además “para esta nueva realidad eclesial muchos frutos por los que será reconocida” como obra de Dios.

Sorprendidos y conmovidos ante lo que reconocemos como una “llamada dentro de la llamada”, acogemos gozosamente este Misterio de Dios en actitud de profunda adoración y deseo de santa y audaz fidelidad. Nos sabemos hijos de Calasanz y de la Orden que él fundó, y vivimos con la certeza de que “el Amor de Cristo nos ha congregado en la unidad” para adorar juntos al Padre en Espíritu y verdad y enviarnos en comunión a evangelizar educando a sus pequeños. Por ello confiamos en la palabra que nos da la Iglesia: “Dios, que es Padre y guía nuestros pasos, nos irá conduciendo por senderos insospechados, construyendo con nosotros la historia de salvación y una alianza santa para el bien de su Iglesia”. Movidos por el Espíritu Santo, queremos abrazar esta novedad “con el mismo espíritu que vivió san José de Calasanz, con plena confianza en Dios y en la Providencia, imitándole en sus inicios”.

Por lo tanto, lo que está ocurriendo con nosotros no es que “nos salimos” de la Orden para “defender nuestros proyectos” o porque “nos creemos mejores que los demás escolapios”. No hemos acudido a discernimientos institucionales ajenos a nuestra entidad de consagrados. Ni “nos fugamos” a otra realidad eclesial, ni “nos echan” los escolapios”. No es cierto que se nos haya forzado a elegir entre la Escuela Pía u otra experiencia del Pueblo de Dios. Más bien, lo que la Madre Iglesia ha reconocido es que del tronco secularmente fecundo de san José de Calasanz, ha brotado un retoño que “hunde sus raíces en la figura, espiritualidad y misión de san José de Calasanz. De él toma ejemplo y proyecta, con una visión y sensibilidad nuevas, la Piedad y las Letras, que hace suya desde una sensibilidad eclesial de comunión, continuando bajo su inspiración la misión de la educación católica a los niños y jóvenes que san José de Calasanz comenzó en la Iglesia.”

Somos sacerdotes con una regla de vida, miembros del presbiterio diocesano, que congregados en comunidad según los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, somos consagrados con voto al ministerio eclesial de “evangelizar educando”, en una acción pedagógica que tiene su origen, su camino y su plenitud en la Palabra de Dios y los Sacramentos de la Iglesia.

El arzobispo de Valencia, D. Carlos Osoro Sierra, hacia quien se dirige también nuestro más profundo agradecimiento, acogiendo esta indicación de la Santa Sede y a los religiosos llamados a formar parte de la nueva institución, ha erigido esta nueva Congregación clerical de vida consagrada de derecho diocesano. 

Con temor y temblor iniciamos la nueva andadura, sabiendo que no estamos solos, que nos acompañan los santos, que nos acompañáis vosotros, que la Madre Iglesia nos acoge en su seno, y que el Señor nos tiene preparada una mies fertilísima pues, a pesar de todos los esfuerzos misioneros de la Iglesia, todavía hay tantos niños y jóvenes que piden el pan de la Piedad y las Letras “y no hay quien se lo dé” (cf. Lam 4,4). A los más alejados y abandonados quisiéramos que nos llevara el Espíritu.

Nos encomendamos de corazón a vuestras oraciones.



Cooperatores Veritatis
de la Madre de Dios