24 de septiembre de 2011

Benedicto XVI: valiente y claro


Benedicto XVI: valiente y claro

viernes, 23 de septiembre de 2011 | Hay 2 comentarios
El Papa, en su visita a Alemania, ha sido valiente. Todo lo que ha dicho no debería representar ninguna sorpresa para un católico medianamente informado del pensamiento de Benedicto XVI. Pero hay cosas que es bueno repetirlas, porque tenemos tendencia a dejarlas en los márgenes del olvido, o a no darles la importancia que tienen, o a pensar incluso que se puede ser un buen católico sosteniendo que “la cosa no fue para tanto” o que “eso del ecumenismo o del diálogo interreligioso es opcional”. Con estas expresiones el lector adivina cuáles son las tres cosas que quiero destacar de este viaje papal: su discurso ante los rabinos judíos, el encuentro con los musulmanes y su visita al convento del fraile agustino Martín Lutero.

El mismo día en que el presidente de Irán volvió a poner en duda el holocausto ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Papa habló claramente de la idolatría pagana que supuso el nazismo, muestra de lo que es capaz el hombre cuando rechaza a Dios. Y por si hacía falta recordarlo dijo: “la Iglesia se siente muy próxima al pueblo judío”. La cordialidad del encuentro con los musulmanes queda reflejada en estas palabras del presidente del Consejo Central de los Musulmanes en Alemania: “Cuando se le conoce se sabe que el Papa argumenta a un alto nivel intelectual”.

El encuentro con los representantes evangélicos, en el convento en el que Martín Lutero hizo su noviciado y estudió teología, me parece un gesto ecuménico de primer nivel. Hace tiempo que la teología católica valora positivamente a Lutero. Históricamente las culpas estaban repartidas. Eclesialmente se pueden dar todavía muchos pasos en el camino hacia la unidad. Las palabras de Benedicto XVI en Erfurt: “el pensamiento de Lutero, su espiritualidad toda entera, estaban completamente centrados en Cristo”, reflejan lo que fue la pretensión del Reformador: “en mi corazón no reina sino un único artículo: la fe de Cristo. De ahí brota toda mi meditación teológica”. Va siendo hora de considerar a Lutero patrimonio común de todos los cristianos.