10 de septiembre de 2011

Domingo 11 de septiembre de 2011. XXIV TO A

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 11 de septiembre de 2011.

                 Queridos hermanos:
Reanudamos esta hoja parroquial deseando el Señor haya estado grande y lo siga estando con cada uno de vosotros. Tras el Campamento parroquial con los niños, la peregrinación parroquial tras las huellas de San Francisco de Borja en tierras de San Ignacio de Loyola y la Jornada Mundial de la Juventud y tantos otros acontecimientos de gracia escuchamos un evangelio muy necesario en los tiempos en que la convivencia se hace muy intensa debido a las vacaciones. Las peleas familiares son muy frecuentes debido al mayor roce. Por ello la Palabra de Dios de hoy nos invita al perdón de corazón de las ofensas que nuestro hermano ha cometido contra nosotros: El “setenta veces siete” de Jesús en la respuesta a Pedro.
Decía el Papa Benedicto XVI: «Si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros» (Jn 13, 14). Debemos lavarnos los pies unos a otros en el mutuo servicio diario del amor. Pero debemos lavarnos los pies también en el sentido de que nos perdonamos continuamente unos a otros. La deuda que el Señor nos ha condonado, siempre es infinitamente más grande que todas las deudas que los demás puedan tener con respecto a nosotros (cf. Mt 18, 21-35). (Homilía Jueves Santo 20-3-2008)
En la Parábola que Jesús comenta a Pedro coloca el ejemplo de un Rey, que tiene entre sus empleados uno que le debe 10.000 talentos. Una barbaridad, teniendo en cuenta que un talento son 10.000 denarios. Siendo un denario la paga de un jornal, multipliquen. En definitiva, este empleado debía ser el recaudador de impuestos de alguna provincia. Y ante la súplica de perdón, el Rey le perdona.
¡Oh, sorpresa! El que ha recibido el perdón tras su súplica olvida muy pronto ante la deuda de su hermano: una miseria, poco más de tres meses de jornal: 100 denarios. El que fue perdonado por el Rey, ante la petición de su hermano, no perdona. Las consecuencias serán que el perdón queda suspendido. Sin perdonar al hermano no hay perdón de Dios. Duro puede resultar si no se tiene en cuenta que el Señor nos ha perdonado una viga y a nosotros nos toca perdonar en el hermano una mota de polvo.
Jesús, vuestro párroco

Lectura del santo evangelio según san Mateo          18, 21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: - «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: - «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados.  Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos.  Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.  Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.  Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdone porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Palabra del Señor.

El B. Isaac de la Estrella subraya en un discurso la plena comunión de Cristo con su Iglesia en la remisión de los pecados: «Nada puede perdonar la Iglesia sin Cristo y Cristo no quiere perdonar nada sin la Iglesia. Nada puede perdonar la Iglesia sino a quien es penitente, es decir a quien Cristo ha tocado con su gracia; Cristo nada quiere considerar como perdonado a quien desprecia a la Iglesia»: Sermo 11.
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“Que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica. (…) que preste atención al hambriento quien quiere que Dios preste atención a su hambre; que se compadezca quien espera misericordia; que tenga piedad quien la busca; que responda quien desea que Dios le responda a él. Es un indigno suplicante quien pide para si lo que niega a otro. Díctate a ti mismo la norma de la misericordia, de acuerdo con la manera, la cantidad y la rapidez con que quieres que tengan misericordia contigo. Compadécete tan pronto como quisieras que los otros se compadezcan de ti. (San Pedro Crisólogo. Sermón 43).
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“El amor misericordioso es sumamente indispensable entre aquellos que están más cercanos: entre los esposos, entre padres e hijos, entre amigos; es también indispensable en la educación y en la pastoral. (…) El perdón atestigua que en el mundo está presente el amor más fuerte que el pecado. El perdón es además la condición fundamental de la reconciliación, no sólo en la relación de Dios con el hombre, sino también en las recíprocas relaciones entre los hombres. (…) Por esto, la Iglesia debe considerar como uno de sus deberes principales—en cada etapa de la historia y especialmente en la edad contemporánea—el de proclamar e introducir en la vida el misterio de la misericordia, revelado en sumo grado en Cristo Jesús. (…) ¡Cuántas veces repetimos las palabras de la oración que El mismo nos enseñó, pidiendo: « perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores », es decir, a aquellos que son culpables de algo respecto a nosotros!(…) Cristo subraya con tanta insistencia la necesidad de perdonar a los demás que a Pedro, el cual le había preguntado cuántas veces debería perdonar al prójimo, le indicó la cifra simbólica de «setenta veces siete», queriendo decir con ello que debería saber perdonar a todos y siempre. Es obvio que una exigencia tan grande de perdonar no anula las objetivas exigencias de la justicia. La justicia rectamente entendida constituye por así decirlo la finalidad del perdón. En ningún paso del mensaje evangélico el perdón, y ni siquiera la misericordia como su fuente, significan indulgencia para con el mal, para con el escándalo, la injuria, el ultraje cometido. En todo caso, la reparación del mal o del escándalo, el resarcimiento por la injuria, la satisfacción del ultraje son condición del perdón”. (Juan Pablo II. Dives in Misericordia 14)

982           No hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar. "No hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón siempre que su arrepentimiento sea sincero" (Catech. R. 1, 11, 5). Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado (cf. Mt 18, 21-22).

2227         Los hijos, a su vez, contribuyen al crecimiento de sus padres en la santidad (cf GS 48,4). Todos y cada uno se concederán generosamente y sin cansarse los perdones mutuos exigidos por las ofensas, las querellas, las injusticias, y las omisiones. El afecto mutuo lo sugiere. La caridad de Cristo lo exige (cf Mt 18,21-22; Lc 17,4).
2842   Este "como" no es el único en la enseñanza de Jesús: "Sed perfectos 'como' es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5, 48); "Sed misericordiosos, 'como' vuestro Padre es misericordioso" (Lc 6, 36); "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que 'como' yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13, 34). Observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación, vital y nacida "del fondo del corazón", en la santidad, en la misericordia, y en el amor de nuestro Dios. Sólo el Espíritu que es "nuestra Vida" (Ga 5, 25) puede hacer nuestros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús (cf. Flp 2,1.5). Así, la unidad del perdón se hace posible, "perdonándonos mutuamente 'como' nos perdonó Dios en Cristo" (Ef 4, 32).

2843  Así, adquieren vida las palabras del Señor sobre el perdón, este Amor que ama hasta el extremo del amor (cf Jn 13, 1). La parábola del siervo sin entrañas, que culmina la enseñanza del Señor sobre la comunión eclesial (cf. Mt 18, 23-35), acaba con esta frase: "Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano". Allí es, en efecto, en el fondo "del corazón" donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión.

2844   La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos (cf Mt 5, 43-44). Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan este testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación (cf 2 Co 5, 18-21) de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí (cf Juan Pablo II, DM 14).

2845  No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino (cf Mt 18, 21-22; Lc 17, 3-4). Si se trata de ofensas (de "pecados" según Lc 11, 4, o de "deudas" según Mt 6, 12), de hecho nosotros somos siempre deudores: "Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor" (Rm 13, 8). La comunión de la Santísima Trinidad es la fuente y el criterio de verdad en toda relación (cf 1 Jn 3, 19-24). Se vive en la oración y sobre todo en la Eucaristía (cf Mt 5, 23-24):

  Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel (San Cipriano, Dom. orat. 23: PL 4, 535C-536A).

¿De qué manera nos mostró Jesús de Nazaret el camino para humanizarnos en plenitud? Lo hace de una manera provocadora y sorprendente. El Dios todopoderoso y eterno, ser supremo y perfecto… se nos manifiesta en un recién nacido indefenso y necesitado de todo, en un pesebre para animales, donde nadie querría nacer. Esto choca de tal manera con nuestra pretendida comprensión de quién y cómo es Dios, que sólo caben dos reacciones: negarlo, o estar humildemente abiertos a la revelación que se nos propone en la debilidad de ese niño. Viendo cómo será y actuará ese niño en el futuro, veremos quién y cómo es Dios. Y al mismo tiempo veremos también quién y cómo estamos llamados a ser los seres humanos”. (Itinerario formativo para las Cáritas Parroquiales 1)

“Queridos jóvenes, escuchad de verdad las palabras del Señor para que sean en vosotros «espíritu y vida» (Jn 6,63), raíces que alimentan vuestro ser, pautas de conducta que nos asemejen a la persona de Cristo, siendo pobres de espíritu, hambrientos de justicia, misericordiosos, limpios de corazón, amantes de la paz. Hacedlo cada día con frecuencia, como se hace con el único Amigo que no defrauda y con el que queremos compartir el camino de la vida. Bien sabéis que, cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañosas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de sí. Aprovechad estos días para conocer mejor a Cristo.” (Benedicto XVI. Discurso en la Fiesta de acogida. 18—8—2011).

1. El Consejo de pastoral se reunió el Viernes pasado para comenzar a organizar el Curso. Os invitamos a la oración para que este nuevo curso este lleno de ardor y celo para sembrar su amor y fidelidad.
2. A continuación les facilitamos los días de las reuniones de los diversos grupos parroquiales para programar el curso:
· Domingo 11 a las 18.00 h.: reunión del Equipo de formación.
· Lunes 12 a las 5 de la tarde: reunión del Equipo de catequistas de infancia.
· Martes 13 a las 5 de la tarde: reunión del Equipo de Cáritas.
· Martes 13 a las 8.30 de la tarde: responsables del Itinerario Diocesano de Renovación y Prebautismales.
· Viernes 16 a las 8.30 de la tarde: con el Equipo de Liturgia.
· Sábado 17 a las 10.30 de la mañana: Con el Consejo de Economía y a las 12.30 h. con el Equipo de Medios de Comunicación.
· El lunes 19 a las 10 de la mañana reunión del Equipo de Pastoral de la Salud y a las 8.30 de la tarde con el Grupo de Oración.
· El martes 20 a las 8.30 de la tarde con los responsables del Camino Neocatecumenal.
·  El Viernes 23 a las 8.30 de la tarde con el Equipo de catequistas de confirmación.
·  El domingo 25 a las 21.00 h. con el Equipo de catequistas de Anatolé.
3.  El lunes 26 a las 20.30 h. se volverá a reunir el Consejo de Pastoral para revisar las diversas programaciones de los grupos.
4. Las obras de los locales parroquiales están ya muy avanzadas y el deseo es proceder a su bendición en las Fiestas en honor a San Francisco de Borja que serán del 1 al 9 de octubre.

Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 1-7-2011: 46.633,66 €.
                                         + 2.085 €
Ingresados hasta el 9-9-2011: 48.718,66 €
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
BANCAJA  (Paseo Germanías 82)
2077-0249-55-1101860850



Del 12 al 18 de septiembre de 2011

Lunes 12.  19.30 h.: Consuelo Canet Simó y Victoriano Fernández Bermejo.  
Martes 13. S. Juan Crisóstomo. 19.30 h.: En sufragio de Vicenta Peiró Castelló. 
Miércoles 14. Exaltación de la Sta. Cruz. 19.30 h.: Por las benditas almas del purgatorio.  
Jueves 15. Ntra. Sra. de los Dolores. 19.30 h.: En sufragio de: Francisco Torres Camarena. 
Viernes 16. 19.30 h.: En sufragio del Rvdo. D. Jesús José Novell Carbó.  
Sábado 17. XXV del T.O.: 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención.  
Domingo 18. 12h.: XXV del T.O.: Pro Pópulo.