23 de octubre de 2010

Domingo 24 de octubre. XXX de T.O. - C

HOJA

PARROQUIAL

Parroquia de San Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 24 de octubre de 2010. XXX del T.O. año par





                  Queridos hermanos:
El Evangelio de la semana pasada terminaba con una pregunta: “cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” Él pasaje que sigue a continuación en el evangelio de san Lucas es el que escuchamos este domingo. Y comienza así: “a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola”. Ciertamente la fe es lo contrario de “tenerse por justos, sentirse seguros de sí mismos y despreciar a los demás”. La fe es un don de Dios. Es Dios el que justifica. Nos lleva a poner la seguridad en el Señor, no en nuestras fuerzas o méritos. Su fruto es la caridad, el aprecio y no el desprecio del prójimo. Por eso Jesús propone esta otra parábola, tan conocida, del fariseo y del publicano.
¡Qué difícil es ver la escondida soberbia que mancha nuestros pensamientos y actos, dirige nuestras palabras y omisiones! San Gregorio decía que “Cuatro son las maneras de manifestarse la hinchada soberbia: cuando creemos que el bien que tenemos lo tenemos de nosotros mismos; cuando, aun creyendo que nos viene de Dios, lo adjudicamos a nuestros méritos: cuando nos gloriamos de bienes que no tenemos; cuando, despreciando a los demás, pensamos ser los únicos que tenemos el bien de que nos envanecemos.” En todo ello faltó el fariseo.
La Regla de san Benito calca su duodécimo grado de humildad en el retrato del publicano de esta parábola: “El duodécimo grado de humildad consiste en que el monje no sólo tenga humildad en su corazón, sino que la demuestre siempre a cuantos lo vean aun con su propio cuerpo, es decir, que en la Obra de Dios, en el oratorio, en el monasterio, en el huerto, en el camino, en el campo, o en cualquier lugar, ya esté sentado o andando o parado, esté siempre con la cabeza inclinada y la mirada fija en tierra, y creyéndose en todo momento reo por sus pecados, se vea ya en el tremendo juicio. Y diga siempre en su corazón lo que decía aquel publicano del Evangelio con los ojos fijos en la tierra: "Señor, no soy digno yo, pecador, de levantar mis ojos al cielo". Y también con el Profeta: "Estoy totalmente abatido y humillado".
El camino de la fe que persevera hasta la venida de Nuestro Señor Jesucristo y que da fruto de caridad comienza con la petición humilde de perdón. Así debe comenzar toda oración y así comienza la Eucaristía: El hombre, como mendigo de Dios, le dice: “Señor, ten piedad”. (cf. Catecismo 2631).
Jesús, vuestro párroco
+   Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
— «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.”
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo:
“¡ Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Palabra del Señor.
2559         "La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes" (San Juan Damasceno, f. o. 3, 24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos?  ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde "lo más profundo" (Sal 130, 14) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf Lc 18, 9-14). La humildad es la base de la oración. "Nosotros no sabemos pedir como conviene" (Rom 8, 26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios (cf San Agustín, serm 56, 6, 9).

2613 La tercera parábola, "el fariseo y el publicano" (cf Lc 18, 9-14), se refiere a la humildad del corazón que ora. "Oh Dios, ten compasión de mí que soy pecador". La Iglesia no cesa de hacer suya esta oración: "¡Kyrie eleison!".

2631 La petición de perdón es el primer movimiento de la oración de petición (cf el publicano: "ten compasión de mí que soy pecador": Lc 18, 13). Es el comienzo de una oración justa y pura. La humildad confiada nos devuelve a la luz de la comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo, y de los unos con los otros (cf 1 Jn 1, 7-2, 2): entonces "cuanto pidamos lo recibimos de El" (1 Jn 3, 22). Tanto la celebración de la eucaristía como la oración personal comienzan con la petición de perdón.

2667 Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrolla da en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del Monte Athos es la invocación: "Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, ¡Ten piedad de nosotros, pecadores!" Conjuga el himno cristológico de Flp 2, 6-11 con la petición del publicano y del mendigo ciego (cf Lc 18,13; Mc 10, 46-52). Mediante ella, el corazón está acorde con la miseria de los hombres y con la misericordia de su Salvador.

2668 La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en "palabrerías" (Mt 6, 7), sino que "conserva la Palabra y fructifica con perseverancia" (cf Lc 8, 15). Es posible "en todo tiempo" porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús.

2839 Con una audaz confianza hemos empezado a orar a nuestro Padre. Suplicándole que su Nombre sea santificado, le hemos pedido que seamos cada vez más santificados. Pero, aun revestidos de la vestidura bautismal, no dejamos de pecar, de separarnos de Dios. Ahora, en esta nueva petición, (perdona nuestras ofensas), nos volvemos a él, como el hijo pródigo (cf Lc 15, 11-32) y nos reconocemos pecadores ante él como el publicano (cf Lc 18, 13). Nuestra petición empieza con una "confesión" en la que afirmamos al mismo tiempo nuestra miseria y su Misericordia. Nuestra esperanza es firme porque, en su Hijo, "tenemos la redención, la remisión de nuestros pecados" (Col 1, 14; Ef 1, 7). El signo eficaz e indudable de su perdón lo encontramos en los sacramentos de su Iglesia (cf Mt 26, 28; Jn 20, 23).
“El fariseo decía: Te doy gracias. ¿Dónde se manifiesta su soberbia? En que despreciaba a los demás. ¿Cómo lo demuestras? Por sus mismas palabras. ¿De qué manera? Aquel fariseo -según la parábola- despreció al que se hallaba lejos. (...) El publicano -prosigue- se mantenía de pie a lo lejos, pero Dios no estaba lejos de él. ¿Por qué? Por lo que dice la Escritura en otro lugar: El Señor está cerca de los hombres de corazón contrito (Sal 33,19). Considerad si este publicano tenía contrito su corazón y veréis que el Señor está cerca de los hombres de corazón contrito. En cambio, el publicano se mantenía de pie a lo lejos, y ni siquiera quería levantar sus ojos al cielo, sino que golpeaba su pecho. El golpearse el pecho es la contrición de corazón. ¿Qué decía mientras golpeaba su pecho? ¡Oh Dios! Apiádate de mí, que soy pecador. ¿Y cuál fue la sentencia del Señor? En verdad os digo que este publicano bajó del templo justificado y no el fariseo. ¿Por qué? Tal es el juicio de Dios. No soy como ese publicano; no soy como los demás hombres que son injustos, ladrones, adúlteros, ayuno dos veces a la semana y pago el décimo de cuanto poseo. (...) El publicano bajó justificado del templo, y no el fariseo, porque todo el que se exalta será humillado y el que se humilla será exaltado. (...)
Por tanto, hermanos, también aquel fariseo era pecador. El decir: No soy como los demás hombres que son injustos, ladrones, adúlteros, el ayunar dos veces por semana y pagar el décimo de cuanto poseía, no le excluía de entre los pecadores. Aunque se hallase sin otros pecados, la misma soberbia era un gran crimen.
Ved que decía todo lo indicado. ¿Quién, entonces, está sin pecado? ¿Quién se gloriará de tener un corazón casto, o de estar libre de pecados? (Prov 20,9).
También él tenía pecados; habiendo extraviado el camino y sin saber a dónde se dirigía, se hallaba en la casa del médico donde podía ser curado; pero él mostraba los miembros sanos y ocultaba las heridas.
Vende Dios las heridas, no tú; pues si, por vergüenza, quisieras vendarlas tú, no te curará el médico. Véndelas y cúrelas el médico, tras aplicarles el medicamento. La herida sana bajo la venda del médico; si, en cambio, venda el herido, la oculta. ¿A quién la oculta? A quien conoce todo.”
(San Agustín. Comentario al salmo 31 11, 11-12)

Comience a confesar su
miseria, pidiendo la misericordia aunque se tenga por indigno,
de ella.
(San Francisco de Borja).
Una hermosa y auténtica acción de gracias de la Carta de san Clemente Romano:
"Que el cuerpo que formamos en Cristo esté todo él en buen estado y que cada uno esté sometido a su prójimo siguiendo la gracia que le ha sido dada. Que el fuerte proteja al débil, que el débil respete al fuerte; que el rico socorra al pobre; que el pobre dé gracias a Dios, que le ha dado con qué suplir su insuficiencia; que el sabio muestre su sabiduría, no en palabras, sino en buenas obras; que el humilde no se califique a sí mismo, sino que espere la aprobación de los otros. Que el que es casto en su carne no se gloríe, sabedor de que es otro el que le ha concedido la gracia de la continencia. Reflexionemos, pues, hermanos queridos, sobre la materia de que estamos hechos, lo que somos y el estado en que hemos llegado al mundo. Pensemos de qué tumba y de qué tinieblas nos ha sacado el que nos ha creado para introducirnos en su mundo, después de habernos preparado sus beneficios antes de que naciéramos. Todas esas cosas las tenemos por Él; por eso debemos darle gracias por todo. A Él la gloria por los siglos de los siglos, amén".
«Así como hace un siglo la clase obrera estaba oprimida en sus derechos fundamentales, y la Iglesia tomó su defensa con gran valentía, proclamando los derechos sacrosantos de la persona del trabajador, así ahora, cuando otra categoría de personas está oprimida en su derecho fundamental a la vida, la Iglesia siente el deber de dar voz, con la misma valentía, a quien no tiene voz. El suyo es el clamor evangélico en defensa de los pobres del mundo y de quienes son amenazados, despreciados y oprimidos en sus derechos humanos».
(Juan Pablo II. Carta a todos los Obispos de la Iglesia sobre la intangibilidad de la vida humana inocente de 19 mayo de 1991, citado en Evangelium Vitae nº 5)
Avisos diocesanos y arciprestales:
1. V Centenario del nacimiento de San Francisco de Borja:
- El 28 de octubre será la clausura del Año Jubilar. Se celebrará la Eucaristía en la Colegiata a las 11.30 h. presidida por el Prepósito General de la Cía. de Jesús, el P. Adolfo Nicolás S.I. A las 4.30 tarde tendrá lugar el acto religioso de bendición de la primera piedra del Centro de Atención a personas sin hogar.
- El viernes 29 de octubre a las 21.00 h. se realizará el traslado definitivo de la imagen peregrina desde el Palacio a la Parroquia de San Nicolás (Grau) en procesión.
2. Curso del Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas sobre los retos actuales de nuestra fe (teléfono contacto 96 286 84 07). Los temas a tratar son: anticoncepción y aborto; procreación o reproducción; células madre y manipulación del embrión; la Bioética, eutanasia y cuidados paliativos. La primera sesión la impartirá el Dr. Justo Aznar el lunes 25 de octubre de 21.00 a 22.30 h. en el Local Museo de Gandía. Continuará los días 8, 22, 29 de noviembre y 13 de diciembre.
3. El Sr. Arzobispo está presentando por los diversos arciprestazgos el Itinerario de Renovación Diocesana. En nuestro Arciprestazgo será el lunes 15 de noviembre en el Colegio Calderón del Grau de Gandía a las 8.30 noche. Están invitados todos los miembros del Consejo de Pastoral y todos los agentes de pastoral de la parroquia (catequistas, ministros de la eucaristía, miembros del Equipo de Cáritas, de liturgia, de pastoral de la salud...), miembros de las comunidades, del grupo de avilistas...
4. El viernes 29 de octubre a las 17.30 h. en Vergel habrá reunión del Secretariado de Padres de la Vicaría VIII.
Avisos parroquiales:
1. Comienza la catequesis del Buen Pastor con niños de 3, 4 y 5 años la semana que viene.  
   - Reunión con los padres: El lunes 25 de octubre a las 20.30 h. en la sala de juntas de
     la Parroquia de Cristo Rey.
   - Inicio curso: viernes 29 a las 18.00 h. en el templo parroquia San Francisco de Borja.
   - Segunda sesión: Miércoles 3 de noviembre a las 17.45 h. en el templo de Cristo Rey.
   - Tercera sesión: Miércoles 10 de noviembre a las 17.45 h. en el templo de Cristo Rey.
   - Cuarta sesión:
   - Martes 16 de noviembre a las 17.45 h. los niños de 3 años.
   - Miércoles 17 de noviembre a las 17.45 h. los niños de 4 años.
   - Jueves 18 de noviembre a las 17.45 h. los niños de 5 años.
     Este curso se pretende exportar la experiencia a la parroquia vecina, mientras se

     hacen   las obras de reforma de los locales parroquiales.
2. Convivencia de inicio de curso de la 1ª comunidad neocatecumenal: del viernes 29 al
    domingo 31 de octubre.
3. Colecta extraordinaria de Nuevos Templos: será el 30 y 31 de octubre.
4. Colecta de Cáritas parroquial del 9-10 de octubre: 563,10 €.
Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
                                   No ha habido donativos esta semana.
Ingresados hasta el 22-10-10:
                                                            35.545,79 €.
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:
 2045-6028-12-0000095170
Del 25 al 31 de octubre de 2010
Lunes 25.  19.30 h.: En sufragio de: las almas benditas del purgatorio.
Martes 26. 19.30 h.: Sin intención.
Miércoles 27. 19.30 h.: Sin intención.
Jueves 28. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 29. 19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche.
Sábado 30. XXXI del T.O.
18.00 h.: Con niños.
19.30 h.: En sufragio de: Mª Jesús Ruiz.
21.00 h.: Sin intención
Domingo 31. XXXI del T.O. 12.00 h. Pro Pópulo.




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