25 de mayo de 2019

Domingo 26 de mayo de 2019. 6 PASCUA C.

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
             Queridos hermanos:
Necesitamos pedir el Espíritu Santo. No darlo por supuesto. Decía el Papa Francisco en una meditación diaria que el Espíritu Santo es para muchos cristianos “un perfecto desconocido”, es más, es “el gran “prisionero de nuestro corazón”. Pues no le dejamos que “nos impulse, no dejamos que nos mueva”. Es un “prisionero de lujo”. (Francisco. Meditaciones diarias. Lunes 9 de mayo de 2016).
Es el Espíritu Santo el que hace que amemos a Jesús, el que hace que guardemos la Palabra de Jesús, el que prepara el corazón para recibir al Padre y al Hijo y ser morada de la Trinidad. Es un divino aposentador. Y gracias al Espíritu Santo se cumple la palabra de Jesús: “«El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.”
No amar a Jesucristo es por no tener su Espíritu. No guardar la Palabra de Jesucristo, que es del Padre, es por no tener su Espíritu. Pues con la palabra acompaña un espíritu. Con la Palabra de Jesús, que no es letra muerta, acompaña el Espíritu Santo. “El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.”
El Espíritu Santo es un Paráclito. Es decir, un abogado. Ad-vocatus. Aquel al que llamas para que esté a tu lado. El primer abogado defensor es Jesús. Por eso dice: “Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado.” Por eso nos va a enviar uno que esté a nuestro lado, que nos defienda, el Espíritu Santo Paráclito. Otros espíritus acusan, señalan con el dedo que desprecia. El Espíritu Santo defiende. Es el Espíritu del Padre y del Hijo. Que hace de nosotros defensores y abogados de los demás. Nos hace estar al lado de los demás. Sobre todo de los necesitados.
Este domingo se celebra la Pascua del enfermo que tiene una mirada especial a los voluntarios de esta pastoral, visitadores, ministros extraordinarios de la comunión, sanitarios, médicos… El Espíritu Santo nos transforma para “estar a su lado”, estar al lado de los enfermos, defenderlos ante una sociedad que es hostil a la vida no nacida y a la vida terminal con promoción de leyes injustas.
El Espíritu Santo también enseña y recuerda. Maestro y Memoria de las palabras y obras de Jesús: “será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”.
El Espíritu Santo también nos trae la paz de Jesús, así como la confianza y la valentía: “Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde.” Pidamos pues el Espíritu Santo, pidamos que sea el que mueva nuestro corazón.
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo Evangelio según San Juan    14, 23-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La Paz os dejo, mi Paz os doy; no os la doy como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir:  “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
Palabra del Señor.
EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA

“El Evangelio de hoy nos lleva al Cenáculo. Durante la Última Cena, antes de afrontar la pasión y la muerte en la cruz, Jesús promete a los Apóstoles el don del Espíritu Santo, cuya tarea será enseñar y recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos. Lo dice Jesús mismo: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14, 26). Enseñar y recordar. Esto es lo que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones.
En el momento en el que está por regresar al Padre, Jesús anuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio. Mientras está por confiar a los Apóstoles —que quiere decir, en efecto, «enviados»— la misión de llevar el anuncio del Evangelio a todo el mundo, Jesús promete que no quedarán solos: estará con ellos el Espíritu Santo, el Paráclito, que estará a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos. Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo.
El segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en ayudar a los Apóstoles a recordar las palabras de Jesús. El Espíritu tiene la tarea de despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús. El divino Maestro ya había comunicado todo lo que quería confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo encarnado, la revelación está completa. El Espíritu hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida, para poder ponerlas en práctica. Es precisamente lo que sucede aún hoy en día en la Iglesia, guiada por la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para que pueda llevar a todos el don de la salvación, es decir, el amor y la misericordia de Dios. Por ejemplo, cuando vosotros leéis todos los días —como os he recomendado— un trozo, un pasaje del Evangelio, pedid al Espíritu Santo: «Que yo entienda y recuerde estas palabras de Jesús». Y después leer el pasaje, todos los días... Pero antes, esa oración al Espíritu, que está en nuestro corazón: «Que recuerde y entienda».
Nosotros no estamos solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros. Su nueva presencia en la historia se realiza mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado.
El Espíritu, efundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa en nuestra vida. Él nos guía en el modo de pensar, de actuar, de distinguir qué está bien y qué está mal; nos ayuda a practicar la caridad de Jesús, su donarse a los demás, especialmente a los más necesitados.
No estamos solos. Y el signo de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos: «Mi paz os doy» (v. 27). Esa es diversa de la que los hombres se desean o intentan realizar. La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y signo de su presencia. Todo discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado con la certeza de su victoria y a la espera de su venida definitiva.
Que la Virgen María nos ayude a acoger con docilidad al Espíritu Santo como Maestro interior y como Memoria viva de Cristo en el camino cotidiano. (Francisco. Regina Coeli. 1 mayo 2016).
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“Un perfecto desconocido o incluso «un prisionero de lujo»: esto es el Espíritu Santo para los muchos cristianos que desconocen que es él quien «mueve a la Iglesia», llevándonos a Jesús, haciéndonos «reales» y «no virtuales». (…) Si preguntamos a muchas buenas personas: «¿quién es el Espíritu Santo para ti?» y «¿qué hace y dónde está el Espíritu Santo?», la única respuesta será que es «la tercera persona de la Trinidad». Exactamente como lo aprendieron en el catecismo. Pero si le preguntas: «¿qué hace?», te responden que «está allí». Y «allí se quedan nuestros cristianos».
«El Espíritu Santo es el que mueve la Iglesia; quien trabaja en la Iglesia, en nuestro corazón; es quien hace de cada cristiano una persona distinta de la otra, pero de todos juntos hace la unidad». (…) «El Espíritu Santo es quien nos mueve para alabar a Dios, nos impulsa a rezar: “Ora, en nosotros”». El Espíritu Santo «es quien está en nosotros y nos enseña a mirar al Padre y decirle: “Padre”». Y, así, «nos libera de esa condición de huérfano a la que el espíritu del mundo quiere llevarnos». Por todas estas razones el Espíritu Santo «es tan importante: es el protagonista de la Iglesia viva: es quien trabaja en la Iglesia». Y el Pontífice alertó acerca de un peligro: «Cuando no estamos a la altura de esta misión del Espíritu Santo y no lo recibimos así», se acaba por «reducir la fe a una moral, a una ética». (…)  Y, así, nos decimos: «esto se puede hacer, esto no se puede hacer; hasta aquí sí, hasta allí no». (…) Pero «la vida cristiana no es una ética: es un encuentro con Jesucristo». Y «quien me conduce a este encuentro con Jesucristo» es el Espíritu Santo.
De este modo, «tenemos en el corazón al Espíritu Santo como un “prisionero de lujo”: no permitimos que nos impulse, no dejamos que nos mueva». (…) Hay sólo una cosa que «el Espíritu Santo no sabe hacer: cristianos de salón. ¡Esto no lo sabe hacer! No sabe hacer “cristianos virtuales”, no virtuosos». Al contrario, «hace cristianos reales: él toma la vida real así como es». Por esto «es el gran “prisionero de nuestro corazón”. (Francisco. Meditaciones diarias. Lunes 9 de mayo de 2016)

El Espíritu Santo, El Don de Dios

733           "Dios es Amor" (1 Jn 4,8.16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor "Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rm 5, 5).

734           Puesto que hemos muerto, o al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados. La Comunión con el Espíritu Santo (2 Co 13, 13) es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado.

735           Él nos da entonces las "arras" o las "primicias" de nuestra herencia (cf. Rm 8, 23; 2 Co 1, 21): la Vida misma de la Santísima Trinidad que es amar "como él nos ha amado" (cf. 1 Jn 4, 11-12). Este amor (la caridad de 1 Co 13) es el principio de la vida nueva en Cristo, hecha posible porque hemos "recibido una fuerza, la del Espíritu Santo" (Hch 1, 8).

736 Gracias a este poder del Espíritu Santo los hijos de Dios pueden dar fruto. El que nos ha injertado en la Vid verdadera hará que demos "el fruto del Espíritu que es caridad, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza" (Ga 5, 22-23). "El Espíritu es nuestra Vida": cuanto más renunciamos a nosotros mismos (cf. Mt 16, 24-26), más "obramos también según el Espíritu" (Ga 5, 25):

Por la comunión con él, el Espíritu Santo nos hace espirituales, nos restablece en el Paraíso, nos lleva al Reino de los cielos y a la adopción filial, nos da la confianza de llamar a Dios Padre y de participar en la gracia de Cristo, de ser llamado hijo de la luz y de tener parte en la gloria eterna (San Basilio, Spir. 15,36).

CAMPAÑA DEL ENFERMO 2019


Estuve enfermo y me visitaste, me llamaste por mi nombre, y venías cada mañana sonriente a decirme: buenos días. Fui para ti alguien, y no algo, aceptaste con paciencia mis impaciencias, y siempre que venías a verme me dabas paz. Yo me encontraba con miedo, asustado; tú me acogiste con serenidad y con cariño, y diste la vuelta a mi almohada para que me sintiera mejor. Me trataste con competencia y me diste lo que más necesitaba: cariño, comprensión, escucha y amor. Y con todo ello me diste a Dios.
La Iglesia en España celebra el domingo 26 de mayo la Pascua del Enfermo. El lema, “Gratis habéis recibido, dad gratis”, el  mismo de la Jornada Mundial del Enfermo 2019 que se celebró el 11 de febrero.
Este año se quiere recocer especialmente el valor de la gratuidad en la entrega al cuidado de los enfermos, como reconocimiento de lo recibido. Por eso, resalta la importancia del voluntariado, en España hay más  de 18.500 voluntarios, y la necesidad de animar a más personas en esta dirección.

¿Quienes han de recibir la Unción de Enfermos y cuando?
Las personas que estén gravemente enfermas; quienes van a someterse a una operación grave en breve; aquellos ancianos que presentan limitaciones severas o bien las manifestaciones de un envejecimiento acelerado o fruto de una enfermedad; los enfermos graves que han perdido el conocimiento, y de quienes puede suponerse que pedirían el sacramento si pudieran; los niños enfermos graves si comprenden el significado de este sacramento. Invitamos a los fieles a comunicarnos acerca de aquellas personas que pudieran recibir este hermoso sacramento.
1. Fiesta en honor de Ntra. Sra. la Virgen de Gracia: La Misa Solemne en las Clarisas será el 26 de mayo a las 19.00 h. y la solemne procesión a las 20.00 h.
2. El viernes 31 de mayo a las 20.30 h. tendremos una Eucaristía de acción de gracias por el curso de Postconfirmación.
3. Misión en las Plazas con el Papa Francisco. Es una reunión festiva, de oración y de anuncio del Evangelio durante una hora.
Será en el parque San Pere de 11.00 a 12.00 h.
Será los domingos 26 de mayo y 2 y 9 de junio.
4. CAMPAMENTOS PARROQUIALES
Campamento de confirmación para niños de 9 a 12 años y los que han tomado la comunión en este año: del 27 al 30 de junio de 2019 en la Casa Baradello-Casa de Don Cirilo de Alcoy en el parque natural de la Sierra de Mariola. Información: Josep: 661456211. María: 618075857.
Campamento interparroquial para niños de 6 a 12 años. Del 7 al 14 de julio. En la Sierra de Mariola (Bocairent).
Campamento de post-confirmación: del 14 al 18 de agosto en Villarluengo.
Los que necesiten ayuda de Cáritas para ir al Campamento rogamos la soliciten cuanto antes pues hay un plazo de petición de ayudas.

Miércoles 5 de junio a las 20.30 h. Charla del Padre Pascal Nizeyimana sobre la experiencia de su país Ruanda, lo que allí se vivió, la posterior reconciliación, y el trabajo de la caridad.
Jueves 6 de junio a las 20.30 h. Adoración Eucarística pidiendo por los necesitados.
Viernes 7 de junio a las 20.30 h. Cena del hambre (pan, aceite y sal), aportaciones voluntarias a Cáritas parroquial y película de temática social.
Del 27 al 2 de junio de 2019
Lunes 27. San Agustín de Cantorbery, obispo. 19.30 h.: Sin intención. 
Martes 28. San Emilio, mártir. 19.30 h.: Sin intención. 
Miércoles 29. 19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche. 
Jueves 30. San Fernando, Rey. 19.30 h.: Sin intención. 
Viernes 31. Fiesta de la Visitación de la Virgen María. 19.30 h.: En sufragio de: Mª Amparo Marín Orts. 
Sábado 1. Por la mañana: San Justino, mártir. Por la tarde. SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención. 
Domingo 2. SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. 10.00 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Ferrer-Puig. 11.30 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: En sufragio de: Alberto Belda Serra.


A lo largo del año, en todas las misas, se reza por todos los difuntos. Algunas celebraciones incluyen una intención particular por algún difunto o por alguna necesidad. En muchas de las ocasiones se acompaña de una ofrenda para el sacerdote llamada estipendio. Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio.
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Puedes descargar la Hoja Parroquial:

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