6 de enero de 2017

Domingo 8 de enero de 2017. BAUTISMO DEL SEÑOR A

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 8 de Enero de 2017

              Queridos hermanos:
Dice un himno que leemos estos días en el oficio de la Epifanía que el Señor “más se nos manifiesta cuanto más hondo se esconde”. Es lo que celebramos en todo el ciclo de Navidad: El Verbo, el Hijo de Dios se esconde en el seno de una humilde virgen de Nazaret, se esconde en Belén, una humilde aldea, se esconde en una gruta, en lo hondo de un pesebre, se esconde en el seno de una familia humilde y pobre que ha de huir a Egipto. Se esconde en una humanidad que pasa por uno de tantos. Tal es así, que los príncipes de este mundo no conocieron esta Sabiduría escondida y crucificaron al Señor de la Gloria (cf. 1 Co 2,7-8) y cumplieron así el plan de Dios (cf Hch 2,23). ¡Quién iba a decir que la Felicidad estaba escondida en un niño acostado en un pesebre y en un crucificado!
Este esconderse no es una huida, es una característica de Dios. Nuestro Dios es muy humilde. El bautismo del Señor es un descender bajo las aguas y esconderse en ellas para resurgir como una humanidad nueva en la que se posa el Espíritu Santo y el Padre manifiesta su paternidad al Hijo: Es hijo, amado, favorito, predilecto. En él Dios se complace.
Dice la carta a los Colosenses que por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo (Col 2,2), que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3,3). Ser sepultados es hacer presente una vida escondida, que está muerta a la mundanidad, a las bajas pasiones, al pecado y vive para Dios y con Dios. Muchos buscan la felicidad como lo hacía San Agustín. Ellos viven fuera de sí mismos. Buscan por fuera y no hallan, como el hijo pródigo, que hasta que no entra en sí mismo (cf. Lc 15,17) no cae en cuenta de su situación y emprende el retorno hacia el Padre. “Yo caminaba por tinieblas y resbaladeros y te buscaba fuera de mí, y no te hallaba, ¡oh Dios de mi corazón!”. (Confesiones VI,1). “Tú estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío”. (VII, 11. Cf también X, 38).
San Juan de la Cruz nos invitará a buscar al Señor que está escondido, y que “aunque más te parezca que le hallas y le sientes y le entiendes, siempre le has de tener por escondido y le has de servir escondido en escondido.” (Cántico Espiritual B. Canción I, 12). Por eso el Señor invitará a vivir dentro de uno mismo y desde allí saberse amados por Dios: “cuando vayas a orar, entra en tu aposento y,  después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” (Mt 6,6; cf. Lc 17,21).
Redescubrir el bautismo es emprender un camino de adentrarse en el propio corazón de la mano de Cristo que nos da un corazón nuevo y esconderse con Él en Dios. Este fuego de amor que prende en el corazón… aun escondido, no se puede ocultar, como la luz del mundo o la ciudad en lo alto del monte. (cf. Mt 5, 14), pues nuestro Dios, “más se nos manifiesta cuanto más hondo se esconde”.
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Mateo       3, 13-17

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole:
- «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?»
Jesús le contestó: - «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.»
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: - «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»
Palabra del Señor.
444           Los Evangelios narran en dos momentos solemnes, el bautismo y la transfiguración de Cristo, que la voz del Padre lo designa como su "Hijo amado" (Mt 3, 17; 17, 5).

El Bautismo de Jesús
535           El comienzo (cf. Lc 3, 23) de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán (cf. Hch 1, 22). Juan proclamaba "un bautismo de conversión para el perdón de los pecados" (Lc 3, 3). Una multitud de pecadores, publicanos y soldados (cf. Lc 3, 10-14), fariseos y saduceos (cf. Mt 3, 7) y prostitutas (cf. Mt 21, 32) viene a hacerse bautizar por él. "Entonces aparece Jesús". El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es "mi Hijo amado" (Mt 3, 13-17). Es la manifestación ("Epifanía") de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.

536 El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se  deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia" (Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, "se abrieron los cielos" (Mt 3, 16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.

537 Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6, 4):

Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él (S. Gregorio Nacianc. Or. 40, 9).

Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (S. Hilario, Mat 2).

LA MAYOR HERENCIA QUE UN PADRE
PUEDE DAR A SU HIJO ES LA FE
“Hoy, la fiesta del Bautismo del Señor, los padres traéis a vuestros hijos para que reciban el Bautismo, para recibir lo que habéis pedido al comienzo, cuando os he hecho la primera pregunta: «La fe. Quiero la fe para mi hijo». Y así la fe se transmite de una generación a otra como una cadena, a lo largo del tiempo.
Estos niños y estas niñas, pasados los años, ocuparán vuestro lugar con otro hijo —vuestros nietos— y pedirán lo mismo: la fe. La fe que nos da el Bautismo.
La fe que hoy el Espíritu Santo trae al corazón, al alma, a la vida de estos hijos vuestros.
Vosotros habéis pedido la fe. La Iglesia, cuando os entregará la vela encendida, os dirá que custodiéis la fe de estos niños.
Y al final, no os olvidéis que la mayor herencia que podréis dar a vuestros niños es la fe. Buscad que no se pierda, hacedla crecer y dejarla como herencia.
Os deseo estoy hoy, en este día de felicidad para vosotros: os deseo que seáis capaces de hacer crecer a estos niños en la fe, y que la mayor herencia que ellos reciban de vosotros sea justamente la fe.” (Francisco. Homilía. 10-1-2016).
LA IMPORTANCIA DE REDESCUBRIR EL BAUTISMO
1. Celebramos hoy la fiesta del Bautismo de Jesús, acontecimiento que  los evangelistas consideran como el inicio de su ministerio mesiánico. La misión de Cristo, inaugurada así, se cumplirá en el misterio pascual, en el que él, muriendo y resucitando, quitará el pecado del mundo (cf. Jn 1, 29).
2. También la misión del cristiano comienza con el bautismo. Por eso, el redescubrimiento del bautismo, mediante itinerarios adecuados de catequesis en edad adulta, es un aspecto importante de la nueva evangelización. Renovar de modo más maduro la propia adhesión a la fe es condición para una participación verdadera y plena en la celebración eucarística, que constituye la cumbre de la vida eclesial.
3. Que María santísima ayude a todos los que con el bautismo han renacido "del agua y del Espíritu" a hacer de su vida una constante oblación a Dios en el cumplimiento diario del mandamiento del amor, ejerciendo así el sacerdocio común, que es propio de todo bautizado. San Juan Pablo II. Ángelus. 9-enero-2005)
EL BAUTISMO, MOVIMIENTO DE ABAJAMIENTO
POR AMOR
“Con este domingo después de la Epifanía concluye el Tiempo litúrgico de Navidad: tiempo de luz, la luz de Cristo que, como nuevo sol aparecido en el horizonte de la humanidad, dispersa las tinieblas del mal y de la ignorancia. Celebramos hoy la fiesta del Bautismo de Jesús: aquel Niño, hijo de la Virgen, a quien hemos contemplado en el misterio de su nacimiento, le vemos hoy adulto entrar en las aguas del río Jordán y santificar así todas las aguas y el cosmos entero —como evidencia la tradición oriental. Pero ¿por qué Jesús, en quien no había sombra de pecado, fue a que Juan le bautizara? ¿Por qué quiso realizar ese gesto de penitencia y conversión junto a tantas personas que querían de esta forma prepararse a la venida del Mesías? Ese gesto —que marca el inicio de la vida pública de Cristo— se sitúa en la misma línea de la Encarnación, del descendimiento de Dios desde el más alto de los cielos hasta el abismo de los infiernos. El sentido de este movimiento de abajamiento divino se resume en una única palabra: amor, que es el nombre mismo de Dios. Escribe el apóstol Juan: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de Él», y le envió «como víctima de propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4, 9-10). He aquí por qué el primer acto público de Jesús fue recibir el bautismo de Juan, quien, al verle llegar, dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29). (…)
Este Jesús es el Hijo de Dios que está totalmente sumergido en la voluntad de amor del Padre. Este Jesús es aquél que morirá en la cruz y resucitará por el poder del mismo Espíritu que ahora se posa sobre Él y le consagra. Este Jesús es el hombre nuevo que quiere vivir como hijo de Dios, o sea, en el amor; el hombre que, frente al mal del mundo, elige el camino de la humildad y de la responsabilidad, elige no salvarse a sí mismo, sino ofrecer la propia vida por la verdad y la justicia. Ser cristianos significa vivir así, pero este tipo de vida comporta un renacimiento: renacer de lo alto, de Dios, de la Gracia, Este renacimiento es el Bautismo, que Cristo ha donado a la Iglesia para regenerar a los hombres a una vida nueva. Afirma un antiguo texto atribuido a san Hipólito: «Quien entra con fe en este baño de regeneración, renuncia al diablo y se alinea con Cristo, reniega del enemigo y reconoce que Cristo es Dios, se despoja de la esclavitud y se reviste de la adopción filial» (Discurso sobre la Epifanía, 10: pg 10, 862).” (Benedicto XVI. Ángelus. 13-1-2013).
Señor Jesús, abajado por amor, descendido hasta lo más hondo de las aguas para rescatarnos del poder de Satanás, concede a cada cristiano redescubrir la belleza de haber renacido de lo alto, del amor de Dios que nos ha abierto el camino de la vida eterna adoptándonos como hijos, y vivir guiados por el Espíritu Santo.
“Pido que no tengamos reserva sobre el Camino Neocatecumenal que, ciertamente, es un carisma del Espíritu a la Iglesia en estos tiempos para la reiniciación cristiana: no es el camino, pero sí que es un camino, al que habremos de ayudar o cuando menos no podemos obstaculizar. Caben, por supuesto, y habrá que crearlos, secundando la acción del Espíritu, otros caminos de reiniciación cristiana: pero lo que no podemos es quedarnos cruzados de brazos o agarrotados.” (Plan Diocesano de Pastoral Evangelizadora).
Hermosa y valorada oportunidad para que redescubrir la belleza de nuestro bautismo.
Las catequesis serán los martes y viernes a las 9.30 noche, entrando por la calle Ciudad de Laval 29 a partir del martes 10 de enero. Habrá servicio de guardería para los que tengan niños pequeños.

El próximo domingo 22 de enero la Iglesia celebra la Infancia Misionera, con el lema: “Sígueme”. Al contemplar el rostro y sentir la ternura de la mirada de Jesús, los niños escuchan con atención la invitación a seguirle y responder con prontitud.
La Infancia Misionera es una Institución de la Iglesia universal para promover la ayuda recíproca entre los niños del mundo. Nació como una iniciativa humilde, integrada por un grupo de niños a quienes se pedía sencillamente una avemaría al día y una pequeña limosna al mes. Actualmente colaboran niños, procedentes de más de 130 países.La colecta de la misa con niños del sábado 21 de enero irá destinada a este fin.
Más información en http://www.infanciamisionera.es/
Durante este mes de enero les invitamos a colaborar con la infancia misionera del Domund aportando `céntimos rojos´, es decir, monedas de 1, 2 y 5 céntimos. Traedlas en bolsitas. Gracias.
GASTOS RESTAURACIÓN VIVIENDA PARROQUIAL
5.623,32 €
Donativo: 50 €.
Se recaudaron:  1.585,90 €
Falta pagar:     4.037,42 €
Donativos en BANKIA
ES83-2038-6230-75-3000420970
1. De lunes a viernes a las 9.30 h. en la Capilla de la Comunión de la parroquia se reza la oración de la mañana con Exposición del Santísimo.
2. Se reanudan todas las actividades pastorales una vez concluidas las Fiestas de Navidad.
3. El lunes 9 de enero después de la Misa habrá rezo de Vísperas con el grupo de Oración.
4. El martes 10 de enero se reunirá el Equipo de Pastoral de la Salud después de la Misa.
5. El jueves 12 de enero a las 19.00 h. se transmitirá el Santo Rosario para Radio María desde la parroquia.
6. El mismo jueves después de la Misa habrá un rato de Adoración con el Santísimo Sacramento.
7. El viernes 13 de enero habrá visita ordinaria a los enfermos de la parroquia.
8. El viernes 13 a las 6 tarde los niños de 1º de Anatolé harán la Adoración Eucarística.
9. Inicio de los Cursillos prematrimoniales: El lunes 16 de enero a las 9.00 noche comenzarán los cursillos prematrimoniales en la parroquia de Cristo Rey de Gandía. Continuarán los lunes y jueves durante diez sesiones.
10. FORMACIÓN ARCIPRESTAL. El lunes 16 de enero a las 20.15 h. en los locales parroquiales habrá una sesión de formación sobre el catecismo Jesús es el Señor.
11. Puede adquirir y difundir el calendario 2017 y el evangelio 2017 en la parroquia.
12. La colecta de este domingo irá destinada a Cáritas parroquial por ser segundo domingo de mes.
Del 9 al 15 de enero de 2017
Lunes 9. San Eulogio de Córdoba, pbro. y martir.  19.30 h.: Sin intención. 
Martes 10. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Peiró-Santamaría. 
Miércoles 11. 19.30 h.: Sin intención. 
Jueves 12. 19.30 h.: Sin intención. 
Viernes 13. San Hilario Ob. y Dr. 19.30 h.: Sin intención. 
Sábado 14. Fiesta de San Juan de Ribera. Por la tarde: Segundo domingo del Tiempo Ordinario. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Julio Ribes. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención. 
Domingo 15. Segundo domingo del Tiempo Ordinario. 10.00 h.: Sin intención. 11.30 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.
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