29 de noviembre de 2014

Domingo 30 de noviembre de 2014 - I Adviento B

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 30 de Noviembre de 2014  

Queridos hermanos:
Recientemente (el pasado 25 de noviembre) ha dirigido el Papa Francisco unas palabras al Parlamento Europeo. Desde su vocación de pastor ha lanzado un mensaje de aliento y esperanza mencionando explícitamente al Señor con estas palabras: “Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa – junto a todo el mundo – está atravesando. Esperanza en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en vida.”
En este mensaje ha invitado a recordar la dignidad del hombre fundada en su vocación trascendente. Ha recordado que “persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser débiles, enfermos o ancianos”, que “se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social”, con una forma individualista de entender al hombre aislado de los demás, sin referencia al bien común. Ha resaltado el papa una enfermedad: la soledad, sobre todo de ancianos, jóvenes, pobres, inmigrantes. Junto a ello aparece el cansancio y envejecimiento “de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz”. El egoísmo lleva a la indiferencia con los más pobres y a “descartar”, dice el Papa, a los enfermos terminales, los ancianos abandonados y sin atenciones, o los niños asesinados antes de nacer.
Ha llamado a los parlamentarios, y de alguna manera nos sentimos corresponsables en la misma misión, a “preocuparse de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la «cultura del descarte». Ha concluido con la invitación a “construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana”.
En este tiempo de Adviento pidamos la “esperanza en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en vida”. Esperanza fecunda y rejuvenecedora, esperanza que abraza y saca del aislamiento, esperanza vigilante y responsable.
Jesús, vuestro párroco
 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 33-37
 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
— «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»
Palabra del Señor.








672 El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio (cf Hch 1, 8), pero es también un tiempo marcado todavía por la "tristeza" (1 Co 7, 26) y la prueba del mal (cf. Ef 5, 16) que afecta también a la Iglesia (cf. 1 P 4, 17) e inaugura los combates de los últimos días (1 Jn 2, 18; 4, 3; 1 Tm 4, 1). Es un tiempo de espera y de vigilia (cf. Mt 25, 1-13; Mc 13, 33-37).
 
2849 La vigilancia del corazón es recordada con insistencia en comunión con la suya (cf Mc 13, 9. 23. 33-37; 14, 38; Lc 12, 35-40). La vigilancia es "guarda del corazón", y Jesús pide al Padre que "nos guarde en su Nombre" (Jn 17, 11). El Espíritu Santo trata de despertarnos continuamente a esta vigilancia (cf 1 Co 16, 13; Col 4, 2; 1 Ts 5, 6; 1 P 5, 8). Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. "Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela" (Ap 16, 15).

2612  En Jesús "el Reino de Dios está próximo", llama a la conversión y a la fe pero también a la vigilancia. En la oración, el discípulo espera atento a aquél que "es y que viene", en el recuerdo de su primera venida en la humildad de la carne, y en la esperanza de su segundo advenimiento en la gloria (cf Mc 13; Lc 21, 34-36). En comunión con su Maestro, la oración de los discípulos es un combate, y velando en la oración es como no se cae en la tentación (cf Lc 22, 40. 46).
 
2729  La dificultad habitual de la oración es la distracción. (...) La distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está apegado. Esta toma de conciencia debe empujar al orante a ofrecerse al Señor para ser purificado. El combate se decide cuando se elige a quién se desea servir (cf Mt 6,21.24).

2730   Mirado positivamente, el combate contra el yo posesivo y dominador consiste en la vigilancia. Cuando Jesús insiste en la vigilancia, es siempre en relación a El, a su Venida, al último día y al "hoy". El esposo viene en mitad de la noche; la luz que no debe apagarse es la de la fe: "Dice de ti mi corazón: busca su rostro" (Sal 27, 8).

2754    Las dificultades principales en el ejercicio de la oración son la distracción y la sequedad. El remedio está en la fe, la conversión y la vigilancia del corazón.

 
 

 

Ha llegado, amadísimos hermanos, aquel tiempo tan importante y solemne, que, como dice el Espíritu Santo, es tiempo favorable, día de la salvación, de la paz y de la reconciliación; el tiempo que tan ardientemente desearon los patriarcas y profetas y que fue objeto de tantos suspiros y anhelos; el tiempo que Simeón vio lleno de alegría, que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado. El Padre, por su inmenso amor hacia nosotros, pecadores, nos envió a su Hijo único, para librarnos de la tiranía y del poder del demonio, invitarnos al cielo e introducirnos en lo más profundo de los misterios de su reino, manifestarnos la verdad, enseñarnos la honestidad de costumbres, comunicarnos el germen de las virtudes, enriquecernos con los tesoros de su gracia y hacernos sus hijos adoptivos y herederos de la vida eterna. La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos. La Iglesia desea vivamente hacernos comprender que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne, de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento, para habitar espiritualmente en nuestra alma con la abundancia de sus gracias, si nosotros, por nuestra parte, quitamos todo obstáculo. Por eso, durante este tiempo, la Iglesia, como madre amantísima y celosísimo de nuestra salvación, nos enseña, a través de himnos, cánticos y otras palabras del Espíritu Santo y de diversos ritos, a recibir convenientemente y con un corazón agradecido este beneficio tan grande, a enriquecernos con su fruto y a preparar nuestra alma para la venida de nuestro Señor Jesucristo con tanta solicitud como si hubiera él de venir nuevamente al mundo. No de otra manera nos lo enseñaron con sus palabras y ejemplos los patriarcas del antiguo Testamento para que en ello los imitáramos. (De las cartas pastorales de san Carlos Borromeo, obispo)
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“Nosotros hemos de despertar para que nos llegue el mensaje. Hemos de convertirnos en personas realmente vigilantes. ¿Qué significa esto? La diferencia entre uno que sueña y uno que está despierto consiste ante todo en que, quien sueña, está en un mundo muy particular. Con su yo, está encerrado en este mundo del sueño que, obviamente, es solamente suyo y no lo relaciona con los otros. Despertarse significa salir de dicho mundo particular del yo y entrar en la realidad común, en la verdad, que es la única que nos une a todos. El conflicto en el mundo, la imposibilidad de conciliación recíproca, es consecuencia del estar encerrados en nuestros propios intereses y en las opiniones personales, en nuestro minúsculo mundo privado. El egoísmo, tanto del grupo como el individual, nos tiene prisionero de nuestros intereses y deseos, que contrastan con la verdad y nos dividen unos de otros. Despertad, nos dice el Evangelio. Salid fuera para entrar en la gran verdad común, en la comunión del único Dios. Así, despertarse significa desarrollar la sensibilidad para con Dios; para los signos silenciosos con los que Él quiere guiarnos; para los múltiples indicios de su presencia.” (Benedicto XVI. Homilía 24-12-2009
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“En la tradición del monacato sirio, los monjes se definían como «los que están de pie». Estar de pie equivalía a vigilancia. Lo que entonces se consideraba tarea de los monjes, con razón podemos verlo también como expresión de la misión sacerdotal y como interpretación correcta de las palabras del Deuteronomio: el sacerdote tiene la misión de velar. Debe estar en guardia ante las fuerzas amenazadoras del mal. Debe mantener despierto al mundo para Dios. Debe estar de pie frente a las corrientes del tiempo. De pie en la verdad. De pie en el compromiso por el bien.” (Benedicto XVI. 20-3-20
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“La oración de la noche tiene carácter escatológico, pues evoca la vigilancia recomendada por Jesús en la espera de su vuelta (cf. Mc 13,35-37)”. (San Juan Pablo II, 4 –4-2001)
 
 



 
 
 
Conociendo la furia del perverso demonio, necesitando tu gracia y el don de la vigilancia, al comenzar el tiempo de Adviento, te pedimos, Señor, que cada día podamos permanecer sobrios, que estemos despiertos demostrando nuestra continua vela y vigilancia en torno a nuestro tesoro espiritual, la casa que nos has encomendado, para que el enemigo de nuestra salvación no pueda encontrar ni un solo resquicio. ¡Marana tha! Ven, Señor, Jesús. (Oración inspirada en las catequesis bautismales de San Juan Crisóstomo 8
 





ORACIÓN COMUNITARIA
- Oración de la mañana: De lunes a viernes, a las 6.30 de la mañana y a las 9.30 de la mañana con Exposición del Santísimo Sacramento.
RETIROS DE MEDITACIÓN Y ORACIÓN
Retiros de Adviento:
- Arciprestal de catequistas y profesores de religión de la Vicaría: sábado 13 de diciembre de 9.30 a 13.30 h. en la parroquia de San Francisco de Borja de Gandía.
- Con jóvenes el sábado 20 de diciembre de 9.30 a 13.30 h. en la parroquia de Cristo Rey de Gandía.
CELEBRACIÓN DEL PERDÓN
- Horario confesiones durante el tiempo de Adviento: De lunes a sábado Quince minutos antes de la misa. Domingos: Quince minutos antes de la misa.
- Celebración comunitaria del Perdón: miércoles 17 de diciembre a las 20.30 h.


 
 
 
 
 
 
El lunes 8 de diciembre es la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Para celebrar dignamente esta gran fiesta os invitamos a participar en estos dos actos:

- El domingo 7 de diciembre a las 5 de la tarde tendrá lugar una procesión por las calles del barrio (Paseo Germanías, Ciudad de Laval, Gregori Mayans, Ciudad de Barcelona, Benicanena, Ciudad de Laval, Paseo Germanías). Los niños sacarán a hombros (en andas) la imagen de la Inmaculada Concepción. Al finalizar la procesión realizaremos una pequeña oración a la Virgen María y una merienda.

- El domingo 7 de diciembre a las 21.00 h. en la Parroquia de San Nicolás se realizará la Vigilia de la Inmaculada con jóven


1. El domingo 30 de noviembre a las 5 de la tarde en la Catedral de Valencia comenzará el Año dedicado a la Vida Consagrada.
2. El lunes 1 de diciembre a las 20.30 h. habrá reunión del Consejo de Pastoral parroquial.
3. El jueves 4 de diciembre (primer jueves de mes) en la Capilla de la Comunión habrá Adoración Eucarística después de la misa de 19.30 h..
4. El jueves 4 de diciembre en los locales de la parroquia de Santa maría de Oliva se convoca a los animadores de grupos del Itinerario Diocesano de Evangelización: IDE y el lunes 15 de diciembre a las 8.30 noche en la Casa de la Cultura de Vergel a los miembros de los Consejos de Pastoral de todas las parroquias de la Vicaría.
5. El viernes 5 de diciembre desde las 10.00 de la mañana habrá visita ordinaria a los enfermos de la parroquia. Si conocen de algún vecino, familiar o amigo que necesite recibir los sacramentos de la Eucaristía o la confesión, rogamos lo comuniquen a D. Jesús o a D. Arturo.
6. El mismo viernes a las 6 tarde habrá celebración del perdón de Adviento con los niños de Anatolé y a las 20.30 h. con los jóvenes que se van a confirmar, con sus padres y padrinos.
7. El sábado 6 de diciembre tendrá lugar la excursión de los niños de la catequesis, de Anatolé y de sus padres y los que lo deseen a las carmelitas de Serra.
8. Encontrarán en el despacho parroquial el Evangelio 2015 a su disposición, así como los calendarios del año que viene, tanto de mesa como de pared.
9. Próximamente se iniciará en el Convento de las clarisas de Gandía la Adoración Eucarística Perpetua (AEP). Hay unas fichas en la parroquia para rellenar los datos de día y hora.
10.Todos los días de lunes a viernes en la Capilla de la Parroquia se reza la Oración de Laudes de 9.30 h. a 10.15 h. con la Exposición del Santísimo Sacramento. Además los viernes está el Santísimo Expuesto desde las 9.30 h. hasta las 19.30 h.

 


Del 1 al 7 de diciembre de 2014

Lunes 1. 19.30 h.: sin intención.
Martes 2. 19.30 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Ferrer—Puig.
Miércoles 3. S. Francisco Javier. 19.30 h.: En sufragio de Rogelio Roselló.
Jueves 4. 19.30 h.: En sufragio de Octavio Monllor Colomina.
Viernes 5. 19.30 h.: En sufragio de Casimiro Domínguez Buendía.
Sábado 6. (por la mañana) S. Pedro Pascual, Obispo y Mártir. (por la tarde) II ADVIENTO. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de los difuntos de la familia García Estruch. 19.30 h.: sin intención. 21.00 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Peiró—Santamaría.
Domingo 7. II ADVIENTO. 9.30 h.: sin intención. 11.00 h.: sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: En sufragio de José Enrique.

Ninguna de las misas del domingo 7 son para la solemnidad de la Inmaculada Concepción.