18 de mayo de 2013

Domingo 19 de mayo de 2013. PENTECOSTES C.



HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 19 de Mayo de 2013  



  Queridos hermanos:
Con la Solemnidad de Pentecostés terminamos el tiempo pascual. La semana pasada, en la 1ª lectura de los Hechos de los Apóstoles, escuchábamos: “Aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua; dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo,” Es decir, se derramará sobre ellos el don del Espíritu Santo. Estos hombres, que Jesús había elegido para que estuviesen con Él, dice en el evangelio de S. Lucas que después de haber presenciado tal acontecimiento se dirigieron a Jerusalén y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios. Por tanto en este gesto vemos como se cumple la primera acción: aguardad. Mientras sucedía esta espera, bendecían, rezaban a que se cumpliese la promesa, de ahí “la oración más sencilla y la más directa: "Ven, Espíritu Santo" (CEC 2671). Y esta oración se cumple, se perpetúa en cada una de nuestras Eucaristías: “te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad...” Pedimos a Dios que su Espíritu baje sobre nuestra comunidad que celebra la Eucaristía, como bajó en Pentecostés sobre la Iglesia primitiva. Y que le conceda los frutos primordiales de la Eucaristía, sobre todo la unidad y el amor.
Por otra parte la tercera persona de la Santísima Trinidad, a lo largo de la Sagrada Escritura, aparece con diferentes imágenes, como por ejemplo el agua, el fuego, etc. Pues bien dice el Evangelio de S. Juan: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados», como había anunciado antes Juan Bautista: «El os bautizará en Espíritu Santo y fuego». Con aquellas palabras de Jesús el Espíritu Santo es revelado y a la vez es presentado como amor que actúa en lo profundo del misterio pascual, como fuente del poder salvífico de la Cruz de Cristo y como don de la vida nueva y eterna.” (Bto. Juan Pablo II, Dominum et vivificantem). O también este otro texto: “he venido a traer fuego sobre la tierra” (Lc 12, 49). Por tanto es el Espíritu el que llena los corazones de sus fieles y enciende en ellos la llama de su amor.
Que María, la esposa del Espíritu Santo, interceda por nosotros para que la Iglesia camine por las sendas de la unidad y la caridad.
Arturo vuestro vicario

+   Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
— «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: — «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: — «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Palabra del Señor.
  
EL ESPÍRITU SANTO NOS DESPIERTA EN LA FE

683 "Nadie puede decir: "¡Jesús es Señor!" sino por influjo del Espíritu Santo" (1 Co 12, 3). "Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá, Padre!" (Ga 4, 6). Este conocimiento de fe no es posible sino en el Espíritu Santo. Para entrar en contacto con Cristo, es necesario primeramente haber sido atraído por el Espíritu Santo. El es quien nos precede y despierta en nosotros la fe. Mediante el Bautismo, primer sacramento de la fe, la Vida, que tiene su fuente en el Padre y se nos ofrece por el Hijo, se nos comunica íntima y personalmente por el Espíritu Santo en la Iglesia:
El Bautismo nos da la gracia del nuevo nacimiento en Dios Padre por medio de su Hijo en el Espíritu Santo. Porque los que son portadores del Espíritu de Dios son conducidos al Verbo, es decir al Hijo; pero el Hijo los presenta al Padre, y el Padre les concede la incorruptibilidad. Por tanto, sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y, sin el Hijo, nadie puede acercarse al Padre, porque el  conocimiento del Padre es el Hijo, y el conocimiento del Hijo de Dios se logra por el Espíritu Santo (San Ireneo, dem. 7).

EN LA IGLESIA CONOCEMOS EL ESPÍRITU SANTO
688   La Iglesia, Comunión viviente en la fe de los apóstoles que ella transmite, es el lugar de nuestro conocimiento del Espíritu Santo: – en las Escrituras que El ha inspirado:
– en la Tradición, de la cual los Padres de la Iglesia son testigos siempre actuales;
– en el Magisterio de la Iglesia, al que El asiste;
– en la liturgia sacramental, a través de sus palabras y sus símbolos, en donde el Espíritu Santo nos pone en Comunión con Cristo;
– en la oración en la cual El intercede por nosotros;
– en los carismas y ministerios mediante los que se edifica la Iglesia;
– en los signos de vida apostólica y misionera;
– en el testimonio de los santos, donde El manifiesta su santidad y continúa la obra de la salvación.

“En la celebración solemne de Pentecostés se nos invita a profesar nuestra fe en la presencia y en la acción del Espíritu Santo y a invocar su efusión sobre nosotros, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero. Por tanto, hagamos nuestra, y con especial intensidad, la invocación de la Iglesia: Veni, Sancte Spiritus! Una invocación muy sencilla e inmediata, pero a la vez extraordinariamente profunda, que brota ante todo del corazón de Cristo. En efecto, el Espíritu es el don que Jesús pidió y pide continuamente al Padre para sus amigos; el primer y principal don que nos ha obtenido con su Resurrección y Ascensión al cielo. (…)
La unidad es el signo de reconocimiento, la «tarjeta de visita» de la Iglesia a lo largo de su historia universal. Desde el principio, desde el día de Pentecostés, habla todas las lenguas. La Iglesia universal precede a las Iglesias particulares, y estas deben conformarse siempre a ella, según un criterio de unidad y de universalidad. La Iglesia nunca llega a ser prisionera de fronteras políticas, raciales y culturales; no se puede confundir con los Estados ni tampoco con las Federaciones de Estados, porque su unidad es de otro tipo y aspira a cruzar todas las fronteras humanas.
De esto, queridos hermanos, deriva un criterio práctico de discernimiento para la vida cristiana: cuando una persona, o una comunidad, se cierra en su modo de pensar y de actuar, es signo de que se ha alejado del Espíritu Santo. El camino de los cristianos y de las Iglesias particulares siempre debe confrontarse con el de la Iglesia una y católica, y armonizarse con él. (…) En Pentecostés, los Apóstoles hablan lenguas distintas de modo que cada uno comprenda el mensaje en su propio idioma. La unidad del Espíritu se manifiesta en la pluralidad de la comprensión. La Iglesia es por naturaleza una y múltiple, destinada como está a vivir en todas las naciones, en todos los pueblos, y en los contextos sociales más diversos. Sólo responde a su vocación de ser signo e instrumento de unidad de todo el género humano si permanece autónoma de cualquier Estado y de cualquier cultura particular. Siempre y en todo lugar la Iglesia debe ser verdaderamente católica y universal, la casa de todos en la que cada uno puede encontrar su lugar. (…)
En Pentecostés el Espíritu Santo se manifiesta como fuego. Su llama descendió sobre los discípulos reunidos, se encendió en ellos y les dio el nuevo ardor de Dios. Se realiza así lo que había predicho el Señor Jesús: «He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!» (Lc 12, 49). Los Apóstoles, junto a los fieles de las distintas comunidades, han llevado esta llama divina hasta los últimos confines de la tierra; han abierto así un camino para la humanidad, un camino luminoso, y han colaborado con Dios que con su fuego quiere renovar la faz de la tierra. ¡Qué distinto este fuego del de las guerras y las bombas! ¡Qué distinto el incendio de Cristo, que la Iglesia propaga, respecto a los que encienden los dictadores de toda época, incluido el siglo pasado, que dejan detrás de sí tierra quemada! El fuego de Dios, el fuego del Espíritu Santo, es el de la zarza que arde sin quemarse (cf. Ex 3, 2). Es una llama que arde, pero no destruye; más aún, ardiendo hace emerger la mejor parte del hombre, su parte más verdadera, (...) su vocación a la verdad y al amor. (...) La llama del Espíritu Santo arde pero no se quema. Y, sin embargo, realiza una transformación y, por eso, debe consumir algo en el hombre, las escorias que lo corrompen y obstaculizan sus relaciones con Dios y con el prójimo. Pero este efecto del fuego divino nos asusta, (...) Esto depende del hecho de que muchas veces nuestra vida está planteada según la lógica del tener, del poseer, y no del darse. (…) Por un lado, queremos estar con Jesús, seguirlo de cerca; y, por otro, tenemos miedo de las consecuencias que eso conlleva. (…) «No tengáis miedo». (…) vale la pena dejarse tocar por el fuego del Espíritu Santo. El dolor que nos produce es necesario para nuestra transformación. Es la realidad de la cruz: no por nada en el lenguaje de Jesús el «fuego» es sobre todo una representación del misterio de la cruz, sin el cual no existe cristianismo. Por eso, iluminados y confortados por estas palabras de vida, elevamos nuestra invocación: ¡Ven, Espíritu Santo! ¡Enciende en nosotros el fuego de tu amor! (Benedicto XVI. 23 de mayo de 2010).

“Esta es una oración que tenemos que rezar todos los días, todos los días: Espíritu Santo que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todo todos los días. Pero me gustaría hacer una pregunta a todos ustedes:¿Cuántos de ustedes rezan cada día al Espíritu Santo, eh? ¡Serán pocos, eh! pocos, unos pocos, pero nosotros tenemos que cumplir este deseo de Jesús: orar cada día al Espíritu Santo para que abra nuestros corazones a Jesús”. (Francisco. 15-5-2013).

El Equipo de Cáritas ha organizado una serie de actos dentro de la Semana de Cáritas del 26 de mayo al 2 de junio:
- el domingo 26 a las 6 de la tarde se proyectará una película con su posterior Cine-forum.
- el lunes 27, a las 20.00 h., en la sede de Cáritas interparroquial (c. Archiduque Carlos 15), D. Vicente Soler dará la charla sobre “cómo responder a los signos de los tiempos”, dentro de la formación de Cáritas interparroquial “Los Lunes compartidos”.
- El viernes 31 de mayo habrá Exposición del Santísimo Sacramento todo el día. Invitarles a acudir a orar para que la caridad sea el reflejo de la Luz de Cristo en su Iglesia y para que los más necesitados participen de esta caridad.
- Esa misma noche, a las 21.30 h. habrá una charla sobre el acompañamiento pastoral de la crisis social y económica a la luz de la fe cristiana.
- Durante los días próximos hasta el Corpus les invitamos a traer alimentos no perecederos, kilos o botes, para el Economato de Cáritas.

DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES
“Invitamos a todos a acoger el don de la fe, porque en el origen de la crisis hay una crisis de fe. (…)
Al invitar a la fe, invitamos a descubrir la verdad sobre el hombre y al coraje para acogerla y afrontarla; invitamos, en definitiva a la conversión, es decir, a apartarse de los ídolos de la ambición egoísta y de la codicia que corrompen la vida de las personas y de los pueblos, y a acercarse a la libertad espiritual que permite querer el bien y la justicia, aun a costa de su aparente inutilidad material inmediata. No será posible salir bien y duraderamente de la crisis sin hombres rectos, si no nos convertimos de corazón a Dios.
Invitamos también a la caridad. “La fe sin la caridad no da fruto y la caridad sin la fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda” (Porta fidei, 14). (…) 
Terminamos invitando a la esperanza. (…) Es comprensible que, ante la acumulación de sacrificios y problemas, algunos se sientan tentados de abandonar el espíritu de superación y de sucumbir al pesimismo. Pensamos que, gracias a Dios, son muchos los que resisten a la tentación de culpar sólo a los otros o de la protesta fácil. La conversión nos ayuda a mirar hacia lo que podemos y debemos cambiar en nuestra propia vida”. (Declaración de la CCXXV Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española. Ante la crisis, solidaridad. 3 de octubre de 2012).
 
1. Cursillos prematrimoniales en nuestra parroquia. lunes y jueves a las 21.00 h.
2. Ensayo para los niños que comulgan el domingo 26: de lunes a jueves a las 6 de la tarde.
3. El martes a las 20.30 se reunirá el Grupo Descanso.
4. El jueves es la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y la Jornada de oración por la santificación del Clero. Les invitamos a orar por esta intención.
5. El jueves a las 20.30 h. es la reunión del Equipo de Liturgia.
6. Reunión con padres de cara al Campamento de los niños: 24 de mayo a las 20.30 h. 
7. El sábado 25 a las 11.00 h. es la ordenación de presbíteros en la Catedral de Valencia.
8. El domingo que viene es la Fiesta de la Santísima Trinidad y la Jornada Pro Orantibus. Les invitamos a rezar por aquellas personas cuyo carisma es rezar por todos nosotros. 
9. Peregrinación diocesana a Lourdes de enfermos y discapacitados con el Sr. Arzobispo del 5 al 9 de julio. Interesados contactar con Elena.
10. Campamento con niños y jóvenes de 6 a 12 años en la Sierra de Peñascosa (Albacete) del 11 al 17 de julio. Tienen los folletos informativos a su disposición.
11. El sábado 13 de julio en la parroquia de San Francisco de Borja de Gandía habrá un curso intensivo de profundización en el Oratorio de Niños pequeños a cargo del P. Gonzalo Carbó: 4 h. por la mañana y 4 horas por la tarde. Ya daremos más información.
12. Peregrinación a Santiago de Compostela del 4 al 12 de agosto. Interesados contactar con D. Arturo.
     
Del  20 al 26 de mayo de 2013

Lunes 20.  19.30 h.: En sufragio de difuntos familia Espí—Sanchis, y Enrique Santos y Consuelo Canet. 
Martes 21. 19.30 h.: sin intención. 
Miércoles 22. 19.30 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Calvet—Sancho. 
Jueves 23. JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE. 19.30 h.: En sufragio de José Antonio Cabanilles.
Viernes 24. 19.30 h.: sin intención. 
Sábado 25. SANTÍSIMA TRINIDAD. 18.00 h.: Con niños. sin intención. 19.30 h.: sin intención. 21.00 h.: sin intención. Domingo 26.  SANTÍSIMA TRINIDAD. 12.00 h. Pro Pópulo. 1ª COMUNIONES.



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