6 de abril de 2013

Domingo 7 de Abril 2013- II de Pascua C



 HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 7 de Abril de marzo de 2013  



                  Queridos hermanos:
El caso de Santo Tomás, en el evangelio de este domingo, nos presenta el ejemplo de muchos de nuestros cristianos que padecen de anestesia o dureza de corazón que lleva a un ateísmo práctico. El alejamiento de la asamblea lleva a la insensibilidad espiritual, supone la pérdida de interés por la voluntad de Dios y la hipersensibilidad por todo lo que distrae de la memoria del Señor. (cf. T. Spidlik. El camino del espíritu). Su abandono de la Asamblea del encuentro con el Señor puede sernos muy beneficioso a la hora de aplicar a nuestros hermanos alejados los mismos tiernos remedios que se le aplicaron a él.
Es verdad que es fácil acusar a los demás de sus pecados. Podemos decir: “Tomás se fue por sus pecados propios. Yo no tengo la culpa”. Pero no sería esta una mirada sabia de la realidad. “Para los Padres del desierto es el microcosmos, el hombre, la causa de lo que sucede en este mundo. Y cuando sucedía alguna desgracia, aconsejaban hacer examen de conciencia: ¿por qué pecado mío, los otros y el mundo están siendo castigados?” (T. Spidlik. El camino del espíritu). Por ello se nos invita al bautismo de nuestra voluntad, a dejar entrar la misericordia del Señor en nuestro castillo interior. Muchas veces excusamos nuestros pecados en la propia debilidad. No reconocemos que, en realidad, no hemos puesto lo medios para recibir la gracia. San Juan Crisóstomo decía: «No digas que eres débil, ¡di que eres pecador!».
Por la Ley de vasos comunicantes, la humanidad resucitada de Cristo viene a elevarnos, con tal que permanezcamos unidos a Él. La misericordia manifestada en Cristo resucitado, sus llagas gloriosas que son ventanas de intercesión y fuentes de gracia, el don de la Paz, el restablecimiento del orden al ser colocado el Verbo encarnado en medio de los hombres reunidos en su nombre, el don del Espíritu Santo recibido como perdón para perdonar…, todas estas cosas hacen que los que lo reciben se llenen de alegría y se eleven: «toda alma que se eleva, eleva al mundo» (Bto. Juan Pablo II. Reconciliación y Penitencia 16). La ley de los vasos comunicantes es la comunión de los santos, que brotando del corazón de Cristo, pasando por los corazones de los discípulos, llega a los corazones más incrédulos, como Tomás. Los primeros beneficiados de la misericordia del Señor, los discípulos sin Tomás, ponen en práctica la misión de perdonar al no acusar a Tomás al dar el anuncio: «Hemos visto al Señor.» Y esto permite que Tomás vuelva y se encuentre con el Resucitado. Si nuestros pecados repercuten en la Iglesia y la sociedad, nuestra íntima unión con Cristo también.
Jesús, vuestro párroco



+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: — «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: — «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así tam­bién os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
— «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
— «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: — «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: — «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomas: — «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: — «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Palabra del Señor.


211   El Nombre Divino "Yo soy" o "El es" expresa la fidelidad de Dios que, a pesar de la infidelidad del pecado de los hombres y del castigo que merece, "mantiene su amor por mil generaciones" (Ex 34,7). Dios revela que es "rico en misericordia" (Ef 2,4) llegando hasta dar su propio Hijo. Jesús, dando su vida para librarnos del pecado, revelará que él mismo lleva el Nombre divino: "Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo soy" (Jn 8,28)

1851         En la Pasión, la misericordia de Cristo vence al pecado. En ella, es donde éste manifiesta mejor su violencia y su multiplicidad: incredulidad, rechazo y burlas por parte de los jefes y del pueblo, debilidad de Pilato y crueldad de los soldados, traición de Judas tan dura a Jesús, negaciones de Pedro y abandono de los discípulos. Sin embargo, en la hora misma de las tinieblas y del príncipe de este mundo (cf Jn 14,30), el sacrificio de Cristo se convierte secretamente en la fuente de la que brotará inagotable el perdón de nuestros pecados.

 

LA MISERICORDIA
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
“Al definir la misericordia los Libros del Antiguo Testamento usan sobre todo dos expresiones, cada una de las cuales tiene un matiz semántico distinto. Ante todo está el término hesed, que indica una actitud profunda de «bondad». Cuando esa actitud se da entre dos hombres, éstos son no solamente benévolos el uno con el otro, sino al mismo tiempo recíprocamente fieles en virtud de un compromiso interior, por tanto también en virtud de una fidelidad hacia sí mismos. Si además hesed significa también «gracia» o «amor», esto es precisamente en base a tal fidelidad. El hecho de que el compromiso en cuestión tenga un carácter no sólo moral, sino casi jurídico, no cambia nada. Cuando en el Antiguo Testamento el vocablo hesed es referido el Señor, esto tiene lugar siempre en relación con la alianza que Dios ha hecho con Israel. Esa alianza fue, por parte de Dios, un don y una gracia para Israel. Sin embargo, puesto que en coherencia con la alianza hecha Dios se había comprometido a respetarla, hesed cobraba, en cierto modo, un contenido legal. El compromiso jurídico por parte de Dios dejaba de obligar cuando Israel infringía la alianza y no respetaba sus condiciones. Pero precisamente entonces hesed, dejando de ser obligación jurídica, descubría su aspecto más profundo: se manifiesta lo que era al principio, es decir, como amor que da, amor más fuerte que la traición, gracia más fuerte que el pecado.

(...) Por tanto también Israel, aunque lleno de culpas por haber roto la alianza, no puede recurrir al hesed de Dios en base a una justicia legal; no obstante, puede y debe continuar esperando y tener confianza en obtenerlo, siendo el Dios de la alianza realmente «responsable de su amor». Frutos de ese amor son el perdón, la restauración en la gracia y el restablecimiento de la alianza interior.

El segundo vocablo, que en la terminología del Antiguo Testamento sirve para definir la misericordia, es rahamim. Este tiene un matiz distinto del hesed. Mientras éste pone en evidencia los caracteres de la fidelidad hacia sí mismo y de la «responsabilidad del propio amor» (que son caracteres en cierto modo masculinos), rahamin, ya en su raíz, denota el amor de la madre (rehem= regazo materno). Desde el vínculo más profundo y originario, mejor, desde la unidad que liga a la madre con el niño, brota una relación particular con él, un amor particular. Se puede decir que este amor es totalmente gratuito, no fruto de mérito, y que bajo este aspecto constituye una necesidad interior: es una exigencia del corazón. Es una variante casi «femenina» de la fidelidad masculina a sí mismo, expresada en el hesed. Sobre ese trasfondo psicológico, rahamim engendra una escala de sentimientos, entre los que están la bondad y la ternura, la paciencia y la comprensión, es decir, la disposición a perdonar.

El Antiguo Testamento atribuye al Señor precisamente esos caracteres, cuando habla de él sirviéndose del término rahamim. Leemos en Isaías: «¿Puede acaso una mujer olvidarse de su mamoncillo, no compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaría » (Is 49, 15). Este amor, fiel e invencible gracias a la misteriosa fuerza de la maternidad, se expresa en los textos veterotestamentarios de diversos modos: ya sea como salvación de los peligros, especialmente de los enemigos, ya sea también como perdón de los pecados —respecto de cada individuo así como también de todo Israel— y, finalmente, en la prontitud para cumplir la promesa y la esperanza (escatológicas), no obstante la infidelidad humana, como leemos en Oseas: «Yo curaré su rebeldía y los amaré generosamente» (Os 14, 5). (...) El Nuevo Testamento construye sobre la riqueza y profundidad, que ya distinguía el Antiguo. De ese modo heredamos del Antiguo Testamento —casi en una síntesis especial— no solamente la riqueza de las expresiones usadas por aquellos Libros para definir la misericordia divina, sino también una específica, obviamente antropomórfica «psicología» de Dios: la palpitante imagen de su amor, que en contacto con el mal y en particular, con el pecado del hombre y del pueblo, se manifiesta como misericordia. (...)”. (Beato Juan Pablo II. Encíclica Dives in misericordia. Nº 4. Nota 52).

 
Señor Jesús resucitado
de entre los muertos,Misericordia encarnada,derrama los dones de tu paz
y alegría en nuestros corazonespara que guiados por tu Santo Espíritullevemos la gracia de tu perdón y tu misericordiaa los que han sido heridos por la dureza de corazón.Haznos vasos comunicantes de tu graciay testigos creíbles de tu amorpara ser fieles a la misión que nos has confiado:como el Padre te envió, envíanos
a dar gratis el muchísimo
amor misericordioso recibido.







1. El Señor Arzobispo ha decretado que el lunes 8 de abril, solemnidad de San Vicente Ferrer, sea de precepto. Con este motivo en nuestra parroquia habrá misa a las 12.00 h. y a las 19.30 h.
2. Se reanudan todas las actividades catequéticas y pastorales de la parroquia a partir del martes 9 de abril.
3. Oración de cáritas parroquial a las 17.30 h. el miércoles 10 de abril.
4. El jueves 11, después de Misa, estará la Adoración al Santísimo a las 20.30 h.
5. El viernes 12, a partir de las 10.30 h., tendremos la visita ordinaria a los enfermos de la parroquia.
6. El viernes 12 a las 19.00 h. será el Vía Lucis, antes de la misa.
7. El viernes 12 a las 21.30 h. en las clarisas tendrá lugar la oración con jóvenes mensual.
8. El sábado 13 de abril a las 11.00 reunión de la comisión arciprestal de jóvenes en la parroquia de la Sagrada Familia.
9. El domingo 14 un grupo de niños y jóvenes de nuestra parroquia participará en el Festival de la Canción vocacional en Moncada a las 10 h.


    
Del 8 al 14 de abril de 2013

Lunes 8. S. VICENTE FERRER. 12.00 h.: Pro populo. 19.30 h.: en sufragio de Antonio Casanova y Mª Dolores Gómez Gasent.
Martes 9. LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR. 19.30 h.: sin intención. 
Miércoles 10. 19.30 h.: sin intención. 
Jueves 11. 19.30 h.: sin intención. 
Viernes 12. 19.30 h.: En sufragio de Vicente Grau Enguix. 
Sábado 13. III PASCUA. 18.00 h.: Con niños. sin intención. 19.30 h.: sin intención. 21.00 h.: sin intención.
Domingo 14. III PASCUA. 12.00 h. Pro Pópulo.


 Hoja Parroquial

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