12 de abril de 2013

Domingo 14 de abril. III de Pascua C.


 HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 14 de Abril de 2013  


                                  Queridos hermanos:
San Pedro es un modelo de conversión. Tras negar a Jesús tres veces, experimentar las lágrimas del arrepentimiento y recibir la Paz de la Divina Misericordia, será marcado con el sello del Espíritu Santo para el perdón de los pecados. Esta unción y sello que recibe Pedro va unida a una misión en diálogo de amor con Jesús: “Apacienta mis corderos”. En la antigüedad “se marcaba a los soldados con el sello de su jefe y a los esclavos con el de su señor” (Catecismo 1295). Cristo mismo se declara marcado con el sello de su Padre (cf Jn 6,27). (Catecismo 1296). El contacto con el Ungido Jesucristo en la oración y los sacramentos nos empapa de su aceite, que es el Espíritu Santo, y sella en nosotros la misericordia con la que hemos de tratar a nuestros hermanos. "El Señor dijo claramente que la atención prestada a su rebaño era prueba de amor a él" (S. Juan Crisóstomo”, cit. en Catecismo 1551).
Toda la Iglesia necesita continuamente la bondad misericordiosa de un Dios que perdona. Y nosotros nos asemejamos a Cristo, nuestro Jefe, cuando somos como él personas misericordiosas. (cf. Benedicto XVI. Homilía 22 de abril de 2007). Así lo dice San Juan Crisóstomo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos. ¿En qué? ¿En hacer milagros y resucitar muertos? ¡De ninguna manera, dice. Entonces ¿en qué?: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en que os améis los unos a los otros. … Cuando Cristo hablaba a Pedro, le decía: Pedro ¿me amas más que éstos? … ¿Cuál es y qué debemos hacer para amar más que los apóstoles? ¿Resucitar muertos? ¿Hacer otros diversos milagros? ¡De ninguna manera! Entonces ¿qué es lo que hay que hacer? ¡Escuchémoslo del mismo Cristo que es el que ha de ser amado! Dice: ¡Si me amas más que éstos, apacienta mis ovejas!” (Homilía 2ª acerca del título de los Hechos de los Apóstoles).
Por eso, San Pedro no tiene reparo en proclamar ante el Sumo Sacerdote y el Sanedrín que son asesinos de Jesús al crucificarlo. Pero añade, como testigo de la divina misericordia, que la finalidad no es la condenación o el juicio, haciendo a Israel responsable de “su sangre”: Dios, el Dios de nuestros padres, lo resucitó, lo exaltó y lo hizo Jefe y Salvador para dar un regalo a Israel: la conversión y el perdón de los pecados. San Pedro, jefe de la Iglesia, hablando con el Sumo Sacerdote, jefe de los judíos, propone a Jesús como Jefe de Jefes. Con un gran cariño, está invitando a todo Israel a recibir el sello de este Jefe, Jesús, “el Señor”, recorriendo el camino de la conversión y así recibir el sello del Amor misericordioso de Dios que es el Espíritu Santo.
Jesús, vuestro párroco
 
+  Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-19

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: —«Me voy a pescar.» Ellos contestan: —«Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípu­los no sabían que era Jesús. Jesús les dice: —«Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: —«No.»
Él les dice: —«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: —«Es el Señor.»
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: —«Traed de los peces que acabáis de coger.» Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: —«Vamos, almorzad.»
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: — «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó:
— «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: — «Apacienta mis corderos.» Por segunda vez le pregunta:
— «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta:
— «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice:
— «Pastorea mis ovejas.» Por tercera vez le pregunta:
— «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: — «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: — «Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: — «Sígueme.»
Palabra del Señor.
 
"Las llaves del Reino"

553           Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: "A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia. Jesús, "el Buen Pastor" (Jn 10, 11) confirmó este encargo después de su resurrección:"Apacienta mis ovejas" (Jn 21, 15-17). El poder de "atar y desatar" significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los apóstoles (cf. Mt 18, 18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien él confió explícitamente las llaves del Reino.

881 El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cf. Jn 21, 15-17).

782 La Iglesia, “tiene por jefe [cabeza] a Jesús el Cristo [Ungido, Mesías]: porque la misma Unción, el Espíritu Santo fluye desde la Cabeza al Cuerpo, es "el Pueblo mesiánico".

El estado de la humanidad resucitada de Cristo

645 Jesús resucitado establece con sus discípulos relaciones directas mediante el tacto (cf. Lc 24, 39; Jn 20, 27) y el compartir la comida (cf. Lc 24, 30. 41-43; Jn 21, 9. 13-15). Les invita así a reconocer que él no es un espíritu (cf. Lc 24, 39) pero sobre todo a que comprueben que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que ha sido martirizado y crucificado ya que sigue llevando las huellas de su pasión (cf Lc 24, 40; Jn 20, 20. 27). Este cuerpo auténtico y real posee sin embargo al mismo tiempo las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso: no está situado en el espacio ni en el tiempo, pero puede hacerse presente a su voluntad donde quiere y cuando quiere (cf. Mt 28, 9. 16-17; Lc 24, 15. 36; Jn 20, 14. 19. 26; 21, 4) porque su humanidad ya no puede ser retenida en la tierra y no pertenece ya más que al dominio divino del Padre (cf. Jn 20, 17). Por esta razón también Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer como quiere: bajo la apariencia de un jardinero (cf. Jn 20, 14-15) o "bajo otra figura" (Mc 16, 12) distinta de la que les era familiar a los discípulos, y eso para suscitar su fe (cf. Jn 20, 14. 16; 21, 4. 7).
“En el tiempo pascual la Iglesia nos presenta, domingo tras domingo, algún pasaje de la predicación con que los Apóstoles, en particular san Pedro, después de la Pascua invitaban a Israel a la fe en Jesucristo, el Resucitado, fundando así la Iglesia. En la lectura de hoy, los Apóstoles están ante el Sanedrín, ante la institución que, habiendo declarado a Jesús reo de muerte, no podía tolerar que ese Jesús, mediante la predicación de los Apóstoles, comenzara ahora a actuar nuevamente; no podía tolerar que su fuerza sanadora se manifestara de nuevo y, en torno a este nombre, se reunieran personas que creían en él como el Redentor prometido. La acusación que se imputa a los Apóstoles es: "Queréis hacer que caiga sobre nosotros la sangre de ese hombre". San Pedro responde a esa acusación con una breve catequesis sobre la esencia de la fe cristiana: "No, no queremos hacer que su sangre caiga sobre vosotros. El efecto de la muerte y resurrección de Jesús es totalmente diverso. Dios lo hizo "jefe y salvador" de todos, también de vosotros, de su pueblo Israel". ¿Y a dónde conduce este "jefe"?, ¿qué trae este "salvador"? Él, dice san Pedro, conduce a la conversión, crea el espacio y la posibilidad de recapacitar, de arrepentirse, de recomenzar. Y da el perdón de los pecados, nos introduce en una correcta relación con Dios y, de este modo, en una correcta relación de cada uno consigo mismo y con los demás.
Esta breve catequesis de Pedro no valía sólo para el Sanedrín. Nos habla a todos, puesto que Jesús, el Resucitado, vive también hoy. Y para todas las generaciones, para todos los hombres, es el "jefe" que precede en el camino, el que muestra el camino, y el "salvador" que justifica nuestra vida. Las dos palabras "conversión" y "perdón de los pecados", correspondientes a los dos títulos de Cristo "jefe" y "salvador", son las palabras clave de la catequesis de san Pedro, palabras que en esta hora quieren llegar también a nuestro corazón. Y ¿qué quieren decir? El camino que debemos seguir, el camino que Jesús nos indica, se llama "conversión". (Benedicto XVI. Homilía 22 de abril de 2007).
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¿Cómo se apacientan las ovejas? San Agustín nos da algún ejemplo de lo que significa:
"Corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, confutar a los opositores..., estimular a los negligentes, frenar a los pendencieros, ayudar a los necesitados, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos, tolerar a los malos y amar a todos" (cf. Serm. 340, 3). "Predicar continuamente, discutir, reprender, edificar, estar a disposición de todos, es una carga enorme, un gran peso, un trabajo inmenso" (Serm. 339, 4).
“Pues ¿qué significa: “¿Me amas? Apacienta mis ovejas”, sino lo siguiente?: «Si me amas, no pienses en apacentarte a ti mismo, sino a mis ovejas; apaciéntalas como mías, no como tuyas; busca mi gloria en ellas, no la tuya; mi propiedad, no la tuya; mis intereses, y no los tuyos”. (De los tratados de san Agustín, obispo, sobre el evangelio de san Juan)
  
Dios Padre, que nos tratas como hijos, nos comprendes, nos perdonas, nos abrazas y nos amas aun cuando nos equivocamos; concédenos comportarnos como hijos tuyos, sin desanimarnos por nuestras caídas, sintiéndonos amados por Ti, sabiendo que eres nuestra fuerza y que eres siempre fiel. Señor Jesús, concédenos pensar, actuar, amar como Tú, dejando que tomes posesión de nuestra existencia para que la cambies, la trasformes, la liberes de las tinieblas del mal y del pecado. Envíanos tu Espíritu Santo para que mostremos, con palabras y con la vida, que hemos resucitado con Cristo, que somos hijos de Dios y podamos así dar razón de nuestra esperanza. (Oración inspirada en el Papa Francisco. Audiencia 10-4-2013).
Gracias a las diversas aportaciones recibidas durante este primer trimestre se ha acabado de pagar a los proveedores de las obras realizadas en los locales nuevos.
Ahora la parroquia se dispone a acometer la reforma de las dos salas que faltaban por remodelar para su uso litúrgico y catequético.
La parroquia sigue percibiendo la ayuda de donativos y limosnas de cara al pago de los créditos recibidos para la construcción del Templo, la compra de los nuevos locales y las obras realizadas. Damos las gracias a tantas personas que siguen aportando su granito de arena para la edificación de la Iglesia. El Señor les bendiga.

Ayudas y donativos en la cuenta que la parroquia tiene en
BANKIA (Paseo Germanías 82)
2038-6230-75-3000420970
 
1. Novena en honor al Beato Andrés Hibernón del viernes 12 al sábado 20 de abril a las 20.00 h. en la Iglesia de San Roque (Beato). El domingo 21 de abril habrá misa a las 8.30 h. y a las 11.30 h. (Misa Solemne). A las 8 noche la procesión.
2. Reunión equipo Pastoral de la salud el lunes a las 10 h.
3.  Reunión del grupo de oración el lunes a las 20.30 h.
4.  Reunión del grupo de Itinerario Diocesano de Renovación el lunes a las 20.30 h.
5.  Reunión del grupo Descanso el martes a las 20.30 h.
6. Sesión de formación para los agentes de pastoral de la salud el miércoles a las 17.30 h. en la C/ Avellanas (Valencia).
7.  Reunión del grupo de Liturgia el jueves a las 20.30 h.
8. Reunión informativa para todos los interesados en realizar el Camino de Santiago el viernes 19 a las 21 h. en los locales parroquiales.
     
Del 15 al 21 de abril de 2013
Lunes 15.  19.30 h.: En sufragio de José Antonio y Manuel Lozano, y Vicente Lloret. 
Martes 16. 19.30 h.: En sufragio de Estanislao Estrugo Castelló. 
Miércoles 17. 19.30 h.: sin intención. 
Jueves 18. 19.30 h.: sin intención. 
Viernes 19. 19.30 h.: sin intención. 
Sábado 20. IV PASCUA. 18.00 h.: Con niños. sin intención. 19.30 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Espí–Sanchis. 21.00 h.: sin intención. 
Domingo 21. IV PASCUA. 12.00 h. Pro Pópulo.

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