8 de marzo de 2013

Domingo 10 de marzo de 2013 - IV CUARESMA C



 HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 10 de marzo de 2013  


           DEBERÍAS ALEGRARTE

Queridos hermanos: Hoy la liturgia nos invita a alegrarnos porque se acerca la Pascua, el día de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. Estamos en el cuarto domingo de Cuaresma, domingo llamado de la alegría. El Evangelio de hoy nos dice: “deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.” La alegría la perdió el hijo menor al reclamar la parte de la herencia que le correspondía, siendo que su padre no había muerto todavía. La alegría que creía tener, al marchar a un país lejano y vivir perdidamente, era falsa. “Me muero de hambre” se dirá al ser tratado peor que a un cerdo y no poder comer siquiera las algarrobas. Esta alegría la recuperó al ser tratado por el padre como hijo cuando él pedía ser tratado como jornalero: el mejor vestido, anillo, sandalias, ternero cebado, fiesta, música, danzas... La alegría la perdió el hermano mayor, cuando al largarse el hermano menor pensó quitarse de encima al “calavera” de su hermano. Su alegría era falsa al estar sirviendo sin amor. Se le nota que vive sin alegría verdadera, pues vive en la casa del Padre, pero no en las entrañas compasivas del padre. Todo su servicio lo transforma en deuda: su padre le debe un cabrito para celebrar una fiesta con sus amigos. Lo tiene todo, pero no disfruta de lo que tiene. Dice haber cumplido todas las órdenes del padre, pero no quiere entrar en la fiesta por la vuelta del hermano cuando su padre se lo dice. La orden peor cumplida por el hijo mayor: “deberías alegrarte”. El padre de la parábola salió en busca de los dos hijos, del menor cuando aun estaba lejos. Del mayor, que no quería entrar en la fiesta. Hoy sale a tu encuentro para que participes de la alegría verdadera. No hay otra. El banquete pascual de su hijo: la Pascua. Y para acceder a esta fiesta esperan en los confesonarios los confesores. El Sacramento del Perdón, de la Confesión, de la Reconciliación, de la Penitencia, de la Misericordia, de la Conversión, debería llamarse también de la ALEGRÍA. Vuelve, a Casa, vuelve...por Cuaresma, “período de especial solicitud de Dios para perdonar y absolver los pecados: el tiempo de la reconciliación”. (Bto. Juan Pablo II. Homilía 16-III-1980)
Jesús, vuestro párroco

 

 
+   Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32


En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: —«Ese acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: —«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.”
Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebre­mos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.” Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.” Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo:
“Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”»
 Palabra del Señor.

  
1439 El proceso de la conversión y de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jesús en la parábola llamada "del hijo pródigo", cuyo centro es "el Padre misericordioso" (Lc 15,11-24): la fascinación de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema en que el hijo se encuentra tras haber dilapidado su fortuna; la humillación profunda de verse obligado a apacentar cerdos, y peor aún, la de desear alimentarse de las algarrobas que comían los cerdos; la reflexión sobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisión de declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre; la alegría del padre: todos estos son rasgos propios del proceso de conversión. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son símbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegría que es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia. Sólo el corazón de Cristo que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.

En este cuarto domingo de Cuaresma se proclama el Evangelio del padre y de los dos hijos, más conocido como parábola del "hijo pródigo" ( Lc 15,11-32). Este pasaje de san Lucas constituye una cima de la espiritualidad y de la literatura de todos los tiempos. En efecto, ¿qué serían nuestra cultura, el arte, y más en general nuestra civilización, sin esta revelación de un Dios Padre lleno de misericordia? No deja nunca de conmovernos, y cada vez que la escuchamos o la leemos tiene la capacidad de sugerirnos significados siempre nuevos. 

Este texto evangélico tiene, sobre todo, el poder de hablarnos de Dios, de darnos a conocer su rostro, mejor aún, su corazón. Desde que Jesús nos habló del Padre misericordioso, las cosas ya no son como antes; ahora conocemos a Dios: es nuestro Padre, que por amor nos ha creado libres y dotados de conciencia, que sufre si nos perdemos y que hace fiesta si regresamos. Por esto, la relación con él se construye a través de una historia, como le sucede a todo hijo con sus padres: al inicio depende de ellos; después reivindica su propia autonomía; y por último —si se da un desarrollo positivo— llega a una relación madura, basada en el agradecimiento y en el amor auténtico. En estas etapas podemos ver también momentos del camino del hombre en la relación con Dios. Puede haber una fase que es como la infancia: una religión impulsada por la necesidad, por la dependencia. A medida que el hombre crece y se emancipa, quiere liberarse de esta sumisión y llegar a ser libre, adulto, capaz de regularse por sí mismo y de hacer sus propias opciones de manera autónoma, pensando incluso que puede prescindir de Dios. Esta fase es muy delicada: puede llevar al ateísmo, pero con frecuencia esto esconde también la exigencia de descubrir el auténtico rostro de Dios. Por suerte para nosotros, Dios siempre es fiel y, aunque nos alejemos y nos perdamos, no deja de seguirnos con su amor, perdonando nuestros errores y hablando interiormente a nuestra conciencia para volvernos a atraer hacia sí. 
En la parábola los dos hijos se comportan de manera opuesta: el menor se va y cae cada vez más bajo, mientras que el mayor se queda en casa, pero también él tiene una relación inmadura con el Padre; de hecho, cuando regresa su hermano, el mayor no se muestra feliz como el Padre; más aún, se irrita y no quiere volver a entrar en la casa. Los dos hijos representan dos modos inmaduros de relacionarse con Dios: la rebelión y una obediencia infantil. Ambas formas se superan a través de la experiencia de la misericordia. Sólo experimentando el perdón, reconociendo que somos amados con un amor gratuito, mayor que nuestra miseria, pero también que nuestra justicia, entramos por fin en una relación verdaderamente filial y libre con Dios. Queridos amigos, meditemos esta parábola. Identifiquémonos con los dos hijos y, sobre todo, contemplemos el corazón del Padre. Arrojémonos en sus brazos y dejémonos regenerar por su amor misericordioso. Que nos ayude en esto la Virgen María, Mater misericordiae. (Benedicto XVI. Ángelus 14 de marzo de 2010).

 

Señor Jesús, que nos has mostrado en la parábola del Padre misericordioso un retrato vivo del Padre que siempre espera nuestro retorno. Tú que nos has reconciliado con Dios por tu pasión, muerte y resurrección, haciéndote pecado por nosotros, concédenos buscar la reconciliación interior; que no permanezcamos en el pecado. Muéstranos el camino que llega a la casa del Padre, camino que ha quedado abierto de forma luminosa por el Sacramento de la reconciliación. Los miles de confesionarios esparcidos por el mundo, en los cuales los hombres manifiestan los propios pecados, a veces después de muchos años y con el peso de pecados graves, hablan de la bondad misericordiosa de Dios. Concédenos recuperar la alegría y el descanso del perdón de los pecados.
Danos la gracia de desear ardientemente retornar, por medio del examen de conciencia, el arrepentimiento y el propósito de la enmienda. Concédenos confesar nuestros pecados y encontrarnos con el rostro del Padre. (Oración inspirada en Bto. Juan Pablo II. Homilía 16-III-1980)

  
 Por Decreto del Sr. Arzobispo el viernes 15 de marzo se dispensa de la abstinencia de comer carne. 
De lunes a viernes, a las 6’30 de la mañana, se reza la oración comunitaria de Laudes en el Templo parroquial de modo solemne y cantado. Y a las 9.30 h. Oración de la mañana con Exposición del Santísimo Sacramento en la Capilla de la Comunión.
Los viernes de Cuaresma se hará el Ejercicio del Vía Crucis a las 7 tarde. 
Horario confesiones: De lunes a viernes, de 7.00 a 7.30 tarde y antes de las misas de sábado y domingo.

 

“Durante la Sede vacante, y sobre todo mientras se desarrolla la elección del Sucesor de Pedro, la Iglesia está unida de modo particular con los Pastores y especialmente con los Cardenales electores del Sumo Pontífice y pide a Dios un nuevo Papa como don de su bondad y providencia. En efecto, a ejemplo de la primera comunidad cristiana, de la que se habla en los Hechos de los Apóstoles (cf. 1, 14), la Iglesia universal, unida espiritualmente a María, la Madre de Jesús, debe perseverar unánimemente en la oración; de esta manera, la elección del nuevo Pontífice no será un hecho aislado del Pueblo de Dios que atañe sólo al Colegio de los electores, sino que en cierto sentido, será una acción de toda la Iglesia”. (Universi Dominici Gregis 84).
Oraciones por el nuevo Papa en la misa diaria: 
“Para que conceda a la Iglesia un pastor que le agrade por su santidad y sirva a su pueblo con vigilante dedicación pastoral, roguemos al Señor”. 
Y en las preces de Laudes y Vísperas: 
“Llena de alegría a tu Iglesia con la elección de un pastor, que con sus virtudes sirva de ejemplo a tu pueblo e ilumine los corazones de los fieles con la verdad del Evangelio”. 
También nos invita nuestro Arzobispo a rezar el Santo Rosario, especialmente en familia o en comunidad, y a visitar el Santísimo Sacramento, para pedir por esta intención.


 


Gracias,
Santo Padre,
por su Magisterio,
por su ejemplo,
por su humildad,
por su sencillez, por su amor a la Iglesia, por mostrar la verdad con caridad y la caridad con verdad.
Gracias Santo Padre.

1. El equipo de Pastoral de la salud se reunirá en los locales parroquiales el lunes 11 a las 10.30 h. 
2. La parroquia, a través de Cáritas, nos invita a ayudar a familias necesitadas con la campaña de la Cuaresma de Caridad, eligiendo de las necesidades clavadas en la cruz de la entrada, aquella en la que queráis colaborar con vuestra aportación. Muchas gracias.
3. MISIÓN VALENCIA “PORTA FIDEI”

En nuestra parroquia se realizará esta misión del lunes 11 al jueves 14 de marzo. Es un momento fuerte de misión. Invitar a todos los feligreses para que puedan venir a vivir esta misión en el Año de la Fe. Comenzará a las 8.30 noche. La misa se retrasará a las 8 de la noche de lunes a jueves y a continuación será la Misión. Su duración no es más de una hora. El predicador será el Vicario de Evangelización de nuestra Diócesis y Vicario Episcopal de la Vicaría III: D. Javier Llopis Portes. Inviten a toda la familia y a cuantos conozcan para este tiempo especial de gracia que es esta misión.


 
Del 11 al 17 de marzo de 2013


Lunes 11.  19.30 h.: En sufragio de Vicente Juan Selfa. 
Martes 12. 19.30 h.: sin intención. 
Miércoles 13. 19.30 h.: En sufragio de  Vicente Juan Selfa. 
Jueves 14. 19.30 h.: sin intención. 
Viernes 15. 19.30 h.: En sufragio de Jesús Boix y familia Salvador Deusa. 
Sábado 16. V CUARESMA. 18.00 h.: Con niños. sin intención. 19.30 h.: sin intención. 21.00 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Martí Montaner. 
Domingo 17. V CUARESMA. 12.00 h. Pro Pópulo.



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