10 de marzo de 2012

Domingo 11 de marzo. III CUARESMA. B

 HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 11 de marzo de 2012.  

  Queridos hermanos:
En este domingo tercero de cuaresma encontramos una escena que despeina el “Jesusito de mi vida” que tenemos en nuestra mente e imaginación. Se trata de la escena de la expulsión de los mercaderes. Con un látigo. “Encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; ... «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.» Y es que “en el espacio donde debía realizarse el encuentro entre Dios y el hombre halla a vendedores de palomas y cambistas que ocupan con sus negocios el lugar de oración.” (Benedicto XVI. Homilía Domingo de Ramos (16-3-2008).
En los espacios de nuestro corazón se ha colocado la codicia “que es una idolatría», (Col 3, 5). Y a los vendedores y cambistas que hay en nuestro corazón solamente se les expulsa con un gesto profético: “un azote de cordeles” que utiliza para echarlos. ¿Cómo se realiza un azote de cordeles? Entrelazando un hilo y otro, una cuerda y otra, de tal forma, que su unión permite la fuerza, al tiempo que mantiene su flexibilidad.
Mientras que la idolatría, entre ellas la codicia, dispersa, fragmenta; mientras el amor al dinero lleva al individualismo y al aislamiento, la adoración del único Dios nos unifica: “La vida humana se unifica en la adoración del Dios Único. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita”. (Catecismo nº 2114). En el Cuerpo de Cristo, nuevo y verdadero Templo, estamos reunidos y unidos, unificados en Él (cf. Catecismo nº 789). Bendito azote de cordeles, que por medio de su palabra, de la comunión eclesial, de la Iglesia como signo de amor y unidad, purifica nuestro corazón sanándolo.
El Papa Benedicto XVI, al comentar esta escena, se pregunta a modo de examen de conciencia: “¿nuestra fe es lo suficientemente pura y abierta como para que, gracias a ella también los "paganos", las personas que hoy están en búsqueda y tienen sus interrogantes, puedan vislumbrar la luz del único Dios, se asocien en los atrios de la fe a nuestra oración y con sus interrogantes también ellas quizá se conviertan en adoradores? La convicción de que la codicia es idolatría, ¿llega también a nuestro corazón y a nuestro estilo de vida? ¿No dejamos entrar, de diversos modos, a los ídolos también en el mundo de nuestra fe? ¿Estamos dispuestos a dejarnos purificar continuamente por el Señor, permitiéndole arrojar de nosotros y de la Iglesia todo lo que es contrario a él?” (Homilía Domingo de Ramos (16-3-2008).


                                                                                                  Jesús, vuestro párroco.

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-25
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: — «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.» Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: — «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó: — «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: — «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que habla dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacia; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabia lo que hay dentro de cada hombre.
Palabra del Señor.


“Dios de todos los tiempos, en mi visita a Jerusalén, la "ciudad de la paz", casa espiritual para judíos, cristianos y musulmanes, te presento las alegrías, las esperanzas y las aspiraciones, las pruebas, los sufrimientos y las penas de tu pueblo esparcido por el mundo. Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, escucha el grito de los afligidos, los atemorizados y los despojados; derrama tu paz sobre esta Tierra Santa, sobre Oriente Medio, sobre toda la familia humana; despierta el corazón de todos los que invocan tu nombre, para caminar humildemente por la senda de la justicia y la compasión. "Bueno es el Señor con el que en él espera, con el alma que lo busca" (Lam 3, 25)”.  (Benedicto XVI, 12-05-2009).

“¿Qué hace al llegar a Jerusalén? Algo que revela su gran autoridad. Expulsó a los mercaderes, cambistas y vendedores de palomas, bueyes y ovejas que allí hacían negocios. Otro evangelista cuenta que Jesús, al expulsar a toda aquella gente, les dijo: No hagáis de la casa de mi Padre una cueva de ladrones (Mt 21, 13). El nuestro, sin embargo, habla de casa de comercio. No dicen cosas contradictorias, sino que nos dan a entender que Él hizo aquello una segunda vez, pero no en un breve espacio de tiempo, sino una vez al comienzo de su predicación y la otra cuando ya se aproximaba su Pasión. En esta segunda ocasión fue cuando, usando palabras más fuertes, la llamó “cueva”, mientras que al principio de sus milagros no dijo eso, sino que les reprochó con palabras más moderadas, circunstancia ésta por la que se llega a deducir también que realizó dos veces esta misma acción. Me preguntaréis: ¿por qué Cristo obró de esa manera y demostró con ésos severidad y dureza tales como en ninguna otra ocasión, ni siquiera cuando fue insultado, cuando se burlaron de Él o le llamaron “samaritano” y “endemoniado”? Pues, no contentándose con las palabras, hizo un látigo de cuerdas y los echó por ese medio. Cuando Jesús hace el bien a sus hermanos, los judíos protestan y se enfadan. En cambio, cuando los riñe con aspereza, no se enfurecen como sería de esperar, ni pronuncian palabra injuriosa ninguna al ver aquello, sino que se limitan a preguntarle: ¿Qué signo nos das para comportarte así? Tanta era su envidia que no podían soportar los beneficios a otros concedidos. Por lo que hace al Salvador, una vez dijo que habían convertido el templo en una cueva de ladrones, queriendo indicar así que todo lo allí vendido era fruto del robo, de rapiñas y de especulaciones ilícitas. La otra vez, por el contrario, dijo sólo que habían convertido el templo en una casa de comercio, denunciando con sus palabras la bajeza de sus negociaciones.” (S. Juan Crisóstomo, homilía 23)
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“El evangelista san Juan nos narra que, después  de la resurrección de Jesús de entre los muertos, los discípulos recordaron estas palabras y creyeron (cf. Jn 2, 22). Jesús las pronunció a fin de que fueran un signo para sus discípulos. [...] La profecía encerrada en las palabras de Jesús se cumplió en la Pascua, cuando "al tercer día resucitó de entre los muertos". La resurrección de nuestro Señor Jesucristo es el signo de que el Padre eterno es fiel a su promesa y hace nacer nueva vida de la muerte: "la resurrección del cuerpo y la vida eterna". El misterio se refleja claramente en esta antigua iglesia de la Anástasis, que contiene tanto el sepulcro vacío, signo de la Resurrección, como el Gólgota, lugar de la crucifixión. La buena nueva de la Resurrección no puede separarse nunca del misterio de la cruz. San Pablo nos lo dice en la segunda lectura de hoy: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado" (1 Co 1, 23). Cristo, que se ofreció a sí mismo como sacrificio vespertino en el altar de la cruz (cf. Sal 141, 2), se revela ahora como "fuerza de Dios y sabiduría de Dios" (1 Co 1, 24).” (Homilía Juan Pablo II, 26-03-2000)
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“El Señor arrojó del templo a los que en el templo buscaban su propio interés, es decir, los que iban al templo a comprar y vender. Ahora bien, si aquel templo era una figura, es evidente que también en el Cuerpo de Cristo –que es el verdadero templo del que el otro era una imagen– existe una mezcolanza de compradores y vendedores, esto es, gente que busca su interés, no el de Jesucristo.
Y puesto que los hombres son vapuleados por sus propios pecados, el Señor hizo un azote de cordeles y arrojó del templo a todos los que buscaban sus intereses, no los de Jesucristo”. (San Agustín, Comentario sobre el salmo 130)


V DIVERSAS FORMAS DE PENITENCIA EN LA VIDA CRISTIANA

1434    La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna  (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1 P 4,8).

1435    La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (Am 5,24; Is 1,17), por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos, el padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia (cf Lc 9,23).

1436    Eucaristía y Penitencia. La conversión y la penitencia diarias encuentran su fuente y su alimento en la Eucaristía, pues en ella se hace presente el sacrificio de Cristo que nos reconcilió con Dios; por ella son alimentados y fortificados los que viven de la vida de Cristo; "es el antídoto que nos libera de nuestras faltas cotidianas y nos preserva de pecados mortales" (Cc. de Trento: DS 1638).
Todos los viernes de Cuaresma son días de abstinencia de comer carne.
De lunes a viernes, a las 6’30 de la mañana, se reza la oración comunitaria de Laudes en el Templo parroquial de modo solemne y cantado. Y a las 9.30 h. Oración de la mañana con Exposición del Santísimo Sacramento en la Capilla de la Comunión.
Los viernes de Cuaresma se hará el Ejercicio del Vía Crucis a las 7 tarde.
El domingo 11 de marzo de 16.30 a 19.30 h. habrá Retiro Espiritual en la Parroquia.
Horario confesiones: De lunes a viernes, de 7.00 a 7.30 tarde y antes de las misas de sábado y domingo.




A lo largo de estas dos semanas de cuaresma se ha recaudado la cantidad de dinero con la que se han sufragado los gastos del recibo del agua de una familia, el comedor escolar para tres niños, la alimentación de una familia para un mes y la donación de seis sillas para otra familia. Sigue pendiente la cocina, un recibo de la luz y material ortopédico para una señora. Agradecemos vuestra colaboración en esta Cuaresma. Como el Cirineo, has aliviado el sufrimiento de tantas personas.
En la Parroquia de Cristo Rey los martes y jueves a las 20.30 h. se está realizando el rito de confesión pública de la fe. Nuestro Vicario parroquial realizará este mismo rito el lunes 26 de marzo a las 20.30 h. en la Parroquia del Sagrado Corazón de Alcoy. Interesados en acompañarle lo comuniquen al párroco.
El lunes 26 de marzo es la Solemnidad de la Anunciación del Señor. Con este motivo la Parroquia tendrá el Santísimo Sacramento expuesto desde las 9.30 h. de la mañana hasta la hora de la misa.
El martes 27 a las 20.30 h. habrá una charla del presidente de la Comisión diocesana de Familia y Vida: “La familia edifica la cultura de la Vida”.
El Viernes 30 de marzo os proponemos un ayuno por la Vida. A las 20.30 h. tendríamos la Cena del Hambre por la Vida. Cenaremos pan, aceite y sal. El coste de la cena irá destinado íntegramente a Cáritas parroquial. Durante la cena proyectaremos una película sobre la importancia de toda vida.
De cara a la Semana de la Vida se invita a los niños a realizar dibujos por la vida que serán expuestos en un panel.

 
El lunes 12 de marzo a las 10.00 h. habrá reunión del Equipo de Pastoral de la Salud.
El mismo lunes a las 20.00 h. habrá formación arciprestal de catequistas y a las 20.30 h. el grupo de oración rezará las Vísperas y el IDR tendrá su sesión de formación.
El miércoles 14 de marzo a las 6 de la tarde habrá reunión con los padres de 3º de comunión.
El viernes 23 de marzo será la Asamblea Parroquial extraordinaria.
El sábado 24 de marzo de 10 a 13.00 h será el Encuentro de Ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión de la Vicaría VIII en nuestro templo parroquial.
La formación permanente del equipo de Pastoral de la Salud en Valencia será el miércoles 14 a las 17.30 h.


Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 2-03-2012: 55.273,22 €.
+ 145,10 €
Ingresados hasta el 9-03-2012:
55.418,32  €.
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
BANCAJA (Paseo Germanías 82)
2077-0249-55-1101860850
 
Lunes 12. 19.30 h.: En sufragio de María Escrivá Fuster.
Martes 13. 19.30 h.: En sufragio de María Escrivá Fuster.
Miércoles 14. 19.30 h.: En sufragio de María Escrivá Fuster.
Jueves 15. 19.30 h.: En sufragio de los difuntos de la familia Deusa y Jesús Boix, y María Escrivá Fuster. Viernes 16. 19.30 h.: En sufragio de María Escrivá Fuster.
Sábado 17. IV CUARESMA. 18 h.: Misa con niños: sin intención. 19.30 h.: Sin intención. 21 h.: En sufragio de Joaquín y Martín Escrivá, Salvador Martí Montaner y María Escrivá Fuster.
Domingo 18. IV CUARESMA. 12.00 h. Pro Pópulo.