10 de noviembre de 2018

Domingo 11 de noviembre de 2018. 32 TO B.

HOJA PARROQUIAL

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
               Queridos hermanos:
El Evangelio de este domingo nos invita a dejarnos instruir por la mirada atenta de Jesús que percibe detalles que suelen pasar desapercibidos. Ha observado a los escribas y previene a sus discípulos de ellos. Ha observado a la gente que echa dinero en el lugar donde se recogían los donativos en el templo. Ha observado a los ricos que echaban mucho dinero. Y ha observado a la viuda pobre.
Comencemos por los escribas: ¿Cuál es la intención de los escribas cuando se visten, pasean por las plazas, acuden a la sinagoga, acuden a banquetes, visitan a las personas necesitadas, como las viudas, oran largamente?
Todos estos gestos pueden ser piadosos. La apariencia exterior es de naturalidad, bondad, compasión, piedad. Sin embargo Jesús, que ve el corazón, nos indica que la intención del corazón de estos escribas no es el dar gloria a Dios y servir a los hombres, sino el ser reverenciados, el buscar el primer lugar y el dinero. Como Satanás, buscar ser adorados y ocupar el lugar de Dios. Toda su vida es una pura apariencia. En realidad aman al dinero. “Jesús señala tres defectos que se manifiestan en el estilo de vida de los escribas, maestros de la ley: soberbia, avidez e hipocresía. (…) Bajo apariencias tan solemnes, se esconden la falsedad y la injusticia.” (Francisco. Ángelus. 8 de noviembre de 2015). Falsedad, pues en realidad aman al dinero y no a Dios. Injusticia pues devoran los bienes de las viudas “a las que se consideraba, junto con los huérfanos y los extranjeros, las personas más indefensas y desamparadas. También hoy existe el riesgo de comportarse de esta forma. Por ejemplo, cuando se separa la oración de la justicia, porque no se puede rendir culto a Dios y causar daño a los pobres. O cuando se dice que se ama a Dios y, sin embargo, se antepone a Él la propia vanagloria, el propio provecho.” (ídem).
La viuda, en cambio, echó dos moneditas de cobre, que equivalía a la 64ª parte de un denario. Muy poco, aparentemente. Pero en realidad era todo cuanto tenía para vivir. Y este gesto llevó a que Jesús llamara a sus discípulos para darles esta instrucción.
¿Cuál es la motivación en nuestro actuar diario?
Dice el papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “Unidos a Jesús, buscamos lo que Él busca, amamos lo que Él ama. En definitiva, lo que buscamos es la gloria del Padre; vivimos y actuamos «para alabanza de la gloria de su gracia» (Ef 1,6). Si queremos entregarnos a fondo y con constancia, tenemos que ir más allá de cualquier otra motivación. Éste es el móvil definitivo, el más profundo, el más grande, la razón y el sentido final de todo lo demás. Se trata de la gloria del Padre que Jesús buscó durante toda su existencia.” (nº 267).
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 38-44

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:

«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».

Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo:

«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.

238 La invocación de Dios como "Padre" (…) Es muy especialmente "el Padre de los pobres", del huérfano y de la viuda, que están bajo su protección amorosa (cf. Sal 68,6).

305 Jesús pide un abandono filial en la providencia del Padre celestial que cuida de las más pequeñas necesidades de sus hijos: "No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber?...

2544         Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a todo y a todos y les propone "renunciar a todos sus bienes" (Lc 14,33) por él y por el Evangelio (cf Mc 8,35). Poco antes de su pasión les mostró como ejemplo la pobre viuda de Jerusalén que, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir (cf Lc 21,4). El precepto del desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos.

2547  El Señor se lamenta de los ricos porque encuentran su consuelo en la abundancia de bienes (Lc 6,24). "El orgulloso busca el poder terreno, mientras el pobre en espíritu busca el Reino de los Cielos" (S. Agustín, serm. Dom. 1,1). El abandono en la Providencia del Padre del Cielo libera de la inquietud por el mañana (cf Mt 6,25-34). La confianza en Dios dispone a la bienaventuranza de los pobres: ellos verán a Dios.
EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días, con este sol bonito!
El episodio del Evangelio de este domingo se compone de dos partes: en una se describe cómo no deben ser los seguidores de Cristo; en la otra, se propone un ideal ejemplar de cristiano.
Comencemos por la primera: qué es lo que no debemos hacer. En la primera parte, Jesús señala tres defectos que se manifiestan en el estilo de vida de los escribas, maestros de la ley: soberbia, avidez e hipocresía. A ellos —dice Jesús— les encanta «que les hagan reverencia en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes» (Mc 12, 38-39). Pero, bajo apariencias tan solemnes, se esconden la falsedad y la injusticia. Mientras se pavonean en público, usan su autoridad para «devorar los bienes de las viudas» (v. 40), a las que se consideraba, junto con los huérfanos y los extranjeros, las personas más indefensas y desamparadas. Por último, los escribas «aparentan hacer largas oraciones» (v. 40). También hoy existe el riesgo de comportarse de esta forma. Por ejemplo, cuando se separa la oración de la justicia, porque no se puede rendir culto a Dios y causar daño a los pobres. O cuando se dice que se ama a Dios y, sin embargo, se antepone a Él la propia vanagloria, el propio provecho.
También la segunda parte del Evangelio de hoy va en esta línea. La escena se ambienta en el templo de Jerusalén, precisamente en el lugar donde la gente echaba las monedas como limosna. Hay muchos ricos que echan tantas monedas, y una pobre mujer, viuda, que da apenas dos pequeñas monedas. Jesús observa atentamente a esa mujer e indica a los discípulos el fuerte contraste de la escena. Los ricos han dado, con gran ostentación, lo que para ellos era superfluo, mientras que la viuda, con discreción y humildad, ha echado «todo lo que tenía para vivir» (v. 44); por ello —dice Jesús— ella ha dado más que todos. Debido a su extrema pobreza, hubiera podido ofrecer una sola moneda para el templo y quedarse con la otra. Pero ella no quiere ir a la mitad con Dios: se priva de todo. En su pobreza ha comprendido que, teniendo a Dios, lo tiene todo; se siente amada totalmente por Él y, a su vez, lo ama totalmente. ¡Qué bonito ejemplo esa viejecita!
Jesús, hoy, nos dice también a nosotros que el metro para juzgar no es la cantidad, sino la plenitud. Hay una diferencia entre cantidad y plenitud. Tú puedes tener tanto dinero, pero ser una persona vacía. No hay plenitud en tu corazón. Pensad esta semana en la diferencia que hay entre cantidad y plenitud. No es cosa de billetera, sino de corazón. Hay diferencia entre billetera y corazón… Hay enfermedades cardíacas que hacen que el corazón se baje hasta la billetera… ¡Y esto no va bien! Amar a Dios «con todo el corazón» significa confiar en Él, en su providencia, y servirlo en los hermanos más pobres, sin esperar nada a cambio.
Permitidme que cuente una anécdota, que sucedió en mi diócesis anterior. Estaban en la mesa una mamá con sus tres hijos; el papá estaba en el trabajo; estaban comiendo filetes empanados… En ese momento, llaman a la puerta y uno de los hijos —pequeños, 5, 6 años, y 7 años el más grande— viene y dice: «Mamá, hay un mendigo que pide comida». Y la mamá, una buena cristiana, les pregunta: «¿qué hacemos?». —«Démosle mamá…». —«De acuerdo». Toma el tenedor y el cuchillo y les quita la mitad de cada filete. «¡Ah, no, mamá no! ¡Así no! Dáselo del frigo». —«¡No, preparamos tres bocadillos con esto!». Y los hijos aprendieron que la verdadera caridad se hace no con lo que nos sobra, sino con lo que nos es necesario. Estoy seguro que esa tarde tuvieron un poco de hambre... Pero, así se hace.
Ante las necesidades del prójimo, estamos llamados a privarnos —como esos niños, de la mitad del filete— de algo indispensable, no sólo de lo superfluo; estamos llamados a dar el tiempo necesario, no sólo el que nos sobra; estamos llamados a dar enseguida sin reservas algún talento nuestro, no después de haberlo utilizado para nuestros objetivos personales o de grupo.
Pidamos al Señor que nos admita en la escuela de esta pobre viuda, que Jesús, con el desconcierto de los discípulos, hace subir a la cátedra y presenta como maestra de Evangelio vivo. Por intercesión de María, la mujer pobre que ha dado toda su vida a Dios por nosotros, pidamos el don de un corazón pobre, pero rico de una generosidad alegre y gratuita.” (Francisco. Ángelus. 8 de noviembre de 2015)
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“San José Benito Cottolengo solía recomendar: “Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo”. Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona. (…) El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno”. (Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2008)

Señor Jesús, Verbo eterno que das al corazón humano la sensibilidad de percibir el bien, la bondad, la belleza, el don derramado, la entrega generosa, el amor ofrecido, danos un corazón que se dé cuenta del tanto amor que el Padre nos ha tenido para hacernos hijos suyos, para entregarnos tu Persona ofrecida a sí misma de una vez para siempre y el don del Espíritu Santo y los muchísimos detalles de amor que pasan desapercibidos para quien pone su confianza en el dinero. Despiértanos para amar y para ver el amor que nos rodea. Danos tu corazón manso, limpio y humilde para ver bien, para confiar en el Padre, para hacer el bien.
“Somos una gran familia CONTIGO”. Una gran familia en la que todos debemos colaborar y contribuir para que tu parroquia funcione. Todos somos uno a la hora de construir la gran familia de la Iglesia. Todos somos corresponsables de su labor y de su sostenimiento. Todos somos la gran familia de los hijos de Dios.  ¿Cómo podemos colaborar? Cada uno aportando lo que tiene: nuestro tiempo, nuestras cualidades, nuestra aportación económica. Nuestra parroquia necesita nuestra ayuda para seguir ayudando a los demás.



1. YA ESTÁ A SU DISPOSICIÓN EL EVANGELIO 2019, tanto en letra grande como pequeña, Y LIBRETAS PARA APUNTES.
2. Se ha puesto en marcha la rifa de un móvil. Con la venta de cada papeleta se colabora con dos euros. La rifa será el 21 de diciembre.
3. El próximo 25 de noviembre saldrá el primer número de la Revista parroquial. Hay cerca de treinta y dos colaboradores. Y se sufraga por patrocinadores y por suscripción. Esperemos sea de su agrado y sirva para hacer comunidad parroquial.
4. El próximo 6 de diciembre el grupo parroquial “Paso a Paso” realizará la primera excursión. Pronto nos darán más detalles. Este grupo pretende promocionar el deporte y el ocio a través del senderismo, rutas en bicicleta, etc.
5. El lunes 12 de noviembre a las 10.15 h. será la reunión del Equipo de Pastoral de la Salud.
A continuación el párroco hará visita ordinaria a enfermos.
6. Tiene a su disposición Turrón solidario para ayudar a la Ciudad de la Esperanza.
7. La semana que viene la colecta irá destinada a Cáritas parroquial, coincidiendo con la segunda Jornada Mundial del Pobre.
Del 12 al 18 de noviembre de 2018

Lunes 12. San Josafat, obispo y mártir. 19.30 h.: Sin intención. Martes 13. San Leandro, obispo. 19.30 h.: Sin intención.
Miércoles 14. 19.30 h.: Sin intención. Jueves 15. San Alberto Magno, obispo y doctor. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 16. Santa Margarita de Escocia. Santa Gertrudis, virgen. 19.30 h.: Pidiendo por los enfermos. Sábado 17. Por la mañana: Santa Isabel de Hungría.
Por la tarde: DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO.
18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: En sufragio de: Isabel Terrades y Patri Martínez. 21.00 h.: Sin intención.
Domingo 18. DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO.
10.00 h.: Sin intención. 11.30 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.
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Puedes descargar la Hoja Parroquial:











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