12 de febrero de 2016

Domingo 14 de febrero de 2016. 1 CUA C

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 14.02.2016

                 Queridos hermanos:
El miércoles pasado comenzábamos la santa Cuaresma con la imposición de la ceniza. Entonces se nos invitaba a reconocer la pobreza de nuestro ser, de nuestra vida para salir de nuestro adormecimiento y de nuestra alienación existencial. Como decía el Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma: “La Cuaresma de este Año Jubilar es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia.” Para ayudarnos a reconocer nuestra pobreza se nos impuso la ceniza que nos recuerda que somos polvo, que moriremos. Y además, se nos dieron las armas en este combate espiritual: la oración, el ayuno y la limosna.
El tiempo de Cuaresma viene a ayudarnos para que descubramos los engaños del diablo que hace que vivamos fuera de la realidad, fuera de nuestra pobreza. Es el que nos saca del desierto y nos lleva a lugares elevados como a Jesús: “llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo”. (Lc 4,5) Y también en la tercera tentación: “Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo”. (Lc 4,9). ¡Qué difícil verse pobre! Dirá el Papa Francisco: “el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres.”  (idem). Esto nos pasa a todos. Todos hemos sido tentados y todos hemos caído en la tentación y hemos quedado esclavos del pecado. Añade el Papa: “Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento.” (idem).
Nuestro lugar es el de la confianza en el Padre. Como Jesús. Nuestro lugar es el que proclama la felicidad en la pobreza: “Dichosos los pobres” (Lc 6,20). Jesús es el más pobre pues todo lo recibe del Padre. El dia-bolo es el que separa, divide, se entromete, se interpone en la relación de amor del Padre y del Hijo. Jesús le vence con la Sagrada Escritura: “El duelo entre Jesús y Satanás tiene lugar a golpes de citas de la Sagrada Escritura.”  (Francisco. Ángelus. 9 marzo 2014). También el dia-bolo es el que se interpone en la relación de Jesús consigo mismo intentando interpretarle su ser y su misión. Para aprender pobreza unámonos a Jesús, pobre, casto, obediente. Ayunemos, oremos en el combate espiritual, hagamos limosna, pongamos en práctica las obras de misericordia, por cuyo medio podremos recibir como don la conciencia de que somos unos pobres mendigos, (cf. Mensaje) invitados a participar del ser hijos de Dios.
Jesús, vuestro párroco 
+   Lectura del santo evangelio
según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo:
—«Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: — «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”.» Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
 — «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: — «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”.» Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: — «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”.»
Jesús le contestó: — «Está mandado: “No tentarás al Señor, tu Dios”.» Completadas las tentaciones, el diablo se marchó hasta otra ocasión.
Palabra del Señor.
     Las Tentaciones de Jesús

538  Los Evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto inmediatamente después de su bautismo por Juan: "Impulsado por el Espíritu" al desierto, Jesús permanece allí sin comer durante cuarenta días; vive entre los animales y los ángeles le servían (cf. Mc 1, 12-13). Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto, y el diablo se aleja de él "hasta el tiempo determinado" (Lc 4, 13).

539  Los evangelistas indican el sentido salvífico de este acontecimiento misterioso. Jesús es el nuevo Adán que permaneció fiel allí donde el primero sucumbió a la tentación. Jesús cumplió perfectamente la vocación de Israel: al contrario de los que anteriormente provocaron a Dios durante cuarenta años por el desierto (cf. Sal 95, 10), Cristo se revela como el Siervo de Dios totalmente obediente a la voluntad divina. En esto Jesús es vencedor del diablo; él ha "atado al hombre fuerte" para despojarle de lo que se había apropiado (Mc 3, 27). La victoria de Jesús en el desierto sobre el Tentador es un anticipo de la victoria de la Pasión, suprema obediencia de su amor filial al Padre.

540  La tentación de Jesús manifiesta la manera que tiene de ser Mesías el Hijo de Dios, en oposición a la que le propone Satanás y a la que los hombres (cf Mt 16, 21-23) le quieren atribuir. Es por eso por lo que Cristo venció al Tentador a favor nuestro: "Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hb 4, 15). La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto.
El Evangelio del primer domingo de Cuaresma presenta cada año el episodio de las tentaciones de Jesús, cuando el Espíritu Santo, que descendió sobre Él después del bautismo en el Jordán, lo llevó a afrontar abiertamente a Satanás en el desierto, durante cuarenta días, antes de iniciar su misión pública.
El tentador busca apartar a Jesús del proyecto del Padre, o sea, de la senda del sacrificio, del amor que se ofrece a sí mismo en expiación, para hacerle seguir un camino fácil, de éxito y de poder. El duelo entre Jesús y Satanás tiene lugar a golpes de citas de la Sagrada Escritura. El diablo, en efecto, para apartar a Jesús del camino de la cruz, le hace presente las falsas esperanzas mesiánicas: el bienestar económico, indicado por la posibilidad de convertir las piedras en pan; el estilo espectacular y milagrero, con la idea de tirarse desde el punto más alto del templo de Jerusalén y hacer que los ángeles le salven; y, por último, el atajo del poder y del dominio, a cambio de un acto de adoración a Satanás. Son los tres grupos de tentaciones: también nosotros los conocemos bien.
Jesús rechaza decididamente todas estas tentaciones y ratifica la firme voluntad de seguir la senda establecida por el Padre, sin compromiso alguno con el pecado y con la lógica del mundo. Mirad bien cómo responde Jesús. Él no dialoga con Satanás, como había hecho Eva en el paraíso terrenal. Jesús sabe bien que con Satanás no se puede dialogar, porque es muy astuto. Por ello, Jesús, en lugar de dialogar como había hecho Eva, elige refugiarse en la Palabra de Dios y responde con la fuerza de esta Palabra. Acordémonos de esto: en el momento de la tentación, de nuestras tentaciones, nada de diálogo con Satanás, sino siempre defendidos por la Palabra de Dios. Y esto nos salvará. En sus respuestas a Satanás, el Señor, usando la Palabra de Dios, nos recuerda, ante todo, que «no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4; cf. Dt 8, 3); y esto nos da fuerza, nos sostiene en la lucha contra la mentalidad mundana que abaja al hombre al nivel de las necesidades primarias, haciéndole perder el hambre de lo que es verdadero, bueno y bello, el hambre de Dios y de su amor. Recuerda, además, que «está escrito también: “No tentarás al Señor, tu Dios”» (v. 7), porque el camino de la fe pasa también a través de la oscuridad, la duda, y se alimenta de paciencia y de espera perseverante. Jesús recuerda, por último, que «está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él sólo darás culto”» (v. 10); o sea, debemos deshacernos de los ídolos, de las cosas vanas, y construir nuestra vida sobre lo esencial.
Estas palabras de Jesús encontrarán luego confirmación concreta en sus acciones. Su fidelidad absoluta al designio de amor del Padre lo conducirá, después de casi tres años, a la rendición final de cuentas con el «príncipe de este mundo» (Jn 16, 11), en la hora de la pasión y de la cruz, y allí Jesús reconducirá su victoria definitiva, la victoria del amor.
Queridos hermanos, el tiempo de Cuaresma es ocasión propicia para todos nosotros de realizar un camino de conversión, confrontándonos sinceramente con esta página del Evangelio. Renovemos las promesas de nuestro Bautismo: renunciemos a Satanás y a todas su obras y seducciones —porque él es un seductor—, para caminar por las sendas de Dios y llegar a la Pascua en la alegría del Espíritu. (Francisco. Ángelus. 9 marzo 2014).

INVITACIÓN A RECIBIR EL SACRAMENTO DEL PERDÓN EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA
“El sacramento de la Reconciliación, en efecto, nos permite acercarnos con confianza al Padre para tener la certeza de su perdón. Él es verdaderamente «rico en misericordia» y la extiende en abundancia sobre quienes recurren a Él con corazón sincero.
Estar aquí para experimentar su amor, en cualquier caso, es ante todo fruto de su gracia. Como nos ha recordado el apóstol Pablo, Dios nunca deja de mostrar la riqueza de su misericordia a lo largo de los siglos. La transformación del corazón que nos lleva a confesar nuestros pecados es «don de Dios». Nosotros solos no podemos. Poder confesar nuestros pecados es un don de Dios, es un regalo, es «obra suya» (cf. Ef 2, 8-10). Ser tocados con ternura por su mano y plasmados por su gracia nos permite, por lo tanto, acercarnos al sacerdote sin temor por nuestras culpas, pero con la certeza de ser acogidos por él en nombre de Dios y comprendidos a pesar de nuestras miserias; e incluso sin tener un abogado defensor: tenemos sólo uno, que dio su vida por nuestros pecados. Es Él quien, con el Padre, nos defiende siempre. Al salir del confesionario, percibiremos su fuerza que nos vuelve a dar la vida y restituye el entusiasmo de la fe. Después de la confesión renacemos.” (Francisco. Homilía. 13-marzo-2015).
Señor Jesús: concédenos mirarte, e ir contigo al desierto de la cuaresma, donde podamos escuchar la voz del Padre, conocer las Escrituras y resistir a las asechanzas del maligno. En este tiempo de combate espiritual contra el espíritu del mal danos mirarte a Ti y mirar a la Pascua, que es tu victoria definitiva contra el Maligno, contra el pecado y contra la muerte. Concédenos decir no a la mundanidad, a los «ídolos» y abrirnos a la práctica de las obras de misericordia.
Que la Virgen santa, modelo de docilidad al Espíritu, nos ayude a dejarnos conducir por Él, que quiere hacer de cada uno de nosotros una «nueva creatura». (cf. Francisco. Ángelus. 22-febrero-2015).
Practiquemos las obras de misericordia. La Cuaresma es un tiempo de conversión y de preparación a la Pascua. “La Cuaresma de este Año Jubilar es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo.” “El pobre es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos.” (Francisco. Mensaje para la Cuaresma 2016).  
Todos los viernes de Cuaresma son días de abstinencia de comer carne. Se rezará el Santo Rosario a las 18.30 h. y se hará el Ejercicio del Vía Crucis a las 7 tarde.
Los días laborables, a las 6’30 de la mañana, se reza la oración comunitaria de Laudes en el Templo parroquial de modo solemne y cantado.
MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA 2016:


Ayudando a los necesitados te ayudas a ti mismo. Da limosna
“Plántale cara al hambre: siembra”
Es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo.  Esto nunca puede ser considerado un hecho normal al que hay que acostumbrarse, como si formara parte del sistema (Papa Francisco). Las colectas del sábado 13 y domingo 14 de febrero irán destinadas a este fin.



¡Colabora con tu parroquia!
Puedes hacer tu donativo entregándolo en la parroquia, en mano al sacerdote, en el buzón parroquial o en la cuenta
que la parroquia tiene
en BANKIA (Paseo Germanías 82)
2038-6230-75-3000420970


1. INFANCIA MISIONERA: Se han recaudado hasta el momento 291 euros: 138 € de la colecta y 153 € de la hucha. Hermosa ayuda de los niños de nuestra parroquia a los niños de los lugares necesitados. Todavía se están recogiendo céntimos.
2. CATEQUESIS PARA JÓVENES Y ADULTOS: Los martes y viernes a las 9.30 noche, entrando por la calle Ciudad de Laval 29. Habrá servicio de guardería para los que tengan niños pequeños o personas mayores.
3. El domingo 14 de febrero estará la proyección de una película sobre temática del enfermo en los nuevos locales a las 17.00 h.
4. FORMACIÓN DE CATEQUISTAS: el lunes 15 de febrero, a las 8 noche en los locales nuevos de la parroquia, es la sesión de formación sobre las obras de misericordia.
5. El lunes 15 de febrero a las 17.30 h. habrá reunión con los padres de 1º de Jesús es el Señor, el martes 16 con los de 2º curso y el miércoles 17 con los padres de 3º.
6. El martes 16 de febrero a las 21.30 h. habrá una charla para toda la parroquia en los nuevos locales sobre el tema de la enfermedad y el sufrimiento a cargo de D. Rommel Soto, sacerdote.
7. El miércoles 17 de febrero a las 20.30 h. habrá formación del Equipo de Liturgia.
8. El jueves 18 de febrero habrá una Vigilia de oración a las 20.30 h. en el templo con Exposición del Santísimo orando por los enfermos.
9. El viernes 19 de febrero a las 21.30 h. habrá una charla para toda la parroquia en los nuevos locales sobre el tema de la misericordia a cargo de D. Priscilio Ruiz, párroco de San José de Gandía.
10. El sábado 20 de febrero será el Encuentro Diocesano de Pastoral de la Salud.
11. El sábado 20 de febrero será la excursión con los jóvenes de confirmación a la Ciudad de la Esperanza.
11. El sábado 20 de febrero en la misa de 6 tarde se entregará el Credo a los niños de 3º de Jesús es el Señor.
Del 15 al 21 de febrero de 2016
Lunes 15.  19.30 h.: En sufragio de: las almas del purgatorio. 
Martes 16. 19.30 h.: En sufragio de: Estanislao Estrugo Castillo. 
Miércoles 17. 19.30 h.: Sin intención. 
Jueves 18. 19.30 h.: En sufragio de: Rvdo. D. Vicente Tercero Borrás. Pidiendo por un enfermo. 
Viernes 19. 19.30 h.: En sufragio de: María Fernández Cazorla. 
Sábado 20. Por la tarde: II de Cuaresma. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí-Sanchis; Ángela Todolí Todolí. 21.00 h.: Sin intención. 
Domingo 21. II de Cuaresma. 9.30 h.: Sin intención. 11.00 h.: En sufragio de: una intención particular. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: En sufragio de: María Fernández Cazorla.
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