21 de julio de 2012

Domingo 22 de Julio de 2012. XVI TO B

HOJA


PARROQUIAL


Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com


Domingo 22 de julio de 2012.  



              
               
              Queridos hermanos:
Tras la misión a la que Jesús envió a los doce, según escuchamos en el Evangelio la semana pasada, vuelven “a reunirse con Jesús” para contarle “todo lo que habían hecho y enseñado”. Una gran experiencia, sin duda, la de los doce, que han sido enviados (no han ido por compromiso personal o por decisión voluntaria), con medios pobres (con lo puesto, el bastón y las sandalias y nada más), para predicar la conversión, expulsar demonios, y curar enfermos.
Y Jesús les propone un retiro: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Pero no podrá ser, pues, cuando llegan, encuentran el lugar lleno de gente que está esperándoles.
¿Cuál sería nuestra reacción? Ciertamente lo que uno de los doce podía esperar es un merecido descanso tras la misión realizada con la invitación del mismo Jesús a descansar en un lugar retirado, la ilusión de llegar a un sitio donde estar a solas con Jesús, un pequeño proyecto imaginado de descanso placentero, sin gente, sin agobios... porque, dice el Evangelio, “eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer”.
¿Cuál sería nuestra reacción? ¿De rabia?: - “Y vosotros, ¿qué hacéis aquí? Largo que venimos a descansar”.
¿Cuál sería nuestra reacción? ¿De huida?: “Al llegar y ver la gente dieron media vuelta en busca de otro lugar”.
Pero la reacción de Jesús sorprende: “Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma”.
Es Jesús nuestro descanso. “Dame, Señor, sobre todo lo que se puede desear, descansar en Ti y aquietar mi corazón en Ti. Tú eres la verdadera paz del corazón; Tú el único descanso”. (Kempis. Imitación de Cristo. Cap. XV, 4). Pero también es Jesús nuestra paciencia, que con calma y amor de pastor, acepta la adversidad: “No procures mucho descanso, sino mucha paciencia. Busca la verdadera paz, no en la tierra, sino en el cielo: no en los hombres ni en las demás criaturas, sino en Dios solo. Por amor de Dios debes padecer de buena gana todas las cosas adversas; como son trabajos, dolores, tentaciones, vejaciones, congojas, necesidades, dolencias, injurias, murmuraciones, reprensiones, humillaciones, confusiones, correcciones y menosprecios. Estas cosas aprovechan para la virtud”. (Kempis. Imitación de Cristo. Cap. XXXV, 2)
Jesús, vuestro párroco


+ Lectura del santo evangelio según san Marcos  6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
— «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Palabra del Señor.



«Guía, pastor santo, a tus ovejas espirituales: guía, rey, a tus hijos incontaminados. Las huellas de Cristo son el camino hacia el cielo» (Clemente de Alejandría, citado en Jesús de Nazaret de Benedicto XVI).
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“Si desde el principio de mi Pontificado no me ha cansado de repetir: « ¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! »,(9) en esta misma línea quisiera hoy invitar a todos con fuerza a descubrir de nuevo el domingo: ¡No tengáis miedo de dar vuestro tiempo a Cristo! Sí, abramos nuestro tiempo a Cristo para que él lo pueda iluminar y dirigir. Él es quien conoce el secreto del tiempo y el secreto de la eternidad, y nos entrega « su día » como un don siempre nuevo de su amor. El descubrimiento de este día es una gracia que se ha de pedir, no sólo para vivir en plenitud las exigencias propias de la fe, sino también para dar una respuesta concreta a los anhelos íntimos y auténticos de cada ser humano. El tiempo ofrecido a Cristo nunca es un tiempo perdido, sino más bien ganado para la humanización profunda de nuestras relaciones y de nuestra vida”. (Bto. Juan Pablo II. Dies Dómini 7)
El día del descanso es tal ante todo porque es el día «bendecido» y «santificado» por Dios, o sea, separado de los otros días para ser, entre todos, el «día del Señor». (Bto. Juan Pablo II. Dies Dómini 14)
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El «día del Señor» es, por excelencia, el día de esta relación, en la que el hombre eleva a Dios su canto, haciéndose voz de toda la creación. Precisamente por esto es también el día del descanso. La interrupción del ritmo a menudo avasallador de las ocupaciones expresa, con el lenguaje plástico de la «novedad» y del «desapego», el reconocimiento de la dependencia propia y del cosmos respecto a Dios. ¡Todo es de Dios!  ...el tiempo y la historia pertenecen a Dios (idem 15)
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“El hombre, en cuanto imagen de Dios, está también llamado al descanso y a la fiesta. (…) Para nosotros, cristianos, el día de fiesta es el domingo, día del Señor, pascua semanal. Es el día de la Iglesia, asamblea convocada por el Señor alrededor de la mesa de la palabra y del sacrificio eucarístico, como estamos haciendo hoy, para alimentarnos de él, entrar en su amor y vivir de su amor. Es el día del hombre y de sus valores: convivialidad, amistad, solidaridad, cultura, contacto con la naturaleza, juego, deporte. Es el día de la familia, en el que se vive juntos el sentido de la fiesta, del encuentro, del compartir, también en la participación de la santa Misa. Queridas familias, a pesar del ritmo frenético de nuestra época, no perdáis el sentido del día del Señor. Es como el oasis en el que detenerse para saborear la alegría del encuentro y calmar nuestra sed de Dios.
Familia, trabajo, fiesta: tres dones de Dios, tres dimensiones de nuestra existencia que han de encontrar un equilibrio armónico. Armonizar el tiempo del trabajo y las exigencias de la familia, la profesión y la paternidad y la maternidad, el trabajo y la fiesta, es importante para construir una sociedad de rostro humano”. (Benedicto XVI. Homilía VII EMF en Milán . 3 de junio de 2012)
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Rige aún en nuestro contexto histórico la obligación de empeñarse para que todos puedan disfrutar de la libertad, del descanso y la distensión que son necesarios a la dignidad de los hombres, con las correspondientes exigencias religiosas, familiares, culturales e interpersonales, que difícilmente pueden ser satisfechas si no es salvaguardado por lo menos un día de descanso semanal en el que gozar juntos de la posibilidad de descansar y de hacer fiesta. Obviamente este derecho del trabajador al descanso presupone su derecho al trabajo y, mientras reflexionamos sobre esta problemática relativa a la concepción cristiana del domingo, recordamos con profunda solidaridad el malestar de tantos hombres y mujeres que, por falta de trabajo, se ven obligados en los días laborables a la inactividad. (66)

“Nadie olvida en efecto que, hasta un pasado relativamente reciente, la «santificación» del domingo estaba favorecida, en los Países de tradición cristiana, por una amplia participación popular y casi por la organización misma de la sociedad civil, que preveía el descanso dominical como punto fijo en las normas sobre las diversas actividades laborales. Pero hoy, en los mismos Países en los que las leyes establecen el carácter festivo de este día, la evolución de las condiciones socioeconómicas a menudo ha terminado por modificar profundamente los comportamientos colectivos y por consiguiente la fisonomía del domingo. Se ha consolidado ampliamente la práctica del «fin de semana», entendido como tiempo semanal de reposo, vivido a veces lejos de la vivienda habitual, y caracterizado a menudo por la participación en actividades culturales, políticas y deportivas, cuyo desarrollo coincide en general precisamente con los días festivos. Se trata de un fenómeno social y cultural que tiene ciertamente elementos positivos en la medida en que puede contribuir al respeto de valores auténticos, al desarrollo humano y al progreso de la vida social en su conjunto. Responde no sólo a la necesidad de descanso, sino también a la exigencia de «hacer fiesta», propia del ser humano. Por desgracia, cuando el domingo pierde el significado originario y se reduce a un puro «fin de semana», puede suceder que el hombre quede encerrado en un horizonte tan restringido que no le permite ya ver el «cielo». Entonces, aunque vestido de fiesta, interiormente es incapaz de «hacer fiesta».
A los discípulos de Cristo se pide de todos modos que no confundan la celebración del domingo, que debe ser una verdadera santificación del día del Señor, con el « fin de semana », entendido fundamentalmente como tiempo de mero descanso o diversión. A este respecto, urge una auténtica madurez espiritual que ayude a los cristianos a « ser ellos mismos », en plena coherencia con el don de la fe, dispuestos siempre a dar razón de la esperanza que hay en ellos (cf. 1 P 3,15). Esto ha de significar también una comprensión más profunda del domingo, para vivirlo, incluso en situaciones difíciles, con plena docilidad al Espíritu Santo.


  
Si buscas descanso en esta vida, ¿cómo hallarás entonces la eterna bienaventuranza?

¡No puede ya, Dios mío, esta sierva vuestra sufrir tantos trabajos como de verse sin Vos le vienen, que, si ha de vivir, no quiere descanso en esta vida, ni se lo deis Vos! Querría ya esta alma verse libre: el comer la mata, el dormir la acongoja; ve que se le pasa la vida en regalo y que nada ya la puede regalar más que Vos; que parece que vive contra el instinto de la naturaleza, pues ya no querria vivir en sí sino en Vos. (Santa teresa)
   
55. «Sea bendito Aquél que ha elevado el gran día del domingo por encima de todos los días. Los cielos y la tierra, los ángeles y los hombres se entregan a la alegría ».(99) Estas exclamaciones de la liturgia maronita

« El primer día de la semana, estad todos alegres », se lee en la Didascalia de los Apóstoles. (100)



Te pedimos, Señor, Alfa y Omega del tiempo, que los hombres y las mujeres del tercer Milenio, encontrándose con la Iglesia que cada domingo celebra gozosamente el misterio del que fluye toda su vida, puedan encontrar también al mismo Cristo resucitado. Que en Él encuentren su descanso. Y que sus discípulos, renovándose constantemente en el memorial semanal de la Pascua, sean anunciadores cada vez más creíbles del Evangelio y constructores activos de la civilización del amor. (cf. Bto. Juan Pablo II. Dies Dómini 87)




Los sacerdotes, a imagen de Cristo
Buen Pastor
1465         Cuando celebra el sacramento de la Penitencia, el sacerdote ejerce el ministerio del Buen Pastor que busca la oveja perdida, el del Buen Samaritano que cura las heridas, del Padre que espera al Hijo pródigo y lo acoge a su vuelta, del justo Juez que no hace acepción de personas y cuyo juicio es a la vez justo y misericordioso. En una palabra, el sacerdote es el signo y el instrumento del amor misericordioso de Dios con el pecador.

1535 Los que reciben el sacramento del orden son consagrados para "en el nombre de Cristo ser los pastores de la Iglesia con la palabra y con la gracia de Dios" (LG 11).

1548 En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente a su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, sumo sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad. Es lo que la Iglesia expresa al decir que el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, actúa "in persona Christi Capitis" (cf LG 10; 28; SC 33; CD 11; PO 2,6):

Cristo, nuestro descanso
30 "Se alegre el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, "un corazón recto", y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.
      Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti (S. Agustín, conf. 1,1,1).

1720 Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá al fin sin fin. ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin? (S. Agustín, civ. 22,30)

2184  La institución del Día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa (cf GS 67,3).

2185 Durante el domingo y las otras fiestas de precepto, los fieles se abstendrán de entregarse a trabajos o actividades que impidan el culto debido a Dios, la alegría propia el día del Señor, la práctica de las obras de misericordia, la distensión necesaria del espíritu y del cuerpo (cf CIC, can. 1247). Las necesidades familiares o una gran utilidad social constituyen excusas legítimas respecto al precepto del descanso dominical. Los fieles deben cuidar que legítimas excusas no introduzcan hábitos perjudiciales a la religión, a la vida de familia y a la salud.

El amor de la verdad busca el santo ocio, la necesidad del amor acoge el justo trabajo (S. Agustín, civ. 19,19).


El Instrumentum Laboris para el Sínodo sobre la Nueva Evangelización tiene en cuenta el papel primordial que ha tenido el Beato Papa Juan Pablo II sobre este tema. Ya en su Encíclica Redemptoris missio y en la Carta Apostólica Novo millennio ineunte hizo referencia a la Nueva Evangelización. El número 13 se dedica a destacar su aportación. Dice así: “El Papa Juan Pablo II hizo de este empeño uno de los principios fundamentales de su extenso Magisterio, sintetizando en el concepto de “nueva evangelización” – que él profundizó sistemáticamente en numerosos discursos – el deber que incumbe a la Iglesia hoy, en particular en las regiones de antigua cristianización. Este programa se refiere directamente a la relación de la Iglesia con el externo, pero presupone, ante todo, una constante renovación hacia dentro, un continuo pasar, por así decirlo, de evangelizada a evangelizadora. Basta recordar algunas palabras suyas: «Enteros países y naciones, en los que en un tiempo la religión y la vida cristiana fueron florecientes y capaces de dar origen a comunidades de fe viva y operativa, están ahora sometidos a dura prueba e incluso alguna que otra vez son radicalmente transformados por el continuo difundirse del indiferentismo, del secularismo y del ateismo. Se trata, en concreto, de países y naciones del llamado Primer Mundo, en el que el bienestar económico y el consumismo – si bien entremezclado con espantosas situaciones de pobreza y miseria – inspiran y sostienen una existencia vivida “como si no hubiera Dios” [...]. En cambio, en otras regiones o naciones todavía se conservan muy vivas las tradiciones de piedad y de religiosidad popular cristiana; pero este patrimonio moral y espiritual corre hoy el riesgo de ser desperdigado bajo el impacto de múltiples procesos, entre los que destacan la secularización y la difusión de las sectas. Sólo una nueva evangelización puede asegurar el crecimiento de una fe límpida y profunda, capaz de hacer de estas tradiciones una fuerza de auténtica libertad. Ciertamente urge en todas partes rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana. Pero la condición es que se rehaga la cristiana trabazón de las mismas comunidades eclesiales que viven en estos países o naciones». (ChFL 34)
 
Del 24 al 26 de agosto está prevista la peregrinación a la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona con los niños de Anatolé y sus familias. Ya son muchas las familias apuntadas.


"Empléense los descansos oportunamente para distracción del ánimo y para consolidar la salud del espíritu y del cuerpo, ya sea entregándose a actividades o a estudios libres, ya a turismo por otras regiones con lo que se afina el espíritu y los hombres se enriquecen con el mutuo conocimiento" (Gaudium et Spes 61).



Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:

Ingresados hasta el  13-07-2012 : 62.540,95 €.
+ 756 €.
Ingresados hasta el20-7-2012:


63.296,95 €.

Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en 
BANCAJA (Paseo Germanías 82)
2077-0249-55-1101860850

Del 23 al 29 de julio de 2012

Lunes 23. Fiesta de Santa Brígida, patrona de Europa. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Cabanilles.
Martes 24. 19.30 h.: Sin intención.
Miércoles 25. Solemnidad de Santiago Apóstol, patrón de España. 19.30 h.: Sin intención.
Jueves 26. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 27. 19.30 h.: Sin intención.
Sábado 28. XVII del T.O. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención.
Domingo 29 . XVII del T.O. 12.00 h. Pro Pópulo