16 de abril de 2011

Domingo 17 de abril. DOMINGO DE RAMOS.

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 17 de abril de 2011.

     Queridos hermanos:
“El misterio pascual, que reviviremos durante los días de la Semana santa, es siempre actual. Nosotros somos hoy los contemporáneos del Señor y, como la gente de Jerusalén, como los discípulos y las mujeres, estamos llamados a decidir si estamos con él o escapamos o somos simples espectadores de su muerte.” (Juan Pablo II. Homilía Domingo de Ramos. 24-3-2002).
De los que le seguiremos durante la Semana Santa unos serán los discípulos que traerán la borrica y el pollino. Otros extenderán sus mantos por el camino. Otros alfombrarán la calzada con ramas de árboles. Otros gritarán con aclamaciones y cantos. Otros, los que vivían tranquilos en una falsa seguridad preguntarán alborotados: ¿Quién es este? Viendo en Jesús un alborotador del orden. Otros lo venderán por poco, quizá por treinta monedas como Judas o por un plato de lentejas como Esaú. Otros prepararán la Pascua. Otros serán invitados que asistirán. Otros excusarán su asistencia por negocios u ocios. Otros, aunque decidirán estar con él hasta la muerte, sin embargo negarán. Otros queriendo estar despiertos, dormirán. Otros lo abandonarán y huirán. Otros gritarán con sus obras que prefieren a Barrabás. Otros seguirán el grito de la multitud. Otros eludirán su responsabilidad lavándose las manos. Otros se burlarán. Otros, como Simón de Cirene, le ayudarán a llevar la cruz. Otros lo vivirán como un espectáculo, pasando cerca de la cruz sin quedarse. Otros, como el centurión, confesarán: “Realmente éste era Hijo de Dios”. Otros, como las mujeres, mirarán de lejos.
En esta Semana Santa nosotros somos contemporáneos del Señor. Que al acompañar al humilde Jesús,  llevando en nuestras manos palmas y ramos de olivo, expresemos que no nos avergonzamos de la Cruz de Cristo. Expresemos que la amamos y veneramos. En su cruz veamos nuestra cruz, el lugar donde deseamos muera el hombre viejo, el hombre mundano, para que nazca un hombre nuevo. Pasemos de una actitud pasiva, espectadora, que pone “peros” y condiciones al Señor, a confesar: “Realmente éste era Hijo de Dios”.
“Quien cree en Jesús crucificado y resucitado lleva la cruz en triunfo, como prueba indudable de que Dios es amor. Con la entrega total de sí, precisamente con la cruz, nuestro Salvador venció definitivamente el pecado y la muerte. Por eso aclamamos con júbilo: "Gloria y alabanza a ti, oh Cristo, porque con tu cruz has redimido al mundo". (Juan Pablo II. Homilía Domingo de Ramos. 24-3-2002).
Jesús, vuestro párroco
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo          27, 11‑54
En aquel tiempo, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, y el gobernador le preguntó: ‑ «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús respondió: ‑ «Tú lo dices.» Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó: ‑ «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?» Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Habla entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato: ‑ «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías? » Pues sabia que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: ‑ «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.» Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó: ‑ «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?» Ellos dijeron: ‑ «A Barrabás.» Pilato les preguntó: ‑ «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?» Contestaron todos: ‑ «Que lo crucifiquen.» Pilato insistió: ‑ «Pues, ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaban más fuerte: ‑ «¡Que lo crucifiquen!» Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo: ‑ «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!» Y el pueblo entero contestó: ‑ «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo: ‑ «¡Salve, rey de los judíos!» Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza: ‑ «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.» Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo: ‑ «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?» Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó: ‑ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.» (Es decir: ‑ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?») Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron: ‑ «A Elías llama éste.» Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían: ‑ «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.» Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: ‑ «Realmente éste era Hijo de Dios.»
Palabra del Señor.

Señor Jesús, que en tu cruz has mostrado al mundo el misterio de Dios Padre, y el misterio de Dios hijo: que tanto ha amado al mundo, a nosotros, que entregó a su Hijo único por nosotros. Señor Jesús, en tu cruz, podemos tocar el misterio maravilloso del amor de Dios, la única verdad realmente redentora.
Concédenos hacer nuestro el «sí» a la Cruz, el caminar día tras día en comunión contigo para lograr la vida verdadera.
Concédenos renunciar a una vida sin Ti. Pues quien quiere guardar su vida para sí mismo, la pierde. Quien da su vida la encuentra.
Que nuestra vida sea para Ti, Señor, cotidianamente, en los pequeños gestos en los que expresamos que no hay nada mejor, más bello y liberador, que caminar paso a paso contigo.
(Inspirada en Benedicto XVI. 5 de abril de 2009)Durante la entrada en Jerusalén, la gente rinde homenaje a Jesús como Hijo de David con las palabras del Salmo 118 de los peregrinos: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!» (Mt 21, 9). Después, llega al templo. Pero en el espacio donde debía realizarse el encuentro entre Dios y el hombre halla a vendedores de palomas y cambistas que ocupan con sus negocios el lugar de oración.
Ciertamente, los animales que se vendían allí estaban destinados a los sacrificios para inmolar en el templo. Y puesto que en el templo no se podían usar las monedas en las que estaban representados los emperadores romanos, que estaban en contraste con el Dios verdadero, era necesario cambiarlas por monedas que no tuvieran imágenes idolátricas. Pero todo esto se podía hacer en otro lugar: el espacio donde se hacía entonces debía ser, de acuerdo con su destino, el atrio de los paganos.
En efecto, el Dios de Israel era precisamente el único Dios de todos los pueblos. Y aunque los paganos no entraban, por decirlo así, en el interior de la Revelación, sin embargo en el atrio de la fe podían asociarse a la oración al único Dios. El Dios de Israel, el Dios de todos los hombres, siempre esperaba también su oración, su búsqueda, su invocación.
En cambio, entonces predominaban allí los negocios, legalizados por la autoridad competente que, a su vez, participaba en las ganancias de los mercaderes. Los vendedores actuaban correctamente según el ordenamiento vigente, pero el ordenamiento mismo estaba corrompido. «La codicia es idolatría», dice la carta a los Colosenses (cf. Col 3, 5). Esta es la idolatría que Jesús encuentra y ante la cual cita a Isaías: «Mi casa será llamada casa de oración» (Mt 21, 13; cf. Is 56, 7), y a Jeremías: «Pero vosotros estáis haciendo de ella una cueva de ladrones» (Mt 21, 13; cf. Jr 7, 11). Contra el orden mal interpretado Jesús, con su gesto profético, defiende el orden verdadero que se encuentra en la Ley y en los Profetas.
Todo esto también nos debe hacer pensar a los cristianos de hoy: ¿nuestra fe es lo suficientemente pura y abierta como para que, gracias a ella también los "paganos", las personas que hoy están en búsqueda y tienen sus interrogantes, puedan vislumbrar la luz del único Dios, se asocien en los atrios de la fe a nuestra oración y con sus interrogantes también ellas quizá se conviertan en adoradores? La convicción de que la codicia es idolatría, ¿llega también a nuestro corazón y a nuestro estilo de vida? ¿No dejamos entrar, de diversos modos, a los ídolos también en el mundo de nuestra fe? ¿Estamos dispuestos a dejarnos purificar continuamente por el Señor, permitiéndole arrojar de nosotros y de la Iglesia todo lo que es contrario a él?
Sin embargo, en la purificación del templo se trata de algo más que de la lucha contra los abusos. Se anuncia una nueva hora de la historia. Ahora está comenzando lo que Jesús había anunciado a la samaritana a propósito de su pregunta sobre la verdadera adoración: «Llega la hora —ya estamos en ella— en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren» (Jn 4, 23). Ha terminado el tiempo en el que a Dios se inmolaban animales. Desde siempre los sacrificios de animales habían sido sólo una sustitución, un gesto de nostalgia del verdadero modo de adorar a Dios. (Benedicto XVI. 16 de marzo de 2008).

“La preocupación del discípulo es que todo sea para mayor gloria de Dios. (...) Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la perspectiva evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. (Del Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2008).

“Queridos amigos, os invito a intensificar vuestro camino de fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Vosotros, jóvenes, tenéis el derecho de recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida, del mismo modo que una planta pequeña necesita un apoyo sólido hasta que crezcan sus raíces, para convertirse en un árbol robusto, capaz de dar fruto.” (Del Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011).
1. El Domingo de Ramos a las 6 de la tarde se pasará un documental sobre la Sábana Santa.
2. Oración de Laudes en la Parroquia en la Semana Santa: lunes, martes y miércoles santos a las 6.30 de la mañana y a las 9.30 h. Jueves, viernes y sábado santos a las 11.00 de la mañana.
Durante los Laudes del Triduo Pascual habrán diversas actividades para los niños de 3 a 12 años con sus catequistas.
3. Celebraciones comunitarias del Perdón: el lunes santo a las 20.30 horas en Cristo Rey. El miércoles santo a las 20.30 horas en nuestra parroquia. De la 9 a 11 de la mañana del Jueves santo, en nuestra parroquia, también se podrá recibir el sacramento del Perdón.
5. La Colecta del Jueves Santo será para Cáritas parroquial. La del Viernes Santo para Tierra Santa. La de la Vigilia Pascual y del domingo de resurrección extraordinaria para la obra de los nuevos locales.
6. El viernes santo es un día de ayuno y abstinencia. Es recomendable extender el ayuno y la abstinencia hasta la celebración de la solemne Vigilia Pascual.
7. La limpieza general del Templo será después de los Laudes del Sábado Santo.
8. Durante la Vigilia Pascual habrá servicio de guardería en los locales si lo solicitan. También les rogamos lleven pequeñas campanitas para los niños para el canto del “Gloria”. Al finalizar se les hará a los niños que hayan asistido un dulce obsequio.
9. El lunes 18 de abril es el aniversario de la inauguración del ministerio apostólico en nuestra Diócesis de nuestro Arzobispo D. Carlos. Os invitamos a rezar por él.
10. A lo largo de la semana se han recaudado 200 € en donativos y limosnas penitenciales para Cáritas. Muchísimas gracias.

Terminada la fase de derribo pasamos a la fase de colocar el autonivelante. Agradecemos el lento goteo de donativos que nos permite pagar cada mes la cuota de préstamo en el Banco. Muchas gracias.
Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 8-4-2011: 43.956,66 €. + 220
Ingresados hasta el 8-4-2011: 44.176,66 €.
Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, C/. Madrid 38:
2045-6028-12-0000095170

Del 18 al 24 de abril de 2011
Lunes santo 18.  19.30 h.: Sin intención.  
Martes santo 19. 19.30 h.: Sin intención. 
Miércoles santo 20. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí-Sanchis.
Jueves santo 21. 11.00 h.: Laudes. A la misma hora diversas actividades para los niños de 3 a 12 años. 20.00 h.: Misa de la Cena del Señor. Al finalizar habrá turnos de vela ante el Monumento 22.30 h.: Hora Santa.
Viernes santo 22. 8.00 h.: Vía Crucis por las calles del Barrio. 11.00 h.: Laudes. A la misma hora diversas actividades para los niños de 3 a 12 años. 17.30 h.: Celebración de la Pasión del Señor.
Sábado santo 23. 11.00: Laudes. A la misma hora diversas actividades para los niños de 3 a 12 años. 22.00: Solemne Vigilia Pascual. Las intenciones pasan al sábado 30 de abril.
Domingo de resurrección 24. 12.00 h. Pro Pópulo