29 de marzo de 2019

Domingo 31 de marzo de 2019. 4 CUA C.

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
Queridos hermanos:
El Papa Francisco comentó esta parábola del Evangelio de hoy en varias ocasiones. En una de ellas dijo lo siguiente: “¡Pobre padre! Un hijo se había marchado, y el otro nunca había sido verdaderamente cercano. El sufrimiento del padre es como el sufrimiento de Dios, el sufrimiento de Jesús cuando nosotros nos alejamos o porque nos marchamos lejos o porque estamos cerca sin ser cercanos.
El hijo mayor, también él necesita misericordia. Los justos, los que se creen justos, también ellos necesitan misericordia. Este hijo nos representa a nosotros cuando nos preguntamos si vale la pena hacer tanto si luego no recibimos nada a cambio. Jesús nos recuerda que en la casa del Padre no se permanece para tener un compensación, sino porque se tiene la dignidad de hijos corresponsables. No se trata de «trocar» con Dios, sino de permanecer en el seguimiento de Jesús que se entregó en la cruz sin medida.
«Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse» (v. 31). Así dice el Padre al hijo mayor. Su lógica es la de la misericordia. El hijo menor pensaba que se merecía un castigo por sus pecados, el hijo mayor se esperaba una recompensa por sus servicios. Los dos hermanos no hablan entre ellos, viven historias diferentes, pero ambos razonan según una lógica ajena a Jesús: si hacen el bien recibes un premio, si obras mal eres castigado; y esta no es la lógica de Jesús, ¡no lo es! Esta lógica se ve alterada por las palabras del padre: «Convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado» (v. 31). El padre recuperó al hijo perdido, y ahora puede también restituirlo a su hermano. Sin el menor, incluso el hijo mayor deja de ser un «hermano». La alegría más grande para el padre es ver que sus hijos se reconocen hermanos.
Los hijos pueden decidir si unirse a la alegría del padre o rechazar. Tienen que interrogarse acerca de sus propios deseos y sobre la visión que tienen de la vida. La parábola termina dejando el final en suspenso: no sabemos lo que haya decidido hacer el hijo mayor. Y esto es un estímulo para nosotros. Este Evangelio nos enseña que todos necesitamos entrar en la casa del Padre y participar en su alegría, en su fiesta de la misericordia y de la fraternidad. Hermanos y hermanas, ¡abramos nuestro corazón, para ser «misericordiosos como el Padre»!” (Audiencia General  11-mayo 2016).
Volvamos, pues, al Padre, para recuperar a nuestros hermanos. Pasemos de la necesidad de la conversión a la alegría de la conversión que entra en la fiesta de la misericordia y la fraternidad.        
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas  15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.  Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».
Palabra del Señor.
EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA
“En el capítulo quince del Evangelio de san Lucas encontramos las tres parábolas de la misericordia: la de la oveja encontrada (vv. 4-7), la de la moneda encontrada (vv. 8-10), y la gran parábola del hijo pródigo, o mejor, del padre misericordioso (vv. 11-32). Hoy sería bonito que cada uno de nosotros, tomara el Evangelio, este capítulo xv de Lucas, y leyera las tres parábolas. Dentro del itinerario cuaresmal, el Evangelio nos presenta precisamente esta última parábola del padre misericordioso, que tiene como protagonista a un padre con sus dos hijos. El relato nos hace ver algunas características de este padre: es un hombre siempre preparado para perdonar y que espera contra toda esperanza. Sorprende sobre todo su tolerancia ante la decisión del hijo más joven de irse de casa: podría haberse opuesto, sabiendo que todavía es inmaduro, un muchacho joven, o buscar algún abogado para no darle la herencia ya que todavía estaba vivo. Sin embargo le permite marchar, aún previendo los posibles riesgos. Así actúa Dios con nosotros: nos deja libres, también para equivocarnos, porque al crearnos nos ha hecho el gran regalo de la libertad. Nos toca a nosotros hacer un buen uso. ¡Este regalo de la libertad que nos da Dios, me sorprende siempre!
Pero la separación de ese hijo es sólo física; el padre lo lleva siempre en el corazón; espera con confianza su regreso, escruta el camino con la esperanza de verlo. Y un día lo ve aparecer a lo lejos (cf. v. 20). Y esto significa que este padre, cada día subía a la terraza para ver si su hijo volvía. Entonces se conmueve al verlo, corre a su encuentro, lo abraza y lo besa. ¡Cuánta ternura! ¡Y este hijo había hecho cosas graves! Pero el padre lo acoge así.
La misma actitud reserva el padre al hijo mayor, que siempre ha permanecido en casa, y ahora está indignado y protesta porque no entiende y no comparte toda la bondad hacia el hermano que se había equivocado. El padre también sale al encuentro de este hijo y le recuerda que ellos han estado siempre juntos, tienen todo en común (v. 31), pero es necesario acoger con alegría al hermano que finalmente ha vuelto a casa. Y esto me hace pensar en una cosa: cuando uno se siente pecador, se siente realmente poca cosa, o como he escuchado decir a alguno —muchos—: «Padre, soy una porquería», entonces es el momento de ir al Padre. Por el contrario, cuando uno se siente justo —«Yo siempre he hecho las cosas bien...»—, igualmente el Padre viene a buscarnos porque esa actitud de sentirse justo es una actitud mala: ¡es la soberbia! Viene del diablo. El padre espera a los que se reconocen pecadores y va a buscar a aquellos que se sienten justos. ¡Este es nuestro Padre! En esta parábola también se puede entrever un tercer hijo. ¿Un tercer hijo? ¿Y dónde? ¡Está escondido! Es el que «siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo» (Fil 2, 6-7). ¡Este Hijo-Siervo es Jesús! Es la extensión de los brazos y del corazón del Padre: Él ha acogido al pródigo y ha lavado sus pies sucios; Él ha preparado el banquete para la fiesta del perdón. Él, Jesús, nos enseña a ser «misericordiosos como el Padre». La figura del padre de la parábola desvela el corazón de Dios. Él es el Padre misericordioso que en Jesús nos ama más allá de cualquier medida, espera siempre nuestra conversión cada vez que nos equivocamos; espera nuestro regreso cuando nos alejamos de Él pensando que podemos prescindir de Él; está siempre preparado a abrirnos sus brazos pase lo que pase. Como el padre del Evangelio, también Dios continúa considerándonos sus hijos cuando nos hemos perdido, y viene a nuestro encuentro con ternura cuando volvemos a Él. Y nos habla con tanta bondad cuando nosotros creemos ser justos. Los errores que cometemos, aunque sean grandes, no rompen la fidelidad de su amor. En el sacramento de la Reconciliación podemos siempre comenzar de nuevo: Él nos acoge, nos restituye la dignidad de hijos suyos, y nos dice: «¡Ve hacia adelante! ¡Quédate en paz! ¡Levántate, ve hacia adelante!».
En este tramo de la Cuaresma que aún nos separa de la Pascua, estamos llamados a intensificar el camino interior de conversión. Dejémonos alcanzar por la mirada llena de amor de nuestro Padre, y volvamos a Él con todo el corazón, rechazando cualquier compromiso con el pecado. Que la Virgen María nos acompañe hasta el abrazo regenerador con la Divina Misericordia.” (Francisco. Ángelus. 6-marzo-2016)
Señor Jesús, que has acogido a los publicanos y pecadores, y has mostrado así el corazón de Dios Padre, un corazón de misericordia desbordante, que dignifica a la persona y le regala el don de ser hijos suyos, regalo que no depende de nuestros méritos o de nuestras acciones,
Señor Jesús, que ofreciendo el perdón gratuito de Dios nos alientas a no desesperar jamás de nosotros ni de nadie. En tu misericordia ofreces un futuro a la persona, de forma que hasta en la situación más fea o difícil podamos descubrir que Dios Padre nos espera. Concédenos volver de lo lejos que nos hayamos alejado del amor del Padre; concédenos parecernos al Padre lleno de ternura a los que estamos cerca sin ser cercanos al Padre. Concédenos permanecer en la dignidad de hijos de Dios en la Casa del padre sin buscar recompensas o compensaciones o pagas o reconocimientos, con un corazón misericordioso como el del Padre, con un corazón manso y humilde como el tuyo, que busca lo que Tú buscas, Señor: que no se pierda ninguno.
La Cuaresma es un tiempo de conversión y de preparación a la Pascua.
Os recordamos que de lunes a viernes a las 6’30 de la mañana, se reza la oración comunitaria de Laudes de modo solemne y cantado.
Todos los viernes de Cuaresma también son días de abstinencia de comer carne. También los viernes de Cuaresma a las 18.30 h. se rezará el Rosario y a las 19.00 h. el Ejercicio del Vía Crucis.

Con el lema: “RESPONDES ENTREGÁNDOTE” se celebrará el Encuentro de Cáritas de la Vicaría el próximo sábado 6 abril de 2019 en la Parroquia Santa Catalina de TEULADA. El horario es el siguiente:
09:30 Acogida – Café
10:15 Oración y saludo
10:30 Motivación Inicial:
“El valor de nuestras riquezas intangibles”, a cargo de Aurora Aranda, coordinadora Área Animación CD Valencia
11:00 Mesa de experiencias: CAI-Centro de atención integral- ( Gandía ), Acogida CCPP Asunción (Denia), Proyecto Sirio ( Cullera ) y Escoltant als qui saben (Algemesí).
12:00 Talleres:
1.- El voluntariado vivido como vocación.
2.- El arte de la escucha
3.- Vivir desde dentro
4.- Dinámicas para la oración desde Cáritas
5.- El arte de acompañarnos
13:30 Eucaristía
14:30 Comida
15:45 Despedida y peregrinación a la Ermita de San Vicente Ferrer.
Para la inscripción es necesario dar nombre y apellidos, parroquia y población, y el taller al que se quiere inscribir en primer lugar y en segundo lugar. El día del encuentro se le comunicará el taller asignado.
-Tener en cuenta, que los miembros de cada parroquia, debéis inscribiros en distintos talleres para que sea más rico el compartir posterior al encuentro.
-Traer bocadillo y algo para compartir en la comida, excepto bebida, papas, cacahuetes y aceitunas. La organización se encarga del café, bebida y picada
Ante cualquier duda y para reservar tu plaza en el autobús, ponte en contacto con la coordinadora de Voluntariado (Charo), teléfono 600454258.
Y recuerda que te puedes inscribir hasta el lunes 1 de abril.

Se han recaudado hasta el momento 630 €. Gracias por vuestra aportación generosa. Con tu limosna alivias el peso de la cruz de muchos hermanos necesitados. Puedes seguir ayudando en los sobres que encontrarás en la entrada del templo. Gracias
Domingo 31 de marzo: 17.30 h. en los locales parroquiales de San Francisco de Borja de Gandía:
TESTIMONIOS de Santiago Julián y Anabel Guaraz, de la Parroquia de San Miguel y San Sebastián de Valencia y de Iván Alamar y Mariam Saguar, de la Parroquia de San Juan de la Ribera de Valencia. Habrá cuidadores para los niños. Concluiremos con una merienda.
Concurso de dibujo-literatura en tiempo de Cuaresma con el lema: TU FAMILIA TAMBIÉN ESTABA ALLI, EN EL DOMINGO DE RAMOS. Encontrará las bases en la parroquia.
Del 1 al 17 de abril de 2019
Lunes 1.  19.30 h.: En sufragio de: José y Carmen.
Martes 2. San Francisco de Paula. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Ferrer-Puig; Alberto Belda Serra.
Miércoles 3. 19.30 h.: En sufragio de: José.
Jueves 4. 19.30 h.: En sufragio de: Fernando y Carmen.
Viernes 5. 19.30 h.: En sufragio de: Joaquín y Dolores.
Sábado 6. Por la tarde: QUINTO DOMINGO DE CUARESMA.
18.00 h.: Con niños. En Acción de gracias de una feligresa.
19.30 h.: Sin intención.
21.00 h.: Sin intención.
Domingo 7. QUINTO DOMINGO DE CUARESMA.
10.00 h.: Sin intención.
11.30 h.: Pro Pópulo.
19.30 h.: Sin intención.


A lo largo del año, en todas las misas, se reza por todos los difuntos. Algunas celebraciones incluyen una intención particular por algún difunto o por alguna necesidad. En muchas de las ocasiones se acompaña de una ofrenda para el sacerdote llamada estipendio. Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio.
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Puedes descargar la Hoja Parroquial:

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