16 de agosto de 2014

Domingo 17 de agosto de 2014. XX TO A.


Parroquia de Sant Francesc de Borja


Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
Domingo 17 de agosto de 2014

                  
                  Queridos hermanos:
“Eres cananea, de casta y de cuna. Por tu origen y tu nacimiento eres del país de Canaán. Tu padre era amorreo y tu madre hitita”. (Ez 16,3). Esto recuerda el profeta Ezequiel al pueblo de Israel. Y no viene mal que recordemos nuestro origen, que recordemos de donde hemos salido, que recordemos nuestros pecados y la inmensa misericordia de nuestro Dios que, saliendo de las fronteras de Israel, se ha acercado a las regiones lejanas de Tiro y Sidón. Nosotros éramos extranjeros, enemigos de Dios (cf. 1,21) extraños a la fe, “a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Mas ahora, en Cristo Jesús, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo”. (Ef 2,12-13). Hemos llegado a ser “conciudadanos de los santos y familiares de Dios”. (Ef 2,19). Dios, rico en misericordia por el grande amor con que nos amó, (Ef 2,4), tuvo compasión de nosotros.
Es importante no olvidar nuestro origen. No vaya a ser que nos creamos con derechos adquiridos por nosotros mismos y no por la entrañable misericordia de nuestro Dios.
E igual que este recuerdo puede llevarnos a la humildad, miremos el ejemplo de esta mujer cananea para llevarnos a la fe perseverante y audaz. En su humildad no teme considerarse perra. En su confianza insiste a pesar de los rechazos repetidos de Jesús. En su perseverancia pide unas migajas que le son concedidas.
"Mujer, ¡qué grande es tu fe!". Jesús señala a esta humilde mujer como ejemplo de  fe indómita. Su insistencia en invocar la intervención de Cristo es para nosotros un  estímulo a no desalentarnos jamás y a no desesperar ni siquiera en medio de las  pruebas más duras de la vida. El Señor no cierra los ojos ante las necesidades de  sus hijos y, si a veces parece insensible a sus peticiones, es sólo para ponerlos a  prueba y templar su fe”. (Benedicto XVI. Ángelus. 14 de agosto de 2005)
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Mateo      15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
- «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David.  Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada.  Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: - «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: - «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: -«Señor, socórreme.» Él le contestó: - «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.» Pero ella repuso: - «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: - «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor.

2610         Del mismo modo que Jesús ora al Padre y le da gracias antes de recibir sus dones, nos enseña esta audacia filial: "todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido" (Mc 11, 24). Tal es la fuerza de la oración, "todo es posible para quien cree" (Mc 9, 23), con una fe "que no duda" (Mt 21, 22). Tanto como Jesús se entristece por la "falta de fe" de los de Nazaret (Mc 6, 6) y la "poca fe" de sus discípulos (Mt 8, 26), así se admira ante la "gran fe" del centurión romano (cf Mt 8, 10) y de la cananea (cf Mt 15, 28).

“El Señor quiere que tomemos ejemplo de fe y de perseverancia en esta pagana cananea. (…) No está bien tomar el pan de los hijos y dárselo a los perros. Pero ella replicó: Sí Señor. (Mt 15,26). Así es, soy una perra, lo confieso, pero el perro no descansa hasta que encuentra la presa. Tampoco yo descansaré hasta que la consiga; que soy una perra, Señor, y tú necesitas de los perros, pues tú viniste de cazador al mundo, y has de enviar a él pescadores y después cazadores, como lo prometiste por tu profeta (Jr 16,16). Como cazadores, los predicadores futuros necesitan de estos perros para cobrar la caza. Porque entonces, en los últimos tiempos, habrá grandes pecadores y con mi ejemplo muchos se salvarán: al ver que yo con mi constancia obtuve de ti la compasión, ellos también insistirán y la obtendrán. (…) ¡Oh Mujer, grande es tu fe! (Mt 15,28), o sea, tu confianza. (…) Humíllate, pues, a los pies del Señor, y reconoce que eres pecador. Di tú también: Sí Señor: confieso que soy un perro, y que muchas veces te he ladrado, blasfemado tu nombre y protestado airadamente de tus latigazos. Soy perro, porque más de una vez he desgarrado con mis dientes el buen nombre y la vida de tus hijos, murmurando de ellos y difamándolos. Soy perro que he vuelto al vómito (2Pe 2,21), porque he pecado, lo que vomitaba por la confesión lo volvía a comer, reincidiendo en las mismas torpezas que había confesado. Soy un perro, lo confieso: pero también los cachorros comen de las migajas de sus amos. (Mt 15,27). No te pido pan; no pido aquellas delicias de tus hijos, aquellos goces, aquellos consuelos espirituales y aquellos saboreos de cielo. No pido otra cosa que las migajas de la contricción, de la confesión, del vaciamiento, de la corrección y de la humillación: esas cinco migajas te pido. Éstas son migajas en comparación de otras cosas, Señor, con esas me contento. No te pido delicias, sino lágrimas. ¡Ay de aquellos que viven en pecado y tienen la desvergüenza de sentarse con los hijos a la mesa de su amo, cuando debían, como perrillos, apañar las migas a sus pies! Están llenos de porquería, ¿y van a sentarse a comer alimentos espirituales? No es del agrado divino esa soberbia de los pecadores. Ahora bien, si perseveras largo tiempo pidiendo con humildad, te dirá: ¡Oh, mujer, grande es tu fe!” (Santo Tomás de Villanueva. Conción 97).

DE LAS SEQUEDADES QUE NOS VIENEN EN LA MEDITACIÓN

“Filotea, si te acontece que no encuentras gusto ni consuelo en la meditación, te conjuro que no te turbes, sino que, antes bien, abras la puerta a las oraciones vocales: quéjate de ti misma a Nuestro Señor; confiesa tu indignidad, pídele que te ayude, besa su imagen, si la tienes en la mano, dile estas palabras de Jacob: «No, Señor, no te dejaré, si antes no me das tu bendición»; o las de la Cananea: «Sí, Señor, soy un perro.. pero los perros comen las migajas de la mesa de sus dueños». Otra vez, toma un libro en la mano y léelo con atención, hasta que tu espíritu se despierte y vuelva en sí: estimula, alguna vez tu corazón mediante alguna actitud o movimiento de devoción exterior, como postrarte en tierra, juntar las manos sobre el pecho, abrazar el crucifijo: todo ello si estás en algún lugar a solas.
Y, si después de todo esto, todavía no te sientes consolada, por grande que sea tu sequedad, no te aflijas, sino sigue en devota actitud, delante de Dios. ¡Cuántos cortesanos hay, que van cien veces al año a la cámara de su príncipe, sin ninguna esperanza de hablarle, únicamente para ser vistos y rendirle homenaje! De esta manera, amada Filotea, hemos de ir a la oración, pura y simplemente para cumplir con nuestro deber y dar testimonio de nuestra fidelidad. Y, si la divina Majestad se digna hablarnos y conversar con nosotros con sus santas inspiraciones y consuelos interiores, esto será ciertamente, para nosotros, un gran honor y motivo de gran gozo, pero, si no quiere hacernos esta gracia, sino que quiere dejarnos allí, sin decirnos palabra, como si no nos viese o no estuviésemos en su presencia, no nos hemos de retirar, sino, que al contrario, hemos de permanecer allí, delante de esta soberana bondad, en actitud devota y tranquila; y entonces, infaliblemente, Él se complacerá en nuestra paciencia y tendrá en cuenta nuestra asiduidad y perseverancia, y, otra vez, cuando volvamos a su presencia, nos hará mercedes y conversará con nosotros con sus consolaciones, haciéndonos ver la amenidad de la santa oración. Pero, si no lo hace, estemos, empero, contentos, Filotea, pues harto honor es estar cerca de Él y en su presencia. (San Francisco de Sales. Introducción a la Vida Devota.2,9)
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“Impresiona de manera particular el episodio de la mujer cananea que no cesaba de pedir a ayuda de Jesús para su hija “atormentada cruelmente por un demonio”. Cuando la cananea se postró delante de Jesús para implorar su ayuda, El le respondió: “No es bueno tomar el pan de los hijos y arrojarlo a os perrillos” (Era una referencia a la diversidad étnica entre israelitas y cananeos que Jesús, Hijo de David, no podía ignorar en su comportamiento práctico, pero a la que alude con finalidad metodológica para provocar la fe). Y he aquí que la mujer llega intuitivamente a un acto insólito de fe y de humildad. Y dice: “Cierto, Señor, pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores”. Ante esta respuesta tan humilde, elegante y confiada, Jesús replica: “¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como tú quieres” (Cfr. Mt 15, 21-28). Es un suceso difícil de olvidar, sobre todo si se piensa en los innumerables “cananeos” de todo tiempo, país, color y condición social que tienden su mano para pedir comprensión y ayuda en sus necesidades! Nótese cómo en la narración evangélica se pone continuamente de relieve el hecho de que Jesús, cuando “ve la fe”, realiza el milagro. (San Juan Pablo II. Catequesis del 16 de diciembre de 1987)
Señor Jesús: nosotros éramos gentiles, no pertenecíamos al pueblo de Israel, no éramos de las ovejas perdidas, sino de otro redil todavía no reunido. Éramos perros que no merecíamos se nos echase el pan de los hijos. Pero a estos perros enviaste, Señor, misioneros, perros transformados en corderos tuyos, que nos trajeron migajas. Migajas que tú multiplicaste, en hogazas se convirtieron. Señor, sin merecerlo te acercaste a nosotros y nos hiciste sentar en la mesa de los hijos. Que seamos como la cananea que, reconociéndose perra que come las migajas que caen de la mesa de los hijos, mereció ser llamada mujer de gran fe. Haznos pequeños. Que la humildad produzca en nosotros los frutos de la fe al reconocer tanto don inmerecido. Gracias, Señor.
Del 13 al 18 de agosto el Papa visitará Corea con diversos actos entre los que destaca el encuentro con los jóvenes, la beatificación de más de 120 mártires y una visita al gran hospicio de Kkottongnae en que rezará en el Jardín de los Niños Abortados
Es un centro de acogida de enfermos en Kkottongnae, creado en 1976 por el sacerdote coreano John Oh, fundador de la Congregación Kkottongnae Hermanos y Hermanas de Jesús, quien se inspiró al ver a un mendigo, Choi Gwi Dong (fallecido en 1990), alimentar a otros 18 mendigos enfermos a pesar de su discapacidad física.
Este lugar es la instalación de bienestar creada por la Iglesia en Corea y sirve a personas sin hogar, discapacitados y alcohólicos. Actualmente tiene capacidad para atender a unas 5.000 personas. En la zona trasera de este centro se encuentra el llamado Jardín de los Niños Abortados, donde se aprecian las cruces de los bebés no nacidos alrededor de una estatua de la Sagrada Familia.
La visita del Papa no es una visita política, sino apostólica. El principal objetivo del viaje es presidir la VI Jornada de la Juventud Asiática, en la que se espera que miles de jóvenes católicos de todo el continente se acerquen a la ciudad de Daejeon para escuchar el mensaje del Santo Padre. El Papa Francisco tendrá distintos encuentros con los jóvenes, que comenzarán con una misa en el Estadio de la Copa del Mundo en Daejeon el día de la solemnidad de la Asunción. El lema de la jornada será “Jovenes de Asia ¡despertad! La gloria de los mártires brilla sobre vosotros.” Fuertemente vinculado a los sucesos actuales en Irak, el martirio es el tema principal del a VI Jornada, pues es uno de los fundamentos de la fortaleza de la fe de los católicos de Corea. Los lugares donde se llevarán acabo los encuentros lo testifican, uno es el Santuario de los Mártires de Haemi, y otro el Santuario de Solmoe, lugar por donde entró el catolicismo a Corea, y hogar de casi la mitad de los mártires que serán beatificados por el Papa en esta visita.
Francisco, que visita el país asiático después de Juan Pablo II, que lo hizo en 1984 y 1989, acudirá el sábado, 16 de agosto, a Gwanghwamun para la beatificación de Paul Yun Ji-Chung y otros 123 mártires, asesinados por su fe en 1791 con la llegada del cristianismo a Corea.
El Papa destacará entonces como en este país, en el que los católicos son el 10 por ciento de la población, se vive una Iglesia dinámica con cien mil bautizos de adultos cada año.

Los ataques del grupo terrorista ISIL en Irak han provocado la estampida de los 3 mil cristianos de Mosul. Por eso, Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha concedido una primera ayuda de emergencia por 100 mil euros para los cristianos que han huido como consecuencia de los ataques de comienzos de junio. Puedes colaborar en estas cuentas:
La Caixa: ES21 2100 2415 42 0200140293
Popular: ES12 0075 0080 17 0601667548
Santander: ES74 0049 2674 59 2814342966
Bankia: ES87 2038 1115 24 6000703295
Colabora con los hospitales de Sierra Leona y Liberia para frenar el ébola:


ES 2100496096472016061967
Del 18 al 24 de agosto de 2014
    Lunes 18.  Beato Nicolás Factor, pbro. 19.30 h.: En sufragio de: Elisa y Dif. Fam.
    Martes 19. San Juan Eudes, pbro. 19.30 h.: Sin intención.
    Miércoles 20. San Bernardo, Abad y Doctor. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Espí—Sanchis.
    Jueves 21. San Pío X, Papa. 19.30 h.: Sin intención.
    Viernes 22. Santa María Virgen, Reina. 19.30 h.: Sin intención.
    Sábado 23. Por la mañana: Santa Rosa de Lima. Por la tarde: Domingo XXI del T.O.
    19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Cabanilles.
    21.00 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Peiró—Ferrer
    Domingo 24. Domingo XXI del T.O.
    11.00 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.

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