11 de septiembre de 2024

Domingo 15 de septiembre de 2024. DOMINGO XXIV TO-B

 DOMINGO 24º DEL TIEMPO ORDINARIO (T.O.). CICLO B

    En este pasaje Jesús quiere aclararles qué significa seguirlo. Para esto es clave la situación inicial que marca el Evangelio, “Por el camino les hizo esta pregunta”. La gente estaba siguiendo a Jesús, y Él quería estar seguro que supieran detrás de quién estaban caminando, a quién estaban siguiendo. El centro de este pasaje está en la aclaración que Jesús hace de la palabra Mesías. Mesías no significaba poder, violencia, y dominio. Todo lo contrario. Jesús habría de sufrir, morir para entonces poder vivir en plenitud, resucitar. ¡Esta era la Buena Nueva de su Reino!

Por esto Jesús les quiere aclarar: el que quiera seguirle, debe renunciar a esa sed de poder y de venganza, ha de dejar a un lado todos aquellos deseos de imponerse sobre el otro; el cristiano (seguidor de Cristo) ha de tomar su cruz, es decir, abrazar su realidad y caminar en la solidaridad, en la caridad y el perdón. ¿Qué nos promete Jesús al hacer esto? Definitivamente que no es la gloria del mundo, pero si la gloria de Dios. Al parecer no siempre entendemos nuestro papel como cristianos: No hemos de asumir las cruces de los demás para nosotros cargar con todas; quien quiera seguir al Señor, tome su cruz, la suya, la que la realidad le presenta y así estará siguiendo a Jesús.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 27-35

    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a la población de Cesarea de Filipo. Por el camino les hizo esta pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos le contestaron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas”. Entonces él les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Pedro le respondió: “Tú eres el Mesías”. Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

         Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día. Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: ¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres”.

  Después llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”.

CURSO DE LITURGIA

CAPITULO 19

EL DIACONADO PERMANENTE

Desde el Vaticano II los ministerios ordenados son de tres grados: diaconado, presbiterado y episcopado. Como ministerios instituidos quedan el lectorado y el acolitado, como sustitución de las antes llamadas "órdenes menores". La mayor novedad estriba en la creación del diaconado permanente y su apertura a los varones casados.

        Para ser ordenado diácono se requiere ser varón, mayor de 25 años si se es soltero o mayor de 35 años si se está casado y el consentimiento de la esposa en este caso. Si al ser ordenado se está soltero le afecta el celibato de por vida, si está casado y enviuda no puede volver a casarse.

  Antes de ser ordenado diácono (orden que ya pertenece al clero) hay que ejercer los ministerios de lector y acólito y recibir la formación adecuada que en cada diócesis se imparte, además de ser considerado idóneo y digno para recibirlo. Los documentos exigidos los relaciona el CDC nº 1050. Hoy día el diaconado no tiene necesariamente que conducir al orden presbiteral, aunque todos los presbíteros serán antes ordenados de diáconos.

  En cada diócesis hay una delegación diocesana para los ministerios y el diaconado permanente, a cuyo cargo está un delegado. Dirigiéndose a los respectivos palacios episcopales dan la información adecuada.

  Diakonía significa servicio. El diácono es un colaborador del sacerdote y estará al lado del presbítero ayudándole en todo lo referente al misal y al cáliz. Le corresponde proclamar el Evangelio como cosa propia y la oración de los fieles, las moniciones dirigidas al pueblo y reparte la comunión. Si no hay otros ministros hace lo de los demás. Puede administrar el sacramento del bautismo y presidir la celebración del matrimonio y las exequias. También da la bendición con el Santísimo.

  Su vestidura propia es la dalmática y llevan la estola cruzada del hombro izquierdo a la cintura.

SIETE PAUTAS PARA SEGUIR A CRISTO HOY

San Agustín se refiere a Dios en sus “Confesiones” como la Belleza, siempre antigua, siempre nueva. Hay algunas cosas en la vida que reúnen al mismo tiempo las cualidades de novedoso y añejo:  El sol de la mañana, el amor humano, el misterio de la muerte, el nacimiento de un bebé. No hay nada nuevo en ellas, nada maravillosamente original; tampoco nada viejo, nada extrañamente antiguo.

           ¿Habrá una única espiritualidad para el nuevo milenio?  ¿Hubo una espiritualidad especial durante los últimos 1000 años? Sí y no.

  La espiritualidad implica una respuesta consciente por parte del ser humano a la acción de Dios en determinadas circunstancias. En pocas palabras espiritualidad es escuchar y responder, ser obediente y generoso, decir sí a un Dios que nos visita regularmente.

  Nuestra respuesta generosa a la llamada de Cristo para llevar a cabo obras de amor y misericordia, es ciertamente una buena manera de decir sí a Dios, cuyo Espíritu permanece vivo entre nosotros. Aquí tienes siete nuevas, y a la vez viejas, obras de amor y misericordia que nuestra vocación de discípulos puede exigir.

1 – Sé un administrador responsable.

  San Pablo nos dice que somos administradores de los misterios de Dios. Toda vida nos es dada para que la cuidemos. Toda la creación es parte de este jardín nuestro que debemos cultivar. Una espiritualidad madura es inclusiva y responsable. Dios no solo nos ha dado talentos sino que también nos ha agraciado con tiempo y tesoros. ¿Le hemos devuelto a Dios una porción de todo esto en aquellos que padecen necesidad? El materialismo y el consumismo son realidades generalizadas. A la codicia parece  irle muy bien en un mundo en el cual miles mueren diariamente de desnutrición mientras los deportistas reciben contratos multimillonarios. Hay valores sesgados que parecen primordiales cuando países con economías precarias derrochan billones de dólares en gasto militar. Algo no funciona.

La espiritualidad reta tanto a cada  persona como a una nación entera a ser totalmente responsables de cultivar y compartir sus numerosos talentos. Desde el punto de vista de la fe, nada nos pertenece. Todo pertenece a Dios y nosotros somos esencialmente depositarios de estos bienes. Una nueva espiritualidad llama a un cambio en nuestra identidad, para pasar de considerarnos propietarios a ser administradores. Esta conversión psíquica y  moral no es una transición fácil. Continuamos viviendo con la ilusión de creer que esto “es mío”. La muerte sin embargo, nos deja bien claro que dejamos este mundo tan desnudos como el día en que llegamos a él; nunca se ha visto un camión de mudanzas detrás de un coche fúnebre.  

A menos que tomemos conciencia de nuestra identidad de administradores, nuestro nuevo milenio se caracterizará por una distribución de la riqueza y la pobreza todavía menos equitativa que en el anterior. Y, por supuesto, semejante situación de desigualdad engendrará guerras. Una buena administración es cuestión de vida o muerte

Horario de Misas

De lunes a sábado.. 19:30 h.

Domingos .............. 10:00—11:30 h

Rezo del Santo Rosario

De lunes a sábado .. 19:00 h.

Exposición del Santísimo

Jueves .................... 18:30—19:30 h.

Domingos .............. 10:30—11:30 h.

Confesiones

Media hora antes a cada Misa

Cuando alguien lo solicite

Despacho Parroquial

Martes, miércoles

y jueves ................ 18:00—19:00 h.

 Cáritas Parroquial 

Atención los miércoles de 18 a 19 h. en los locales de Ciudad de Laval, 30.

Visita de las reliquias de San Francisco de Borja a la Parroquia.

El domingo día 15 a partir de las 17 h.

Tiempo de oración y veneración.

Santo Rosario a las 19 h.

Eucaristía solemne a las 19:30 h.

Presentación del Vicario Parroquial

El sábado día 21 de septiembre en la Eucaristía de las 19:30 iniciará su ministerio pastoral D. José Forner como vicario parroquial.

17 de septiembre: SAN ROBERTO BELARMINO, obispo y doctor.

San Roberto nació en Monteluciano, Toscana (Italia), en 1542. Su madre era hermana del Papa Marcelo II. Desde niño dio muestras de poseer una inteligencia superior a la de sus compañeros y una memoria prodigiosa. Fue recibido de jesuita en Roma en 1560, y detalles de los misterios de Dios: él entraba a esa comunidad para no ser elegido ni obispo ni cardenal (porque los reglamentos de los jesuitas les prohibían aceptar esos cargos) y fue el único obispo y cardenal de los Jesuitas en ese tiempo. Ya de joven seminarista y profesor, y luego como sacerdote, Roberto Belarmino atraía multitudes con sus conferencias. Después de haber sido profesor de la Universidad de Lovaina y en varias ciudades más, fue llamado a Roma, para enseñar allá y para ser rector del colegio mayor que los Padres Jesuitas tenían en esa capital. Y el Sumo Pontífice le pidió que escribiera un pequeño catecismo, para hacerlo aprender a la gente sencilla.
El Santo Padre, el Papa, lo nombró obispo y cardenal y puso como razón para ello lo siguiente: "Este es el sacerdote más sabio de la actualidad". Belarmino se negaba a aceptar diciendo que los reglamentos de la Compañía de Jesús prohíben aceptar títulos en la Iglesia. El Papa le respondió que él tenía poder para dispensarlo de ese reglamento, y al fin le mandó aceptar el cardenalato. En los últimos años pedía permiso al Sumo Pontífice y se iba a pasar semanas al noviciado de los Jesuitas, y allá se dedicaba a rezar y a obedecer como un sencillo novicio. Murió el 17 de septiembre de 1621.

6 de septiembre de 2024

Domingo 8 de Setiembre de 2024. DOMINGO XXII TO-B

 DOMINGO 23º DEL TIEMPO ORDINARIO (T.O.). CICLO B

    Las primeras palabras del evangelio nos hablan de que Jesús pasaba por la Decápolis, área no judía. Este contexto pagano nos permite ver cómo Jesús utilizó los mismos signos que los curanderos utilizaban, pero les dio un sentido completamente distinto. Ese signo de permitirle oír y hablar, es un claro anuncio a los paganos (destinatarios del Evangelio de Marcos) que escuchaban el Evangelio, de que para ellos también se proclamaba el Evangelio, tanto para que lo escuchasen, como para que lo fueran a anunciar. Resalta en este Evangelio la preocupación de Jesús por el hombre, porque el ser humano viva y viva en plenitud. Jesús sabe hacer a un lado los “prejuicios” rituales y se acerca a los paganos para llevarles a ellos también la salvación. Hoy parecería que nosotros hemos hecho exactamente lo contrario al buscar en nuestras estructuras externas una “justificación” de nuestra falta de unidad. Hoy vivimos los cristianos, en una inmensa mayoría, como sordomudos; parecería que llevamos nuestros oídos bloqueados a la Palabra de Dios, o sólo la dejamos entrar hasta donde no nos incomode. Oímos que Jesús sirvió a los más desvalidos, vivió por ellos y vivió con ellos;  y en cambio preferimos no escuchar esa parte y buscamos una religión muy personal donde sólo “cabemos” Dios y yo. Oímos que Dios nos habla de perdonar y ser solidarios, pero eso preferimos hacerlo a un lado y sólo escuchar que Dios nos perdona y vive junto a nosotros. Esta semana, quitémonos esos tapones de los oídos que no nos permiten escuchar al necesitado, ni servir a quien nos necesita. Mantengamos esta oración toda la semana: “Señor, que no seamos sordos a tu voz”.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 31-37

      En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

      Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

CURSO DE LITURGIA

CAPITULO 18

LAS VESTIDURAS SAGRADAS

Vestiduras del obispo:

MITRA: Gorro que usan los obispos y abades desde el siglo X. Está formado por dos trozos de tela acartonada cosidos o pegados por los costados, y abierto en la parte superior con doble pico. Símbolo del poder y servicio espiritual.

ÍNFULAS: Cintas que cuelgan detrás de la mitra. Significan que el ministro debe poseer la ciencia del Antiguo y del Nuevo Testamento.

ANILLO: Del latín “anellus”, anillo. Insignia propia de los obispos. Simboliza su desposorio con la Iglesia local o diócesis. También pueden usarlo algunos abades y abadesas. El anillo que se impone al obispo significa que contrae sagradas nupcias con la Iglesia. El anillo recuerda también la necesidad de ser sólido “eslabón” en la cadena de la sucesión que le une a los Apóstoles.

BÁCULO: Del latín “baculum”, bastón. Insignia litúrgica propia del obispo como pastor de la comunidad; lo recibe el día de su ordenación y lo usa cuando preside una celebración en su diócesis. Simboliza que es buen pastor de las ovejas, que apacienta, instruye, guarda y las defiende, como Cristo, el Buen Pastor.

SOLIDEO: Del latín “solus”, solo, y “Deo”, a Dios. Gorro de tela en forma de casquillo que usan los obispos, cubre la coronilla y se descubre ante el Santísimo, en la Consagración y en la Adoración de la Cruz del Viernes Santo. Si son obispos, el color del solideo es violeta; si son cardenales, es rojo, y el Papa lo usa de color blanco. Simboliza la protección de Dios y la dedicación a Dios.

PECTORAL: Del latín “pectus”, pecho. Es cruz de metal, madera, marfil que llevan los obispos sobre el pecho, como insignia de su cargo y dignidad. En la celebración de la Misa pueden llevarla sobre la casulla. El día de la ordenación episcopal toman y aceptan sobre sus espaldas, de un modo más comprometido, la cruz de Cristo, que no faltará en su ministerio episcopal.

Vestiduras del papa:

TIARA: Especie de mitra circular con triple corona que, desde el siglo XII hasta el Papa Pablo VI, usaban los obispos de Roma como insignia propia. Representaba el triple poder del Papa como obispo de Roma, supremo pastor de la Iglesia y jefe de los Estados Pontificios.

Otras vestiduras sagradas son:

CAPA PLUVIAL: Capa de honor que se usa en las procesiones, la bendición eucarística y otras funciones.

HUMERAL: O paño de hombros, especie de rebozo que se pone en la espalda para portar el Santísimo sin tocarlo con la mano.

PALIO EPISCOPAL: Especie de estola de color blanca salpicada de cruces usado por los Arzobispos a modo de escapulario.

  En definitiva, las vestiduras sagradas tienen una función pedagógica: distinguen a las diversas categorías de ministros identificándolos.

TRES ETAPAS EN LA VIDA CONTEMPLATIVA

3ª ETAPA:

La tercera conversión es semejante a la de los Apóstoles cuando, después de la Ascensión, se vieron privados totalmente de la presencia del Señor en la tierra.

Todavía quedan en el alma impurezas que le impiden la total unión con Dios, que es la característica de esta tercera etapa. Por ello debe pasar por la más difícil de las purificaciones.

San Pedro nos dice es "preciso que todavía seáis afligidos con diversas pruebas, a fin de que la calidad de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero, que es probado al fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor en la Revelación de Jesucristo" (1ª Pe.1, 6-8).

San Juan de la Cruz describe la Noche Oscura por la que el alma tiene que pasar para entrar en esta tercera etapa de unión con Dios como "la fuerte lejía de la purgación de esta noche del espíritu, sin la cual no podrá venir a la pureza de la unión divina". Esta tercera conversión o Noche Oscura del Alma -como la llama San Juan de la Cruz- no se trata de una aridez o sequedad, como en la segunda conversión, sino que es una verdadera desolación de orden espiritual: mientras el alma anhela a Dios, se siente abandonada de Él.

Debe entonces el alma caminar a oscuras en pura fe. Tal como aconteció a los Apóstoles el día de la Ascensión del Señor. Hasta ese momento su intimidad con El iba siempre en aumento, pero ese día Jesús subió al Cielo, de modo que ya no le verían más en la tierra; les dejó privados de su presencia y de sus palabras que les daban vida. Y debieron sentirse muy solos y aislados, pensando en las dificultades de la misión que les había encomendado: la conversión de un mundo impío, sumergido en los errores del paganismo, y en las persecuciones y sufrimientos que les esperaban.
Debieron recordar entonces las palabras de Jesús: "Conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Divino Consolador no vendrá a vosotros; mas si yo me voy, os lo enviaré"  (Jn.16, 7). Es decir, convenía que les privara de Su presencia sensible, pues estaban aficionados a la humanidad de Cristo y no podían elevarse al amor espiritual de Su Divinidad: no estaban aún preparados para recibir al Espíritu Santo.

Al considerar esta privación de la presencia terrena de Cristo que precedió a la profunda transformación que los Apóstoles sufrieron en Pentecostés, podemos ver en qué consiste esta Noche Oscura y cuál es su finalidad: queda el alma envuelta en una verdadera noche espiritual al verse privada de las luces que hasta ahora la iluminaban, para luego experimentar una efusión especial de unión con Dios.

Sin embargo, explica San Juan de la Cruz, que esta oscuridad no es realmente tal, sino más bien luz excesiva que encandila al alma. "La Divina Sabiduría nos parece oscura por estar muy sobre la natural capacidad de nuestra inteligencia y, cuanto más nos embiste, más oscura nos parece".

En esta prueba, como en otras, debemos creer muy firmemente en lo que el Señor nos ha dicho acerca de la eficacia purificadora del sufrimiento y de la cruz, y esperar contra todas las apariencias, orando continuamente.

Horario de Misas

De lunes a sábado.. 19:30 h.

Domingos .............. 10:00—11:30 h

Rezo del Santo Rosario

De lunes a sábado .. 19:00 h.

Exposición del Santísimo

Jueves .................... 18:30—19:30 h.

Domingos .............. 10:30—11:30 h.

Confesiones

Media hora antes a cada Misa

Cuando alguien lo solicite

Despacho Parroquial

Martes, miércoles

y jueves ................ 18:00—19:00 h.

 Cáritas Parroquial 

Atención los miércoles de 18 a 19 h. en los locales de Ciudad de Laval, 30.


13 de septiembre: SAN JUAN CRISÓSTOMO, obispo

San Juan Crisóstomo nació en Antioquía en el año 347, y se bautizó a los 23 años. Después de haber vivido como eremita fue ordenado sacerdote, y empezó a hacerse conocido por sus sermones. Animado por la buena reputación de Juan, Arcadio -emperador romano de Oriente- solicitó a Teófilo, Patriarca de Alejandría, que lo nombrara obispo de Constantinopla. Como pastor se dedicó a enseñar la recta doctrina, con el celo y cuidado debidos, al tiempo que criticó duramente las formas judaizantes del cristianismo, así como los lujos e indiferencia de los emperadores frente a los pobres. Se deshizo de bienes superfluos.
La firme actitud de Crisóstomo y su celo pastoral le causaron roces e incomprensiones. Es verdad que se hizo de enemigos poderosos -entre los que estuvo Eudoxia, esposa del emperador Arcadio-, pero fundamentalmente del cariño y el respeto del pueblo cristiano. Vivió sus últimos días en el destierro y murió el 14 de septiembre de 407. Quienes lo acompañaron en su agonía testificaron sus últimas palabras: “Sea dada gloria a Dios por todo”. El apelativo “crisóstomo” empezó a usarse para hablar de Juan de Antioquía -nombre con el que se le llamaba al santo- aproximadamente un siglo después de su muerte, como un reconocimiento a su elocuencia, a la belleza y profundidad de su predicación, y a la potencia retórica de sus escritos. “Crisóstomo” puede traducirse como “boca de oro” (yuxtaposición de dos términos griegos: chrysós, 'oro', y stoma, 'boca').



30 de agosto de 2024

Domingo 1 de eptiembre de 2024. DOMINGO XXII TO - B

 DOMINGO 22º DEL TIEMPO ORDINARIO (T.O.). CICLO B

Jesús pone en claro qué es lo que quiere Dios del hombre: su corazón; es decir, su amor, su libertad, su creatividad, sus relaciones, sus anhelos y esperanzas; en una palabra Dios quiere relacionarse con el hombre a través de toda su vida, y no sólo a partir de unos ritos muchas veces vacíos de significado. La tentación siempre será reducir nuestra relación con Dios y su Hijo Jesucristo a unos ritos. Eso es precisamente lo que Jesús vino a abolir, los ritos vacíos en los que se justificaban las injusticias, los odios, y muchos otros pecados. ¿Qué es más fácil, llevar rectamente mi relación de noviazgo o ir todos los domingos a misa, aunque no comulgue? ¿Qué es más fácil, vivir con honradez y responsabilidad mis relaciones laborales o dar una limosna los domingos en misa para no sentirme tan mal? No seamos duros de corazón, los sacramentos y los actos de piedad no tienen el fin de alejarnos de nuestros compromisos, sino de alimentarnos y fortalecernos para vivirlos con más conciencia. Si no es así, éstos los hemos convertido en ídolos que nos alejan de nuestra plena relación con Dios.  

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 7. 1-8. 14-15. 21-23

      En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con las manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

     Jesús los contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre vosotros, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Dejáis a un lado el mandamiento de Dios, para aferraros a las tradiciones de los hombres”.

     Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escuchadme todos y entended. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.

CURSO DE LITURGIA

CAPITULO 18

LAS VESTIDURAS SAGRADAS

Las vestiduras pertenecen a los elementos materiales de la liturgia. Tienen también su profundo significado. Vestir una determinada ropa significa asumir la personalidad correspondiente, asumir una identidad, puesta de manifiesto en esas vestiduras. Estas vestiduras no indican un poder sobre nadie; sino un servicio a los demás.

        El Presidente y los demás ministros de la celebración son los únicos que se revisten de modo simbólico para su ministerio. En los primeros siglos del cristianismo no parece que los ministros se revistieran de modo especial, salvo las vestiduras romanas propias de los días festivos. Con el tiempo, al dejar de usarse estas vestiduras para el uso civil se mantuvieron para el culto y de esas vestiduras derivan las actuales.

Vestiduras del diácono:

DALMÁTICA: Del latín “dalmatica vestis”, túnica o vestidura de Dalmacia. Vestido litúrgico en forma de túnica hasta las rodillas, con mangas amplias, que usan los diáconos sobre el alba y la estola. Los primeros cristianos la tomaron de los romanos y éstos, del pueblo de los dálmatas (hoy países balcánicos).

ESTOLA CRUZADA: Del hombro izquierdo hacia el costado derecho.

Vestiduras del presbítero o sacerdote:

AMITO: Pequeño lienzo rectangular, de lino blanco, colocado debajo del alba que pueden usar los ministros sobre los hombros y alrededor del cuello, debajo del alba, para ocultar los vestidos comunes. Hoy ya no se suele usar, porque las albas vienen confeccionadas de forma que cubran el cuello.

ALBA: Del latín “alba”, blanca. Es una vestidura litúrgica común a todos los ministros. Es una túnica talar blanca de mangas largas que cubre todo el cuerpo y se reviste sobre el vestido común. El sacerdote representa con esa alba la pureza que el hombre recibe por los méritos del misterio pascual de Cristo. También significa la penitencia y la pureza de corazón que debe llevar el sacerdote al altar.

CÍNGULO: Del latín “cingulum”, cinturón. Es cuerda o cordón con la que se ajusta el alba a la altura de la cintura. Aunque su uso es simplemente utilitario, sin embargo, podríamos ver que con el cíngulo el sacerdote ata a la pureza del alba a todo el mundo, a los fieles y los lleva al altar para ofrecerlos en la celebración.

ESTOLA: Del griego “stolé”, vestido. Es prenda de tela alrededor del cuello del sacerdote, usada para las celebraciones litúrgicas. Es símbolo de los poderes sagrados que recibe el sacerdote, como pastor que lleva a sus ovejas sobre sus hombros.

CASULLA: Del latín “casula”, cabaña. Vestimenta litúrgica amplia y abierta por los costados para la celebración de la Misa. Se usa sobre el alba y la estola. Cambia su color según la celebración y el tiempo litúrgico. Simboliza la caridad que cubre todos los pecados.

TRES ETAPAS EN LA VIDA CONTEMPLATIVA

2ª ETAPA:

Así como los Apóstoles sufrieron la privación de la presencia física de Jesús durante la Pasión y en ese momento de profunda crisis lo abandonaron y Pedro llegó incluso a negarle, éste, por el fervor de su arrepentimiento "lloró amargamente" (Mt.26, 75), y no sólo recuperó la gracia perdida, sino que fue ascendido a un grado superior. El Señor lo curó de su presunción (cfr. Jn.13, 6-38) para que fuera más humilde, poniendo su confianza en Dios y no en sí mismo.

No siempre la segunda conversión viene precedida -como en el caso de Pedro- de una caída más o menos grave; podría venir en forma de una injusticia que se nos hace, una persecución que debemos sufrir, etc. En este caso, el Señor nos ayuda a perdonar al causante de nuestra situación. En el caso de la caída, nos hace crecer -como Pedro- en humildad. Podría venir también esta segunda conversión en ocasión de la muerte de un ser querido, de una desgracia o fracaso, o de tantas circunstancias que nos hacen ver la poca importancia de las cosas terrenas, frente al gran valor de las cosas de Dios. Cualquiera que sea la situación, si se aprovecha adecuadamente de acuerdo al plan de Dios, hace que el alma pueda ascender a una etapa superior de la vida espiritual.

Esta purificación, correspondiente a lo que San Juan de la Cruz denomina "Noche Oscura de los Sentidos", consiste en una aridez o sequedad y hasta dificultad para la oración, causadas precisamente por el Señor, con la privación del alma del gozo o fervor llegado a través de la mente o los sentidos, para introducirla en una nueva modalidad de la gracia, la cual no es captada al principio por el alma.

Viene luego, una especial efusión del Espíritu Santo, cuya influencia se nota en una mayor apertura y docilidad del alma a sus inspiraciones.

En esta etapa de purificación en la aridez es sumamente importante la perseverancia. Por encima de las apariencias Dios está presente y no debemos caer en la tentación de dejar la oración.

Después de la segunda conversión el alma comienza a adentrarse en los Misterios de la Salvación, que van desde la infancia del Salvador y su vida pública, pasando por la Pasión hasta Su Resurrección y Ascensión, culminando con Pentecostés. Estos Misterios se nos ofrecen en toda su riqueza a través del Rosario y del Vía Crucis. En esta etapa el Rosario ya no es una repetición mecánica de Ave Marías, sino la oportunidad para penetrar en los Misterios de la Infancia, de la Pasión y de la Gloria de Cristo. Se convierten así estas devociones en verdaderas prácticas de contemplación y de influjo del Espíritu Santo.

En esta segunda etapa va recibiendo el alma nuevas luces que a veces no comprende, pero que la ayudan a penetrar más y más el espíritu del Evangelio. Comienza a hacer vida la Palabra de Dios y la Eucaristía; empieza a sentir como propia la vida de la Iglesia, formando parte de alguna comunidad eclesial.

En su oración, dentro de la aridez propia de esta etapa, pueden darse actos aislados de contemplación. Gran impedimento para progresar es la presunción por la que uno cree saberlo ya todo en la vida interior. Aunque las lecturas espirituales son muy provechosas y necesarias, no debe dejarse la oración por éstas. Dice un gran Doctor de la Iglesia, que más aprendió orando al pie de un Crucifijo o frente al Sagrario, que en los libros más sabios.

Horario de Misas

De lunes a sábado.. 19:30 h.

Domingos .............. 10:00—11:30 h

Rezo del Santo Rosario

De lunes a sábado .. 19:00 h.

Exposición del Santísimo

Jueves .................... 18:30—19:30 h.

Domingos .............. 10:30—11:30 h.

Confesiones

Media hora antes a cada Misa

Cuando alguien lo solicite

Despacho Parroquial

Martes, miércoles

y jueves ................ 18:00—19:00 h.

 Cáritas Parroquial

A partir de septiembre. 

Atención los miércoles de 18 a 19 h. en los locales de Ciudad de Laval, 30.

3 de septiembre: SAN GREGORIO MAGNO

              Gregorio nació en Roma en torno al año 540 en el seno de una rica familia patricia romana de fe cristiana y conocida por los servicios prestados a la Sede Apostólica. Sus padres le transmitieron los valores evangélicos con el ejemplo.

              Después de cursar estudios de Derecho, Gregorio emprendió la carrera política y ocupó el cargo de Prefecto en Roma. Pocos años después decidió retirarse, atraído por la vida monástica. Donó sus bienes a los pobres y convirtió la casa paterna, situada en el Celio, en un monasterio dedicado a san Andrés. Allí, en el recogimiento, se entregó a la oración y al estudio de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia. Pero el Papa Pelagio II lo nombró diácono. Tras la muerte de éste, en el 590, fue elegido como su sucesor.

  Durante su pontificado, Gregorio reorganizó la administración pontificia y se ocupó de la Curia romana. Reformó las actividades eclesiásticas en las diversas sedes episcopales. Estableció también que los bienes de la Iglesia fueran utilizados para su propia subsistencia y para la obra de evangelización del mundo; y gestionados con absoluta rectitud, justicia y misericordia. Gregorio reformó la Misa y la hizo más simple; promovió también el canto litúrgico, que tomó de él el nombre de “canto gregoriano”.  Se mantuvo siempre simple y humilde, tanto que en sus cartas oficiales se definía “Servus servorum Dei”, siervo de los siervos de Dios, apelativo conservado por sus sucesores. Murió el 12 de marzo del año 604, y fue sepultado en la Basílica de San Pedro.

 


23 de agosto de 2024

Domingo 25 de agosto de 2024. DOMINGO XXI TO-B

  DOMINGO 21º DEL TIEMPO ORDINARIO (T.O.). CICLO B

Vaya manera de terminar este gran anuncio de Jesús. Si recordamos, todo inició con la multiplicación de los panes, la gente se sentía feliz, llena de esperanza; incluso fue a buscar a Jesús a la otra orilla del lago. Después vino la exigencia de Jesús de creer en Él, y no todos estuvieron de acuerdo. ¿Qué hizo Jesús para provocar tan gran decepción? Anunciar la verdad. Él era el pan de Vida, Él sería nuestro verdadero y único alimento para la vida eterna. Pero quienes le rodeaban, no queriendo comprender el verdadero sentido de sus palabras, prefieren retirarse. Aquí encontramos claramente un elemento importantísimo en el camino de la evangelización: la capacidad de aceptar el rechazo o la frustración ante el anuncio claro y firme del Evangelio. El Evangelio no busca el reconocimiento y el éxito dado por los hombres, sino que busca la verdad, y la vida eterna. Por eso, Jesús no podía cambiar sus palabras para que estas personas no se retiraran. Dios nos pide que hagamos una opción ante Él.

     Hoy Dios nos pide renovar nuestra fe, Él es el Señor de la Vida, Él es nuestro alimento, Él es nuestro camino; o estamos con Él o estamos contra Él. Pero Dios no está dispuesto a negociar sus principios para que nosotros lo sigamos. Él tiene palabras de vida eterna, su palabra es una y se llama Jesucristo. Dios nos quiere convencidos que en Él encontramos palabras de felicidad y de vida eterna.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 60-69

                En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”.

    Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto os escandaliza? ¿Qué sería si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de vosotros no creéis”. (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”.

    Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También vosotros queréis dejarme?” Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.

CURSO DE LITURGIA

CAPITULO 17

EL TEMPLO

El templo “es el edificio en el que se reúne la comunidad cristiana para escuchar la Palabra de Dios, para orar unida, para recibir los Sacramentos y celebrar la Eucaristía”. Está consagrado para el culto a Dios. Es verdad que Dios está presente en todas partes, pero quiere tener un lugar visible de su presencia en este mundo. Y esto es el templo, la casa de Dios, que más comúnmente llamamos “iglesia”. Por eso, siempre que vemos una iglesia, nos acordamos de que Dios está presente en el mundo y hacemos la señal de la cruz.

           Al inicio, los primeros cristianos daban culto a Dios en casas particulares. Lo requería la discreción y la prudencia, pues los emperadores romanos impedían otro culto público. Fue Constantino en el año 313 d.C. el que permitió el culto público y lo revistió de solemnidad y magnificencia. Y fue él el que mandó construir las basílicas, que eran edificios muy grandes, en un inicio dedicadas al rey o emperador, y después ofrecidas a Dios, el Rey de reyes.

  En un templo la cabecera es donde está el retablo mayor y los pies del templo son la entrada principal. El ábside, la cabecera del templo litúrgicamente orientada debe mirar al punto por donde sale el sol. Así Cristo es el sol naciente que trae la luz y la salvación al mundo. Si los judíos orientan sus sinagogas mirando al Templo de Jerusalén y los musulmanes sus mezquitas mirando hacia la Meca, así los cristianos hemos tenido la costumbre considerada como tradición apostólica desde tiempos de la Iglesia antigua de mirar mientras oramos hacia el oriente, de tal manera que el pueblo e incluso hasta hace poco el sacerdote convergían sus miradas en esa dirección. Cristo está simbolizado por el sol naciente que volverá en el último amanecer de la historia.

  Los templos tienen fundamentalmente dos lugares bien definidos: la nave, donde está el pueblo participante de la Asamblea y el presbiterio, sitio donde se sitúan los ministros para la celebración. El elemento más importante del presbiterio y centro del espacio celebrativo es el altar, punto de referencia y principio de unidad, centro de toda la liturgia eucarística.

  El altar es la mesa del Señor. Así pues es ara y mesa a la vez. Debe ser fijo, estar consagrado y se dedica a Dios. El altar se recubre con un mantel y sobre él o cerca debe haber un crucifijo y dos candeleros al menos. También en el presbiterio se sitúa el ambón, lugar para la celebración de la palabra y la sede, lugar donde se sienta el presbítero que preside las celebraciones litúrgicas, sobre todo la Eucaristía.

  Se recomienda que el sagrario ocupe una capilla lateral dentro de la iglesia para que el Sacramento pueda ser adorado fuera de la Misa aunque a veces por falta de espacio el sagrario se encuentre en el mismo presbiterio.

  Un elemento al que hoy día no parece prestársele ninguna importancia es la orientación del templo, que siempre ha sido en la tradición cristiana mirando al oriente (oriens significa oriente y orientarse es dirigirse al oriente, al este).

  Los templos se pueden construir de diferentes formas:

Trazados en forma de cruz y orientados hacia el este, es decir hacia el nacimiento del sol.

Otros se construyen de forma cuadrada. Símbolo del Norte, Sur, Este y Oeste, es decir una iglesia para todas las naciones. O de planta redonda, centralizada.

También se construyen de forma octogonal que simboliza los ocho días desde el nacimiento de Jesús hasta el día de su circuncisión.


Hemos visto que el orante que busca a Dios lo encuentra, encuentra a Dios que es el Verdadero Amor, el Único Ser que puede colmarnos plenamente. Podemos, así, a través de la oración, nutrirnos de ese Amor Verdadero y proyectarlo a los demás.

Orar es buscar a Dios para encontrar a Dios. Y cuando se da ese encuentro con el Dios Vivo, se descubre el verdadero sentido de la oración. Esta se convierte en el momento más buscado, en la actividad más importante del día, pues nos encontramos con el Amor, el verdadero Amor que todos añoramos ... pero que a veces buscamos donde no está. Ese Amor es el Amor de Dios ... Sólo Dios puede colmarnos plenamente, pues Él es la única y Verdadera Felicidad.

TRES ETAPAS EN LA VIDA CONTEMPLATIVA

1ª ETAPA:

En esta primera etapa de oración el esfuerzo del orante se concentra más que todo -y así debe ser- en evitar el pecado, aunque no siempre logra vencer el mal.

Como principiante tiene un conocimiento rudimentario de sí mismo y de Dios. Poco a poco el Señor le va descubriendo sus defectos y, si en lugar de excusarse, responde generosamente a la gracia buscando corregirse, Dios le va develando al alma su miseria y su pobreza, haciéndoselas ver a la luz de su infinita Misericordia.

Aún ignora el amor propio y el egoísmo que hay en su interior y se rebela con frecuencia al tener una contrariedad o sufrir alguna corrección. No pocas veces ve estos defectos mejor en los demás que en sí mismo, confirmando la advertencia de Jesucristo: "¿Cómo es que miras la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?" (Mt.7, 3).

Se puede decir que el principiante lleva dentro de sí un diamante envuelto todavía en otros minerales inferiores, y no conoce aún, ni el valor del diamante, ni la inferioridad de lo que lo cubre.

Su conocimiento de Dios es incipiente: quizá a través de la naturaleza o de las parábolas o de oraciones comunitarias o de la Liturgia. Aún no se ha familiarizado con los misterios de la salvación ni puede penetrar en el misterio de la Bondad infinita de Dios.

Su amor a Dios es más bien un santo temor por miedo al castigo; posteriormente éste se convierte en miedo a ofender a Dios.

La oración del principiante es vocal, pudiendo ser de oraciones ya hechas u oraciones espontáneas, como una conversación con Dios. Poco a poco la oración se va simplificando cada vez más hasta intentar la oración de recogimiento. Si el alma va respondiendo generosamente a la gracia, el Señor suele enviar gozos sensibles en la oración o en la lectura de la Palabra.

En esta etapa existe el peligro de habituarse y complacerse demasiado en la gratificación que puede venir con la oración de recogimiento, como si lo sensible fuera un fin y no un medio. Se corre, entonces, el riesgo de caer en lo que San Juan de la Cruz denomina "gula espiritual", y también en un inconsciente orgullo sobre las cosas espirituales, al considerar inferiores a los demás.

Sin embargo, en esta etapa comienzan a brotar los primeros grados de humildad, que hace que desconfiemos de nuestras fuerzas y que confiemos en Dios.

 
Horario de Misas

De lunes a sábado.. 19:30 h.

Domingos .............. 10:00—11:30 h

Rezo del Santo Rosario

De lunes a sábado .. 19:00 h.

Exposición del Santísimo

Jueves .................... 18:30—19:30 h.

Domingos .............. 10:30—11:30 h.

Confesiones

Media hora antes a cada Misa

Cuando alguien lo solicite

Despacho Parroquial

Martes, miércoles

y jueves ................ 18:00—19:00 h.

 Cáritas Parroquial

A partir de septiembre. 

Atención los miércoles de 18 a 19 h. en los locales de Ciudad de Laval, 30.


26 de agosto: SANTA TERESA DE JESÚS JORNET

Nació en Aytona (Lérida) el 9 de enero de 1843. Sus padres, Francisco José Jornet y Antonia Ibars eran sencillos labradores, educando a su familia en la religión. Teresa creció en un clima doméstico de trabajo honrado. Estudia en Lérida para maestra y enseñó en Argensola (Barcelona). Teresa ha pensado en la vida religiosa donde podrá vivir en silencio y oración; por eso se hace clarisa en el convento de Briviesca, en Burgos.
 
Cerca de su patria chica, en Huesca y Barbastro, un grupo de sacerdotes con D. Saturnino López Novoa a la cabeza piensa en una institución femenina que se dedicara a la atención de ancianos abandonados. Comprende Teresa que este es su campo y comienza en "Pueyo" con una docena de mujeres y desde entonces es la cabeza, permaneciendo veinticinco años en el gobierno. Desde Barbastro cambia a Valencia donde está la casa madre de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados porque es la patrona de la ciudad quien da apellido a la Institución. Luego se extenderán por Zaragoza, Cabra y Burgos; llenarán de casas-asilo que así le gusta a la madre que se llamen para resaltar el clima de familia la geografía española y pasan las fronteras. Cuando muere Teresa de Jesús en Liria, el año 1897, llegan a 103 y deja tras de sí a más de 1000 Hermanitas para continuar su labor hasta siempre, porque siempre ancianos habrá y algunos de ellos quedarán desamparados. El 27 de abril de 1958 el Papa Pío XII la beatificó y fue canonizada por Pablo VI.