8 de noviembre de 2019

Domingo 10 de noviembre de 2019. 32 TO C.

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
                 Queridos hermanos:
Escuchamos en el evangelio de este domingo una palabra cargada de esperanza: nuestro Dios es un Dios de vivos. Nuestro Dios se relaciona con personas concretas (Abraham, Isaac, Jacob…). Nuestro Dios no está ausente de la historia. Ha penetrado la historia de forma irreversible. Para él todos están vivos. La respuesta dada a los saduceos, que no creían en la resurrección, anticipa lo que vivirá en su Pascua: su muerte y resurrección.
Toda la vida cristiana desde el Bautismo, es participar de la muerte y resurrección de Cristo, que es insertada en nuestros corazones como un germen. Como dice San Pablo: “su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.” (Rm 6,10). Ya nuestro Bautismo nos hace participar de la vida de Dios. “Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos. Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos.” (Rm 14,8-9).
Dios inmortal y eterno que quiere que todos los hombres conozcan y se relacionen con este Dios vivo.
Evitemos tener el espíritu que mueve a los saduceos: un espíritu de pensar que las cosas no cambian. Ellos ostentaban el poder en Israel. Eran una pequeña aristocracia. Al no creer en la resurrección pensaban que lo único que queda es el poder que ellos pueden ejercer. En definitiva creen en un Dios que no actúa en la historia, que es incapaz de intervenir ante la muerte. Si Dios no tiene poder sobre la muerte solamente cabe esperar en un Dios que premia con el poder y la riqueza en esta vida.
Pero nuestra fe cree en un Dios que interviene hasta el punto de cambiar el rumbo de la historia. No creemos solamente que la historia puede cambiar. Creemos que ya ha cambiado por la resurrección de Jesucristo. Y por eso tengamos el fuego de la zarza que arde sin consumirse para anunciar la victoria de Cristo sobre la muerte, la victoria del amor sobre el odio, la victoria de la cruz. La acción de Dios, por medio de Jesucristo, nos hace “hijos de Dios”, partícipes de la victoria sobre la muerte, “partícipes de la resurrección” ya en este mundo. La fe en el Dios vivo, en el Señor vivo y resucitado y la en el Señor y Dador de Vida “nos transforma interiormente” e ilumina toda nuestra vida terrena desde el principio hasta el final. Esta acción del Señor ensancha nuestro corazón pues hace de nuestro corazón morada de la Trinidad. Somos habitados por el Dios vivo para vivir para Él y con Él. (cf. Francisco. Lumen Fidei 21). Tras la muerte se vivirá de forma plena este “ya no pueden morir”. Por la fe se ha infundido en nosotros la vida inmortal. Difundamos y no callemos esta VIDA.
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 20, 27-38

 En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
Palabra del Señor.
LA RESURRECCION DE CRISTO Y LA NUESTRA
Revelación progresiva de la Resurrección

993  Los fariseos y muchos contemporáneos del Señor esperaban la resurrección. Jesús la enseña firmemente. A los saduceos que la niegan responde: "Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error" (Mc 12, 24). La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios  que "no es un Dios de muertos sino de vivos" (Mc 12, 27).

994  Pero hay más: Jesús liga la fe en la resurrección a la fe en su propia persona: "Yo soy la resurrección y la vida". Es el mismo Jesús el que resucitará en el último día a quienes hayan creído en él y hayan comido su cuerpo y bebido su sangre. En su vida pública ofrece ya un signo y una prenda de la resurrección devolviendo la vida a algunos muertos, anunciando así su propia Resurrección que, no obstante, será de otro orden. De este acontecimiento único, El habla como del "signo de Jonás" (Mt 12, 39), del signo del Templo: anuncia su Resurrección al tercer día después de su muerte (cf. Mc 10, 34).

995   Ser testigo de Cristo es ser "testigo de su Resurrección", "haber comido y bebido con El después de su Resurrección de entre los muertos". La esperanza cristiana en la resurrección está totalmente marcada por los encuentros con Cristo resucitado. Nosotros resucitaremos como El, con El, por El.
EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA
“Pocos días después de la solemnidad de Todos los Santos y de la conmemoración de los fieles difuntos, la Liturgia de este domingo nos invita, una vez más, a reflexionar sobre el misterio de la resurrección de los muertos. El Evangelio (cf. Lc 20, 27-38) presenta a Jesús confrontándose con algunos saduceos, que no creían en la resurrección y concebían la relación con Dios sólo en la dimensión de la vida terrenal. Entonces, para ridiculizar la resurrección y poner a Jesús en una situación difícil, le presentan un caso paradójico y absurdo: una mujer que ha tenido siete maridos, todos hermanos entre ellos, los cuales, uno detrás de otro, han muerto. Y he aquí entonces la pregunta maliciosa dirigida a Jesús: Esa mujer, en la resurrección, ¿de quién será mujer? (v. 33).
Jesús no cae en la trampa y reafirma la verdad de la resurrección, explicando que la existencia después de la muerte será distinta de la de la tierra. Él hace entender a sus interlocutores que no es posible aplicar las categorías de este mundo a las realidades que van más allá y que son más grandes de lo que vemos en esta vida.
En efecto, dice: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido» (vv. 34-35). Con estas palabras, Jesús pretende explicar que en este mundo vivimos de realidades provisionales, que terminan; en cambio, en el más allá, después de la resurrección, ya no tendremos la muerte como horizonte y viviremos todo, también las relaciones humanas, en la dimensión de Dios, de manera transfigurada. También el matrimonio, signo e instrumento del amor de Dios en este mundo, resplandecerá transformado en luz plena en la comunión gloriosa de los santos en el Paraíso.
Los «hijos del cielo y de la resurrección» no son unos pocos privilegiados, sino que son todos los hombres y todas las mujeres, porque la salvación traída por Jesús es para cada uno de nosotros. Y la vida de los resucitados será parecida a la de los ángeles (cf. v. 36), es decir, toda inmersa en la luz de Dios, toda dedicada a su alabanza, en una eternidad llena de alegría y de paz. ¡Pero cuidado! La resurrección no es sólo el hecho de resurgir después de la muerte, sino que es una nueva clase de vida que ya experimentamos hoy; es la victoria sobre la nada que ya podemos pregustar. ¡La resurrección es el fundamento de la fe y de la esperanza cristiana! Si no hubiera referencia al Paraíso y a la vida eterna, el cristianismo se reduciría a una ética, a una filosofía de vida. En cambio, el mensaje de la fe cristiana viene del cielo, es revelado por Dios y va más allá de este mundo. Creer en la resurrección es esencial, para que cada acto de nuestro de amor cristiano no sea efímero y sin más utilidad, sino que se convierta en una semilla destinada a florecer en el jardín de Dios, y producir frutos de vida eterna.
Que la Virgen María, Reina del cielo y de la tierra, nos confirme en la esperanza de la resurrección y nos ayude a hacer fructificar en obras buenas la palabra de su Hijo sembrada en nuestros corazones.” (Francisco. Ángelus. 6-11-2016).
EL EJEMPLO DE
SANTA TERESA DE JESÚS
“Iniciamos este Sínodo precisamente el día de Santa Teresa de Jesús, gran santa renovadora y reformadora del siglo XVI, que con su renovación interior, entre otras cosas, alentó desde el claustro la obra evangelizadora y misionera hasta hoy.
Al iniciar este Sínodo diocesano y durante todo él, volvamos a Teresa de Jesús, que nos dice "sólo Dios basta, quien a Dios tiene nada le falta: Ese debe ser el horizonte del Sínodo, ese es el horizonte del mundo que vivimos. Además Teresa de Jesús nos dice la actitud que hemos de tener y conservar en el Sínodo y en el mundo de hoy: "Vuestra soy, para Vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?". Esto es lo que necesitamos: estar atento a lo que Dios mande de nosotros, y no busquemos otra cosa que Dios y su voluntad, como Jesús nos enseñó. Volvamos a Teresa de Jesús, a su espiritualidad y a sus escritos. Ahí aprendemos y saboreamos esa sabiduría eterna de Dios y manifestada en el tiempo, en la carne, en la humanidad llagada del Hijo de Dios, único camino de la Iglesia, único camino de Dios al hombre y del hombre a Dios, único camino del hombre a cada hombre. Necesitamos volver a santa Teresa hoy más que nunca en este mundo de eclipse de lo divino y de pérdida del sentido de Dios.
Lo necesitan, sobre todo, los jóvenes hambrientos de trascendencia, de Dios, en sus vidas y de testigos de esa trascendencia, de nada tan necesitados como de Dios, porque tienen sed de vida, de amor, de esperanza, de felicidad y plenitud: y sólo Dios es esa plenitud. Sólo El es la Vida y fuente de la Vida. Sólo Él es el amor que hace renacer constantemente una esperanza firme más allá de todo lo que produce hastío, desamor y mentira. Necesitamos la enseñanza y el testimonio de la Santa porque faltando el sentido de Dios, va perdiéndose hoy el auténtico sentido del hombre y el hombre se vuelve contra el hombre, y porque tratando de eliminar a Dios vamos eliminando al hombre y produciendo su destrucción.” (De la Homilía de D. Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia, en la misa inicio Sínodo).
Señor Jesús, hijo de Dios vivo, hijo del Dios de vivos, que fuiste resucitado de entre los muertos por el poder del Espíritu Santo, escucha nuestras súplicas por todos nuestros hermanos difuntos, perdona sus pecados, y afianza nuestra esperanza de que resucitarán y pues fueron asociados a tu Iglesia, a tu Cuerpo místico, durante su vida mortal, llévalos contigo a la patria de la Luz para que participen de la ciudadanía de los santos.
Y a nosotros vivifícanos para que seamos testigos fieles de tu VIDA y de tu LUZ. A ti siempre la gloria, Rey inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. Amén.
Con el lema:
“SIN TI NO HAY PRESENTE.
CONTIGO HAY FUTURO”,
 el próximo sábado 9 y domingo 10 la colecta irá destinada a la Diócesis, a ayudar a los diversos proyectos que realiza.
SOMOS UNA GRAN FAMILIA CONTIGO.
Les animamos a ser generosos. Gracias.

Con 89 personas ya apuntadas, te animamos a este curso para profesores, padres y catequistas.
Comienza el lunes 18 de noviembre a las 20.15 h. en el templo parroquial. Puede apuntarse en sacristía o despacho o llamando al 608286822.


Saldo anterior: 110 + un donativo de 75 €: 185 €
Gracias por tu colaboración.
Donativos en BANKIA
ES83-2038-6230-7530-0042-0970

1. El lunes 11 de noviembre a las 10.15 h. se reunirá el Equipo de Pastoral de la Salud.
2. Formación para el matrimonio y la familia. Auditorium Matrimonii en la Parroquia de Cristo Rey. Viernes 15 de noviembre a las 21.30 h. Testimonio de Lucas Blanes “Contadlo a todo el mundo”.
3. El domingo 17 de noviembre será la Jornada Mundial del Pobre. En las misas del sábado 16 y domingo 17 la colecta será para Cáritas parroquial.
Del 11 al 17 de noviembre de 2019
Lunes 11. SAN MARTÍN DE TOURS, obispo. 19.30 h.: En sufragio de: Agustín Martínez García.
Martes 12. SAN JOSAFAT, obispo y mártir. 19.30 h.: En sufragio de: José y Nicomedes Peiró Bolta.
Miércoles 13. SAN LEANDRO, obispo. 19.30 h.: pidiendo por una intención.
Jueves 14. 19.30 h.: En acción de gracias.
Viernes 15. SAN ALBERTO MAGNO, obispo y doctor de la Iglesia. 19.30 h.: En sufragio de: José y Nicomedes Peiró Bolta.
Sábado 16. Por la mañana: Santa Margarita de Escocia; Santa Gertrudis, virgen.
Por la tarde: DOMINGO TREINTA Y TRES DEL TIEMPO ORDINARIO.
18.00 h.: Con niños. En sufragio de: José y Nicomedes Peiró Bolta.
19.30 h.: En sufragio de: En acción de gracias.
21.00 h.: Sin intención.
Domingo 17. DOMINGO TREINTA Y TRES DEL TIEMPO ORDINARIO.
10.00 h.: En sufragio de: José y Nicomedes Peiró Bolta.
11.30 h.: Pro Pópulo.
19.30 h.: En sufragio de: Isabel Terrades, Petri Martínez y Agustín Martínez García.

A lo largo del año, en todas las misas, se reza por todos los difuntos. Algunas celebraciones incluyen una intención particular por algún difunto o por alguna necesidad. En muchas de las ocasiones se acompaña de una ofrenda para el sacerdote llamada estipendio. Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio.
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Puedes descargar la Hoja Parroquial:

2 de noviembre de 2019

Domingo 3 de noviembre de 2019. 31 TO C.

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
           Queridos hermanos:
La semana pasada escuchábamos el evangelio del fariseo, que se tenía por justo, estaba seguro de sí mismo y despreciaba a los demás y el publicano, que pobre y miserable, pedía misericordia. Éste último fue justificado, es decir, fue curado y sanado. En cambio el fariseo permaneció en su enfermedad.
Esta semana escuchamos un evangelio donde se pone nombre a un publicano: “Zaqueo”, y donde la muchedumbre de Jericó se comporta como el fariseo de la semana pasada: murmurando de Zaqueo y de Jesús por ir a hospedarse a casa de un pecador. Zaqueo es un despreciado. Pero Jesús, como buen Pastor, ha salido a buscar al que estaba perdido.
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (vv. 9-10).
Dice San Agustín: “Como se trataba de Zaqueo, el jefe de los publicanos y gran pecador, aquella turba, que se creía sana, impedía que Jesús entrase en casa de un pecador, que equivale a reprochar al médico el que entre en casa del enfermo.” Y añade: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa (Lc 19,9). He aquí el motivo de mi entrada: Hoy ha llegado la salvación. Ciertamente, si el Salvador no hubiese entrado no hubiese llegado la salvación a aquella casa. ¿De qué te extrañas, enfermo? Llama también tú a Jesús, no te creas sano. El enfermo que recibe al médico es un enfermo con esperanza.” (Sermón 174, 3.5-6).
Cuando aparece Jesús se abre un futuro nuevo. Su cercanía salva a la persona y su familia: “hoy ha llegado la salvación a esta casa”; hace salir de la injusticia: “la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más”; devuelve la esperanza y reintegra al que había sido excluido de participar del amor de Dios y de la vida del pueblo de Dios: “también este es hijo de Abraham”.
Jesús búscanos a cada uno que como el publicano decimos: “ten compasión de nosotros.”
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:
«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
Palabra del Señor.
JESÚS LIBERÓ A ZAQUEO DE LA INJUSTICIA

549           Al liberar a algunos hombres de los males terrenos del hambre (cf. Jn 6, 5-15), de la injusticia (cf. Lc 19, 8), de la enfermedad y de la muerte (cf. Mt 11,5), Jesús realizó unos signos mesiánicos; no obstante, no vino para abolir todos los males aquí abajo (cf. LC 12, 13. 14; Jn 18, 36), sino a liberar a los hombres de la esclavitud más grave, la del pecado (cf. Jn 8, 34-36), que es el obstáculo en su vocación de hijos de Dios y causa de todas sus servidumbres humanas.

Y LE PERDONÓ SUS PECADOS DEVOLVIENDOLO AL PUEBLO DE DIOS

1443  Durante su vida pública, Jesús no sólo perdonó los pecados, también manifestó el efecto de este perdón: a los pecadores que son perdonados los vuelve a integrar en la comunidad del pueblo de Dios, de donde el pecado los había alejado o incluso excluido. Un signo manifiesto de ello es el hecho de que Jesús admite a los pecadores a su mesa, más aún, él mismo se sienta a su mesa, gesto que expresa de manera conmovedora, a la vez, el perdón de Dios (cf Lc 15) y el retorno al seno del pueblo de Dios (cf Lc 19,9).

ZAQUEO REPARA LA INJUSTICIA COMETIDA

2412  En virtud de la justicia conmutativa, la reparación de la injusticia cometida exige la restitución del bien robado a su propietario:

  Jesús bendijo a Zaqueo por su resolución: "si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo" (Lc 19,8). Los que, de manera directa o indirecta, se han apoderado de un bien ajeno, están obligados a restituirlo o a devolver el equivalente en naturaleza o en especie si la cosa ha desaparecido, así como los frutos y beneficios que su propietario hubiera obtenido legítimamente. Están igualmente obligados a restituir, en proporción a su responsabilidad y al beneficio obtenido, todos los que han participado de alguna manera en el robo, o se han aprovechado de él a sabiendas; por ejemplo, quienes lo hayan ordenado o ayudado o encubierto.
EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA
“El Evangelio de hoy nos presenta un hecho acaecido en Jericó, cuando Jesús, al llegar a la ciudad, fue acogido por la multitud (cf. Lc 19, 1-10). En Jericó vivía Zaqueo, el jefe de los «publicanos», es decir de los recaudadores de impuestos. Zaqueo era un rico colaborador de los odiados ocupantes romanos, un explotador de su pueblo. También él, por curiosidad, quería ver a Jesús, pero su condición de pecador público no le permitía acercase al Maestro. Incluso más, era pequeño de estatura, y por ello sube a un árbol de sicómoro, a lo largo de la calle donde tenía que pasar Jesús.
Cuando llegó cerca de ese árbol, Jesús levantando la vista le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa» (v. 5). Podemos imaginar el asombro de Zaqueo. Pero, ¿por qué Jesús dice «es necesario que hoy me quede en tu casa»? ¿De qué tipo de necesidad se trata? Sabemos que su deber supremo es realizar el designio del Padre para toda la humanidad, que se cumple en Jerusalén con su condena a muerte, la crucifixión y, al tercer día, la resurrección. Es el plan de salvación de la misericordia del Padre. Y en este designio está también la salvación de Zaqueo, un hombre deshonesto y despreciado por todos, y por ello con necesidad de convertirse. En efecto, el Evangelio dice que, cuando Jesús lo llamó, «todos murmuraban diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”» (v. 7). El pueblo ve en él a un despreciable, que se ha enriquecido a costa de los demás. Y si Jesús hubiese dicho: «Baja, tú, explotador, traidor del pueblo. Ven a hablar conmigo para arreglar las cuentas». Seguramente el pueblo le hubiese aplaudido. En cambio, comenzaron a murmurar: «Jesús va a la casa de él, del pecador, del explotador».
Pero Jesús, guiado por la misericordia, lo buscaba precisamente a él. Y cuando entra en la casa de Zaqueo dice: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (vv. 9-10). La mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios. ¡Y esto es importante! Debemos aprenderlo. La mirada de Jesús va más allá de los pecados y los prejuicios; mira a la persona con los ojos de Dios, que no se queda en el mal pasado, sino que vislumbra el bien futuro. Jesús no se resigna ante las cerrazones, sino que abre siempre, siempre abre nuevos espacios de vida; no se queda en las apariencias, sino que mira el corazón. Y aquí miró el corazón herido de este hombre: herido por el pecado de la codicia, de muchas cosas malas que había hecho este Zaqueo. Mira el corazón herido y va allí.
A veces nosotros buscamos corregir o convertir a un pecador riñendo, reprochando sus errores y su comportamiento injusto. La actitud de Jesús con Zaqueo nos indica otro camino: el de mostrar a quien se equivoca su valor, ese valor que Dios sigue viendo a pesar de todo, a pesar de todos sus errores. Esto puede provocar una sorpresa positiva, que causa ternura en el corazón e impulsa a la persona a sacar hacia fuera todo lo bueno que tiene en sí mismo. El gesto de dar confianza a las personas es lo que las hace crecer y cambiar. Así se comporta Dios con todos nosotros: no lo detiene nuestro pecado, sino que lo supera con el amor y nos hace sentir la nostalgia del bien. Todos hemos sentido esta nostalgia del bien después de haber cometido un error. Y así lo hace nuestro Padre Dios, así lo hace Jesús. No existe una persona que no tenga algo bueno. Y esto es lo que mira Dios para sacarla del mal.
Que la Virgen María nos ayude a ver lo bueno que hay en las personas que encontramos cada día, a fin de que todos sean alentados en hacer emerger la imagen de Dios grabada en su corazón. Y así podemos alegrarnos por las sorpresas de la misericordia de Dios. Nuestro Dios, que es el Dios de las sorpresas.” (Francisco. Ángelus. 30-10-2016).
EL TRABAJO REALIZADO
Y EL QUE QUEDA POR HACER
Por otra parte, de otras partes del mundo, donde el Evangelio no se ha anunciado suficientemente, nos llega un clamor: ¡"venid y ayudadnos"! No podemos seguir así. Hay que hacer algo. Se ha hecho estos años atrás mucho en nuestra diócesis con itinerarios de renovación y evangelización e incluso hemos llegado a esbozar un proyecto diocesano de evangelización, aprobado tal día como hoy hace tres años; pero hay que hacer algo más, concretar más, aprobar entre todos medidas operativas sustanciales y centrales, evaluables, pocas pero centrales y generadoras de un gran dinamismo evangelizador diocesano. POR ESO ESTE SÍNODO DIOCESANO.” (De la Homilía de D. Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia, en la misa inicio Sínodo).
ORACIONES POR LOS FIELES DIFUNTOS
Escucha con bondad, Señor, nuestras súplicas para que, al confesar nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la futura resurrección de tus siervos.

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Oh, Dios, que hiciste pasar a tu Hijo al reino del cielo, una vez vencida la muerte, concede a tus siervos difuntos que, superada su condición mortal, puedan contemplarte para siempre como su creador y salvador.

Lo Conferencia Episcopal Española a través de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar ha convocado para febrero de 2020 un Congreso de Laicos cuyo objetivo es favorecer en la Iglesia “una conversión pastoral y misionera”, invitando a los laicos «a asumir el protagonismo que les corresponde. Se espera que este Congreso ayude a que los laicos tomemos conciencia de nuestra vocación bautismal y desde ahí nos sintamos llamados a la misión, a un compromiso decidido en la Iglesia y en la vida pública. El Congreso quiere generar un espacio de discernimiento eclesial, en el que escuchemos lo que nos está pidiendo el Espíritu Santo y tratemos de identificar los retos que el laicado tiene en la Iglesia y la sociedad actual. Los destinatarios del Congreso somos todos los bautizados laicos católicos. El congreso será el próximo sábado 9 de noviembre en el Seminario de Moncada.
Con 75 personas ya apuntadas ya, te animamos a este curso para profesores, padres y catequistas.
Comienza el lunes 18 de noviembre a las 20.15 h. en el templo parroquial. Puede apuntarse en sacristía o despacho o llamando al 608286822.
  apuntarse en sacristía o despacho o llamando al 608286822.

60 € + un donativo de 50 €: 110 €.
Gracias por tu colaboración.
Donativos en BANKIA
ES83-2038-6230-7530-0042-0970



1. El próximo sábado 9 de noviembre el grupo parroquial “Paso a paso” hará una excursión por los Senderos de Rótova, ruta de “les Fonts”. A las 7.30 h. será el encuentro para salir en el aparcamiento de Juzgados de Gandía.

2. El próximo sábado 9 y domingo 10 la colecta irá destinada a la Diócesis, a ayudar a los diversos proyectos que realiza. SOMOS UNA GRAN FAMILIA CONTIGO.

Próximos eventos:
3. Formación para el matrimonio y la familia. Auditorium Matrimonii en la Parroquia de Cristo Rey. Viernes 15 de noviembre a las 21.30 h. Testimonio de Lucas Blanes “Contadlo a todo el mundo”.


Del 4 al 10 de noviembre de 2019
Lunes 4. San Carlos Borromeo, obispo. 19.30 h.: En sufragio de: Clemente Jesús Serrano Serrano y Ana Montblanc.
Martes 5. 19.30 h.: En sufragio de: Agustín Martínez García.
Miércoles 6. Beata Josefa Naval Girbés. 19.30 h.: En sufragio de: José y Nicomedes Peiró Bolta.
Jueves 7. San Jacinto Castañeda, presbítero y mártir. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 8. 19.30 h.: Pidiendo por los enfermos de la parroquia. En sufragio de: Antonio Casanova
Sábado 9. Fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán.
Por la tarde: DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO.
18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Dif. fam. García - Estruch
19.30 h.: En sufragio de: Rvdo. D. Adolfo Mullor Borrell
21.00 h.: Sin intención.
Domingo 10. DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO.
10.00 h.: Sin intención.
11.30 h.: Pro Pópulo.
19.30 h.: En sufragio de: José y Nicomedes Peiró Bolta


A lo largo del año, en todas las misas, se reza por todos los difuntos. Algunas celebraciones incluyen una intención particular por algún difunto o por alguna necesidad. En muchas de las ocasiones se acompaña de una ofrenda para el sacerdote llamada estipendio. Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio.
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Puedes descargar la Hoja Parroquial:

Hoja parroquial en formato pdf