1 de marzo de 2019

Domingo 7 de marzo de 2019. 8 TO C.

 

Parroquia de Sant Francesc de Borja Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

 


                  Queridos hermanos: 


Escuchamos en el Evangelio de este domingo una invitación a la acusación de uno mismo, a ver la propia viga antes que la mota en ojo ajeno. Pues sin ver los propios pecados de los que el Señor viene a perdonarnos no es posible ver bien al otro para poder ayudarle. Y se cae en la tentación de la hipocresía que lleva a criticar, juzgar, maldecir, murmurar del hermano.

San Doroteo de Gaza dedica varias catequesis a hablar de diversos aspectos de la vida espiritual y dedica una a hablar de la acusación de sí mismo:
Abba Poimén decía gimiendo: "Todas las virtudes han entrado en esta casa menos una, y sin ella le cuesta al hombre mantenerse en pie". Cuando le preguntaron cuál era esa virtud respondió: "Acusarse a sí mismo". 

Fijémonos, hermanos, cómo nos sucede a veces que oyendo una palabra desagradable no la tenemos en cuenta, como si nada hubiésemos oído, y otras veces en cambio nos perturba de inmediato. ¿Cuál es la razón de tal diferencia? ¿Hay una o más razones? (…) la causa de la perturbación, si la buscamos cuidadosamente, es siempre el hecho de que no nos acusamos a nosotros mismos. De ahí proviene todo ese agobio y el no encontrar nunca la paz. (…) 

Sucede también que un hermano, creyendo mantenerse en paz y tranquilidad, se ve perturbado por una palabra ofensiva que acaba de decirle un hermano y juzga que la razón es suya, diciéndose en su interior: "Si este hermano no hubiese venido a hablarme y perturbarme, yo no habría pecado". Es una ilusión, un razonamiento falso. Aquel que le ha dicho esa palabra, ¿ha puesto en él esa pasión? Sencillamente le ha revelado la pasión que estaba en él, para que se arrepienta, si así lo quiere. Así este hermano se parece a un pan de trigo puro, exteriormente de buen aspecto, pero que una vez partido deja ver su podredumbre. Se creía en paz pero había en él una pasión que ignoraba. Una sola palabra de su hermano ha puesto en evidencia la podredumbre escondida en su corazón. Si desea obtener misericordia, que se arrepienta, que se purifique, que progrese, y ver que debe más bien agradecer a su hermano el haber sido motivo de tal beneficio.”

La obra de iluminación de nuestro corazón que hace el Señor lleva a ver los propios pecados. Si no se ven es por falta de humildad que nos lleva, como dice San Doroteo de Gaza, a “la costumbre de autojustificarnos, la confianza en nosotros mismos y el apego a la voluntad propia. Todos estos son distintos brotes del orgullo, el enemigo de Dios. En cambio la humildad engendra la acusación de si mismo, la desconfianza en el propio juicio, y el desprecio de la voluntad propia.”

Jesús, vuestro párroco

 
 

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas                 6, 39-45

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.»
Palabra del Señor.


 

LA BENDICIÓN
EN LOS LABIOS Y EL CORAZÓN

2644        El Espíritu Santo que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo, la educa también en la vida de oración, suscitando expresiones que se renuevan dentro de unas formas permanentes de orar: bendición, petición, intercesión, acción de gracias y alabanza.

2645        Porque Dios bendice al hombre, su corazón puede bendecir, a su vez, a Aquel que es la fuente de toda bendición.

LA MALEDICENCIA EN LOS LABIOS Y EL CORAZÓN

2475        Los discípulos de Cristo se han "revestido del Hombre Nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Ef 4,28). "Desechando la mentira" (Ef 5,25), deben "rechazar toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias" (1 P 2,1).

2539 San Agustín veía en la envidia el "pecado diabólico por excelencia" (ctech. 4,8). "De la envidia nacen el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría causada por el mal del prójimo y la tristeza causada por su prosperidad" (s. Gregorio Magno, mor. 31,45).

1853 La raíz del pecado está en el corazón del hombre, en su libre voluntad, según la enseñanza del Señor: "De dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios,..." (Mt 15,19-20). En el corazón reside también la caridad, principio de las obras buenas y puras, que es herida por el pecado.


 

EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA

«Si se encontrara una persona que jamás, jamás, jamás ha hablado mal de otra, se la podría canonizar inmediatamente»: es con una expresión fuerte que el Papa Francisco puso en guardia de la tentación «hipócrita» de apuntar con el dedo en contra de los demás. Invitando, sobre todo, a tener «la valentía de dar el primer paso» reconociendo los propios errores y las propias debilidades y acusándose a sí mismos. 

Porque «la hipocresía» es un riesgo que corremos todos, a comenzar del Papa hacia abajo».

«En estos días la liturgia hizo reflexionar muchas veces sobre la paz, sobre el trabajo de pacificar y de reconciliar como lo hizo Jesús, y también sobre nuestro deber de hacer lo mismo», es decir, «hacer la paz, hacer la reconciliación». Además, prosiguió el Papa, «la liturgia nos ha hecho reflexionar, además, sobre el estilo cristiano, sobre todo sobre dos palabras, palabras que Jesús llevo a la práctica: perdón y misericordia». Pero, «debemos realizarlas también nosotros».

Y así en estos días, la liturgia nos ha dado que pensar en esto, en reflexionar sobre este camino de la misericordia, del perdón, del estilo cristiano con esos sentimientos de ternura, bondad, humildad, mansedumbre, magnanimidad». El estilo cristiano, en efecto, cosiste en «soportarnos mutuamente, el uno al otro»: una actitud que lleva al amor, al perdón, a la magnanimidad». Porque «precisamente, el estilo cristiano es magnánimo, es grande».

«El Señor nos ha dicho además que, con este espíritu grande, está también otra cosa: esa generosidad, generosidad del perdón, generosidad de la misericordia». Y «nos impulsa a ser así, generosos, y a dar: dar todo de nosotros, de nuestro corazón; dar amor, sobre todo». En esta perspectiva, añadió, «nos habla de la “recompensa”: no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Esto, por lo tanto, «es el resumen del Señor: perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará». Pero «¿qué se os dará? Una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, plena, desbordante os verterán, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Así «es el resumen del pensamiento de la liturgia en estos días». Todos nosotros, comentó, «podemos decir: ¡Esto es bello, ¿eh?, pero ¿cómo se hace, cómo se comienza con esto? Y ¿cuál es el primer paso para seguir en este camino?».

Precisamente en la liturgia, es la respuesta sugerida por el Papa, vemos este «primer paso, ya sea en la primera lectura, ya en el Evangelio». Y, el primer paso es la acusación de sí mismos, la valentía de acusarse a sí mismos, antes que acusar a los demás». El apóstol Pablo, en la primera lectura a Timoteo (1,1-2.12-14), «alaba al Señor porque lo eligió y da gracias porque “se fió de mí y me confió este ministerio, a mí que antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente”». Esta «ha sido misericordia». Pablo «dice de sí mismo quién era, un blasfemo, pero quien blasfemaba era condenado con la lapidación, con la muerte». Pablo era, por lo tanto un «perseguidor de Jesucristo, un insolente, un hombre que no tenía paz en su alma ni hacía la paz con los demás». Y he aquí que hoy «Pablo nos enseña a acusarnos a nosotros mismos».

En el pasaje evangélico de Lucas (6, 39-42) «el Señor, con aquella imagen de la paja que está en el ojo de tu hermano y de la viga que llevas en el tuyo, nos enseña lo mismo: hermano, déjame que te saque la mota del ojo, primero acúsate a ti mismo; sólo entonces verás bien para poder quitar la mota del ojo de tu hermano». Por lo tanto el «primer paso» es: «acúsate a ti mismo».

El Papa sugirió también un examen de conciencia «cuando nos vienen pensamientos sobre otras personas», del tipo: «Pero mira este así, aquel así, aquel hace esto y esto...». Precisamente en esos momentos es oportuno preguntarse a sí mismos: «¿Y tú qué haces? ¿Qué haces? ¿Yo qué hago? ¿Soy justo? ¿Me siento juez para quitar la mota de los ojos de los demás y acusar a los demás?».

Por estas situaciones Jesús escoge la palabra «hipócrita» que, «usa solamente con aquellos que tienen doble cara, doble alma: ¡hipócrita!». Todos, ¿eh? Todos. Comenzando por el Papa en adelante: todos». En efecto, prosiguió, «si uno de nosotros no tiene la capacidad de acusarse a sí mismo y después decir, si es necesario, a quien se debe decir las cosas de los demás, no es cristiano, no entra en esta obra tan hermosa de la reconciliación, de la magnanimidad, de la misericordia que nos ha traído Jesucristo».

Por eso, «si tú puedes dar este primer paso, pide la gracia al Señor de una conversión». Y, efectivamente «el primer paso es este: ¿yo soy capaz de acusarme a mí mismo? ¿Y cómo se hace?». La respuesta en el fondo es «sencilla, es un ejercicio sencillo». «Cuando me viene a la mente el deseo de decir a los demás los defectos de los otros, detenerse: “¿Y yo?”».

Es necesario tener también «el valor que tuvo Pablo» en escribir de sí mismo a Timoteo: «Yo era un blasfemo, un perseguidor, un insolente». Pero, «¿Cuántas cosas podemos decir de nosotros mismos?». Y así «nos ahorramos los comentarios sobre los demás y hacemos comentarios sobre nosotros mismos». De este modo damos, en verdad, «el primer paso en este camino de la magnanimidad». Porque quien «sabe mirar solamente las motas en el ojo del otro, acaba en la mezquindad: un alma mezquina, llena de pequeñeces, llena de críticas».

Antes de seguir con la celebración, el Pontífice invitó a pedir en la oración «al Señor la gracia —esta es la valentía de Pablo —de seguir el consejo de Jesús: ser generosos en el perdón, ser generosos en el perdón, ser generosos en la misericordia». De modo que, concluyó, «para reconocer como santa a una persona, hay todo un proceso, se necesita un milagro, y después la Iglesia la proclama santa. Pero si tú encontraras una persona que jamás, jamás, jamás haya hablado mal del otro, se le podría canonizar inmediatamente. Es hermoso, ¿no?». (Francisco. Meditaciones diarias. Viernes 11 de septiembre de 2015).



Señor Jesús, Luz del mundo, 
ilumina las tinieblas de nuestro corazón 
para que, viendo nuestros pecados, 
nos acusemos a nosotros mismos 
y, experimentando la luz de tu amor, 
podamos ayudar a nuestros hermanos.

  

“El seminario, misión de todos” es el lema de este año para el Día del Seminario. Esta jornada se celebra en nuestra Diócesis el 3 de marzo.

La vocación al ministerio sacerdotal es un regalo de Dios a la Iglesia que requiere la participación activa de todos los cristianos como miembros del Cuerpo de Cristo. El ejemplo en el trabajo pastoral cotidiano, el acompañamiento previo al ingreso en el seminario, el papel de la familia y de las parroquias de origen, son agentes necesarios para que la llamada de Dios sea escuchada en cualquier momento de la vida.

El Día del Seminario se celebra desde el año 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.



 
   
La Cuaresma es un tiempo de conversión y de preparación a la Pascua.

El próximo miércoles 6 de marzo comienza la Cuaresma con el llamado miércoles “de Ceniza”, día de ayuno y abstinencia, en que el signo externo de recibir la imposición de ceniza ayuda a exteriorizar la actitud del corazón.

Celebraremos la Eucaristía a las 18.00 h.; 19.30 h.; y 21.00 h. para facilitar la asistencia.

Os recordamos que durante toda la cuaresma, en los días laborables, a las 6’30 de la mañana, se reza la oración comunitaria de Laudes en el Templo parroquial de modo solemne y cantado. 

Todos los viernes de Cuaresma también son días de abstinencia de comer carne.

También los viernes de Cuaresma a las 18.30 h. se rezará el Rosario y a las 19.00 h. el Ejercicio del Vía Crucis.

1. El lunes 4 de marzo a las 10.15 habrá reunión del Equipo de pastoral de la Salud.

2. El sábado 9 de marzo habrá formación arciprestal de pastoral de la Salud en la parroquia de Cristo Rey a las 10.30 h.

3. Ya tiene a su disposición en la sacristía o el despacho el segundo número de la Revista “Callejeros de la Fe”.

4. El domingo 10 de marzo será el cuarto aniversario de la Adoración perpetua eucarística en Gandía. habrá una celebración de la Eucaristía a las 19.00 h. en la Colegiata de Gandía y posterior traslado al Convento de las Clarisas. Con este motivo SE SUPRIME LA MISA DE 19.30 H. EN LA PARROQUIA EL DIEZ DE MARZO.

 

Del 4 al 10 de marzo de 2019

Lunes 4. San Casimiro. 19.30 h.: En sufragio de: José Jaime Gutierrez Segura; José Santacatalina y Concepción Camarena.  
 Martes 5. 19.30 h.: Sin intención.
Miércoles 6. DE CENIZA. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención.
Jueves 7. Después de ceniza. Santa Perpetua y Felicidad. 19.30 h.: Sin intención.  
Viernes 8. Después de ceniza. San Juan de Dios. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Casanova.
Sábado 9. Por la mañana: Después de ceniza. Santa Francisca Romana. 
Por la tarde: PRIMER DOMINGO DE CUARESMA.
18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: En sufragio de: Amparo Buendía Mena. 21.00 h.: Sin intención.
Domingo 10. PRIMER DOMINGO DE CUARESMA.
10.00 h.: Sin intención. 11.30 h.: Pro Pópulo. 19.30 h.: no habrá misa por el aniversario de la adoración eucarística perpetua.


 

22 de febrero de 2019

Domingo 24 de febrero de 2019. 7 TO C.

Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com
            Queridos hermanos:
“Como vuestro Padre”. Así hemos de amar. “Como vuestro Padre”. “Como Jesús”. Este es el punto de diferencia. El amor al enemigo. «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
¿Cómo es posible amar a los enemigos?
En primer lugar: MIRAR AL PADRE. Dice el Papa Francisco: «Jesús nos dice dos cosas: primero, mirar al Padre. Nuestro Padre es Dios: hace salir el sol sobre malos y buenos; hace llover sobre justos e injustos. Su amor es para todos. Y Jesús concluye con este consejo: “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”». Por lo tanto, la indicación de Jesús consiste en imitar al Padre en «la perfección del amor. Él perdona a sus enemigos. Hace todo por perdonarles.” (Meditaciones matutinas. Martes 18 de junio de 2013).
En segundo lugar: pedir al Señor ilumine nuestra vida para que descubramos que nosotros somos enemigos de Jesús en tantas ocasiones de nuestra vida y Jesús nos ha amado y el Padre nos ha esperado y el Espíritu santo nos ha perdonado setenta veces siete.
En tercer lugar: ORAR UNIDOS A JESÚS. Sin estar unidos a Jesús, como el sarmiento en la Vid, no podemos dar este fruto. La mirada al Padre, la unión íntima con Jesús, nos hace tener en nosotros la misma savia que corre por las venas de Jesús, por las venas de los mártires y santos de toda la Historia de la Iglesia que han sido perseguidos y humillados desde fuera o desde dentro de la Iglesia.
En cuarto lugar: ORAR POR LOS ENEMIGOS. Y otra cosa que podemos hacer para vivir en este amor es orar. “Jesús nos dice: rezad, rezad por vuestros enemigos». La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos; sino también cuando percibimos alguna antipatía, «alguna pequeña enemistad.” (Idem).
En quinto lugar: imitar a tantos hermanos nuestros que han pasado por la gran tribulación y han blanqueado sus vestiduras en la sangre del cordero. «Pensemos en el siglo pasado, los pobres cristianos rusos que por el simple hecho de ser cristianos eran mandados a Siberia a morir de frío… «Pensemos en Auschwitz y en otros campos de concentración: ellos debían rezar por ese dictador que quería la raza pura y mataba sin escrúpulo y rezar para que Dios les bendijera, ¡a todos estos! Y muchos lo hicieron». De ahí la invitación que sacude las conciencias: «Rezar por aquel que está a punto de matarte, que busca matarte, destruirte...». (Francisco. Meditaciones matutinas. Martes 19 de junio de 2018).
Pidamos esta gracia para ser en verdad hijos de Dios Padre.
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo Evangelio según San Lucas                 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor.
AMAR A LOS ENEMIGOS

1825         Cristo murió por amor a nosotros cuando éramos todavía enemigos (cf Rm 5,10). El Señor nos pide que amemos como él hasta nuestros enemigos (cf Mt 5,44), que nos hagamos prójimos del más lejano (cf Lc 10,27-37), que amemos a los niños (cf Mc 9,37) y a los pobres como a él mismo (cf Mt 25,40.45).

1932         El deber de hacerse prójimo de otro y de servirle activamente se hace más acuciante todavía cuando éste está más necesitado en cualquier sector de la vida humana. "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40).

1933  Este deber se extiende a los que no piensan ni actúan como nosotros. La enseñanza de Cristo exige incluso el perdón de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos (cf Mt 5,43-44). La liberación en el espíritu del evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persona, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo.
2262  En el Sermón de la Montaña, el Señor recuerda el precepto: "No matarás" (Mt 5,21), y añade el rechazo absoluto de la ira, del odio y de la venganza. Más aún, Cristo exige a sus discípulos presentar la otra mejilla (cf Mt 5,22-39), amar a los enemigos (cf Mt 5,44). El mismo no se defendió y dijo a Pedro que guardase la espada en la vaina (cf Mt 26,52).

2647  La oración de intercesión consiste en una petición en favor de otro. No conoce fronteras y se extiende hasta los enemigos.
EL EVANGELIO COMENTADO POR EL PAPA

Amar a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen y nos hacen sufrir, es difícil; ni siquiera es un «buen negocio». Sin embargo es el camino indicado y recorrido por Jesús para nuestra salvación. (…) «También nosotros, todos nosotros, tenemos enemigos, todos. Algunos enemigos débiles, algunos fuertes. También nosotros muchas veces nos convertimos en enemigos de otros; no les queremos. Jesús nos dice que debemos amar a los enemigos».
«Jesús nos dice dos cosas: primero, mirar al Padre. Nuestro Padre es Dios: hace salir el sol sobre malos y buenos; hace llover sobre justos e injustos. Su amor es para todos. Y Jesús concluye con este consejo: “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”». Por lo tanto, la indicación de Jesús consiste en imitar al Padre en «la perfección del amor. Él perdona a sus enemigos. Hace todo por perdonarles. Pensemos en la ternura con la que Jesús recibe a Judas en el huerto de los Olivos», cuando entre los discípulos se pensaba en la venganza.
«Jesús nos pide amar a los enemigos. ¿Cómo se puede hacer? Jesús nos dice: rezad, rezad por vuestros enemigos». La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos; sino también cuando percibimos alguna antipatía, «alguna pequeña enemistad».
Es cierto: «el amor a los enemigos nos empobrece, nos hace pobres, como Jesús, quien, cuando vino, se abajó hasta hacerse pobre». Tal vez no es un «buen negocio», o al menos no lo es según la lógica del mundo. Sin embargo «es el camino que recorrió Dios, el camino que recorrió Jesús» hasta conquistarnos la gracia que nos ha hecho ricos. (Francisco. Meditaciones matutinas. Martes 18 de junio de 2013).
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El siglo pasado, ¿cuántos cristianos, enviados a los gulag rusos o a los campos de concentración nazis rezaron por quien quería asesinarlos? «Muchos lo hicieron». Y se trata de ejemplos muy altos que tocan las conciencias de cada uno, porque llegar a «amar» a los propios enemigos, a quien quiere destruirte es, de todos modos, «difícil de entender»: solamente «la palabra de Jesús» puede explicarlo.
«Cuando, esta mañana rezaba sobre este texto, no encontraba el camino para hacer la prédica. Y pensé: “Pero Jesús tiene ideas que nosotros no podemos entender y no podemos recibir”».
El Papa intentó así descifrar el razonamiento que, humanamente, sería espontáneo e inmediato llevar adelante: «Es cierto, nosotros debemos perdonar a los enemigos: esto lo entendemos, el perdón, porque lo decimos todo los días en el Padre Nuestro; pedimos perdón como nosotros perdonamos: es una condición... Y nosotros perdonamos también para ser perdonados». Es una condición «no fácil» sino, incluso «con un poco de dificultad», practicable: «tragamos el orgullo y avanzamos».
Una fatiga que consideramos poder afrontar incluso considerando el paso sucesivo: «rezar por los demás: rezar por aquellos que nos dan dificultad, que tienen un modo de ser agresivo en familia. Y rezar por aquellos que nos ponen a prueba: también esto es difícil, pero lo hacemos. O al menos, muchas veces conseguimos hacerlo». Pero es el nivel superior el que parece incomprensible: «rezar por aquellos que quieren destruirme, los enemigos, para que Dios los bendiga: esto es verdaderamente difícil de entender».
Difícil, pero no imposible: «Pensemos en el siglo pasado, los pobres cristianos rusos que por el simple hecho de ser cristianos eran mandados a Siberia a morir de frío: y ¿ellos debían rezar por el gobernante verdugo que los mandaba allí? ¿Por qué? Y muchos lo hicieron: rezaron». Y de nuevo: «Pensemos en Auschwitz y en otros campos de concentración: ellos debían rezar por ese dictador que quería la raza pura y mataba sin escrúpulo y rezar para que Dios les bendijera, ¡a todos estos! Y muchos lo hicieron». De ahí la invitación que sacude las conciencias: «Rezar por aquel que está a punto de matarte, que busca matarte, destruirte...».
«Hay dos oraciones que nos hacen entrar en esta lógica difícil de Jesús: la oración de Jesús por aquellos que lo mataban —“perdónales, padre”— y también los justifica: “No saben lo que hacen”. Perdón: pide perdón para ellos». Después está Esteban (Hch 7, 60) que «hace lo mismo en el momento del martirio: “Perdónales”». (…) Y después de esto, otro consejo: «Nos hará bien, hoy, pensar en un enemigo —creo que todos nosotros tenemos alguno— uno que nos ha hecho mal o que nos quiere hacer mal o que intenta hacer el mal». Después de ello, «recemos por él. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de amarlo». Porque si «la oración “mafiosa” es: “Me las pagarás”», la oración cristiana es: «Señor, dales tu bendición y enséñame a amarlo». (Francisco. Meditaciones matutinas. Martes 19 de junio de 2018).
Señor Jesús, que nos amaste cuando éramos tus enemigos, que pediste al Padre en la cruz: “Perdónales, porque no saben lo que hacen”, concédenos la conversión del corazón para acoger tu amor, el Espíritu Santo, que perdone nuestros pecados y nos mueva a amar a nuestros enemigos, a hacer el bien a los que nos odian, a bendecir a los que nos maldicen, a orar por los que nos calumnian, a amar más al prójimo que nuestra fama o que la ofensa que nos haga, a amar más al prójimo que nuestros bienes, a amar más al prójimo que nuestro tiempo, a ser misericordiosos, a no juzgar, a no condenar, a perdonar, a dar, como tu Padre, como tú.
Señor Jesús, concédenos estar unidos a ti por la oración para amar como Tú.
MEMORIA DE CÁRITAS PARROQUIAL
El Equipo de Cáritas parroquial está formado por 18 voluntarios, 9 hombres y 9 mujeres, 8 de ellos tienen más de 66 años. Tres de ellos incorporados este mismo curso 2018-2019.
A lo largo del año 2018 Cáritas de la parroquia de San Francisco de Borja atendió 32 familias, de las cuales 12 eran extranjeras, siendo los beneficiarios totales de la atención de Cáritas parroquial 81 personas, de ellas 28 menores de edad. 13 de estas personas atendidas habían venido por vez primera a Cáritas parroquial.
40 de esas personas eran menores de 30 años. Es decir, la mitad.
Las necesidades más demandadas son alimentación, gastos sanitarios, facilitación de empleo, ropa y calzado, así como ayudas para la vivienda, alquileres, suministros.
Entre las personas atendidas hay inmigrantes en situación irregular, personas que viven solas, parejas jóvenes con hijos, ancianos que han acogido a sus hijos y requieren una ayuda extra, personas con viviendas precarias y mujeres solas con hijos.
A lo largo del año 2018 se han recaudado 240 € por cuotas de socios, 2.189,47 € en concepto de Colectas mensuales del Segundo Domingo, 682,03 € de la colecta del Día de Caridad que fue destinada a Caritas Diocesana, 562,33 € de la colecta de Jueves Santo que fue destinada a Caritas interparroquial que este año está celebrando su 50 aniversario desde su fundación, 1.593,53 € en donativos diversos y unos 550 € en especie, en alimentos no perecederos, recogidos en las diversas campañas del bote o del kilo que organiza Cáritas parroquial a lo largo del año.
Estos ingresos han servido para ayudar en las necesidades antes expuestas con una cantidad de 5.596,51 €.
Agradecer a tantas personas su humilde colaboración. Animar a seguir esta noble tarea en el servicio de la caridad a los más necesitados. Pueden ayudarnos la palabras del papa Francisco a animar a colaborar sin miedo ofreciendo dinero, alimentos, o tiempo en la atención a los necesitados:

“Quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia. Es lo que había comprendido muy bien santa Teresa de Calcuta: «Sí, tengo muchas debilidades humanas, muchas miserias humanas. […] Pero él baja y nos usa, a usted y a mí, para ser su amor y su compasión en el mundo, a pesar de nuestros pecados, a pesar de nuestras miserias y defectos. Él depende de nosotros para amar al mundo y demostrarle lo mucho que lo ama. Si nos ocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedará tiempo para los demás»” (Francisco. Gaudete et Exultate 107).
  1. El Equipo de Pastoral de la Salud se reunirá el lunes 25 de febrero a las 10.15 h.
  2. Catequesis para jóvenes y adultos: Martes y jueves a las 8.30 noche, entrando en los locales nuevos por la calle Ciudad de Laval 30.
  3. Curso de formación sobre el despertar religioso: PARA PADRES, PROFESORES, CATEQUISTAS. Lunes 25 de febrero a las 20.15 h. en los locales nuevos de la parroquia de san Francisco de Borja de Gandía.
  4. El sábado 23 de febrero en la misa de 18.00 h. se hará la entrega de las Bienaventuranzas a los niños de segundo de Jesús es el Señor.
  5. Ya tiene a su disposición en la sacristía o el despacho el segundo número de la Revista “Callejeros de la Fe”.
Del 25 de febrero al 3 de marzo de 2019
Lunes 25.  19.30 h.: Sin intención.
Martes 26. 19.30 h.: Sin intención.
Miércoles 27. 19.30 h.: Sin intención.
Jueves 28. 19.30 h.: En sufragio de: Luis Borrull.
Viernes 1. 19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche.
Sábado 2. Por la tarde: DOMINGO OCTAVO DEL TIEMPO ORDINARIO.
18.00 h.: Con niños. Sin intención.
19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Ferrer-Puig; Dif. Fam. Vidal –Escrivá.
21.00 h.: En sufragio de: Alberto Belda Serra.
Domingo 3. DOMINGO OCTAVO DEL TIEMPO ORDINARIO.
10.00 h.: Sin intención.
11.30 h.: Pro Pópulo.

  1. 19.30 h.: Sin intención.
A lo largo del año, en todas las misas, se reza por todos los difuntos. Algunas celebraciones incluyen una intención particular por algún difunto o por alguna necesidad. En muchas de las ocasiones se acompaña de una ofrenda para el sacerdote llamada estipendio. Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio.
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Puedes descargar la Hoja Parroquial: