11 de abril de 2015

Domingo 12 de Abril de 2015. II PAS B.

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 12 de Abril de 2015 

                 Queridos hermanos:
En este domingo de la Divina Misericordia, Jesús nos muestra sus manos y su costado, nos llena de alegría y nos da su Espíritu Santo.
Nos vemos reflejados en Tomás incrédulo, en Tomás ausente de la comunidad e impuntual. Tomás herido por la desesperanza. Tomás esperado por la comunidad reunida. Tomás aguardado por Jesús resucitado. Y le dice Jesús a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado.»
Bien nos pueden servir las palabras del Papa Francisco en la homilía de la Vigilia Pascual cuando nos invitaba a entrar en el misterio. Como a Tomás, Jesús nos invita a adentrarnos en las llagas gloriosas, a entrar en el misterio dela misericordia.
Decía el Papa: “para eso estamos aquí: para entrar, para entrar en el misterio que Dios ha realizado con su vigilia de amor.
No se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio. No es un hecho intelectual, no es sólo conocer, leer... Es más, es mucho más. «Entrar en el misterio» significa capacidad de asombro, de contemplación; capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla (cf. 1 Re 19,12). Entrar en el misterio nos exige no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes...
Entrar en el misterio significa ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor, buscar un sentido no ya descontado, una respuesta no trivial a las cuestiones que ponen en crisis nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra razón.
Para entrar en el misterio se necesita humildad, la humildad de abajarse, de apearse del pedestal de nuestro yo, tan orgulloso, de nuestra presunción; la humildad para redimensionar la propia estima, reconociendo lo que realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón. Para entrar en el misterio hace falta este abajamiento, que es impotencia, vaciamiento  de las propias idolatrías... adoración. Sin adorar no se puede entrar en el misterio.”
Entremos en el misterio insondable del amor de Dios, para que, creyendo, tengamos vida en su nombre. Asombrémonos, sin miedo, yendo más allá en busca de la verdad, la belleza y el amor, con humildad y adoración.
Este es el día en que actuó el Señor. Sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Jesús, vuestro párroco
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: — «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: — «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así tam­bién os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
— «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
— «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: — «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: — «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomas: — «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: — «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Palabra del Señor.
211   El Nombre Divino "Yo soy" o "El es" expresa la fidelidad de Dios que, a pesar de la infidelidad del pecado de los hombres y del castigo que merece, "mantiene su amor por mil generaciones" (Ex 34,7). Dios revela que es "rico en misericordia" (Ef 2,4) llegando hasta dar su propio Hijo. Jesús, dando su vida para librarnos del pecado, revelará que él mismo lleva el Nombre divino: "Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo soy" (Jn 8,28)

1851        En la Pasión, la misericordia de Cristo vence al pecado. En ella, es donde éste manifiesta mejor su violencia y su multiplicidad: incredulidad, rechazo y burlas por parte de los jefes y del pueblo, debilidad de Pilato y crueldad de los soldados, traición de Judas tan dura a Jesús, negaciones de Pedro y abandono de los discípulos. Sin embargo, en la hora misma de las tinieblas y del príncipe de este mundo (cf Jn 14,30), el sacrificio de Cristo se convierte secretamente en la fuente de la que brotará inagotable el perdón de nuestros pecados.
HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO

“Esta noche es noche de vigilia.
El Señor no duerme, vela el guardián de su pueblo (cf. Sal 121,4), para sacarlo de la esclavitud y para abrirle el camino de la libertad.
El Señor vela y, con la fuerza de su amor, hace pasar al pueblo a través del Mar Rojo; y hace pasar a Jesús a través del abismo de la muerte y de los infiernos.
Esta fue una noche de vela para los discípulos y las discípulas de Jesús. Noche de dolor y de temor. Los hombres permanecieron cerrados en el Cenáculo. Las mujeres, sin embargo, al alba del día siguiente al sábado, fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. Sus corazones estaban llenos de emoción y se preguntaban: «¿Cómo haremos para entrar?, ¿quién nos removerá la piedra de la tumba?...». Pero he aquí el primer signo del Acontecimiento: la gran piedra ya había sido removida, y la tumba estaba abierta. «Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco» (Mc 16,5). Las mujeres fueron las primeras que vieron este gran signo: el sepulcro vacío; y fueron las primeras en entrar.
«Entraron en el sepulcro». En esta noche de vigilia, nos viene bien detenernos a reflexionar sobre la experiencia de las discípulas de Jesús, que también nos interpela a nosotros. Efectivamente, para eso estamos aquí: para entrar, para entrar en el misterio que Dios ha realizado con su vigilia de amor.
No se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio. No es un hecho intelectual, no es sólo conocer, leer... Es más, es mucho más. «Entrar en el misterio» significa capacidad de asombro, de contemplación; capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla (cf. 1 Re 19,12). Entrar en el misterio nos exige no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes...
Entrar en el misterio significa ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor, buscar un sentido no ya descontado, una respuesta no trivial a las cuestiones que ponen en crisis nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra razón.
Para entrar en el misterio se necesita humildad, la humildad de abajarse, de apearse del pedestal de nuestro yo, tan orgulloso, de nuestra presunción; la humildad para redimensionar la propia estima, reconociendo lo que realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón. Para entrar en el misterio hace falta este abajamiento, que es impotencia, vaciamiento  de las propias idolatrías... adoración. Sin adorar no se puede entrar en el misterio.
Todo esto nos enseñan las mujeres discípulas de Jesús. Velaron aquella noche, junto a la Madre. Y ella, la Virgen Madre, les ayudó a no perder la fe y la esperanza. Así, no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor, sino que salieron con las primeras luces del alba, llevando en las manos sus ungüentos y con el corazón ungido de amor. Salieron y encontraron la tumba abierta. Y entraron. Velaron, salieron y entraron en el misterio. Aprendamos de ellas a velar con Dios y con María, nuestra Madre, para entrar en el misterio que nos hace pasar de la muerte a la vida. (Francisco. Homilía Vigilia Pascual 4-4-2015).
Himno pascual de los Estikirás de Pascua

¡Que se levante Dios y sean dispersados sus enemigos!
Una Pascua divina hoy se nos ha revelado
Pascua nueva y santa, Pascua misteriosa.
La Pascua solemnísima de Cristo Redentor.
Pascua inmaculada y grande, Pascua de los fieles
Pascua que abre las puertas del Paraíso
Pascua que santifica a todos los cristianos.

Mujeres evangelistas, levantaos
dejad la visión e id a anunciar a Sión:
Recibe el anuncio de alegría: ¡Cristo ha resucitado!
Alégrate, danza, exulta Jerusalén y contempla
a Cristo tu Rey que sale del sepulcro como un Esposo.

Las mujeres miróforas, con la luz del alba
fueron al sepulcro del Autor de la vida
y encontraron a un ángel sentado sobre la piedra.
Dirigiéndose a ellas les decía así:
¿Por qué buscáis al Viviente entre los muertos?
¿Por qué lloráis al Incorruptible
como si hubiese caído en la corrupción?
Id y anunciad a sus discípulos:
Cristo ha resucitado de entre los muertos.

Pascua dulcísima, Pascua del Señor, ¡Pascua!
Una Pascua santísima se nos ha dado
Es Pascua. Abracémonos mutuamente.
Tú eres la Pascua que destruyes la tristeza!
Porque hoy Cristo Jesús, sale resplandeciente
y abandona la tumba con un tálamo
ha llenado de gozo a las mujeres diciéndoles:
Llevad este anuncio a mis apóstoles.

Día de la Resurrección. Resplandezcamos de gozo
por esta fiesta. Abracémonos, hermanos, mutuamente.
Llamemos hermanos nuestros incluso a los que nos odian y perdonemos todo por la resurrección
y cantemos así nuestra alegría:

Cristo ha resucitado de entre los muertos
con su muerte ha vencido a la muerte y a los que estaban muertos en los sepulcros les ha dado la vida.

¡Cristo ha resucitado!
¡Verdaderamente ha resucitado!
 
Del 20 al 26 de abril se realizará en Gandía una Misión con las Hermanitas del Cordero, que residen en Navalón. Estos son los actos programados:
Lunes 20 de abril: Llegada a mediodía a la Parroquia de San Francisco de Borja. Rezo de la Hora intermedia. Rito de acogida y envío misionero. 17.30: Tarde encuentro con religiosos y religiosas en las Clarisas. 19.00: Vísperas. 19.30: Misa inicio Misión en Clarisas
Martes 21 de abril: En la Parroquia de San Francisco de Borja. 8.00-10.00: Oración de la mañana: oficio de la Palabra y adoración eucarística. 18.30 h. Vísperas. 19.30 h.: Eucaristía
Miércoles 22 de abril: En la Parroquia de San Francisco de Borja. 8.00-10.00: Oración de la mañana: oficio de la Palabra y adoración eucarística. 18.30 h. Vísperas. 19.30 h.: Eucaristía
Jueves 23 de abril: En la Parroquia de San Nicolás. 8.00-10.00: Oración de la mañana: oficio de la Palabra y adoración eucarística. 19.00: Vísperas. 20.00: Eucaristía
Viernes 24 de abril: En la Parroquia de Cristo Rey. 8.00-10.00: Oración de la mañana: oficio de la Palabra y adoración eucarística. 18.30 h. Vísperas. 19.30 h.: Eucaristía. 21.30 h.: Vigilia jóvenes
Sábado 25 de abril: En la Parroquia de San Nicolás. 8.00-10.00: Oración de la mañana: oficio de la Palabra y adoración eucarística. 10.00: Misa matinal en San Nicolás. Con la misa comenzará el Retiro-convivencia con jóvenes que continuará en el Colegio Calderón del Grau. 14.00: comida conjunta. 17.00: conclusión del retiro. 18.30 h. Vísperas en la Parroquia de San Francisco de Borja. Se suprime misa de 18.00 h. 19.30: eucaristía en San Francisco de Borja. 21.00: cena festiva en locales SFB. Compartir las experiencias
Domingo 26 de abril: En la Parroquia de Cristo Rey. 8.00-10.00: Oración de la mañana: oficio de la Palabra y adoración eucarística. 12.00: Misa conclusiva. 14.00: comida conclusiva.
DONATIVOS para la compra y colocación del Aire Acondicionado en el Templo parroquial.
Recaudado hasta el 1 de abril de 2015:
10.142,28 €.
Para no perder el aire acogedor
de nuestra parroquia: ¡Colabora!
Puedes hacer tu donativo en la cuenta que la parroquia tiene
haciendo constar: “Para el Aire Acondicionado”
en BANKIA (Paseo Germanías 82)
2038-6230-75-3000420970
 
  1. El lunes 13 de abril es la solemnidad de San Vicente Ferrer, patrono principal de la Comunidad valenciana. Es día de precepto. Para ello habrá celebración de la eucaristía como un domingo: 9.30; 11.00; 12.00; 19.30 h.
  2. A partir del martes 14 de abril se reanudan las actividades pastorales de la parroquia. También se reanudan la oración de los Laudes a las 9.30 h. entre semana.
  3. El jueves 16 tras la misa de 20.30 h. tendremos un rato de Adoración con el Santísimo Sacramento.
  4. El viernes 17 de abril se reanuda la Exposición del Santísimo Sacramento durante los viernes de 9.30 a 19.30 h.
  5. El viernes 17 será la visita ordinaria a enfermos e impedidos en tiempo de Pascua.
  6. También el viernes 17 de abril tendremos la visita de dos seminaristas del Seminario Menor. A las 6 de la tarde habrá un encuentro con los niños de Anatolé y a las 9.30 noche habrá una vigilia de oración pidiendo por las vocaciones.
  7. El viernes 17 de abril a las 20.30 h. en la parroquia tendrá lugar la reunión con los padres cuyos niños van al campamento. Este año es en Guadalest del 12 al 19 de julio. Más información en el folleto y la reunión.
  8. El sábado 18 de abril desde las 9.30 h. a las 16.00 h. en los locales parroquiales de Benissa tendrá lugar el encuentro de Cáritas de la Vicaría 8.
  9. Os invitamos en vuestra oración personal a pedir por los cristianos perseguidos y ayudar a la Iglesia necesitada.
  10. Se han recaudado 1.460 € del concierto instrumental benéfico titulado “Yo soy para mi amado” sobre Santa Teresa.
  11. Novenario en honor del Beato Andrés Hibernón: del 10 al 18 de abril. La fiesta del Beato será el domingo 19 de abril con la Misa a las 11.30 h. y la solemne procesión a las 20.00 h.
  12. AVISO: Por un error el cobro de recibos de la Aportación mensual a la Iglesia (AME) del mes de marzo se pasará a primeros de este mes de abril. El de abril a finales de abril y el de mayo a mediados de mayo. Disculpen las molestias.
Del 13 al 19 de abril de 2015
Lunes 13.  Solemnidad de San Vicente Ferrer. 9.30 h.: Sin intención. 11.00 h.: Sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención. 
Martes 14. 19.30 h.: Sin intención. 
Miércoles 15. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Lozano y Vicente Lloret. 
Jueves 16. 19.30 h.: En sufragio de: Estanislao Estrugo Castillo. 
Viernes 17. 19.30 h.: Sin intención. 
Sábado 18. Por la mañana: Beato Andrés Hibernón. Por la tarde: III Domingo de Pascua. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Bernardino Buendía, pbro. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención. 
Domingo 19. III Domingo de Pascua. 9.30 h.: Sin intención. 11.00 h.: Sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.
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2 de abril de 2015

Domingo 5 de Abril de 2015. 1 DOM RESURRECION B.

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
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Domingo 5 de Abril de 2015 

             Queridos hermanos:
Resulta difícil condensar en pocas líneas mi deseo en esta Semana Santa. Lo expresa muy bien la oración del martes santo: “Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón.” Pedimos una participación tan viva que obtenga fruto.
El Jueves Santo nos introduce en esa participación de la Pascua. Dice el Catecismo: “El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor (Jn 13,1-17). Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno.” (nº 1337). El Señor nos ha hecho partícipes de su vida divina (cf,. Catecismo 426.460), de su Pascua, de su misión (cf. Catecismo 1213). Podría habernos salvado sin contar con nosotros, pero ha querido que participáramos. Así le dijo a Simón Pedro: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.» Si nos dejamos lavar los pies por Jesús, alimentar por Él con su Cuerpo y Sangre, salvar por Él, podremos participar, tener parte, con Jesús.
Santa Teresa de Jesús, tras muchas experiencias de encuentro con Jesucristo, escribe una poesía que describe el deseo de su muerte para estar con Cristo: “Vivo Sin vivir en mí, / y tan alta Vida espero / que muero porque no muero. / ¡Qué larga es esta vida! / ¡Que duros estos destierros! / Esta cárcel, estos hierros / en que el alma está metida. / Solo esperar la salida / me causa dolor tan fiero, / que muero porque no muero.
Sin embargo, a medida que la unión con Cristo crece, ya no desea tanto morir que no morir. Más bien desea participar de la pasión de Cristo para mejor servir al Señor y ayudar a salvar almas. Busca agradar al Señor en todo dejando que Dios la lleve. Así lo dice en explicando la cuarta morada: “es muy gran atrevimiento que quiera yo escoger camino no sabiendo el que me conviene más, sino dejar al Señor, que me conoce, que me lleve por el que conviene, para que en todo haga su voluntad.” (Santa Teresa. Moradas. 6M 9,15). “Es lo más seguro no querer sino lo que quiere Dios.” (Moradas. 6M 9,15). Así lo expresa más adelante: esta persona… (se refiere a ella) “sufre de muy buena gana y sufriría toda su vida, si Dios fuese de ello servido; aunque no sería morir de una vez, sino estar siempre muriendo, que verdaderamente no es menos. (Moradas. 6M 11,6)
Que estos santos días nos adentren en la relación con Cristo, buscando unirnos a Él, dejándonos alcanzar por su resurrección, como dice san Pablo: “y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos.” (Flp 3,10-12).
Jesús, vuestro párroco
“Hemos sentido lo que Jesús hizo en la Última Cena. Es un gesto de despedida. Es la herencia que nos deja. Él es Dios y se hizo siervo, servidor nuestro, y ésta es la herencia. También ustedes deben ser servidores, uno de los otros. Él hizo este camino por amor. También ustedes tienen que amarse y ser servidores en el amor. Ésta es la herencia que nos deja Jesús.
Y hace este gesto de lavar los pies porque es un gesto simbólico: lo hacían los esclavos, los siervos, a los comensales, a la gente que venía al almuerzo o a la cena porque en aquel tiempo las calles eran todas de tierra, y cuando entraban a casa, era necesario lavarse los pies.
Jesús hace un gesto, un trabajo, un servicio de esclavo, de siervo, y esto lo deja como herencia entre nosotros. Nosotros tenemos que ser servidores unos de los otros, y por eso la Iglesia, en el día de hoy cuando se conmemora la Última Cena, cuando Jesús ha instituido la Eucaristía, también hace en la ceremonia este gesto de lavar los pies, que nos recuerda que nosotros debemos ser siervos unos de otros.
Ahora yo haré este gesto, pero todos nosotros, en nuestro corazón, pensemos en los otros, y pensemos en el amor que Jesús nos dice que tenemos que tener con los otros; y pensemos también cómo podemos servirles mejor, a las otras personas, porque así Jesús lo quiso de nosotros. Así sea.” (Homilía del Santo Padre Francisco en la Santa Misa in Coena Domini. Jueves Santo, 17 de abril de 2014)

“Hemos escuchado en el himno de la Carta a los Filipenses: «Se humilló a sí mismo» (2,8). La humillación de Jesús.
Esta palabra nos desvela el estilo de Dios y, en consecuencia, aquel que debe ser el del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.
Humillarse es ante todo el estilo de Dios: Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades. Esto se aprecia bien leyendo la historia del Éxodo: ¡Qué humillación para el Señor oír todas aquellas murmuraciones, aquellas quejas! Estaban dirigidas contra Moisés, pero, en el fondo, iban contra él, contra su Padre, que los había sacado de la esclavitud y los guiaba en el camino por el desierto hasta la tierra de la libertad.
En esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús. Y sólo así será «santa» también para nosotros.
Veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas. Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado. Escucharemos cómo Pedro, la «roca» de los discípulos, lo negará tres veces. Oiremos los gritos de la muchedumbre, soliviantada por los jefes, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.
Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.
Al recorrer hasta el final este camino, el Hijo de Dios tomó la «condición de siervo» (Flp 2,7). En efecto, la humildad quiere decir también servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, «despojándose», como dice la Escritura (v. 7). Este «despojarse» es la humillación más grande.
Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía. El maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero Jesús la rechazó sin dudarlo. Y, con él, solamente con su gracia y con su ayuda, también nosotros podemos vencer esta tentación de la vanidad, de la mundanidad, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.
En esto, nos ayuda y nos conforta el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás: un familiar enfermo, un anciano solo, una persona con discapacidad, una persona sin techo...
Pensemos también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy —que son muchos—: no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino. Podemos hablar, verdaderamente, de “una nube de testigos”: los mártires de hoy (cf. Hb 12,1).
Durante esta semana, emprendamos también nosotros con decisión este camino de la humildad, movidos por el amor a nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros (cf. Jn 12,26).” (Francisco. Homilía Domingo de Ramos 29 de marzo de 2015).


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
¡Feliz Pascua! «Cristòs anèsti! — Alethòs anèsti!», «¡Cristo ha resucitado! — ¡Verdaderamente ha resucitado!». Está entre nosotros, ¡aquí en la plaza! En esta semana podemos seguir intercambiándonos la felicitación pascual, como si fuese un único día. Es el gran día que hizo el Señor.
El sentimiento dominante que brota de los relatos evangélicos de la Resurrección es la alegría llena de asombro, ¡pero un asombro grande! ¡La alegría que viene de dentro! Y en la liturgia revivimos el estado de ánimo de los discípulos por las noticias que las mujeres les habían llevado: ¡Jesús ha resucitado! ¡Nosotros lo hemos visto!
Dejemos que esta experiencia, impresa en el Evangelio, se imprima también en nuestro corazón y se transparente en nuestra vida. Dejemos que el asombro gozoso del Domingo de Pascua se irradie en los pensamientos, en las miradas, en las actitudes, en los gestos y en las palabras... ¡Ojalá fuésemos así de luminosos! Pero esto no es un maquillaje. Viene de dentro, de un corazón inmerso en la fuente de este gozo, como el de María Magdalena, que lloraba la pérdida de su Señor y no creía a sus ojos al verlo resucitado. Quien experimenta esto se convierte en testigo de la Resurrección, porque en cierto sentido resucita él mismo, resucita ella misma. De este modo es capaz de llevar un «rayo» de la luz del Resucitado a las diversas situaciones: a las que son felices, haciéndolas más hermosas y preservándolas del egoísmo; a las dolorosas, llevando serenidad y esperanza.
En esta semana, nos hará bien tomar el libro del Evangelio y leer los capítulos que hablan de la Resurrección de Jesús. ¡Nos hará mucho bien! Tomar el libro, buscar los capítulos y leer eso. Nos hará bien, en esta semana, pensar también en la alegría de María, la Madre de Jesús. Tan profundo fue su dolor, tanto que traspasó su alma, así su alegría fue íntima y profunda, y de ella se podían nutrir los discípulos. Tras pasar por la experiencia de la muerte y resurrección de su Hijo, contempladas, en la fe, como la expresión suprema del amor de Dios, el corazón de María se convirtió en una fuente de paz, de consuelo, de esperanza y de misericordia. Todas las prerrogativas de nuestra Madre derivan de aquí, de su participación en la Pascua de Jesús. Desde el viernes al domingo por la mañana, Ella no perdió la esperanza: la hemos contemplado Madre dolorosa, pero, al mismo tiempo, Madre llena de esperanza. Ella, la Madre de todos los discípulos, la Madre de la Iglesia, es Madre de esperanza.
A Ella, silenciosa testigo de la muerte y resurrección de Jesús, pidamos que nos introduzca en la alegría pascual. Lo haremos recitando el Regina caeli, que en el tiempo pascual sustituye a la oración del Ángelus. (Francisco. Lunes de Pascua, 21 de abril de 2014).

"Heridos, no cesaréis jamás de amar"
Del 20 al 26 de abril se realizará en Gandía una Misión con las Hermanitas del Cordero, que residen en Navalón. La Comunidad del Cordero es un reciente renuevo de la Orden de los dominicos. Con la frescura y humildad de santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, viven en pequeñas fraternidades, sencillos lugares de paso, pobres en medio de los pobres, están en el corazón de las grandes ciudades. La Iglesia les establece en comunidad en medio de los pobres para no tener con ellos y entre sí “más que un solo corazón y una sola alma.” Entre los pobres, dicen, “aprendemos que somos todos pobres pecadores, mendicantes de Amor, hermanos solidarios de todo hombre en su pobreza, en su indigencia, y que nuestra vida religiosa solo puede florecer de una tierra, la misericordia de Dios.” Algunos pequeños monasterios del Cordero se construyen apartados en el silencio y la soledad, como es el caso de Navalón, desde el que permanecen junto al Señor, con gran compasión, contemplando al Siervo doliente, intercediendo por el mundo entero, con la belleza de una amplia liturgia y recreándose por la Palabra de Dios, preparándose para sembrar la alegría del evangelio por todas partes.
La misión tendrá dos momentos de encuentro y oración: por la mañana de 8 a 10 de la mañana y a partir de las 6.30 tarde con la eucaristía vespertina. Estos encuentros tendrán lugar en las parroquias de San Francisco de Borja (acogida del lunes, martes y miércoles), en San Nicolás (el jueves) y en Cristo Rey (el viernes). El viernes 24 a las 21.30 h. habrá una Vigilia de oración con jóvenes en Cristo Rey, así como un retiro con jóvenes en el Colegio Calderón del Grau el sábado 25. Os daremos más detalles de la misión la semana que viene.
El resto del tiempo lo dedican a mendigar por las calles al encuentro de los más pobres, sembrando de alegría el corazón de los necesitados. Más información sobre las hermanitas:

DONATIVOS para la compra y colocación del Aire Acondicionado en el Templo parroquial.
Recaudado hasta el 1 de abril de 2015:
10.017,28 €.
Para no perder el aire acogedor
de nuestra parroquia: ¡Colabora!
Puedes hacer tu donativo en la cuenta que la parroquia tiene
haciendo constar: “Para el Aire Acondicionado”
en BANKIA (Paseo Germanías 82)
2038-6230-75-3000420970

 
1. La semana de Pascua, del 7 al 9 de abril, tendrá lugar la convivencia con los jóvenes de confirmación en Castell de Castells.
2. Tras la bendición e inauguración del Museo de Santa Clara, les invitamos a visitarlo para disfrutar de obras tan hermosas.
3. El viernes 10 a las 21.30 h. será la vigilia de oración con las Clarisas.
4. El viernes 17 será la visita ordinaria a enfermos e impedidos en tiempo de Pascua. También el viernes 17 de abril tendremos la visita de dos seminaristas del Seminario Menor y la reunión con los padres del campamento.
5. Os invitamos en vuestra oración personal a pedir por los cristianos perseguidos y ayudar a la Iglesia necesitada.
6. Durante la Cuaresma de Caridad se han recaudado 1.680,05 € para ayudas concretas en alimentación, recibos de luz, alquiler, medicamentos, así como una cuna y un moisés.
7. Se han recaudado 1.150 € del concierto instrumental benéfico titulado “Yo soy para mi amado” sobre Santa Teresa.

 
Del 6 al 12 de abril de 2015

Lunes 6. Octava de Pascua. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Calvet-Sancho. 
Martes 7. Octava de Pascua. 19.30 h.: Sin intención. 
Miércoles 8. Octava de Pascua. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Casanova. 
Jueves 9. Octava de Pascua. 19.30 h.: Sin intención. 
Viernes 10. Octava de Pascua. 19.30 h.: Sin intención. 
Sábado 11. Octava de Pascua. Por la tarde: Segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Dif. Fam. García-Estruch. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención. 
Domingo 12. Segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia. 9.30 h.: Sin intención. 11.00 h.: Sin intención. 12.00 h. Pro Pópulo. 19.30 h.: Sin intención.

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