11 de marzo de 2011

Domingo I de Cuaresma – 13 de marzo de 2011

 

HOJA

 

PARROQUIAL

Parroquia de Sant Francesc de Borja

Email de la parroquia: sfb500@gmail.com


Domingo 13 de marzo de 2011

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Queridos hermanos:

Hemos comenzado la Cuaresma con la invitación a salir de nuestros “Egiptos”, vicios y esclavitudes. Hemos sido llamados a entrar en el desierto para combatir contra el verdadero faraón, el maligno. Se nos han dado las armas para este combate: la oración, el ayuno, la limosna. Nos ayudarán también la celebración diaria de la Eucaristía, la celebración del sacramento del Perdón, la vigilancia, la escucha atenta de la palabra de Dios, el ejercicio de la caridad. La meta es llegar a la Tierra Prometida, la Pascua, con el corazón limpio. Dice San Agustín: «Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigos y de tentaciones” (Comentario sobre los Salmos, salmo 60,2-3).

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el diablo. “Diablo”, palabra que aparece 4 veces en el texto, junto con “Tentador” y “Satanás”. Diablo significa el que se pone en medio de una relación para separarla. El que divide. La tentación consistirá en utilizar la mentira, desplazando el centro de atención, para que Jesús deje de poner su confianza en su Padre, coloque como secundario el "primado de Dios" y como primero “la añadidura”. La tentación intentará sacar a Jesús de su historia, sacarlo del desierto, donde ha sido llevado por Dios mismo. Intentará que los lugares tradicionales de encuentro con Dios, (el desierto, el Templo, la montaña), sean lugares de afirmación de sí mismo frente a Dios. Intentará que realice algo "sin Dios, antes que Dios y no según Dios" (S. Máximo Confesor, cit. en catecismo nº 398). Jesús en cambio resiste a la tentación unido a su Padre, con su Padre, esperando a que su Padre se lo dé todo y según su Padre ha previsto. Se fía de un Padre providente. Tras las tentaciones: “lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.” Jesucristo, nuestro Señor, se dejó tentar por el diablo. Y lo hizo para que venciéramos en Él. En este combate no podemos luchar solos. Inclinados al mal, divididos interiormente en una lucha entre el bien y el mal, como si estuviéramos atados con cadenas, no podemos vencer los ataques del mal por nosotros mismos. “Pero el mismo Señor vino para liberar y fortalecer al hombre, renovándolo interiormente y arrojando fuera al príncipe de este mundo (cf. Jn 12,31), que lo retenía en la esclavitud del pecado” (cf. Conc. Vat. II. Const. Past. Gaudium et Spes nº 13).

Jesús, vuestro párroco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1‑11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo: ‑ «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en partes.» Pero él le contestó, diciendo: ‑ «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."»

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: ‑ “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.»” Jesús le dijo: ‑ «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."»

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: ‑ «Todo esto te daré, si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús:

‑ «Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."» Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Palabra del Señor.

Las Tentaciones de Jesús

538 Los Evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto inmediatamente después de su bautismo por Juan: "Impulsado por el Espíritu" al desierto, Jesús permanece allí sin comer durante cuarenta días; vive entre los animales y los ángeles le servían (cf. Mc 1, 12-13). Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto, y el diablo se aleja de él "hasta el tiempo determinado" (Lc 4, 13).

539 Los evangelistas indican el sentido salvífico de este acontecimiento misterioso. Jesús es el nuevo Adán que permaneció fiel allí donde el primero sucumbió a la tentación. Jesús cumplió perfectamente la vocación de Israel: al contrario de los que anteriormente provocaron a Dios durante cuarenta años por el desierto (cf. Sal 95, 10), Cristo se revela como el Siervo de Dios totalmente obediente a la voluntad divina. En esto Jesús es vencedor del diablo; él ha "atado al hombre fuerte" para despojarle de lo que se había apropiado (Mc 3, 27). La victoria de Jesús en el desierto sobre el Tentador es un anticipo de la victoria de la Pasión, suprema obediencia de su amor filial al Padre.

540 La tentación de Jesús manifiesta la manera que tiene de ser Mesías el Hijo de Dios, en oposición a la que le propone Satanás y a la que los hombres (cf Mt 16, 21-23) le quieren atribuir. Es por eso por lo que Cristo venció al Tentador a favor nuestro: "Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hb 4, 15). La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto.

2157 El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz, "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén". El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades.

2340 El que quiere permanecer fiel a las promesas de su bautismo y resistir las tentaciones debe poner los medios para ello: el conocimiento de sí, la práctica de una ascesis adaptada a las situaciones encontradas, la obediencia a los mandamientos divinos, la práctica de las virtudes morales y la fidelidad a la oración. "La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos" (S. Agustín, conf. 10,29; 40).

“El miércoles pasado, con el ayuno y el rito de imposición de la ceniza, hemos entrado en la Cuaresma. Pero, ¿qué significa "entrar en la Cuaresma"? Significa iniciar un tiempo de particular empeño en el combate espiritual que nos opone al mal presente en el mundo, en cada uno de nosotros y en torno a nosotros. Quiere decir mirar el mal cara a cara y disponerse a luchar contra sus efectos, sobre todo contra sus causas, hasta la causa última, que es Satanás. Significa no descargar el problema del mal en los demás, en la sociedad o en Dios, sino reconocer las propias responsabilidades y afrontarlo conscientemente. A este propósito, resuena con mucha urgencia, para nosotros cristianos, la invitación de Jesús a que cada uno tome su "cruz" y lo siga con humildad y confianza (cf. Mt 16, 24). La "cruz", por pesada que sea, no es sinónimo de desventura, de desgracia que hay que evitar lo más posible, sino de oportunidad para seguir a Jesús y así adquirir fuerza en la lucha contra el pecado y el mal. Por tanto, entrar en la Cuaresma significa renovar la decisión personal y comunitaria de afrontar el mal junto con Cristo. En efecto, el camino de la cruz es el único que conduce a la victoria del amor sobre el odio, del compartir con los demás sobre el egoísmo, de la paz sobre la violencia. Vista así, la Cuaresma es en verdad una ocasión de fuerte empeño ascético y espiritual, fundado en la gracia de Cristo.” (Benedicto XVI. 10 de febrero de 2008).

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“La misión del Redentor inicia precisamente con su victoria sobre la triple insidia del príncipe del mal. "Vete, Satanás" ( Mt 4, 10). La actitud decidida del Mesías constituye para nosotros un ejemplo y una invitación a seguirlo con valiente determinación. El demonio, "Príncipe de este mundo" ( Jn 12, 31), continúa aún hoy su acción engañosa. Todo hombre, además de por su propia concupiscencia y por el mal ejemplo de los demás, es tentado por el demonio, y lo es aún más cuando menos lo nota. ¡Cuántas veces cede con ligereza a las falaces lisonjas de la carne y del maligno, y experimenta luego amargas desilusiones! Es preciso permanecer vigilantes, para reaccionar con prontitud a todos los ataques de la tentación. La Iglesia, experta maestra de humanidad y de santidad, nos indica instrumentos antiguos y siempre nuevos para el combate diario contra las sugestiones del mal: son la oración, los sacramentos, la penitencia, la escucha atenta de la palabra de Dios, la vigilancia y el ayuno. Emprendamos con un compromiso más fuerte el camino penitencial de la Cuaresma, para estar dispuestos a vencer toda seducción de Satanás y llegar a la Pascua con la alegría del espíritu”. (cf. Oración colecta ). (Juan Pablo II. 17 de febrero de 2002)

Señor Jesús, Hijo de Dios, Tú tampoco escapaste de la acción insidiosa del Maligno y fuiste sometido a una triple tentación por parte de Satanás;

Señor Jesús, que resististe con decisión, reiterando con firmeza que no es lícito poner a prueba a Dios; que no está permitido rendir culto a otro dios; que nadie puede decidir por sí mismo su propio destino, poniendo como referencia última la Palabra que sale de la boca del Señor.

Señor Jesús, que de esta forma nos llamas a entrar en el desierto de la Cuaresma, saliendo de nuestros “Egiptos”, vicios y esclavitudes y afrontando la tentación continua de alejarnos de Dios.

Concédenos imitar tu actitud de obedecer con decisión la palabra del Padre celestial.

Concédenos participar plenamente en la victoria de Cristo cambiando el propio modo de pensar y de actuar, a la luz de la palabra de Dios.

Crea en nosotros un corazón puro, renuévanos por dentro con espíritu firme" (cf. Sal 50, 12). Renuévanos en tu amor. Así llegaremos a celebrar la Pascua, renovados y reconciliados con Dios y con los hermanos.

(cf. Juan Pablo II. HOMILÍA. 17 de febrero de 2002)

1. El lunes 14 de marzo a las 20.30 h. será la última sesión del Curso de Espiritualidad del Catequista en la parroquia de San Francisco de Borja.

2. De lunes 14 a jueves 17, a las 6.30 h. de la mañana rezo de Laudes. y de lunes 14 a viernes 18, a las 9.30 h. Oración de la mañana con Exposición del Santísimo Sacramento.

3. El martes 15 de marzo a las 20.30 h. será la reunión del Consejo de pastoral parroquial.

4. El miércoles 16 de marzo a las 7 de la tarde: Ejercicio del Vía Crucis.

5. Semana de la Vida: Domingo 20 de marzo a las 18.00 h. visionado de la película “Blood Money”, sobre el negocio del aborto y posterior coloquio. El viernes 25 de marzo, solemnidad de la anunciación del Señor, se expondrá el Santísimo Sacramento todo el día, desde las 9.30 h. hasta las 18.30 h. en que se hará la reserva con el rezo de Vísperas. A las 19.00 h. se rezará el rosario. Tras la Eucaristía, Vigilia de Oración a las 20.30 h. A los niños se les invita a realizar dibujos por la vida que serán expuestos en un panel.

6. Aquellos que queráis realizar el Itinerario Diocesano de Renovación propuesto por nuestro Arzobispo tendremos una reunión el próximo lunes 21 de marzo a las 20.30 h.

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A lo largo del año 2010 el Equipo de Cáritas parroquial formado por 19 voluntarios ha atendido 255 casos (49 hombres y 206 mujeres), fundamentalmente con problemas en relación a la vivienda. De ellos 90 eran extranjeros. Se acercaron por primera vez 83 personas y con nuestra mediación alcanzaron trabajo 17 personas.

A lo largo de la Cuaresma la limosna penitencial que se reciba (bien de la Penitencia impuesta en el Sacramento del Perdón, bien de lo que se ahorre para ejercer la limosna), irá destinada a Cáritas. Porque son muchos los necesitados... porque te ayuda en el combate contra los ídolos del mundo, vive una Cuaresma de Caridad.

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A lo largo del año 2010 el Equipo de Cáritas parroquial formado por 19 voluntarios ha atendido 255 casos (49 hombres y 206 mujeres), fundamentalmente con problemas en relación a la vivienda. De ellos 90 eran extranjeros. Se acercaron por primera vez 83 personas y con nuestra mediación alcanzaron trabajo 17 personas.

A lo largo de la Cuaresma la limosna penitencial que se reciba (bien de la Penitencia impuesta en el Sacramento del Perdón, bien de lo que se ahorre para ejercer la limosna), irá destinada a Cáritas. Porque son muchos los necesitados... porque te ayuda en el combate contra los ídolos del mundo, vive una Cuaresma de Caridad.

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“La estabilidad y la seguridad no son las cuestiones que más ocupan la mente de los jóvenes. Sí, la cuestión del lugar de trabajo, y con ello la de tener el porvenir asegurado, es un problema grande y apremiante, pero al mismo tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande. Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza. (...) Este impulso de ir más allá de lo habitual está en cada generación. (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011).

De no esperar que los difuntos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magníficarecompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era unpensamiento santo y piadoso.

2 Macabeos 12, 44-45
Del 22 al 28 de febrero de 2010

Lunes 14. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Lozano y Vicente Lloret.

Martes 15. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Lozano y Vicente Lloret; Difuntos de la familia Deusa; Jesús Boix.

Miércoles 16. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Lozano y Vicente Lloret.

Jueves 17. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Lozano y Vicente Lloret.

Viernes 18. Solemnidad de San José. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Lozano y Vicente Lloret; José Nadal Faus.

Sábado 19. Solemnidad de San José. 12.00 h. En sufragio de: José Nadal Barber y José Nadal Faus.

Domingo 20. II de Cuaresma. 12.00 h. Pro Pópulo

Les invitamos a solicitar en el despacho la celebración de intenciones particulares o misas en sufragio.

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8 de marzo de 2011

Fallece Toni Spandri, apóstol de la nueva evangelización

Dio a conocer el Camino Neocatecumenal al Papa

Por Giuseppe Gennarini

ROMA, lunes 7 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- Acompañado en procesión por tres mil personas, entre los cuales destacar muchísimos jóvenes, el cuerpo de Antonio Spandri fue llevado al cementerio Neuer Suedfriedhof, en Munich, el pasado 4 de marzo, tras una ceremonia en la que todos han tenido la oportunidad de despedirse personalmente de él, lanzando un puñado de tierra sobre su ataúd.

Toni murió repentina e inesperadamente en Munich el pasado 28 de febrero mientras que leía y preparaba junto a su mujer Bruna, textos sobre la iniciación cristiana.

Por la mañana se celebró el funeral de este apóstol de la nueva evangelización en la repleta catedral de Nuestra Señora de Munich, y el cardenal Paul Josef Cordes, Presidente emérito del Consejo Pontificio “Cor Unum”, transmitió el dolor del Santo Padre por la noticia de su muerte. Benedicto XVI conoció a Toni mientras este fue su alumno en Alemania hacía más de cuarenta años y desde entonces habían mantenido contacto.

“Os invito a todos a celebrar esta fiesta -dijo Bruna tras agradecer al cardenal Reinhard Marx que hubiese enviado a su vicario general, monseñor Peter Beer para que presidiese la misa funeraria. Teníamos el deseo de que todos los presbítero estuviesen revestidos de blanco, y no de morado, como signo del bautismo pero sobre todo como signo de la resurrección de Jesucristo”.

“Querido Toni, te agradezco todo el amor que has tenido por mí -dijo Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal-. Te agradezco sobre todo porque con tu muerte me has concedido el don de hacerme pensar en mi muerte y esto me ha hecho mucho bien. ¡Espero estar pronto contigo!”

Nacido en Venecia en 1943, Spandri estudió derecho en esa ciudad, y durante sus estudios universitarios, a finales de los '60, vivió en primera persona el trabajo de la FUCI, asociación universitaria de los católicos: Spandri se distinguió por una búsqueda de la fe y de interiorización que lo llevó, junto a su mujer Bruna, a estudiar teología en Tübingen. También aquí se encontró en una universidad dividida por las protestas, se acercó al profesor Ratzinger y lo siguió cuando este se trasladó a Regensburg.

A través de un compañero de estudios, Stefano Gennarini, conoció el Camino Neocatecumenal y contribuyó a su inserción en la diócesis de Venecia, gracias al apoyo del entonces cardenal Albino Luciani. Cuando en la parroquia de Santa María Formosa de Venecia, nace la primera comunidad Neocatecumenal, Toni fue elegido su responsable. Más tarde, junto a Bruna y a Stefano Gennarini transmitieron al profesor Ratzinger su experiencia del camino.

“Yo era profesor en Tübingen -escribió en 1999 el futuro Benedicto XVI, recordando sus encuentros- y vinieron a mí algunos neocatecumenales, entre los que estaba Toni Spandri que había sido alumno mio durante muchos años y que ahora trabaja en Munich. Estos jóvenes estaban tocados por el descubrimiento de que la Iglesia necesita un nuevo catecumenado post-batesimal, que debe realizar de nuevo la apropiación personal y comunitaria del Bautismo en un camino común. Yo, reflexionando sobre el Bautismo, me había dado cuenta de que el Bautismo es casi el sacramento olvidado en la Iglesia, mientras que es el fundamento de nuestro ser cristianos. Habiendo estudiado los Padres, en particular, había tomado de ellos como el sacramento se realiza en un camino de iniciación y por esto me alegré de que se diese comienzo de nuevo a esta experiencia. Lo que el Camino Neocatecumenal había comprendido, de hecho, aunque si somos bautizados de pequeños, debemos entrar en la realidad de nuestro Bautismo, debemos durante toda nuestra vida, en etapas distintas, naturalmente, entrar en esta iniciación a la comunión con Cristo en la Iglesia. Me alegré, por tanto, de que se abriese de esta manera un camino de renovación de esta experiencia fundamental de la Iglesia y esto sobre todo, en un tiempo en el que la familia y la escuela no son, como en el pasado, lugares de iniciación a la fe y a la comunión con Cristo en la Iglesia”.

Fue el mismo profesor Ratzinger el que introdujo el Camino en Munich escribiendo a dos párrocos amigos suyos.

“Pienso que todos nosotros estamos muy agradecidos al hecho, de que haya sido Toni el que dio una luz al Papa -dijo el cardenal Cordes durante el funeral-. Estamos también agradecidos por todo lo que el Camino ha dado a la Iglesia”.

En 1974 Toni y Bruna, que entonces tenían dos hijos, dejaron todo -también la empresa heredada- para convertirse en catequistas itinerantes responsables del Camino Neocatecumenal en Alemania y más tarde en Holanda.

Esta decisión radical -contaba Toni con gran gratitud a Kiko, Carmen y al Camino -lo había salvado de la tristeza de una vida llana y le había dado una verdadera libertad. A sus hijos recordaba que desde que Cristo lo llamó a seguirlo “el vino y la alegría no faltaron nunca en su mesa”.

Toni y Bruna abrieron el Camino también en la entonces Alemania comunista atravesando muchas veces el check-point Charlie, la frontera entre los dos Berlines: diversas veces fueron arrestados por el Vopos (la policía comunista) y pasaron noches en celdas, interrogados por los guardias comunistas.

Don Mario Pezzi subrayó en la homilía la intensidad con la que Spandri contribuyó a la nueva evangelización: “Se puso al servicio de un camino que ayuda y acompaña a los cristianos a redescubrir su bautismo, para poder afrontar los retos de un mundo secularizado. Toni y Bruna quisieron servir a la renovación de la Iglesia en el espíritu del Concilio Vaticano II... Por esto dejaron sus familias pudientes para vivir con sobriedad y sencillez para la evangelización, abriéndose al don de los hijos”.

Toni y Bruna han tenido, de hecho, diez hijos: María, la sexta, estaba en el hospital para dar a luz a su segundo hijo, cuando se murió su padre, y Stefano, el séptimo, se había casado hacía pocas semanas y había vuelto hacía poco del viaje de novios. Toni y Bruna tenían hasta ese momento treinta y dos nietos demostrando con su ejemplo, que la enseñanza de la Iglesia, sobre todo a través de la Humanae Vitae, no sólo era profética con respecto a la situación de crisis de la Europa actual, sino que sobre todo era fuente de alegría y de amor.

Muchas familias alemanas han seguido el ejemplo de Toni y Bruna y esto explica el impresionante número de jóvenes en el funeral. En los días previos al funeral, la casa de los Spandri, donde el cuerpo de Toni fue expuesto durante tres días, fue invadida por muchísimas personas pero sobre todo por jóvenes que contaban y celebraban el don de Toni. “En estos días hemos visto el cielo abierto -dijo Tobías, primogénito y padre de ocho hijos- y al final de estos días podemos decir que la fuerza de la muerte ha sido destruida. Para todos hoy es Pascua”.

Durante tantos años, Toni y Bruna, frente a las muchas dificultades surgidas en la evangelización del Norte de Europa, fueron animados y apoyados siempre por el Santo Padre que como ellos tenían en el corazón la evangelización de Alemania.

Hace apenas seis semanas, Benedicto XVI, envió casi 200 parejas del Camino Neocatecumenal en misión e inauguró otras tres "missio ad gentes" en la diócesis de Colonia, en Alemania. La missio ad gentes seguida por Toni y Bruna había aumentado a siete, tres en Colonia, dos en Chemnitz y dos en Holanda. Cada una de estas missio ad gentes está constituida por un presbítero acompañado por tres o cuatro familias numerosas que, a petición de un obispo, recibe el mandato de evangelizar zonas descristianizadas o paganas, con la misión, como dice el Evangelio, de hacer presente una comunidad cristiana donde “sean perfectamente uno para que el mundo crea”.

Juan Pablo II en 1985, en el sexto Simposio de los Obispos europeos dijo que para responder a la secularización de Europa, era necesario volver al “primerísimo modelo apostólico”. De esta manera estas missio ad gentes, imitando al “primerísimo modelo apostólico” se reúnen en las casas en medio de los no bautizados. Tras cuatro años de experiencia muchas personas que nunca habrían entrado en una iglesia, se están acercando a estas familias. Un filósofo ateo agradeció la missio ad gentes porque sin ella nunca habría conocido el amor de Cristo.

Toni y Bruna habían dedicado últimamente todas sus energías en la missio ad gentes, experiencia hacia la que Benedicto XVI tiene mucha confianza y esperanza. El pasado septiembre Toni y Bruna participaron en el encuentro anual que el Santo Padre tiene cada año en Castelgandolfo con sus alumnos y que dura tres días; al final se debatió el próximo tema para el 2011 y Toni propuso como tema la “Nueva Evangelización”, que el Papa adoptó enseguida con entusiasmo.

Actualmente en Alemania existen un centenar de comunidades neocatecumenales, de las que una treintena están en la archidiócesis de Munich. Toni y Bruna han promovido además la creación en Alemania de dos seminarios “Redemptoris Mater” en Berlín y en Colonia y otros dos en Holanda: Amsterdam y Roermond.

En 2005, con la ayuda de 95 comunidades alemanas y holandesas, Spandri gestionó la organización del gran encuentro de los jóvenes que siguió a la Jornada Mundial de la Juventud, durante el cual 2500 jóvenes dieron su disponibilidad de seguir a Jesucristo.

“Queridos hermanos y hermanas: Toni Spandri ha pasado al Padre. Nosotros queremos compartir la Palabra que el Señor le ha dado, abriendo el Evangelio en el momento de su muerte, para acompañarlo en su viaje al cielo”, escribió Bruna Spandri en una carta. “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11, 28-30) ¡El Señor que le concedió llevar durante 40 años la Cruz de Cristo en la evangelización, le ha concedido también encontrar el descanso en ÉL! ¡Cristo está verdaderamente resucitado!

Toda la diócesis y muchos hermanos lloran por la pérdida de Toni: durante el funeral, Bruna concluyó de esta manera: “A la pregunta que se plantean tantos hermanos del Camino: '¿y ahora qué sucederá?' no puedo decir otra cosa más que esto: '¡Dios es fiel! Si amamos a Dios y a su Hijo, Jesucristo, ¡no debemos temer nada!'”.

Toni repetía a menudo, como le dijo a Kiko, que un itinerante muere evangelizando, “con las sandalias en los pies”, y así se lo ha concedido Dios.

[Traducción del italiano por Carmen Álvarez]

7 de marzo de 2011

Logos 2 - Del abba Isaías: sobre el espíritu, según su naturaleza

Deseo que conozcáis, hermanos míos, que en el principio cuando Dios creó al hombre, lo puso en medio del Paraíso (Génesis 2,15), en posesión de sus facultades sanas y según su naturaleza, pero cuando el hombre dio crédito a aquel que le hizo caer (Génesis 3,13), todos sus sentidos se cambiaron en contra de su estado natural, y el hombre fue privado de su gloria (Romanos 3,23).

Nuestro Señor Jesucristo, a causa de su gran amor, tuvo misericordia del género humano (Tito 3,5), y el Verbo se hizo carne (Juan 1,14), es decir, vino a ser un hombre perfecto en todo, como nosotros en todo, excepto en el pecado (Hebreos 4,15), para volver lo que estaba cambiado conforme a la forma del estado natural de su santo cuerpo. Teniendo misericordia del hombre, lo devuelve al Paraíso y lo coloca en medio de aquellos que lo esclavizaron y le da los mandamientos para vencer a quien lo había expulsado de su gloria (Romanos 3,23); así nos muestra un servicio santo (Santiago 1,27; Romanos 12,1) y una ley pura, de manera que el hombre permanezca en adelante conforme a la naturaleza en la cual Dios lo había creado.

Quien desee alcanzar este estado natural, que reprima todas las concupiscencias de la carne (Efesios 2,3) para mantenerse dentro de la conformidad con su naturaleza.

Cuando aparece naturalmente el deseo en el espíritu, si no es según Dios, no hay caridad; por eso Daniel fue llamado "varón de deseos" (Daniel 9,23). A este deseo el Enemigo lo ha transformado en deseo vergonzoso, para desear todo lo impuro. En el espíritu aparece de forma natural la envidia, y si no es según Dios (Romanos 10,2), no hay crecimiento, según lo que ha escrito el Apóstol: "Aspirad a los carismas superiores" (1 Corintios 12,31). Pero en nosotros, esta envidia según Dios ha sido cambiada a un estado en contra de la naturaleza, de forma que nos envidiamos unos a otros y, envidiándonos, nos mentimos (Colosenses 3,9). La cólera aparece en el espíritu conforme a su naturaleza; sin cólera no habría pureza en el hombre, sin irritarse contra todo lo que el enemigo siembra en él (Mateo 13,25); como Fineas, hijo de Eleazar, que en su cólera mató al hombre y la mujer, y cesó sobre su pueblo la cólera de Dios (Números 25,75).

Pero en nosotros la cólera ha sido transformada para que nos irritemos contra nuestro prójimo a causa de motivos insensatos e inútiles (1 Timoteo 6,9). En el espíritu, de acuerdo con su naturaleza, hay un odio, y cuando Elías lo encontró, mató a los profetas de la impiedad (1 Reyes 18,40); del mismo modo Samuel mató a Agag, rey de Amalec (1 Samuel 15,33), pues sin odio hacia el Enemigo el honor no se manifiesta al alma (2 Pedro 1,4). Pero en nosotros el odio se ha transformado en contra de su naturaleza y hace que odiemos a nuestro prójimo y lo despreciemos; este mismo odio es el que expulsa a todas las virtudes.

De su naturaleza surge en el espíritu concebir pensamientos de orgullo contra el Enemigo; quien lo encuentra, como Job, insulta a sus enemigos y les dice: "Viles y despreciables, faltos de todo bien, que yo no considero dignos ni de los perros de mi casa" (Job 30,4).

Pero en nosotros esta concepción de pensamientos de orgullo contra los enemigos fue cambiada; así, hemos sido humillados delante de ellos y nos enorgullecemos unos contra otros, nos provocamos mutuamente, nos tenemos por más justos que nuestro prójimo y con este orgullo Dios llega a ser enemigo para el hombre (Santiago 4,4-6): He aquí cómo lo que había sido creado en el hombre, cuando comió de la desobediencia (Génesis 3,7; Romanos 1,26) se transformó en pasiones impías (Santiago 4,4-6). Esforcémonos, bienamados, por abandonarlas y así adquirir lo que nos muestra nuestro Señor Jesucristo en su santo cuerpo, pues Él es santo y habita en los santos (Levítico 11,44s).

Cuidemos nosotros mismos aquello que complace a Dios (Efesios 5,10) y, según nuestras fuerzas, realizando nuestra obra y sopesando nuestros miembros, de forma que estén conformes con su naturaleza, encontremos misericordia en la hora de la tentación que sobrevendrá a todo el universo (Apocalipsis 3,10), implorando sin cesar a su bondad que su auxilio venga en ayuda de nuestra bajeza y nos salve de la mano de todos nuestros enemigos (Salmos 30,16). Él es la fuerza, el auxilio y el poder, por los siglos de los siglos. Amén.

6 de marzo de 2011

MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA 2011

Cuaresma, tiempo bautismal

CIUDAD DEL VATICANO, martes 22 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma de este año, que ha sido hecho público hoy en rueda de prensa por el cardenal Robet Sarah, presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”.
* * * * *
Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado”(cf. Col 2, 12)


Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf. Prefacio I de Cuaresma).
1. Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando «al participar de la muerte y resurrección de Cristo» comenzó para nosotros «la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo» (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia «los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.
El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.
Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf.Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia.
2. Para emprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor —la fiesta más gozosa y solemne de todo el Año litúrgico—, ¿qué puede haber de más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto la Iglesia, en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor, haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el Sacramento del renacimiento, y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a él.
El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25). Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal.
El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor.
La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín.
El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».
Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27). La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.
El recorrido cuaresmal encuentra su cumplimiento en el Triduo Pascual, en particular en la Gran Vigilia de la Noche Santa: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos «del agua y del Espíritu Santo», y confirmamos de nuevo nuestro firme compromiso de corresponder a la acción de la Gracia para ser sus discípulos.
3. Nuestro sumergirnos en la muerte y resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo, nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la «tierra», que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf. 1 Jn 4, 7-10). La Cruz de Cristo, la «palabra de la Cruz» manifiesta el poder salvífico de Dios (cf. 1 Co 1, 18), que se da para levantar al hombre y traerle la salvación: amor en su forma más radical (cf. Enc. Deus caritas est, 12). Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo. El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31).
En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años... Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma"» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.
En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna.
En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.
Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.
Vaticano, 4 de noviembre de 2010
BENEDICTUS PP XVI
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5 de marzo de 2011

Domingo 6 de marzo. IX TO.

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
  
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 6 de marzo de 2011.

                  Queridos hermanos:
Concluye esta semana el Sermón de la Montaña. Nos hemos adentrado en las entrañas de un Dios que ama a los enemigos, que es Padre providente y nos invita a vivir como Hijos, como Jesús, hasta el punto de que hagamos lo que Jesús nos propone en estas palabras. "No todo el que me dice ¡Señor!, ¡Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos". El secreto está en el hacer como Dios. En pasar de las palabras a los hechos. La escena del juicio final (Mt 25,31-46) nos revela que en el hacer está la salvación y en la omisión la condena.
Curiosamente, los que cuestionan estas palabras de Jesús son personas muy de Iglesia: son catequistas (¿no hemos profetizado en tu nombre?), son exorcistas (¿no hemos echado demonios en tu nombre?), son taumaturgos (¿no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?). Dice San Hilario: “Presumen para sí la gloria por la virtud de su palabra, la profecía de la doctrina, la expulsión de los demonios y otras obras por el estilo, y por ello se prometen el Reino de los Cielos”. (Homilia sobre San Mateo, 6). Pero su hacer no es el hacer de Dios. Como dice San Pablo a Tito: "Confiesan que conocen a Dios, pero lo niegan con los hechos" (Tit 1,16). No aman. La gracia de Dios ha pasado por medio de ellos. Han sido canales de la gracia de Dios: curaciones, exorcismos, conversiones por su predicación. Pero la gracia no ha quedado en ellos. Como dirá San Pablo: “Aunque tuviera el don de profecía, … si no tengo caridad, nada soy”. (1Co 13,2) “Debe tenerse en gran veneración la humildad de la caridad y no las apariencias de las virtudes”. (San Gregorio Magno). La verdadera bienaventuranza, en la que somos sal y luz, es la caridad. Decía la Doctora de la Ciencia del Amor: “"El segundo mandamiento es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Yo me dedicaba sobre todo a amar a Dios. Y amándolo, comprendí que mi amor no podía expresarse tan sólo en palabras, porque: "No todo el que me dice Señor, Señor ...". La caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no extrañarse de sus debilidades, en edificarse de los más pequeños actos de virtud que les veamos practicar. Pero, sobre todo, comprendí que la caridad no debe quedarse encerrada en el fondo del corazón: Nadie, dijo Jesús, enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Yo pienso que esa lámpara representa a la caridad, que debe alumbrar y alegrar, no sólo a los que me son más queridos, sino a todos los que están en la casa, sin exceptuar a nadie. (…) Tu voluntad es amar tú en mí a todos los que me mandas amar...! (…) Cuando soy caritativa, es únicamente Jesús quien actúa en mí. Cuanto más unida estoy a él, más amo a todas mis hermanas.” (San Teresita del Niño Jesús. Historia de un Alma. Manuscrito C).
Jesús, vuestro párroco

Lectura del santo evangelio según san Mateo           7, 21-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Aquel día, muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?"
Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados."
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.  Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena.  Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»
Palabra del Señor.
2611         La oración de fe no consiste solamente en decir "Señor, Señor", sino en disponer el corazón para hacer la voluntad del Padre (Mt 7, 21). Jesús invita a sus discípulos a llevar a la oración esta voluntad de cooperar con el plan divino (cf Mt 9, 38; Lc 10, 2; Jn 4, 34).

2825         Jesús, "aun siendo Hijo, con lo que padeció, experimentó la obediencia" (Hb 5, 8). ¡Con cuánta más razón la deberemos experimentar nosotros, criaturas y pecadores, que hemos llegado a ser hijos de adopción en él! Pedimos a nuestro Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo para cumplir su voluntad, su designio de salvación para la vida del mundo. Nosotros somos radicalmente impotentes para ello, pero unidos a Jesús y con el poder de su Espíritu Santo, podemos poner en sus manos nuestra voluntad y decidir escoger lo que su Hijo siempre ha escogido: hacer lo que agrada al Padre (cf Jn 8, 29):
   Adheridos a Cristo, podemos llegar a ser un solo espíritu con él, y así cumplir su voluntad: de esta forma ésta se hará tanto en la tierra como en el cielo (Orígenes, or. 26).

   Considerad cómo Jesucristo nos enseña a ser humildes, haciéndonos ver que nuestra virtud no depende sólo de nuestro esfuerzo sino de la gracia de Dios. El ordena a cada fiel que ora, que lo haga universalmente por toda la tierra. Porque no dice 'Que tu voluntad se haga' en mí o en vosotros 'sino en toda la tierra': para que el error sea desterrado de ella, que la verdad reine en ella, que el vicio sea destruido en ella, que la virtud vuelva a florecer en ella y que la tierra ya no sea diferente del cielo (San Juan Crisóstomo, hom. in Mt 19, 5).

2826 Por la oración, podemos "discernir cuál es la voluntad de Dios" (Rm 12, 2; Ef 5, 17) y obtener "constancia  para cumplirla" (Hb 10, 36). Jesús nos enseña que se entra en el Reino de los cielos, no mediante palabras, sino "haciendo la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7, 21).
«Señor, quédate con nosotros». Te hemos encontrado a lo largo del camino de nuestra vida. Te encontraron nuestros antepasados, de generación en generación. Tú los confirmaste con tu palabra mediante la vida y el ministerio de la Iglesia. Señor, quédate con los que vengan después de nosotros. Deseamos que estés con ellos, como has estado con nosotros. Esto es lo que deseamos y lo que te pedimos.
Quédate con nosotros, cuando atardece. Quédate con nosotros y ayúdanos a caminar siempre por la senda que lleva a la casa del Padre. Quédate con nosotros en tu palabra, en esa palabra que se convierte en sacramento: la Eucaristía de tu presencia. Queremos escuchar tu palabra y cumplirla. Deseamos vivir en la bendición. Anhelamos contarnos entre los bienaventurados «que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». (Oración final. Homilía de Juan Pablo II en Pelplin, Polonia, 6-7- 1999).
“Arraigados y edificados en Cristo,
firmes en la fe”(cf. Col 2, 7)
Queridos amigos:
Pienso con frecuencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el 2008. Allí vivimos una gran fiesta de la fe, en la que el Espíritu de Dios actuó con fuerza, creando una intensa comunión entre los participantes, venidos de todas las partes del mundo. Aquel encuentro, como los precedentes, ha dado frutos abundantes en la vida de muchos jóvenes y de toda la Iglesia. Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). (Mensaje del Santo Padre Benedicto Xvi para la Xxvi Jornada Mundial de la Juventud 2011).

CÁRITAS ES... la comunidad cristiana que expresa su amor fraterno hacia las personas más empobrecidas y olvidadas por la sociedad. Anima, promueve, coordina y establece prioridades mediante proyectos concretos de acogida, promoción y transformación social...
EL HACER DE CÁRITAS
Programa de Atención Primaria: Servicio de acogida y seguimiento; el economato de productos de primera necesidad; la tienda de segunda mano @rropa.
Proyectos de Promoción: Programa de Inmigración; programa de Empleo y Formación; proyecto JUDIT: promoción de la mujer en desventaja social.
Programa de Sensibilización y Comunicación: Boletín “Cáritas Interparroquial”; Campañas de sensibilización; Campañas de emergencia; Charlas, jornadas, exposiciones; Cooperación Internacional.
Para realizar tu donativo:
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Infórmate y hazte socio de CÁRITAS:
C. Duque Carlos de Borja nº 15; Apartado Correos nº 35; CP: 46701 Gandia (Valencia) ; Teléfono/fax: 962873364

“Os invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros”. (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011).
1.  El sábado 5 y domingo 6 de marzo celebra nuestra Iglesia Diocesana el Día del Seminario. Os invitamos a rezar por las vocaciones al sacerdocio, así como por los seminaristas del Seminario Mayor y Menor y sus formadores.
2. El domingo 6 de marzo a las 5 de la tarde será la reunión de “Scrutatio” de la Palabra de Dios con los jóvenes de diversas parroquias.
3. El lunes 7 de marzo a las 10 de la mañana: reunión con el Equipo de Pastoral de la Salud. El mismo lunes a las 20.00 h. en el Palacio Ducal sesión de "las bienaventuranzas" con Adolfo Chércoles: bienaventurados los misericordiosos. Y a las 21.00 h. reunión con los catequistas de confirmación de la parroquia.
4. Catequesis de jóvenes y adultos: martes y viernes a las 9.30 noche.
5. La Cuaresma comienza el miércoles 9 de marzo: miércoles de ceniza. Habrá ocasión de recibir la imposición de ceniza a las 6 tarde en una Celebración de la Palabra con niños. A las 19.30 h. en la Misa o a las 21.30 h. en la Celebración de la Palabra con las comunidades.
6. De miércoles a viernes de ceniza: a las 6.30 h. de la mañana rezo de Laudes. A las 9.30 h. Oración de la mañana con Exposición del Santísimo Sacramento.
7. El jueves 10 de marzo a las 17.00 h. Reunión con el Equipo de Cáritas.
8. El viernes 11 de marzo a las 7 tarde Ejercicio del Vía Crucis.
9. El sábado 12 de marzo de 10.00 h. a 13.00 h. en la Parroquia de San Pedro de Tavernes habrá retiro espiritual para catequistas del arciprestazgo.
10.  Aquellos que queráis realizar el Itinerario Diocesano de Renovación propuesto por nuestro Arzobispo tendremos una reunión el próximo lunes 21 de marzo a las 20.30 h.
Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 25-2-2011:                                             40.871,66 €.
                                                                                                        
Ingresados hasta el 4-3-2011:                                               + 675 €.

      41.546,66 €.

Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:
2045-6028-12-0000095170


Del 7 al 13 de marzo de 2011
Lunes 7.  Santas Perpetua y Felicidad. 19.30 h.: En sufragio de: Federico Vidal y Adela Escrivá.
Martes 8. San Juan de Dios. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Casanova.
Miércoles 9. De Ceniza.
18.00 h.: Celebración de la Palabra con niños. 19.30 h.: Sin intención. 21.30 h.: Celebración de la Palabra con las comunidades.
Jueves 10. 19.30 h.: En sufragio de: Amparo Buendía Mena.
Viernes 11. 19.30 h.: En sufragio de: Consuelo Canet Simó.
Sábado 12. I de Cuaresma.
18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención
Domingo 13. I de Cuaresma. 12.00 h. Pro Pópulo


26 de febrero de 2011

Domingo 27 de febrero. 8 TO 2011

HOJA
PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
  
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 27 de febrero de 2011.

                  Queridos hermanos:
La semana pasada escuchábamos el corazón del evangelio en lo referente al amor, a la caridad: “Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen”. Dios ama así: ama al enemigo. Y esta semana escuchamos el corazón del evangelio en lo referente a la confianza, a la fe. Confiar en Dios Padre Providente como un hijo con su padre. El evangelio de hoy se inicia con una sentencia de Jesús: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero”. “Dinero” traduce la palabra griega mamónas, que viene del arameo mamóna que se deriva probablemente del hebreo “amán”, que designa algo estable, sólido, seguro, en lo que se puede apoyar uno y tenerle confianza. De esa raíz viene la palabra amén, con la que todavía hoy indicamos nuestra confianza y abandono en Dios y que utilizamos al final de las oraciones. Lo que aparenta seguridad, el dinero, no lo es tal. La verdadera seguridad es la confianza en la Divina Providencia. Decía San Basilio: "Ni aún por las cosas necesarias debemos inquietamos, ni confiar en ellas cuando las tenemos: cada uno debe dejar este cuidado a la divina Providencia." El alimento que nos mantiene con vida y el vestido que cubre nuestro cuerpo son dos cosas necesarias. Con todo, Jesús nos invita a poner en primer lugar a Dios Padre: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura”. Y nos da dos ejemplos: las aves del cielo, en lo referente al alimento y los lirios del campo, en lo referente al vestido. Dios las cuida, alimenta y viste. Lo mismo con vosotros. Es vuestro Padre. Confía en Él. No es posible confiar totalmente en Dios y confiar totalmente en el dinero.
Hay dos peligros: el providencialismo, que confunde la providencia de Dios con la promesa de una vida sin preocupaciones ni cuidados. El “Ora et labora” de San Benito, equilibra muy bien este peligro. Primero la oración, la confianza en Dios, que va unida a una colaboración con Dios a través del trabajo. La fe da al trabajo humano una espiritualidad animadora y redentora. El trabajo da a la fe su desarrollo. Hay una alianza “misteriosa, pero real, que media entre el actuar humano y el actuar providencial de Dios”. (Juan Pablo II, Discurso durante la visita a Pomezia. 14-9-1979). El segundo peligro es el humanismo cerrado a la trascendencia: “No se puede negar que después del Concilio han existido intentos de oscurecer el llamado verticalismo y de propagar un falso horizontalismo. De este modo, el hombre ha sido dejado a sus solas fuerzas, sin Padre, sin Providencia, mientras se proclamaba la muerte de Dios y «la muerte del Padre». (Alocución de Juan Pablo II a la Comisión Teológica Internacional. 5-12-1983).
Jesús, vuestro párroco

Lectura del santo evangelio según san Mateo                 6, 24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos como crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos. »
Palabra del Señor.
SOBRE LA PROVIDENCIA DE DIOS PADRE
270 Dios es el Padre todopoderoso. Su paternidad y su poder se esclarecen mutuamente. Muestra, en efecto, su omnipotencia paternal por la manera como cuida de nuestras necesidades (cf. Mt 6,32);

305 Jesús pide un abandono filial en la providencia del Padre celestial que cuida de las más pequeñas necesidades de sus hijos: "No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber?... Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Mt 6, 31‑33; cf 10, 29‑31).

2830 "Nuestro pan". El Padre que nos da la vida no puede dejar de darnos el alimento necesario para ella, todos los bienes convenientes, materiales y espirituales. En el Sermón de la montaña, Jesús insiste en esta confianza filial que coopera con la Providencia de nuestro Padre (cf Mt 6, 25-34). No nos impone ninguna pasividad (cf 2 Ts 3, 6-13) sino que quiere librarnos de toda inquietud agobiante y de toda preocupación. Así es el abandono filial de los hijos de Dios:
   A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, él les promete darles todo por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: al que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios. (S. Cipriano, Dom. orat. 21).
BUSCAR PRIMERO EL REINO DE DIOS
1942 La virtud de la solidaridad va más allá de los bienes materiales. Difundiendo los bienes espirituales de la fe, la Iglesia ha favorecido a la vez el desarrollo de los bienes temporales, al cual con frecuencia ha abierto vías nuevas. Así se han verificado a lo largo de los siglos las palabras del Señor: "Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Mt 6,33):
2604 La oración de Jesús nos revela cómo pedir: antes de que la petición sea otorgada, Jesús se adhiere a Aquél que da y que se da en sus dones. El Dador es más precioso que el don otorgado, es el "tesoro", y en El está el corazón de su Hijo; el don se otorga como "por añadidura" (cf Mt 6, 21. 33).
EL ABUSO DEL DINERO
2424 Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social (cf GS 63,3; LE 7; CA 35).
   Un sistema que "sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción" es contrario a la dignidad del hombre (cf GS 65). Toda práctica que reduce a las personas a no ser más que medios de lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatría del dinero y contribuye a difundir el ateísmo. "No podéis servir a Dios y al Dinero" (Mt 6,24; Lc 16,13).
2547   El Señor se lamenta de los ricos porque encuentran su consuelo en la abundancia de bienes (Lc 6,24). "El orgulloso busca el poder terreno, mientras el pobre en espíritu busca el Reino de los Cielos" (S. Agustín, serm. Dom. 1,1). El abandono en la Providencia del Padre del Cielo libera de la inquietud por el mañana (cf Mt 6,25-34). La confianza en Dios dispone a la bienaventuranza de los pobres: ellos verán a Dios.
Dios, Padre celestial,
Tú, que creaste el cielo, la tierra y el mar, Tú, que lo diriges todo según el designio de tu voluntad, Tú, Dios omnipotente y sapientísimo, Tú, que abres tu mano y colmas de bendiciones a todos los vivientes, Tú, que haces salir el sol sobre los justos y pecadores, Tú, que alimentas las aves del cielo y vistes los lirios del campo, Tú, Dios lleno de bondad y de misericordia, Tú, que diriges todo al bien de los que te aman, Tú, que envías la tribulación para probarnos y perfeccionarnos, Tú, que sanas a los heridos y levantas a los abatidos del corazón, Tú, que premias con alegría eterna la paciencia cristiana, Padre de bondad y Dios de todo consuelo, Ten piedad de nosotros.
Que siempre confiemos en tu divina Providencia, Que no seamos arrogantes en la buena fortuna, ni desalentados en la calamidad, Que nos sometamos filialmente a todas tus disposiciones, Que alabemos tu Nombre cuando quieras darnos algo o cuando quieras quitárnoslo, Que nos des lo necesario para la conservación de nuestra vida, Que te dignes bendecir nuestros esfuerzos y trabajos, Que te dignes darnos fortaleza y paciencia en todas las adversidades, Que te dignes conducirnos por la tribulación a la enmienda, Que te dignes concedernos la alegría eterna por los padecimientos temporales. Te Rogamos escuches nuestra oración. (De unas letanías a la Divina Providencia).
San Ignacio, en la meditación de Dos Banderas de sus Ejercicios Espirituales, enseña que Lucifer da instrucciones a los demonios amonestándolos “para echar redes y cadenas; que primero hayan de tentar de codicia de riquezas... para que más fácilmente vengan a vano honor del mundo, y después a crecida soberbia; de manera que el primer escalón sea de riquezas, el segundo de honor, el tercero de soberbia, y de estos tres escalones induce a todos los otros vicios”. [EE 139-142)
(...) "El primer preámbulo es la historia: será aquí cómo Christo llama y quiere a todos debaxo de su bandera, y Lucifer, al contrario, debaxo de la suya. El segundo, composición viendo el lugar; erá aquí ver un gran campo de toda aquella región de Hierusalén, adonde el sumo capitán general de los buenos es Christo nuestro Señor; otro campo en región de Babilonia, donde el caudillo de los enemigos es Lucifer. El tercero, demandar lo que quiero; y será aquí pedir conoscimiento de los engaños del mal caudillo y ayuda para dellos me guardar, y conoscimiento de la vida verdadera que muestra el summo y verdadero capitán, y gracia para le imitar. (...) considerar el sermón que Cristo nuestro Señor hace a todos sus siervos y amigos, que a tal jornada envía, encomendándoles que a todos quieran ayudar en traerlos, primero a suma pobreza espiritual, y si su divina majestad fuere servida y los quisiere elegir, no menos a la pobreza actual; a deseo de oprobios y menosprecios, porque de estas dos cosas se sigue la humildad; de manera que sean tres escalones: el primero, pobreza contra riqueza; el segundo, oprobio o menosprecio contra el honor mundano; el tercero, humildad contra la soberbia; y de estos tres escalones induzcan a todas las otras virtudes. (EE 146)
“Arraigados y edificados en Cristo,
firmes en la fe”(cf. Col 2, 7)
Queridos amigos:
Pienso con frecuencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el 2008. Allí vivimos una gran fiesta de la fe, en la que el Espíritu de Dios actuó con fuerza, creando una intensa comunión entre los participantes, venidos de todas las partes del mundo. Aquel encuentro, como los precedentes, ha dado frutos abundantes en la vida de muchos jóvenes y de toda la Iglesia. Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). (Mensaje del Santo Padre Benedicto Xvi para la Xxvi Jornada Mundial de la Juventud 2011).
1. En la colecta de Manos Unidas contra el Hambre en el mundo se han recogido hasta el momento 887 €.
2. Curso sobre la espiritualidad del catequista: el lunes 28 de febrero a las 20.30 h. en la parroquia de San Francisco de Borja de Gandía. Será la cuarta sesión.
3. Catequesis de jóvenes y adultos: martes y viernes a las 9.30 noche.
4.  El miércoles 2 de marzo a las 5.30 tarde habrá oración con el Equipo de Cáritas.
5. El jueves 3 de marzo en la parroquia será la Adoración del Santísimo Sacramento a las 8.30 noche.
6.  El viernes 4 de marzo desde las 10 de la mañana será la visita ordinaria a enfermos e impedidos de la parroquia.
7.  El sábado 5 de marzo de 10 de la mañana a 13.00 h. habrá una reunión con los animadores de los grupos del Itinerario Diocesano de Renovación en la Parroquia de Santa María de Oliva.
8. El mismo sábado se hará entrega del Padrenuestro a los niños de segundo de comunión.
9. El domingo 6 de marzo a las 5 de la tarde será la reunión de “Scrutatio” de la Palabra de Dios con los jóvenes de diversas parroquias.
10.  El sábado 5 y domingo 6 de marzo celebra nuestra Iglesia Diocesana el Día del Seminario. Os invitamos a rezar por las vocaciones al sacerdocio, así como por los seminaristas del Seminario Mayor y Menor y sus formadores.

Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el 18-2-2011:                                             40.731,66 €.
                                                                                                        
Ingresados hasta el 25-2-2011:                                               + 140 €.

      40.871,66 €.

Colabore en la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:
2045-6028-12-0000095170
 
Del 28 de febero al 6 de marzo de 2011
Lunes 28.  19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche; Luis Borrull.
Martes 1. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Castelló-Ferrairó.
Miércoles 2. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Ferrer-Puig.
Jueves 3. 19.30 h.: En sufragio de: Rogelio Roselló.
Viernes 4. 19.30 h.: Sin intención.
Sábado 5. IX del T.O. 18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Dif. Fam. García Estruch. 19.30 h.: Sin intención. 21.00 h.: Sin intención.
Domingo 6. IX del T.O. 12.00 h. Pro Pópulo