11 de enero de 2009

Discurso del Papa a miembros del Camino Neocatecumenal


En el cuadragésimo aniversario de sus inicios en Roma

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI en la tarde de este sábado en su encuentro con los miembros del Camino Neocatecumenal de la diócesis de Roma, en la Basílica Vaticana, con motivo de los cuarenta años del inicio de esta realidad eclesial en la ciudad eterna.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

Con gran alegría os recibo hoy tan numerosos con motivo del cuadragésimo aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal en Roma, que ya cuenta actualmente con 500 comunidades. A todos os dirijo mi cordial saludo. De manera particular, saludo al cardenal vicario, Agostino Vallini, así como al cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, que con entrega os ha seguido en el camino de aprobación de vuestros Estatutos. Saludo a los responsables del Camino Neocatecumenal: al señor Kiko Argüello, a quien doy las gracias cordialmente por las palabras con las que ha interpretado los sentimientos de todos vosotros, a la señora Carmen Hernández y al padre Mario Pezzi. Saludo a las comunidades que salen de misión hacia las periferias más necesitadas de Roma, a las que van de "missio ad gentes" en los cinco continentes, a las 200 nuevas familias itinerantes, a los 700 catequistas itinerantes responsables del Camino Neocatecumenal en las diferentes naciones.

Nuestro encuentro tiene lugar significativamente en la Basílica Vaticana, construida en el sepulcro del apóstol Pedro. Fu precisamente él, el príncipe de los apóstoles, quien respondiendo a la pregunta con la que Jesús interpelaba a los doce sobre su identidad, confesó con empuje: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mateo 16,16). Hoy os habéis reunido aquí para renovar esta misma profesión de fe. Vuestra presencia, tan numerosa y animada, testimonia los prodigios realizados por el Señor en los cuatro decenios pasados; indica también el compromiso con el que queréis continuar vuestro camino iniciado, un camino de fiel seguimiento de Cristo y de valiente testimonio de su Evangelio, no sólo aquí en Roma, sino allí donde la Providencia os lleve; un camino de dócil adhesión a las directivas de los pastores y de comunión con todos los demás componentes del Pueblo de Dios. Queréis hacer esto, siendo conscientes de que ayudar a los hombres de nuestro tiempo a encontrar a Jesucristo, redentor del hombre, constituye la misión de la Iglesia y de todo bautizado. El Camino Neocatecumenal se integra en esta misión eclesial como una de las numerosas sendas suscitadas por el Espíritu Santo con el Concilio Vaticano II para la nueva evangelización.

Todo comenzó aquí, en Roma, hace cuarenta años, cuando en la parroquia de los Santos Mártires Canadienses se constituyeron las primeras comunidades del Camino Neocatecumenal. ¿Cómo no bendecir al Señor por los frutos espirituales que, a través del método de evangelización que aplicáis, se han podido recoger en estos años? ¡Cuántas frescas energías apostólicas se han suscitado tanto entre los sacerdotes como entre los laicos! ¡A cuántos hombres y mujeres, y a cuantas familias que se habían alejado de la comunidad eclesial o que habían abandonado la práctica de la vida cristiana, a través del anuncio del kerygma y del itinerario de redescubrimiento del Bautismo se les ha ayudado a volver a encontrar la alegría de la fe y el entusiasmo del testimonio evangélico! La reciente aprobación de los Estatutos del Camino por parte del Consejo Pontificio para los Laicos ha sellado la estima y la benevolencia con que la Santa Sede sigue la obra que el Señor ha suscitado a través de sus iniciadores. El Papa, obispo de Roma, os da las gracias por el generoso servicio que ofrecéis a la evangelización de esta ciudad y por vuestra entrega para llevar el anuncio cristiano en todos los ambientes.

Vuestra acción apostólica que ya es tan benemérita será aún más eficaz en la medida en que os esforcéis por cultivar constantemente ese anhelo por la unidad que Jesús comunicó a los doce en la Última Cena. Antes de la Pasión, de hecho, nuestro Redentor rezó intensamente para que sus discípulos fueran una sola cosa para que el mundo sea impulsado a creer en Él (Cf. Juan 17,21). Esta unidad, don del Espíritu Santo e incesante búsqueda de los creyentes, hace de cada comunidad una articulación viva y bien integrada en el Cuerpo místico de Cristo. La unidad de los discípulos del Señor pertenece a la esencia de la Iglesia y es condición indispensable para que su acción evangelizadora resulte fecunda y creíble. Sé con cuánto celo están actuando las comunidades del Camino Neocatecumenal en 103 parroquias de Roma. Mientras os aliento a continuar en este compromiso, os exhorto a intensificar vuestra adhesión a todas las directivas del cardenal vicario, mi colaborador directo en el gobierno pastoral de la diócesis. La integración orgánica del Camino en la pastoral diocesana y su unidad con las demás realidades eclesiales beneficiarán a todo el pueblo cristiano y harán más fecundo el esfuerzo de la diócesis a favor de un anuncio renovado del Evangelio en nuestra ciudad. De hecho, hoy hace falta una amplia acción misionera que involucre a las diferentes realidades eclesiales, las cuales, conservando cada una la originalidad del propio carisma, deben operar con concordia, tratando de realizar esa "pastoral integrada" que ya ha permitido alcanzar resultados significativos. Y vosotros, al poneros con plena disponibilidad al servicio del obispo, como recuerdan vuestros Estatutos, podréis ser ejemplo para muchas Iglesias locales, que ven con razón en la de Roma un modelo de referencia.

Hay otro fruto espiritual madurado en estos cuarenta años por el que quisiera dar gracias con vosotros a la divina Providencia: es el gran número de sacerdotes y de personas consagradas que el Señor ha suscitado en vuestras comunidades. Muchos sacerdotes están comprometidos en las parroquias y en otros campos de apostolado diocesano, muchos son misioneros itinerantes en varias naciones: ofrecen un generoso servicio a la Iglesia de Roma, y la Iglesia de Roma ofrece un precioso servicio a la evangelización en el mundo. ¡Es una verdadera "primavera de esperanza" para la comunidad diocesana de Roma y para la Iglesia! Doy las gracias al rector y a sus colaboradores del seminario Redemptoris Mater de Roma por la obra educativa que desempeñan. Su tarea no es fácil, pero muy importante para el futuro de la Iglesia. Les aliento, por tanto, a continuar con esta misión, adoptando las orientaciones formativas propuestas tanto por la Santa Sede como por la diócesis. El objetivo que deben buscar todos los formadores es el de preparar presbíteros bien integrados en el presbiterio diocesano y en la pastoral tanto parroquial como diocesana.

Queridos hermanos y hermanas: la página evangélica que ha sido proclamada nos ha recordado las exigencias y las condiciones de la misión apostólica. Las palabras de Jesús, que nos refiere el evangelista san Mateo, resuenan como una invitación a no desalentarnos ante las dificultades, a no buscar éxitos humanos, a no tener miedo de las incomprensiones e incluso de las persecuciones. Alientan más bien a poner la confianza únicamente en la potencia de Cristo, a tomar la "propia cruz" y a seguir las huellas de nuestro Redentor que, en este tiempo de Navidad que ya termina, se nos ha aparecido en la humildad y en la pobreza de Belén. Que la Virgen santa, modelo de todo discípulo de Cristo y "casa de bendición", como habéis cantado, os ayude a realizar con alegría y fidelidad el mandato que la Iglesia os confía con confianza. Mientras os doy las gracias por el servicio que ofrecéis en la Iglesia de Roma, os aseguro mi oración y de corazón os bendigo a los que estáis aquí presentes y a todas las comunidades del Camino Neocatecumenal esparcidas por todas las partes del mundo.

10 de enero de 2009

Para ir conociendo a nuestro nuevo Arzobispo, D. Carlos Osoro Sierra, entretanto se produzca su toma de posesión, ahí va una muestra de lo que dice del Camino Neocatecumenal. Se trata de la homilía que hizo en la Catedral de Oviedo en el 2002, en la Eucaristía de Acción de Gracias por la aprobación de los Estatutos "ad experimentum" del Camino. 

 

Homilía de acción de gracias por la aprobación
del Estatuto del Camino Neocatecumenal
Catedral, 10 de noviembre de 2002

Sb 6, 12-16 / 1 Ts 4, 13-17 / Mt 25, 1-13



Queridos hermanos sacerdotes, queridos miembros del Camino, hermanas y hermanos:


Con gran alegría os doy la bienvenida y os deseo “la gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (cf. Rm 1, 7) a todos los que celebráis con gozo la aprobación del Estatuto del Camino Neocatecumenal.

En diversas ocasiones y de diversas maneras me habéis oído decir desde que soy vuestro Obispo que hay dos grandes columnas de exigencias de comunión: por una parte está el deber que tenemos de conservar el depósito de la fe en su pureza e integridad y por otra, y al mismo tiempo, mantener la unidad en torno a mí, como Obispo, y en comunión con todos los Obispos bajo la autoridad del Sucesor de Pedro. Es desde aquí desde donde hoy damos gracias a Dios al reconocer con el Papa Juan Pablo II y asumir en nuestra vida eclesial este don del Camino. Acojo de corazón para mí y para toda la Iglesia Diocesana esas palabras del Papa Juan Pablo II cuando nos dice: “Deseo vivamente que los Hermanos en el Episcopado valoricen y ayuden –junto con sus presbíteros- esta obra para la nueva evangelización, para que se realice según las líneas propuestas por los iniciadores, en espíritu de servicio al Ordinario del lugar y de comunión con él, y en el contexto de la unidad de la Iglesia particular con la Iglesia universal” (Juan Pablo II, epist. Ogniqualvolta, 30 de agosto 1990).


El Camino Neocatecumenal ni es un nuevo movimiento ni es una asociación nueva. No es nada de eso. Como nos dicen sus Estatutos, “es un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy, está al servicio de los Obispos como una modalidad de realización diocesana de la iniciación cristiana y de la educación permanente de la fe”(cf. Estatutos, art. 1, 1 y 2). Es un instrumento al servicio de los Obispos para el redescubrimiento de la iniciación cristiana de los adultos bautizados, entre los cuales cabe distinguir: Los que se han alejado de la Iglesia, los que no han sido suficientemente evangelizados y catequizados, los que desean profundizar y madurar su fe, los que provienen de confesiones cristianas –no en plena comunión con la Iglesia católica– y los clérigos y religiosos que desean reavivar el don del Bautismo (Cf. art. 5, 1 y 2).

¡Con qué fuerza han sonado las palabras que el Señor nos ha dirigido en el Evangelio que acabamos de proclamar! ¡Qué actualidad tienen para todos los que seguís el itinerario del Camino! ¿No es el Camino un itinerario de redescubrimiento de la iniciación cristiana? Pues el evangelio que hemos proclamado nos está llamando a seguir y mantener viva esa ruta.

La vida en Cristo

Jesucristo Nuestro Señor nos dio su Vida en el Bautismo y quiere que nos mantengamos en ella. Desea que comprendamos la novedad absoluta que aporta a cada ser humano cuando la Vida propia de Cristo entra en la nuestra. Una vida que nos ha entregado el Señor no para conformarse a la que da este mundo. La suya es algo muy distinto, porque a menudo entra en contradicción con las formas de vivir del mundo. En ella no valen los egoísmos ni la existencia para uno mismo, ni la vida hecha a medida desde nosotros, que en general siempre se convierte en no–vida. Es una novedad que rompe esquemas, como la que entregaban aquellos primeros cristianos, que por su modo de existir quebraba los fundamentos del mundo pagano e instauraba otros diferentes basados en Jesucristo mismo. Ahí está la diferencia entre vivir sensatamente o neciamente.

Cada uno de nosotros puede ser como las vírgenes que salen en busca del esposo, tal como se nos relata en el evangelio que acabamos de proclamar. Cada uno hemos de identificarnos con unas o con otras, con las prudentes o las necias. Todas eran vírgenes y todas salían con la lámpara de la vida, que es la vida misma de Dios. Pero unas mantenían viva y encendida la lámpara y otras ni se dieron cuenta que les faltaba el aceite, es decir, que su vida no iluminaba y, por tanto, no decía nada a nadie.

Es necesario mantener la sensatez y mantener la lámpara encendida para ser signos limpios y claros, coherentes en este momento con el proyecto de Dios para los hombres. Como decía el Papa Juan XXIII en la Constitución Apostólica “Humanae salutis” con la que convocó el Concilio Vaticano II: “La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de humanidad, que traerá consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se está gestando, y la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas más grandes de la historia. Porque lo que se exige hoy a la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio” (n.2). Ser sensato no es cuestión secundaria, tal y como nos dice el evangelio de hoy, es esencial para confesar y saber comunicar en nuestro tiempo las razones fundamentales que nos mueven como discípulos de Jesucristo.

Itinerario para un camino

El Camino Neocatecumenal es un itinerario de redescubrimiento de la iniciación cristiana, es un camino para mantenernos en la sensatez. Se realiza normalmente en la parroquia, que como nos dicen los Estatutos, es “el ámbito ordinario donde se nace y se crece en la fe, lugar privilegiado donde la Iglesia, madre y maestra, engendra en la fuente bautismal a los hijos de Dios y les gesta a la vida nueva” (cf. art. 6, 1). Y dentro de la parroquia es vivido en pequeña comunidad, denominada Comunidad Neocatecumenal (cf. art. 7, 1).

En este camino la experiencia de un Dios, que es verdadera sabiduría y que nos busca siempre para regalarnos la sabiduría, es clave. Es el Señor quien nos busca. Es Él quien nos da todo. Es el Señor quien nos va pidiendo siempre más compromiso. Es quien nos dice que no podemos ignorar la vida que Él nos da, su resurrección, su eternidad. Y con esta seguridad no tememos a nada ni a nadie. Con las mismas palabras del Santo Padre digo también: “Reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy” (Juan Pablo II, epist. Ogniqualvolta, 30 agosto 1990).

La aprobación de los Estatutos ha inaugurado una nueva etapa en la vida del Camino. La Iglesia os pide a todos los que seguís este itinerario de formación un compromiso aún más fuerte y generoso en la nueva evangelización.

Es Dios quien nos urge

No tengáis miedo. Hoy os digo una vez más: “¡Duc in altum!” “¡El amor de Dios nos urge!” “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16). Encended el celo apostólico. Nunca temáis a quienes puedan decir, sin razones, que vivís un fundamentalismo por ser coherentes con la defensa de la vida, del matrimonio, de la familia. Temed, si es que pudieran decir que vivís para vosotros mismos, cuando digan que no servís a nadie, que no estáis disponibles para todos, que no practicáis con todos los que os encontráis por el camino el amor de Dios. Eso sí que sería fundamentalismo. Que os conozcan por vuestra entrega sincera a los pobres y marginados; por el diálogo que deseáis mantener con todos los hombres y mujeres de la tierra, por el testimonio de comunión eclesial, por la acción que lleváis con la juventud, con la familia, con las vocaciones, por la disponibilidad que mantenéis, por la generosidad con la que vivís, por cómo ponéis en común lo que tenéis. La aprobación de los Estatutos reitera, una vez más, el carácter eclesial del Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación válido.

Redescubrir el Bautismo

Hermanos y hermanas ¿Cómo no dar gracias a Dios por los frutos producidos en los más de treinta años de existencia del Camino? ¿Cómo no dar gracias hoy a Dios por la aprobación de sus Estatutos y por la configuración y definición esencialmente eclesial de esta experiencia de fe?

En una sociedad secularizada, donde se propaga la indiferencia religiosa y a menudo se vive como si Dios no existiera, son muchos los que necesitan de un redescubrimiento de los sacramentos de la iniciación cristiana, especialmente del Bautismo. El Camino constituye, como dice el Papa Juan Pablo II, una de las respuestas providenciales a tan urgente necesidad. Basta contemplar las Comunidades Neocatecumenales para ver los descubrimientos de la belleza y grandeza de la vocación bautismal, el celo por anunciar el Evangelio –especialmente a los más alejados–, las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa que surgen siguiendo este itinerario de formación cristiana.

Hoy bendecimos a Dios y todos los cristianos le damos gracias, uniéndonos a quienes seguís este itinerario de formación que es el Camino. Lo hacemos desde donde se pueden dar de verdad las gracias a Dios, junto a Dios mismo que se hace presente en el misterio de la Eucaristía. A Jesucristo, realmente presente en este misterio, unimos nuestra vida y desde Él y por Él y en Él damos gracias a Dios.

Encomiendo este momento de las Comunidades Neocatecumenales a la Santísima Virgen María. Dirijo la mirada a la Santa Cueva de Covadonga para decir a la Santina que este itinerario, que ha aprobado la Iglesia y que expresa la autenticidad de un carisma, lo guarde como Madre y que sea Ella quien nos impulse a todos a realizar la “nueva evangelización”.

Amén.

+Carlos, Arzobispo de Oviedo

8 de enero de 2009

CARTA DE MONSEÑOR CARLOS OSORO A LA ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA


Tras ser nombrado por Benedicto XVI arzobispo de Valencia
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Pinche sobre la imagen para ampliar Querido Sr. Cardenal, Don Agustín, muchas gracias por su afecto y paternidad desde siempre y son muchos años los que hace que nos conocemos, pero muy especialmente por todo lo que ha sabido expresar con gestos y palabras desde el momento que ha sabido que iba a sucederle en la Archidiócesis de Valencia. Todo ello me hace sentirme muy a gusto ya en Valencia. Queridos hermanos Obispos Auxiliares, D. Esteban, D. Enrique y D. Salvador, desde estos momentos, gracias por vuestra acogida y por vuestra ayuda. Gracias hermanos.

Queridos hermanos sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y sociedades de vida apostólica, queridos laicos, hermanos y hermanas:

Al hacerse público mi nombramiento como Arzobispo de Valencia, quiero dar gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por la tarea que me concede de ser vuestro padre y pastor, siguiendo en esa tierra las huellas de mis antecesores entre los cuales se encuentran grandes santos. Doy gracias al Sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI que ha tenido a bien nombrarme para esa Archidócesis de Valencia. Acojo como una bendición de Dios, de las muchas que a través de mi vida me ha regalado, este nombramiento y ya desde ahora me pongo a vuestra disposición. Sé que mi vida no es para mí, sino para vosotros. Recibidla con las pobrezas que tiene, pero con la seguridad de que voy a gastar la vida por anunciar a Jesucristo con vosotros. Quiero ser de todos y para todos. Mi lema episcopal “por Cristo, con Él y en Él”, quiere ser una llamada permanente a realizar esta tarea apasionante de padre y pastor en este tercer milenio que acabamos de comenzar.

Ya desde ahora doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo desde hace muchos siglos, pues recordando a San Pablo, “en Él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento”(1ªCor 1, 5). La serie de santos y mártires que jalonan la historia de esa querida Iglesia particular dan fe de cómo se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo.

Os dirijo un saludo muy especial a todos los sacerdotes que formáis el presbiterio diocesano, quienes sois los más estrechos colaboradores del ministerio del Obispo. A todos los sacerdotes enfermos y a los ancianos, que habéis gastado la vida en el anuncio de Jesucristo y amando a la Iglesia, os agradezco vuestra entrega y vuestro testimonio. Pedid al Señor todos los que formáis el presbiterio diocesano, que esté a vuestro lado y me comporte con vosotros como padre y hermano, que os quiere, os acoge, os conforta, os sugiere, os exhorta. Os pido vuestra colaboración. Siento vuestra cercanía y conoceros será mi primera tarea.

A los Diáconos permanentes, a vuestras familias, gracias. Sois los diáconos, auténticos dones de Dios para anunciar el Evangelio, para instruir a las comunidades cristianas y promover el servicio de la caridad en la familia de Dios. Gracias por vuestra presencia y acción.

Mi vida no se explica sin el Seminario. Han sido veinte años los que he estado de Rector del mismo, recuerdo que fui a Valencia para ver el Seminario, cuando se me encargó abrir el Seminario de Santander. Vosotros los seminaristas, de sacerdote y después de Obispo, habéis sido y seréis una preocupación de importancia capital en mi vida y ministerio. Os saludo con afecto a todos: los que os formáis en el Seminario de Moncada, en el Colegio San Juan de Ribera y en el Colegio Santo Tomás de Villanueva, así como también a los que estáis en Roma ampliando estudios. Conoceros y quereros es algo de lo cual el Obispo no puede prescindir y quisiera seguir realizándolo como hasta ahora.

Saludo con respeto y veneración a la vida consagrada en sus diversas formas de expresarse en la Iglesia. Sabed que pertenecéis estable y firmemente a la vida y a la santidad de la Iglesia, enriquecéis con vuestra presencia mi ministerio y la comunión eclesial. Gracias. A la vida contemplativa que sois un tesoro en la Iglesia, os encomiendo que oréis para que mi ministerio sea fecundo en obras y palabras, por los sacerdotes y por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada.

A todos los fieles laicos que sois la mayoría del Pueblo de Dios y que sobresalís por la fuerza misionera del Bautismo. Juntos estamos llamados a anunciar el Evangelio: en la cultura, en la familia, en el trabajo, en los medios de comunicación social, en el deporte, en el tiempo libre, en la animación del orden social, en la vida pública. En esta tierra hay muchos inmigrantes, nadie es extranjero en el Pueblo de Dios, todos somos hijos de Dios y por ello hermanos entre nosotros. ¡Cómo deseo haceros sentir con todos los que son de esta tierra, que sois de la misma familia de los hijos de Dios y que por ello no sois extraños! Dentro de vosotros los laicos, quiero hacer llegar un saludo muy particular y especial a los jóvenes que como “centinelas de la mañana”, esperan la aurora de un mundo nuevo, toda mi vida prácticamente ha estado dedicada a vosotros, quiero contar con vosotros y con vuestra ayuda en el anuncio del Evangelio..

Saludo con especial afecto a las autoridades de la Comunidad Valenciana en sus diversos ámbitos, a todos los grupos políticos que buscáis el bien de la sociedad. Me presento ante vosotros en nombre de Jesucristo. La misión confiada por Jesús a los Apóstoles debe durar hasta el fin del mundo (cf. Mt 28, 20), ya que el Evangelio que les encargó transmitir es la vida para la Iglesia de todos los tiempos y es vida para todos los hombres.

Pedid todos al Señor que con su gracia, sepa vivir entre vosotros los rasgos propios del Buen Pastor: caridad hasta el extremo, conocimiento de las personas que se me encarga, solicitud por todos, misericordia para con los más pobres, estar siempre disponible, cercano y en búsqueda de todos los hombres con la bondad del Buen Pastor. Desde ahora me pongo en manos de la Mare de Deu dels Desamparats. A Ella confío mi vida y mi ministerio con vosotros.

Con gran afecto, os bendice

+Carlos, Arzobispo Electo de Valencia
y Administrador Apostólico de Oviedo

Nuevos nombramientos.

PIE DE FOTO: El Papa, junto a monseñor Carlos Osoro.

Jueves 08 de Enero de 2009

EL PAPA NOMBRA A MONSEÑOR CARLOS OSORO ARZOBISPO DE VALENCIA Y AL CARDENAL GARCIA-GASCO ADMINISTRADOR APOSTÓLICO DE LA DIOCESIS

La toma de posesión está prevista para el próximo 18 de abril
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VALENCIA, 8 ENE. (AVAN).- El papa Benedicto XVI ha nombrado al hasta hoy arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, de 63 años, nuevo arzobispo de Valencia, en sustitución del cardenal Agustín García-Gasco, al que el Pontífice ha aceptado ahora la renuncia que presentó el 12 de febrero de 2006 al cumplir entonces los 75 años de edad, según han anunciado a mediodía de hoy la Santa Sede y la Nunciatura Apostólica de Su Santidad en España.

Igualmente, el Cardenal ha sido designado por el Papa administrador apostólico de la archidiócesis de Valencia, hasta la toma de posesión de monseñor Osoro, que, de acuerdo con la Santa Sede y la Nunciatura Apostólica en España, tendrá lugar, previsiblemente, el próximo 18 de abril, sábado, según han indicado a la agencia AVAN fuentes del Arzobispado de Valencia. También monseñor Osoro ha sido nombrado administrador apostólico de la archidiócesis ovetense hasta que tome posesión su sucesor.

El ya arzobispo emérito de Valencia presentó el 12 de febrero de 2006 su renuncia al Papa al cumplir entonces los 75 años de edad, de acuerdo con lo establecido en el canon 401 párrafo 1 del Código de Derecho Canónico. Apenas tres semanas después, el 6 de marzo, la Nunciatura le comunicaba la notificación de que el Papa había dispuesto que continuara “donec aliter provideatur” (“hasta que se provea de otro modo”) en el gobierno pastoral de la archidiócesis de Valencia.


Monseñor Carlos Osoro. Biografía

Nace el 16 de mayo de 1945 en Castañeda (Cantabria). Tras cursar estudios de magisterio, pedagogía, matemáticas y obtener también el título de Instructor elemental de Educación Física, finaliza la carrera de magisterio y ejerce la docencia en Santander en el Colegio La Salle.

Ingresa en el Seminario para Vocaciones tardías "Colegio Mayor El Salvador" en Salamanca y, tras realizar los estudios eclesiásticos, es ordenado sacerdote por monseñor Juan Antonio del Val Gallo asistido por monseñor José María Setién Alberro, en la parroquia santanderina de la Bien Aparecida el 29 de julio de 1973.

Su primer destino fue la parroquia de la Asunción de Torrelavega (Cantabria), formando parte del equipo sacerdotal, y trabajando preferentemente en el campo de la pastoral juvenil. Es profesor de Instituto, director de la "Casa de los muchachos".

Fue profesor de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado "Sagrados Corazones", dependiente de la Iglesia y adscrita a la Universidad de Cantabria.

En 1975 es nombrado Secretario General de Pastoral de la Diócesis, Delegado de Apostolado Seglar, Delegado Episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y Vicario General de Pastoral.

En 1976 se unifican la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y es nombrado Vicario General de la Diócesis, cargo en el que permanece hasta 1994.

En 1993 es nombrado Canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander. En 1994 el Cabildo de la Catedral lo elige Presidente. En el mismo año es nombrado Rector del Seminario santanderino de Monte Corbán, donde inicia la reapertura del mismo y su consolidación, cargo en el que permaneció hasta 1997.

En 1996 es nombrado Director del centro Asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "San Agustín", dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas.

El papa Juan Pablo II le nombra Obispo de Ourense el 22 de febrero de 1997 y arzobispo de Oviedo el 7 de enero de 2002.

Es miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal para el trienio 2.005-2.008



Cardenal García-Gasco. Biografía

El cardenal Agustín García-Gasco y Vicente nació en la localidad toledana de Corral de Almaguer el 12 de febrero de 1931. Comenzó sus estudios eclesiásticos en 1944 en el Seminario diocesano de Madrid y el 26 de mayo de 1956 recibió la ordenación sacerdotal.

Tras ejercer como párroco en la localidad madrileña de Villamanta y ser nombrado delegado episcopal de Cáritas, fue designado por el entonces arzobispo de Madrid-Alcalá, monseñor Casimiro Morcillo, titular de la parroquia de Santísimo Cristo del Amor, en el barrio de Aluche, y, años después, en 1970, de la iglesia de Santiago y San Juan. En ese mismo año se diplomó en Sociología Industrial y Relaciones Humanas y, más tarde, en Ciencias Empresariales y Técnicas de Grupos.

Fue nombrado vicario episcopal de la vicaría III de Madrid por el entonces cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Vicente Enrique Tarancón, y el 20 de marzo de 1985, el papa Juan Pablo II le designó obispo auxiliar de la archidiócesis de Madrid. A su entrada en la Conferencia Episcopal Española fue designado vocal de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y, en abril de 1988, monseñor García-Gasco fue elegido secretario general de la propia Conferencia, miembro de su comité ejecutivo y de la comisión permanente.

El 24 de julio de 1992 Juan Pablo II nombraba a monseñor Agustín García-Gasco titular de la archidiócesis metropolitana de Valencia que permanecía vacante desde la muerte en accidente de carretera el 8 de enero de aquel mismo año de monseñor Miguel Roca Cabanellas.

Igualmente, monseñor García-Gasco fue designado por el papa Juan Pablo II miembro del Pontificio Consejo para la Familia en 1992 y también de la Congregación del Culto Divino en 1999, cargos en los que ha sido ratificado por el actual pontífice, Benedicto XVI.

En enero de 2003, el papa Juan Pablo II designó a Valencia como sede del V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebraría en julio de 2006, y encomendó a monseñor García-Gasco la preparación del evento en colaboración con el Pontificio Consejo para la Familia. Benedicto XVI presidió el EMF en Valencia los días 8 y 9 de julio de 2.006, ante más de un millón y medio de personas.

Fue creado cardenal por el Papa en noviembre de 2007.

El Ayuntamiento de Valencia le nombró Hijo Adoptivo de la Ciudad en octubre de 2008 y, el mismo mes, la Generalitat Valenciana le concedió la Gran Cruz de la Orden de Jaume I el Conqueridor.


Domingo 11 de enero

HOJA

PARROQUIAL


Parroquia de San Francisco de Borja

Domingo 11 de enero de 2009

BAUTISMO DEL SEÑOR

“Tú te has revolcado durante mucho tiempo en el barro, apresúrate hacia mi Jordán, no ante la llamada de Juan, sino a la voz de Cristo.”

Así dice Gregorio de Nisa en su tratado sobre el Bautismo.

¿Qué hemos hecho los cristianos de nuestro bautismo?

Seguimos el recorrido inverso: de las aguas del Jordán nos precipitamos en el barro. De los barros de una fe infantil y poco madurada nos vienen los lodos de la indiferencia, de la comodidad y del vivir como si Dios no existiera.

Y es que hace falta recuperar nuestro bautismo.

Decía Teodoro de Mopsuestia que “resulta necesario un discurso que explique el sentido de los signos y de los misterios” (Hom. 12,2).

Este es el objetivo de las catequesis que van a comenzar en breve en nuestra parroquia: “Todo lo que contéis, - decía San Agustín -, contadlo de manera que el que os escuche crea al escuchar, espere al creer y ame al esperar” (De catequizandis rudibus 4,8).

Nuestra catequesis y predicación debe provocar en el que escucha la capacidad de admirarse ante lo que el Señor puede hacer en su vida y hacerle esperar que el Señor realice las mismas maravillas que realizó en la historia de la salvación y en la de tantos santos que nos han precedido, de forma que la narración de las obras de Dios lleve a esperar que Dios realizará estas obras. Y esto es lo que realiza el Señor por medio de los sacramentos, comenzando por el bautismo.

Recuperar el bautismo es recuperar la vida cristiana desde su comienzo.




Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan: — «Detrás de mi viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Es­píritu Santo.»

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:

— «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

Palabra del Señor.





168 Por medio de la Iglesia recibimos la fe y la vida nueva en Cristo por el bautismo. En el Ritual Romanum, el ministro del bautismo pregunta al catecúmeno: "¿Qué pides a la Iglesia de Dios?" Y la respuesta es: "La fe". "¿Qué te da la fe?" "La vida eterna".

169 La salvación viene solo de Dios; pero puesto que recibimos la vida de la fe a través de la Iglesia, ésta es nuestra madre: "Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento, y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvación" (Fausto de Riez, Spir. 1,2). Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe.

405 El Bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual.

535 El comienzo (cf. Lc 3, 23) de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán (cf. Hch 1, 22). Juan proclamaba "un bautismo de conversión para el perdón de los pecados" (Lc 3, 3). Una multitud de pecadores, publicanos y soldados (cf. Lc 3, 10-14), fariseos y saduceos (cf. Mt 3, 7) y prostitutas (cf. Mt 21, 32) viene a hacerse bautizar por él. "Entonces aparece Jesús". El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es "mi Hijo amado" (Mt 3, 13-17). Es la manifestación ("Epifanía") de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.

536 El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia" (Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, "se abrieron los cielos" (Mt 3, 16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.

537 Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6, 4):

Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él (S. Gregorio Nacianc. Or. 40, 9).

Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (S. Hilario, Mat 2).




SAN GREGORIO NISENO escribe en su tratado sobre el bautismo:

"Tú te has revolcado durante mucho tiempo en el barro, apresúrate hacia mi Jordán, no ante la llamada de Juan, sino a la voz de Cristo. En efecto, el río de la gracia corre por todas partes. No tiene cauces en Palestina para desaparecer en el vecino mar, pero envuelve la tierra entera y desemboca en el Paraíso, corriendo a contracorriente de los cuatro ríos que allí descienden y llevando al Paraíso cosas más preciosas que las que salen de él. Porque éstos aportan perfumes, cultivo y germinación de la tierra; y él, hombres engendrados por el Espíritu Santo. Imita a Jesús, hijo de Navé. Lleva el Evangelio como él el arca. Abandona el desierto, es decir, el pecado. Atraviesa el Jordán. Apresúrate a la vida según Cristo, hacia la tierra que da frutos de alegría, donde según la promesa corren leche y miel. Derriba a Jericó, la vieja costumbre, no la dejes fortificarse. Todas esas cosas son figura nuestra. Todas son prefiguraciones de las realidades que ahora se manifiestan" (Citado por Danielou, Biblia y Liturgia).

El Jordán representa, pues, aquí al bautismo, cuyo tipo es el paso del río por Josué.





Oración de S.S. Juan Pablo II en el Sitio del Bautismo del Señor durante su visita a Tierra Santa el 21 de marzo del 2000

¡Gloria a ti, oh Padre, Dios de Abraham, Isaac y Jacob! Tú has enviado a tus siervos, los profetas a proclamar tu palabra de amor fiel y a llamar a tu pueblo al arrepentimiento.

A las orillas del Río Jordán, has suscitado a Juan el Bautista, una voz que grita en el desierto, enviado a toda la región del Jordán, a preparar el camino del Señor, a anunciar la venida de Cristo.

¡Gloria a ti, oh Cristo, Hijo de Dios!

Has venido a las aguas del Jordán Para ser bautizado por manos de Juan. Sobre ti el Espíritu descendió como una paloma.

Sobre ti se abrieron los cielos, y se escuchó la voz del Padre: "Este es mi Hijo, el Predilecto!"

Del río bendecido con tu presencia has partido para bautizar no sólo con el agua sino con fuego y Espíritu Santo.

¡Gloria a ti, oh Espíritu Santo, Señor!

Por tu poder la Iglesia es bautizada, descendiendo con Cristo en la muerte y resurgiendo junto a él a una nueva vida.

Por tu poder, nos vemos liberados del pecado para convertirnos en hijos de Dios, el glorioso cuerpo de Cristo.

Por tu poder, todo temor es vencido, y es predicado el Evangelio del amor en cada rincón de la tierra, para la gloria de Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a Él todo honor en este Año Jubilar y en todos los siglos por venir. Amén.





1. Un matrimonio de nuestra comunidad parroquial será enviado por el Papa el próximo sábado 10 de enero como familia en misión a Serbia. Ellos son Amanda y José. Pronto os daremos más noticias para que participéis de la alegría de la misión de esta familia y con ellos de toda la parroquia.

2. Del 12 al 18 de enero será el VI Encuentro Mundial de las Familias en México.

3. El lunes 12 de enero de 5 a 6 de la tarde en los locales parroquiales comienza la escuela de catequistas. Será los lunes cada 15 días. Es para todos los catequistas de niños y adolescentes y para aquellos que quisieran incorporarse como catequistas. Quien transmite la fe no es solamente un grupo de personas, sino toda la comunidad parroquial. Por ello os animamos a colaborar en la catequesis.

4. El mismo lunes 12 de enero a las 8.30 será la Asamblea parroquial para comentar la situación de la parroquia a nivel económico y pastoral, sugiriendo proyectos de futuro. Están invitados todos los feligreses, cuantos pertenecen a esta familia de Dios que peregrina en esta parroquia.

5. El miércoles 14 de enero a las 8.30 noche habrá una reunión con todos los lectores y ministros de la eucaristía.

6. El jueves 15 de enero de 10.30 a 12.30 h. habrá en la Parroquia un retiro espiritual para mujeres.

7. El sábado 17 de enero a las 7 de la tarde será la Jornada por la Paz de la Vicaría V en la Parroquia de El Verger.

8. En las misas del 17 y 18 de enero se harán los anuncios de las catequesis para jóvenes y adultos. Estas catequesis darán comienzo el próximo lunes 19 de enero a las 9 de la noche en los locales parroquiales. Continuarán los lunes y jueves de los meses de enero y febrero.

9. El Domingo 18 hasta el domingo 25 de enero será la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos. Os invitamos a rezar por esta intención.

10. El papa invitó a combatir la pobreza inmoral a través de la pobreza evangélica, durante la Misa la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y Jornada Mundial de la Paz. Distinguió entre la pobreza “elegida por Dios” y la pobreza “que Dios no quiere”.

11. Benedicto XVI recogió la lección de Galileo, en la solemnidad de la Epifanía: “El universo no está gobernado por una fuerza ciega, sino por el Amor.” El Papa recordó que en 2009 se celebra el IV centenario de las primeras observaciones de Galileo gracias al telescopio. Este aniversario ha llevado a la UNESCO a proclamar el Año Mundial de la Astronomía.





De no esperar que los difuntos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.

2 Macabeos 12, 44-45

Semana del 12 al 17 de enero de 2009

Lunes 12. 19.30 h.: En sufragio de: Juan Francisco Salgado Yánez.

Martes 13. 19.00 h.: En sufragio de: Antonio Gómez Marchante.

Miércoles 14. San Juan de Ribera. 19.30 h.: En sufragio de: Difuntos de maría Camarena.

Jueves 15. 19.30 h.: Sin intención

Viernes 16. 19.30 h.: Sin intención

Sábado 17.II del Tiempo Ordinario

18.00 h.: Con niños. En sufragio de: Antonio Gómez Marchante.

19.30 h.: En sufragio de: Antonieta Femenía.

21.00 h.: Con las comunidades neocatecumenales. Sin intención

Domingo 18. II del Tiempo Ordinario. 12.00 h. Pro Pópulo





28 de diciembre de 2008

Domingo 28 de diciembre

HOJA

PARROQUIAL


Parroquia de San Francisco de Borja

Domingo 28 de diciembre de 2008

NAVIDAD

SAGRADA FAMILIA






El catecismo de la Iglesia Católica nos da estas tres referencias de lo que es una familia cristiana: Son “islotes de vida cristiana en un mundo no creyente.” “El hogar es la primera escuela de vida cristiana y "escuela del más rico humanismo". “Las familias creyentes son faros de una fe viva e irradiadora.”

Eso mismo fue la Sagrada Familia de Nazaret allí donde estuvo: en Belén, en Egipto, en Nazaret, en Jerusalén. A imagen de la Santísima Trinidad la familia de Nazaret es una isla que acoge a tantos náufragos, anegados por las aguas de la indiferencia, del relativismo, del egoísmo en sus más exquisitas expresiones.

La familia de Nazaret es un hogar cálido de amor, verdad, gracia, oración, una escuela donde se aprende la vida en cada gesto y en cada palabra, en la vida cotidiana, en el gozo del trabajo, en la disponibilidad al servicio mutuo, en la paciencia, el perdón generoso y reiterado, en la vida hecha liturgia, oración y ofrenda de sí a Dios y a los demás (cf. Catecismo Iglesia Católica, nº 1657).

La familia de Nazaret es un faro que ilumina el caminar de toda familia humana para que no encalle en las rocas de la ruptura, la división y el odio.

Familia de Nazaret acoge a nuestras familias, enséñales el camino de la Vida que está en el cuidado del niño Jesús, sé luz en su caminar.





Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22 - 40

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.

Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

Palabra del Señor






1655. Cristo quiso nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia de José y de María. La Iglesia no es otra cosa que la "familia de Dios". Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituido por los que, "con toda su casa", habían llegado a ser creyentes (cf Hch 18,8). Cuando se convertían deseaban también que se salvase "toda su casa" (cf Hch 16,31 y 11,14). Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente.

1656. En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, "Ecclesia domestica" (LG 11; cf. FC 21). En el seno de la familia, "los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada" (LG 11).

1657. Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre de familia, de la madre, de los hijos, de todos los miembros de la familia, "en la recepción de los sacramentos, en la oración y en la acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el amor que se traduce en obras" (LG 10). El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y "escuela del más rico humanismo" (GS 52,1). Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de su vida.





Escribió el papa en la Exhortación Apostólica Sinodal SACRAMENTUM CARITATIS nº 11:

“La conversión sustancial del pan y del vino en su cuerpo y en su sangre introduce en la creación el principio de un cambio radical, [...], que se produce en lo más íntimo del ser; un cambio destinado a suscitar un proceso de transformación de la realidad, cuyo término último será la transfiguración del mundo entero, el momento en que Dios será todo para todos.”

En cada Eucaristía se produce la misma transformación que ocurrió en el seno de María: en sus entrañas virginales el Hijo de Dios se hizo hombre. La humanidad fue revestida de la divinidad, la humanidad fue divinizada. Un admirable intercambio que dirán los Santos padres:

Navidad es el Misterio de este "admirable intercambio": “O admirabile commercium! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad (LH, antífona de la octava de Navidad).” (Catecismo de la Iglesia católica nº 526). Diría Jesús: Tú me das tu humanidad y yo te doy mi divinidad.

Si descubrimos estas cosas, celebrar la eucaristía en familia puede operar la transformación de nuestra familia y ayudar a la transfiguración del mundo entero.






ORACIÓN

A LA SAGRADA FAMILIA

DE NAZARET

San José, hombre justo, trabajador incansable,

esposo y padre ejemplar,

custodio fiel de los tesoros a ti confiados:

guarda, protege e ilumina siempre a todas las familias.

Virgen María, Madre de la Iglesia,

sé también Madre de la “Iglesia doméstica”,

y gracias a tu ayuda materna,

cada familia cristiana pueda llegar a ser verdaderamente

“pequeña iglesia” en la que se refleje y reviva

el misterio de la Iglesia de Cristo.

Se tú, Esclava del Señor,

ejemplo de acogida humilde y generosa

de la voluntad de Dios;

Se tú, Madre Dolorosa a los pies de la Cruz

la que alivies los sufrimientos y enjugues las lágrimas

de cuantos sufren por las dificultades de sus familias.

Reina y Madre de las familias:

haz que nuestros hogares

irradien la fe y el amor de tu hogar de Nazaret.

Cristo Jesús, Esposo de la Iglesia,

Rey de las familias, hazte presente, como en Caná,

en cada hogar cristiano,

para dar luz, alegría, serenidad y fortaleza.

Te pedimos que cada familia sepa dar generosamente

su aportación original a la venida de tu Reino al mundo.

Sagrada Familia, Jesús, María y José,

te encomendamos nuestros hogares:

Abre nuestros corazones a la luz de la gracia

para que acojamos con gozo

el Evangelio de la familia y de la vida.

Amén.





* Ha tocado la lotería en la parroquia. Pronto se les facilitarán horas de despacho para que puedan retirar el premio.

* Por otro lado, la papeleta de la rifa no ha sido vendida. La cesta se llevará a algún centro de caridad.

* El domingo 28 de diciembre es la Fiesta de la Sagrada Familia. En la misa de 12.00 la parroquia celebrará la eucaristía en acción de gracias por los matrimonios que han celebrado sus bodas de oro, de plata y que se han casado durante el año en la parroquia. Presidirá la Eucaristía el Vicario Episcopal, D. Juan José Llorens. Os invitamos a celebrar este eucaristía, para que todos seamos una sola familia para gloria de Dios y bien de los que nos rodean. Hay una propuesta de comer juntos ese día. Hacédnoslo saber para organizarlo.

* Por la tarde del domingo 28, a las seis, pasaremos la película Natividad, que es para todos los públicos

* El lunes 29 de diciembre a las 5 de la tarde tendremos reunión con el Equipo de Cáritas. Aquellas personas que desearan trabajar en este equipo para bien de toda la parroquia y de los necesitados puede acudir este día. Hacen falta más brazos para llevar adelante la tarea de la caridad.

* El sábado 3 de enero, durante la misa de seis de la tarde se hará la entrega de las cartas al paje real para que se las entregue a los Reyes y puedan así estos organizar mejor la distribución de los regalos.

* El domingo 4 de enero será la convivencia de la primera comunidad neocatecumenal.

* El lunes 5 de enero Sus Majestades, los Santos Reyes de Oriente, han confirmado su asistencia, que tendrá lugar durante la celebración de bienvenida y entrega de regalos a las 8.30 de la noche. Pueden venir todos los niños que lo deseen con sus padres o acompañantes.





De no esperar que los difuntos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.

2 Macabeos 12, 44-45

Semana del 29 de diciembre de 2008 al 4 de enero de 2009

Lunes 29. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Gómez Marchante; Asunción Romero y Vicente Cabrera.

Martes 30. 19.00 h.: En sufragio de: Asunción Romero y Vicente Cabrera.

Miércoles 31. Solemnidad de Santa maría Madre de Dios. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: Sin intención.

Jueves 1. Solemnidad de Santa maría Madre de Dios. 12.00 h. Pro Pópulo

Viernes 2. San Basilio, el grande y San Gregorio nacianceno, obispos y doctores. 19.30 h.: Sin intención.

Sábado 3. Domingo segundo después de Navidad. 18.00 h.: Con niños. Sin intención. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Gómez Marchante. 21.00 h.: Con las comunidades neocatecumenales. Sin intención.

Domingo 4. Domingo segundo después de Navidad. 12.00 h. Pro Pópulo