7 de diciembre de 2009

La cuestión del crucifijo.

O CRUX, AVE, SPES UNICA

La cuestión del crucifijo: el suicidio de Europa

José Luis Restán
La presencia del crucifijo en las aulas no supone ningún factor de coacción para los alumnos que no sean cristianos
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Como ha dicho Vittorio Messori, esta sentencia produce amargura y tristeza, pero no puede escandalizarnos a estas alturas. Representa el destilado de la ideología laicista que ha penetrado el tejido de las instituciones europeas, que, no lo olvidemos, había conquistado antes las universidades y los medios de comunicación.
Según esta ideología  abstracta y sectaria, la laicidad consiste en la desaparición total de toda expresión religiosa del espacio público. Sólo este vacío garantizaría la tolerancia y el pluralismo. Ahora bien, ¿pluralismo de qué, una vez que se ha decretado la desaparición de las diversas identidades del espacio público?
Hay un presupuesto de la sentencia que es preciso no perder de vista. La religión es vista en todo caso como cuestión meramente privada, más aún, pertenece al reino de lo irracional, lo subjetivo y lo sentimental. No le corresponde dignidad pública alguna, no se le reconoce como factor de cultura y civilización. Y es ahí donde este supuesto ideológico choca frontalmente con la realidad y con la historia.
Según este presupuesto, junto con el crucifijo habría que eliminar del ámbito público la Divina Comedia de Dante, las catedrales góticas, las cantatas de Bach y la leprosería de Molokai, por decir sólo algunos ejemplos. Pero nadie en su sano juicio, creyente o no creyente, estaría dispuesto a prescindir del patrimonio de civilización que ha nacido de la fe cristiana (como tampoco del judaísmo o del islam).
Por otra parte, es algo peor que una vana ilusión el pensar que las sociedades democráticas se pueden sostener sobre el vacío o sobre el mero consenso sin vínculo alguno con la tradición. En el caso de Italia, país al que afecta en primera instancia esta sentencia, el cristianismo (y el crucifijo como su expresión sintética) representa un elemento de cohesión de una sociedad que no puede prescindir de su tradición, como ha sostenido con fuerza el vicepresidente del Parlamento Europeo, Mario Mauro. 
La presencia del crucifijo en las aulas no supone ningún factor de coacción para los alumnos que no sean cristianos, a los que por otra parte garantiza plenamente su libertad el Estado democrático. Al revés, estos alumnos tienen derecho a conocer las fuentes y las expresiones de la tradición cultural, moral y espiritual que ha conformado la sociedad en la que viven.
Esto valdría también para un alumno cristiano que estuviera en Israel y contemplara la Estrella de David en clase, o que estuviese presidido por la Media Luna en un país de mayoría musulmana. Siempre que allí se garantizara adecuadamente su libertad religiosa como sucede en Occidente.
Pero es que además el crucifijo tiene un significado y un valor único entre todos los símbolos religiosos. Un significado y un valor que pueden reconocer también los no creyentes o los fieles de otras religiones. El crucifijo representa al Dios que no ha querido actuar en la historia con prepotencia sino entregándose hasta la muerte por la salvación del mundo.
Significa el rescate de los abandonados y de los maltratados, el abrazo de Dios a la necesidad del hombre, su perdón incluso para aquéllos que lo clavaban en una cruz. Significa la libertad del hombre frente a Dios, que reclama de él una adhesión y reconocimiento libre y amoroso. Éste es el origen de la cultura europea, como describió Benedicto XVI en el Colegio de los Bernardinos: éste el motor que ha impulsado el derecho, las artes, la escuela para todos, la sanidad y la política como servicio al bien común.           
Hace pocos días el Papa se dirigía al nuevo jefe de la Delegación de las Comunidades Europeas ante la Santa Sede con esta apremiante pregunta: "¿acaso Europa puede omitir el principio orgánico original de estos valores que han revelado al hombre tanto su eminente dignidad como el hecho de que su vocación personal lo abre a todos los demás hombres con los que está llamado a constituir una sola familia?". Y realizaba esta severa advertencia: "es importante que Europa no permita que su modelo de civilización se deshaga, palmo a palmo". Ése es el carácter suicida de la sentencia de Estrasburgo.












O CRUX, AVE,
SPES UNICA

La cuestión del crucifijo: el suicidio de Europa

La cuestión del crucifijo: el suicidio de Europa

Quizás en esta Europa del tercer milenio sólo permanezcan las calabazas de Halloween como signo aceptable en la vía pública, mientras nos quitan el símbolo más querido y significativo de nuestra historia, el crucifijo. La amarga ironía corresponde al cardenal Tarcisio Bertone, preguntado por la sentencia de la Corte europea de derechos humanos de Estrasburgo, que establece que la presencia del crucifijo en las aulas viola el derecho a la libertad religiosa y lesiona el pluralismo educativo.
José  Luis Restán - 05-11-09


JUAN VICENTE BOO | ROMA
Publicado Jueves , 05-11-09 a las 04 : 01
En tono informal e irónico, el secretario de estado del Vaticano lamentó ayer que «esta Europa del tercer milenio nos deja sólo las calabazas» de la fiesta de Halloween «y nos quita los símbolos más queridos». El cardenal Tarcisio Bertone se refería a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que ordena la retirada de los crucifijos de las escuelas italianas, y contra la que ha decidido recurrir el gobierno de Roma.
El «número dos»  del Vaticano manifestó su apoyo al Gobierno italiano, reiterando que «nuestra reacción no puede ser otra que deplorar la sentencia», así como «intentar con todas nuestras fuerzas conservar los símbolos de nuestra fe para quien cree y para quien no cree». De hecho, tanto los partidos de izquierda como numerosos intelectuales italianos no creyentes se han manifestado contra una decisión que ignora la cultura de Italia, un país donde buena parte de los no creyentes envía sus hijos a las escuelas católicas.
El secretario de Estado manifestó que «hemos escuchado el eco del dolor de personas que se sienten traicionadas en sus propias raíces pues consideran este símbolo religioso como símbolo del amor universal, no de exclusión sino de acogida». Por su parte, el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, se manifestó en términos similares, añadiendo que «el crucifijo es el símbolo de un Dios que ama al hombre hasta el punto de dar la vida por él. Es un Dios que llama a defender a los débiles y los indefensos», así como a las obras de caridad con el prójimo como no lo hace ninguna otra religión ni cultura.


Los crucifijos no son el único símbolo religioso que ha causado polémica. En Ceuta, en 2007, Educación obligó a un colegio a admitir a dos niñas a las que había negado la entrada por llevar el velo islámico. La ministra de Educación en ese momento, Cabrera, consideró innecesario regular el uso del velo en la escuela por ley.
Según la Concapa, la laicidad no puede entenderse como exclusión pública del hecho religioso. «En coherencia con tal doctrina, debería prohibirse en la escuela publica cualquier indumentaria que significara un signo religioso», dice esta organización, ni sería admisible, prosigue, la distinción de la comida que hacen algunos centros para alumnos de religiones minoritarias.








«El crucifijo no genera ninguna discriminación. Calla. Es la imagen de la revolución cristiana que diseminó por el mundo la idea de la igualdad entre los hombres, hasta entonces ausente». Quien escribió estas palabras, el 22 de marzo de 1988, fue Natalia Ginzburg en las páginas de «l’Unità», el diario fundado por Antonio Gramsci, entonces órgano del Partido comunista italiano.  


«El crucifijo representa a todos» -explicaba Natalia Ginzburg- porque «antes de Cristo nadie había dicho jamás que los hombres son iguales y hermanos todos, ricos y pobres, creyentes y no creyentes, judíos y no judíos, y negros y blancos».




Pueblo viejo de Belchite / ya no te rondan zagales / ya no se oyen las jotas / que cantaban nuestros padres.( Los que hayan ido al pueblo viejo de Belchite, podrán recordar esta jota escrita en sus ruinas. La cruz del Señor hoy de nuevo alzada entre el cielo y la tierra nos mueve a la esperanza más alta, volvamos a cantar... Aquí aparece en una báveda la Iglesia que cabalga, cruz en alto para evitar la guerra, incluso el cielo toma espada en mano para disolver a aquellos que se enfrentan y matan)


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Los primeros cristianos: ¿Quienes eran?

 
1.“PARTE DE SU MISMO MUNDO ”
Los primeros cristianos se consideraban parte constituyente de su mismo mundo: “lo que es el alma para el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Epístola a Diogneto) .
No se distinguían de los demás hombres de su tiempo, ni por su vestido, ni por sus insignias, ni por tener una ciudadanía diferente.
Cada uno de los primeros cristianos ocupaba un lugar en la estructura social de su tiempo, el mismo que tenía antes de convertirse. Si era esclavo no perdía su condición al hacerse cristiano aunque su vida adquiriese una dimensión sobrenatural. Esa actitud cristiana lleva a una apertura grande para asimilar los valores positivos, que existían en el paganismo. Así comentará S. Justino de los pensadores paganos: “cuanto, pues, de bueno está dicho en todos ellos, nos pertenece a nosotros los cristianos”.  (cfr. Enciclopedia GER, Cristianos, Primeros II. Espiritualidad)
2.“La vida que llevan no tienen nada de extraño”
“Los cristianos no se diferencian ni por el país donde habitan, ni por la lengua que hablan, ni por el modo de vestir. No se aíslan en sus ciudades, ni emplean lenguajes particulares: la misma vida que llevan no tiene nada de extraño. Su doctrina no nace de disquisiciones de intelectuales ni tampoco siguen, como hacen tantos, un sistema filosófico, fruto del pensamiento humano. Viven en ciudades griegas o extranjeras, según los casos, y se adaptan a las tradiciones locales lo mismo en el vestir que en el comer, y dan testimonio en las cosas de cada día de una forma de vivir que, según el parecer de todos, tiene algo de extraordinario”. (vid. Autor desconocido, Siglo II-III, Carta a Diogneto)
3. Cumplen las leyes “Yo honraré al emperador, pero no lo adoraré; rezaré, sin embargo, por él. Yo adoro al Dios verdadero y único por quien sé que el soberano fue hecho. Y entonces podrías preguntarme: ¿Y por qué, pues, no adoras al emperador? El emperador, por su naturaleza, debe ser honrado con legítima deferencia, no adorado. El no es Dios, sino un hombre al quien Dios ha puesto no para que sea adorado, sino para que ejerza la justicia en la tierra. El gobierno del Estado le ha sido confiado de algún modo por Dios. Y así como el emperador no puede tolerar que su título sea llevado por cuantos le están subordinados –nadie, en efecto, puede ser llamado emperador-, de la misma manera nadie puede ser adorado excepto Dios. El soberano por lo tanto debe ser honrado con sentimientos de reverencia; hay que prestarle obediencia y rezar por él. Así se cumple la voluntad de Dios”. (SAN TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, Siglo II, Libros a Autólico)
4. VIVEN EN LA HONESTIDAD: Iguales que su contemporáneos
“Se nos acusa de ser improductivos en las varias formas de actividad. Pero ¿cómo se puede decir esto de hombres que viven con vosotros, que comen como vosotros, que visten los mismos trajes, que siguen el mismo género de vida y tienen las mismas necesidades de vida?
Nosotros acordamos dar gracias a Dios, Señor y creador, y no rehusamos ningún fruto de su obra. Usamos las cosas con moderación, no en forma descomedida o mala. Convivimos con vosotros y frecuentamos el foro, el mercado, los baños, las tiendas los talleres, los establos, participando en todas las actividades.
Navegamos también juntamente con vosotros, militamos en el ejército, cultivamos la tierra, ejercemos el comercio, permutamos las mercaderías y ponemos en venta, para uso vuestro, el fruto de nuestro trabajo. Yo sinceramente no entiendo cómo podemos parecer inútiles e improductivos para vuestros asuntos, cuando vivimos con vosotros y de vosotros.
Sí, hay gente que tiene motivo para quejarse de los cristianos, porque no puede comerciar con ellos: son los protectores de prostitutas, los rufianes y sus cómplices; les siguen los criminales, los envenenadores, los encantadores, los adivinos, los hechiceros, los astrólogos. ¡Es maravilloso ser improductivos para esta gente!... Y después, en las cárceles vosotros no encuentráis nunca a un cristiano, a no ser que esté ahí por motivos religiosos. Nosotros hemos aprendido de Dios a vivir en la honestidad”.  (TERTULIANO, Siglo II-III, El Apologético)

4 de diciembre de 2009

Domingo 6 de diciembre

HOJA

PARROQUIAL



Parroquia de Sant Francesc de Borja

Email de la parroquia: sfb500@gmail.com


Domingo 6 de diciembre de 2009
(II-ADVCiclo B)










                                     

                  Queridos hermanos:
El evangelio de hoy cita a diversos personajes que confluyeron en una época: El emperador romano Tiberio, el gobernador de Judea, Poncio Pilato, Herodes virrey de Galilea, su hermano Felipe,y Lisanio virreyes, los sumos sacerdotes Anás y Caifás, y Juan, hijo de Zacarías.
En aquella circunstancia histórica, dominada por esos jefes del mundo, «vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto».
Hoy San Lucas podría fácilmente sustituir los nombres de estos personajes por otros de nuestra época.
El césar Tiberio, decía Montesquieu,«para conservar las leyes, destruyó las costumbres». El Tiberio de hoy día está destruyendo tradiciones y costumbres, siguiendo una hoja de ruta, buscando derribar sistemáticamente valores muy importantes de nuestra cultura cristiana (la persona hombre o mujer, el matrimonio, la familia...). El Pilato de hoy es aquel que vive sin asumir responsabilidades, lavándose las manos para no crearse problemas políticos, que vive de espaldas a la verdad, como relativista que teoriza sobre la verdad sin reconocer la Verdad que es Cristo. Los Anás y Caifás de hoy, que aprisionan la verdad en la injusticia, que buscan falsos testigos para sacar adelante leyes y juicios. El Herodes de hoy, encandilado por la belleza de una mujer (Herodías, esposa de su hermano), que acabará degollando a aquel predicador del desierto sobre el que había venido la palabra de Dios... Ninguno de aquellos jerarcas podía imaginar que la historia del mundo dejaría de contarse desde la fundación de Roma o desde las olimpíadas, sino desde aquel a quien iba a anunciar el predicador del desierto sobre el que había venido la palabra de Dios.
Ninguno de aquellos personajes de la historia fue capaz de abrir caminos al Señor. Más bien los cerró.
Preparemos el camino del Señor. ¿Qué puede un pobre hombre predicando en el desierto? ¿Qué puede contra los poderosos de este mundo un oyente atento de la Palabra de Dios? El abrirse a Dios, a su Palabra, a su amor lleno de verdad, es lo que realmente construye al hombre entero, a todo hombre, “transformando los corazones de piedra en corazones de carne y haciendo la vida terrena más “divina” y por tanto más digna del hombre.” (cf. Benedicto XVI. Cáritas in Veritate nº 79)
Jesús, vuestro párroco





 

+   Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 1-6

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos;
elévense los valles, desciendan los montes y colinas;
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.
Y todos verán la salvación de Dios.»
Palabra del Señor.




535    Juan proclamaba "un bautismo de conversión para el perdón de los pecados" (Lc 3, 3). Una multitud de pecadores, publicanos y soldados (cf. Lc 3, 10-14), fariseos y saduceos (cf. Mt 3, 7) y prostitutas (cf. Mt 21, 32) viene a hacerse bautizar por él.

696    Juan Bautista, "que precede al Señor con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), anuncia a Cristo como el que "bautizará en el Espíritu Santo y el fuego" (Lc 3, 16).

827    La Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación y busca sin cesar la conversión y la renovación" (LG 8; cf UR 3; 6). Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores (cf 1 Jn 1, 8-10). En todos, la cizaña del pecado todavía se encuentra mezclada con la buena semilla del Evangelio hasta el fin de los tiempos (cf Mt 13, 24-30). La Iglesia, pues, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de Cristo, pero aún en vías de santificación:
La Iglesia es, pues, santa aunque abarque en su seno pecadores; porque ella no goza de otra vida que de la vida de la gracia; sus miembros, ciertamente, si se alimentan de esta vida se santifican; si se apartan de ella, contraen pecados y manchas del alma, que impiden que la santidad de ella se difunda radiante. Por lo que se aflige y hace penitencia por aquellos pecados, teniendo poder de librar de ellos a sus hijos por la sangre de Cristo y el don del Espíritu Santo (SPF 19).
1428  Esta segunda conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que "recibe en su propio seno a los pecadores" y que siendo "santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación" (LG 8). Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. Es el movimiento del "corazón contrito" (Sal 51,19), atraído y movido por la gracia (cf Jn 6,44; 12,32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cf 1 Jn 4,10).


«Los seglares deben asumir como su tarea propia la renovación del orden temporal; si la función de la jerarquía es la de enseñar e interpretar auténticamente los principios morales que hay que seguir en este campo, pertenece a ellos, mediante sus iniciativas y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar del espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de su comunidad de vida». Que cada cual se examine para ver lo que ha hecho hasta aquí y lo que debe hacer todavía. No basta recordar principios generales, manifestar propósitos, condenar las injusticias graves, proferir denuncias con cierta audacia profética; todo ello no tendrá peso real si no va acompañado en cada persona por una toma de conciencia más viva de su propia responsabilidad y de una acción efectiva. Resulta demasiado fácil echar sobre los demás la responsabilidad de las presentes injusticias, si al mismo tiempo no nos damos cuenta de que todos somos también responsables, y que, por tanto, la conversión personal es la primera exigencia. (…)
Las organizaciones cristianas, de acuerdo con la diversidad de formas que las caracterizan, tienen una responsabilidad de acción colectiva. Sin subrogarse en el puesto de las instituciones de la sociedad civil, tienen que expresar, a su manera y por encima de sus particularidades propias, las exigencias concretas de la fe cristiana para una transformación justa y, por consiguiente, necesaria de la sociedad. Hoy más que nunca, la Palabra de Dios no podrá ser proclamada ni escuchada si no va acompañada del testimonio de la potencia del Espíritu Santo, operante en la acción de la comunidad cristiana al servicio de sus hermanos y hermanas, en los puntos donde se juegan éstos su existencia y su porvenir”. (Pablo VI. Octogessima Adveniens nºs 48.51)

“Al publicar en 1967 la Encíclica Populorum Progressio, mi venerado predecesor Pablo VI ha iluminado el gran tema del desarrollo de los pueblos con el esplendor de la verdad y la luz suave de la caridad de Cristo. Ha afirmado que el anuncio de Cristo es el primero y principal factor de desarrollo y nos ha dejado la consigna de caminar por la via del desarrollo con todo nuestro corazón y con toda nuestra inteligencia, es decir, con el ardor de la caridad y la sabiduría de la verdad”. (...) “Sólo el encuentro con Dios permite no ver siempre en el prójimo solamente al otro, sino reconocer en él la imagen divina, llegando así a descubrir verdaderamente al otro y a madurar un amor que es ocuparse del otro y preocuparse por el otro”. (Benedicto XVI. Cáritas in Veritate nº 8.11).




“El ejemplo del Cura de Ars me lleva a poner de relieve los ámbitos de colaboración en los que se debe dar cada vez más cabida a los laicos, con los que los presbíteros forman un único pueblo sacerdotal y entre los cuales, en virtud del sacerdocio ministerial, están puestos “para llevar a todos a la unidad del amor: ‘amándose mutuamente con amor fraterno, rivalizando en la estima mutua’ (Rm 12, 10)”.
(De la carta del Papa Benedicto XVI para la convocación de un año sacerdotal con ocasión del 150 aniversario del dies natalis del santo cura de Ars)




Meditación para recibir el Santísimo Sacramento (I parte)

Primer punto: Considerar quién es el que he de recibir, y cómo en cuanto a la divinidad es igual al Eterno Padre, y cómo en cuanto hombre es el más ilustre de todos los hombres.

Segundo punto: Considerar de dónde viene: del Cielo. Consideraré que me hace mayor don que a los Apóstoles el Jueves de la Cena. Y he de confundirme trayendo a la memoria lo que haría si esperase a un amigo o hermano que me viniese a ver de tierras lejanas, o si el Papa o el Emperador hubiese de venir a verme, y lo poco que hago con la venida de Jesucristo, de los Cielos a mi ánima.

(San Francisco de Borja).






· Para que los sacerdotes traten de hacerse perfectos como el Padre celestial es perfecto: Señor, danos sacerdotes santos.
· Para que la Santa Misa sea ofrecida continuamente por la vida y necesidades del mundo: Señor, danos sacerdotes santos.
· Para que podamos recibir a Jesús Eucaristía y podamos adorarlo: Señor, danos sacerdotes santos.
· Para que el Evangelio sea proclamado fielmente y sin descanso: Señor, danos sacerdotes santos.
· Para que podamos recibir en el Sacramento de la Confesión el perdón de los pecados y encontremos en él nuestra paz y felicidad: Señor, danos Sacerdotes santos.




1. El lunes 7 de diciembre: Vigilia de la Inmaculada con los jóvenes de Gandía. Salida procesional de las Esclavas al Palacio rezando el rosario. A continuación Eucaristía en la Iglesia del Palacio.

2. Vigilia de la Inmaculada en la Parroquia  El lunes 7 de diciembre a las 9 de la noche.

3. El martes 8 de diciembre a las 6 de la tarde en los locales parroquiales proyectaremos una película sobre José de Nazaret.

4. El miércoles 9 de diciembre a las 5.30 tarde oración con el Equipo de Cáritas en la Capilla de la Comunión.

5. El miércoles 9 de diciembre a las 6.00 tarde retiro de Adviento para profesores de religión en el Centro parroquial de la Parroquia de San Nicolás del Grau.

6. El jueves 10 de diciembre de 10.30 a 12.30 h. retiro espiritual para señoras en la Capilla de la Comunión.

7. Los jueves de la Parroquia de San Francisco de Borja de Gandía: el 10 de diciembre después de la misa de 7.30 tarde: Cuadernos del V Centenario del nacimiento de San Francisco de Borja nº 2.

8. El viernes 11 de diciembre: Jornadas sobre Bioética: en la Parroquia de San Nicolás del Grau: Vigilia de Oración por la vida y cena conjunta.

9. Reuniones de los diversos Equipos de la parroquia:
- Equipo de Catequistas de tercero: miércoles a las 5 tarde.
- Equipo de Medios de comunicación: sábado 12 de diciembre a las 10 mañana

10. El domingo 13 de diciembre a las 5.30 tarde reunión de formación con los jóvenes de la parroquia.

11. Del 15 al 18 de diciembre: semana de la Familia.
· Martes 15 a las 20.30 h. Charla: La Sagrada Familia, modelo de familia, a cargo de D. Jesús Sánchez Domínguez.
· Miércoles 16 a las 20.30 h. Charla: San José, modelo de educación, válido hoy y siempre, a cargo de Mª Luisa Temporal Ferrando.
· Jueves 17 a las 20.30 h. Charla: La autoridad en la familia, a cargo de Francisco Carrió Miñana.
· Viernes 18 a las 20.30 h. Charla: La Transmisión de la fe en la familia, a cargo de Fernando Penalba Pons y Ester Pla Escolano.
12. Ya ha comenzado a recorrer las casas de la Parroquia el icono y la reliquia de San Francisco de Borja. Es una ocasión de acercarse en oración y en familia a la figura de santo tan grande, patrón de Gandía y titular de la Parroquia. Pueden apuntarse en el despacho de la parroquia o en la sacristía.

13. Muy pronto estará a la venta el calendario de la Parroquia para colaborar en el pago del Crédito y la hipoteca.





De no esperar que los difuntos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magníficarecompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era unpensamiento santo y piadoso.

2 Macabeos 12, 44-45
 Del 7 al 13 de diciembre de 2009


Lunes 7.  Solemnidad de la Inmaculada Concepción. 19.30 h.: En sufragio de: Antonio Casanova; Dif. Fam. Matoses-Martínez. 21.00 h.: Vigilia de la Inmaculada. Sin intención.
Martes 8. Solemnidad de la Inmaculada Concepción. 12.00 h.: Pro Pópulo
Miércoles 9. 19.30 h.: Orando por Gabriella Isadora Encinas.
Jueves 10. 19.30 h.: Sin intención:
Viernes 11. 19.30 h.: En sufragio de: Jesús Antonio Sánchez López y dif. fam.
Sábado 12. 3er domingo de Adviento. 18.00 h.: Con niños. Sin intención.
19.30 h.: Sin intención.
21.00 h.: Sin intención
Domingo 13. 3er domingo de Adviento. 12.00 h. Pro Pópulo.