28 de junio de 2010

El arzobispo de Valencia reestructura la archidiócesis y nombra diez vicarios episcopales.

Tras el rezo del Ángelus en Palacio Arzobispal

VALENCIA, 28 JUN. (AVAN) .- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha anunciado hoy la reestructuración de la diócesis y el nombramiento de diez nuevos vicarios episcopales, de los que ocho serán territoriales y sustituirán a los cinco vicarios que venían desempeñando esta labor. Las otras dos vicarías serán de nueva creación, una dedicada a la acción social y otra a la evangelización.

Los nuevos vicarios episcopales designados por el prelado son: José Ramón Crespo López, de 59 años, para la Vicaría I que comprende la mitad sur de la ciudad de Valencia; Miguel Díaz Valle, de 67 años, para la Vicaría II que abarcará la mitad norte de la capital; José Javier Llopis Portes, de 46 años, para la Vicaría III que integrará toda el área metropolitana de Valencia; José María Taberner Andrés, de 59 años, será titular de la Vicaría IV, “Moncada- Sagunto” ; Arturo Pablo Ros Murgadas, de 46 años, para la Vicaría V, “Llíria- Requena-Ademuz”; José María Payá Mataix, de 60 años, para la Vicaría VI “Xàtiva- Alcoi-Ontinyent”; Rafael Reig Armiñana, de 47, de la Vicaría VII “La Ribera”; y Jesús Sánchez Domínguez, de 45 años, para la Vicaría VIII, “La Valldigna-La Safor-La Marina”.

Además de estas vicarías episcopales territoriales, el Arzobispo ha creado la Vicaría para la Acción Caritativa y Social “Santo Tomás de Villanueva”, y la Vicaría de Evangelización “San Juan de Ribera”, cuyos titulares serán, respectivamente, los sacerdotes Vicente Serrano Valbuena, de 67 años, y José Enrique Pérez Asensi, de 35 años. 

Los nombramientos han sido anunciados por monseñor Carlos Osoro hoy a mediodía en el Palacio Arzobispal, al término del rezo del Ángelus con la Curia diocesana y personal del Arzobispado, que han dedicado una ovación a los nuevos vicarios y también a los vicarios salientes, Juan Moncho; Vicente Serrano, que será el nuevo vicario de Acción Caritativa y Social; José Vicente Calza; José Antonio Varela y Juan José Llorens, por la labor que han realizado.



¡¡¡ENHORABUENA!!!

26 de junio de 2010

Monseñor Osoro ordena este sábado a siete nuevos sacerdotes para la diócesis de Valencia

En una ceremonia, a las 11 horas, en la Catedral

VALENCIA, 25 JUN. (AVAN) .- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, presidirá mañana, sábado, la ordenación sacerdotal de siete diáconos de la diócesis valentina en una ceremonia que tendrá lugar a las 11 horas en la Catedral.

Se trata de los diáconos Pablo Valls, de Valencia y 35 años, y Pablo Bohigues, de Villalonga y 45 años, del Seminario Mayor La Inmaculada de Moncada; y de Arturo Monllor, nacido hace 32 años en Alcoy; Diego Pascual Revert, de 34 años, de Llosa de Ranes; David Cuenca, de 36 años y de Gijón; y del ecuatoriano Gerónimo Mauricio Montiel Burgos, de 30 años, estudiantes del Colegio Seminario La Presentación y Santo Tomás de Villanueva de Valencia. Igualmente, el séptimo diácono es el religioso jesuita Jaime Tatay, de 34 años.

Pablo Valls
El diácono Pablo Valls ha colaborado durante los últimos años en la pastoral de la parroquia de San Jaime de Algemesí aunque, su parroquia de origen es la de San Pascual Bailón, en donde oficiará su primera misa el domingo, día 27, a las 12 horas.

También estudió en el colegio San José de Calasanz y en la parroquia de San Isidoro pertenece a una comunidad neocatecumenal. Entre otras actividades pastorales, Valls también colaboró como voluntario en Cáritas en el programa de transeúntes.

Pablo Bohigues
Tras trabajar en una fábrica de cerámica en Villalonga, su localidad natal, y obtener el graduado escolar, Pablo Bohigues decidió entrar al seminario de Moncada con 39 años.

Pablo Bohigues ha ayudado en la pastoral de la parroquia de San Nicolás en el Grao de Gandia y su primera misa la celebrará el lunes, 28 de junio, a las 19 horas, en la parroquia de los Santos Reyes de Villalonga, su parroquia de origen.

Arturo Monllor
Arturo Monllor trabajó como profesor de Religión en institutos de Alaquàs y Gandia. Tras abandonar sus estudios de administrativo, entró en el seminario.

Monllor ha colaborado pastoralmente en la parroquia de Cocentaina. Su primera misa será el sábado, día 26, a las 19.30 horas en El Salvador de Alcoy.

Diego Pascual Revert
Natural de Llosa de Ranes, Diego Pascual trabajó desde los 16 años pintando coches y conduciendo camiones de 26 toneladas. A los 21 años comenzó un periodo de formación cristiana a través de los cursillos de cristiandad así como en el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas en Canals.

Su labor pastoral la ha desarrollado en la parroquia de San Luis Bertrán de Torrent y su primera misa será el 4 de julio, a las 20 horas, en Llosa de Ranes.

David Cuenca
Antes de entrar en el Seminario La Presentación, David Cuenca, de Gijón, estudió Filosofía y Letras e Historia y Ciencias de la Música. Tras obtener una oposición como profesor de instituto, estuvo durante 10 años enseñando música.

Ha ayudado en la pastoral de las parroquias de Pinedo y El Saler. Su primera misa será el domingo, día 27, a las 12 horas, en la parroquia de San Nicolás de Valencia.

Gerónimo Mauricio Montiel Burgos
Nació en 1979 en la localidad ecuatoriana de Santo Domingo de los Colorados y lleva nueve años en España.

Gerónimo Mauricio ha colaborado en la parroquia Asunción de Nuestra Señora de Bocairent, que acogerá la celebración de una misa de acción de gracias el 4 de julio a las 12 horas. Su primera misa será el domingo 27 de junio en parroquia El Salvador, a las 19 horas.

Jaime Tatay
Fue estudiante en el Teologado de los jesuitas de Boston (EE.UU.) y cursó la carrera de Ingeniero de Montes.

Estudió también en un colegio jesuita y, luego, en la universidad siguió vinculado a grupos de jóvenes cercanos a los religiosos jesuitas.

Con 22 años Jaime Tatay entró en el seminario y ahora hace once años que es jesuita. En la actualidad, cursa la licenciatura de Moral Social en Boston. Su primera misa será el domingo, día 27, a las 12 horas, en colegio San José de Valencia.


Ceremonia de ordenación sacerdotal
Tras la proclamación de la Palabra de Dios, el rito de ordenación, que tiene su origen en los primeros tiempos del cristianismo, dará comienzo con la “llamada a los elegidos, ya que es la Iglesia quien llama por medio del obispo a quienes va a confiar el ministerio”, según fuentes de la comisión de Liturgia del Arzobispado.

A continuación, y tras la homilía de monseñor Osoro, los ordenandos se levantarán y delante del Arzobispo “manifestarán su voluntad de acceder al ministerio” y, posteriormente, cada uno de ellos se acercará al prelado para, “arrodillado ante él, poner sus manos junto a las suyas”.
Seguidamente, los siete diáconos se postrarán con el rostro en tierra “como signo de total disponibilidad y preparación a recibir la gracia del Espíritu Santo” y, después, una vez de rodillas, se cantarán las Letanías de los Santos.

La imposición de manos y oración consecratoria se desarrollará, luego, “en silencio”, según las mismas fuentes, que han asegurado que “heredada de los Apóstoles, es una acción que simboliza y realiza la transmisión de la gracia en orden a la misión ministerial de la Iglesia”. La oración consecratoria, que “pide al Padre por mediación del Hijo que envíe a los ordenandos una especial efusión del Espíritu Santo y que acompaña a la imposición de manos”, indica la finalidad y el sentido de la ordenación de los presbíteros.

Después de la imposición de manos del arzobispo de Valencia, todos los presbíteros concelebrantes pondrán a su vez las manos a los diáconos, “significando la unidad del presbiterio con el obispo y la común participación en el mismo sacerdocio de Cristo”. El prelado pronunciará la oración de consagración con las manos extendidas mientras que los ordenandos estarán arrodillados ante él.

Acabada la ordenación, varios presbíteros colocarán la estola y la casulla a los nuevos sacerdotes y, a continuación, el Arzobispo ungirá con el crisma las manos de cada nuevo presbítero, como “se unge todo lo que va a ser dedicado a Dios”.

Posteriormente, representantes de los fieles presentarán, “en nombre del pueblo fiel”, el pan y el vino para la eucaristía al titular de la archidiócesis, cuyas ofrendas entregarán a cada uno de los nuevos sacerdotes. Finalmente, monseñor Carlos Osoro junto a los rectores de los Seminarios darán a cada uno de ellos el beso de la paz y, a partir de ese momento, comenzará la liturgia eucarística. Al final de la celebración, los nuevos sacerdotes recibirán la felicitación de sus familiares y amigos.

25 de junio de 2010

Domingo 27 de junio de 2010. XIII del T.O. C

HOJA

PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
Email de la parroquia: sfb500@gmail.com

Domingo 27 de junio de 2010




                 Queridos hermanos:
Celebramos este domingo la solemnidad externa de San Pedro y San Pablo. Se celebra de forma conjunta el martirio de estas dos columnas de la Iglesia.
A través de los apóstoles, y especialmente, a través de San Pedro y San Pablo, nos ha llegado la fe, los sacramentos, la vida nueva en Cristo, la Oración dominical, la vida de la caridad, la unidad eclesial, en comunión y misión. Nos dice el catecismo de la Iglesia católica nº 181: "Creer" es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la madre de todos los creyentes. "Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por madre" (S. Cipriano).
San Ambrosio escribió: “Ubi Petrus, ibi Ecclesia”, es decir, “Donde está Pedro, allí está la Iglesia”. No significa que Pedro sea toda la Iglesia. Pero sí significa que no se puede ser Iglesia sin Pedro, sin la comunión con él.
Celebrar esta solemnidad nos lleva a vivir unidos a Pedro, al papa Benedicto XVI y a su magisterio. Hemos vivido tiempos tras el concilio en que se ha vendido a muchos fieles gato por liebre en la vida eclesial por medio de enseñanzas que dañan la unidad e integridad de la fe, y de dudas y ambigüedades respecto a la vida cristiana. Hace unos años los obispos españoles escribieron un documento al respecto. Decían: “no son pocos los que en este tiempo, amparándose en un Concilio que no existió, ni en la letra ni en el espíritu, han sembrado la agitación y la zozobra en el corazón de muchos fieles. En medio de un ambiente cultural, en el que se reflejan las opiniones más diversas sobre Jesús, es necesario acoger con docilidad la Revelación del Padre, lo que el Espíritu nos dice en el Concilio Vaticano II, llenarse de la alegría que viene de lo Alto, reposar gozosamente en la roca firme de la Iglesia y renovar cada día nuestra confesión de fe”. (Conferencia Episcopal Española. Instrucción Pastoral Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II. 30 de marzo de 2006).
Que nadie nos engañe. Estemos siempre unidos a Pedro. Si nos dieran a elegir entre Pedro y lo que pensamos o sentimos elegiríamos a Pedro, pues donde está Pedro, allí está la Iglesia.
Jesús, vuestro párroco
Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
—«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: —«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: —«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: —«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: —«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
Palabra del Señor.
153           Cuando San Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido "de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos" (Mt 16,17; cf. Ga 1,15; Mt 11,25). La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por él, "Para dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio interior del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede `a todos gusto en aceptar y creer la verdad'" (DV 5).
424           Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por el Padre nosotros creemos y confesamos a propósito de Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). Sobre la roca de esta fe, confesada por San Pedro, Cristo ha construido su Iglesia (cf. Mt 16, 18; San León Magno, serm. 4, 3;51, 1;62, 2;83, 3).
440 Jesús acogió la confesión de fe de Pedro que le reconocía como el Mesías anunciándole la próxima pasión del Hijo del Hombre (cf. Mt 16, 23). Reveló el auténtico contenido de su realeza mesiánica en la identidad transcendente del Hijo del Hombre "que ha bajado del cielo" (Jn 3, 13; cf. Jn 6, 62; Dn 7, 13) a la vez que en su misión redentora como Siervo sufriente: "el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28; cf. Is 53, 10-12). Por esta razón el verdadero sentido de su realeza no se ha manifestado más que desde lo alto de la Cruz (cf. Jn 19, 19-22; Lc 23, 39-43). Solamente después de su resurrección su realeza mesiánica podrá ser proclamada por Pedro ante el pueblo de Dios: "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado" (Hch 2, 36).
442 No ocurre así con Pedro cuando confiesa a Jesús como "el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16) porque este le responde con solemnidad "no te ha revelado esto ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos" (Mt 16, 17). Paralelamente Pablo dirá a propósito de su conversión en el camino de Damasco: "Cuando Aquél que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo para que le anunciase entre los gentiles..." (Ga 1,15-16). "Y en seguida se puso a predicar a Jesús en las  sinagogas: que él era el Hijo de Dios" (Hch 9, 20). Este será, desde el principio (cf. 1 Ts 1, 10), el centro de la fe apostólica (cf. Jn 20, 31) profesada en primer lugar por Pedro como cimiento de la Iglesia (cf. Mt 16, 18).
"Las llaves del Reino"
551 Desde el comienzo de su vida pública Jesús eligió unos hombres en número de doce para estar con él y participar en su misión (cf. Mc 3, 13-19); les hizo partícipes de su autoridad "y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar" (Lc 9, 2). Ellos permanecen para siempre permanecen asociados al Reino de Cristo porque por medio de ellos dirige su Iglesia:
Yo, por mi parte, dispongo el Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Lc 22, 29-30).
552 En el colegio de los doce Simón Pedro ocupa el primer lugar (cf. Mc 3, 16; 9, 2; Lc 24, 34; 1 Co 15, 5). Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre, Pedro había confesado: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Entonces Nuestro Señor le declaró: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mt 16, 18). Cristo, "Piedra viva" (1 P 2, 4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos (cf. Lc 22, 32).
553 Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: "A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia. Jesús, "el Buen Pastor" (Jn 10, 11)  confirmó este encargo después de su resurrección:"Apacienta mis ovejas" (Jn 21, 15-17). El poder de "atar y desatar" significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los apóstoles (cf. Mt 18, 18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien él confió explícitamente las llaves del Reino.
San Ireneo, obispo de Lyón, describe a la Iglesia de Roma como la «más grande y más antigua conocida por todos;… fundada y constituida en Roma por los dos gloriosos apóstoles Pedro y Pablo» y añade: «Con esta Iglesia, por su eximia superioridad, debe estar en acuerdo la Iglesia universal, es decir, los fieles que están por doquier» (III, 3, 2-3).
Es muy interesante, también, una carta escrita por san Jerónimo y dirigida al obispo de Roma: «He decidido consultar a la cátedra de Pedro, donde se encuentra esa fe que la boca de un apóstol ha ensalzado; vengo ahora a pedir alimento para mi alma allí, donde recibí el vestido de Cristo. No sigo otro primado sino el de Cristo; por esto me pongo en comunión con tu beatitud, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia» («Las cartas» I, 15,1-2). (cit. en Benedicto XVI. Audiencia general del miércoles 22 febrero 2006).
“Pues ¿qué diré, pecador, que soy, sino un clavo, un azote, una cruz, una lanza y finalmente la misma muerte de Cristo nuestro redentor? Porque el clavo ni la cruz no tuvieron culpa, ni fueron la causa de su dolor, antes las criaturas mostraron sentimiento de su muerte. Yo soy, pues, el clavo que le atravesé las manos con la abominación de mis obras, y soy el azote que le hiere su carne por la flaqueza de la mía, y soy la lanza que abrí su costado por no conformarme con su voluntad, soy el vinagre para su gusto con mis murmuraciones, y al fin la muerte para su vida. Como dice el Salmo: “Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?” (sal 4)
Mira lo que eres, y desharás la rueda de tu vanidad.
¡Oh si tú te conocieras!.(…)
¡Oh, cómo te conviene, pecador, no olvidar esto para conocerte en aquel espejo del Crucificado; y en sus manos verás tu crueldad y en su cabeza tus soberbias y en sus tormentos y dolores conocerás la graveza de tu pecado. (…)
¡Oh si entrases a contemplar lo que tu Dios hace contigo, hallarías que ninguno amó con tan excesivo amor, ni halló tantas invenciones en el amar, ni se halló esposo que así amase a su esposa, como amó Cristo al alma, su esposa espiritual! Porque, si los esposos suelen regalar y hacer fiestas a sus esposas, mucho más hace Cristo con las suyas. 
(San Francisco de Borja. Sermón sobre San Lucas).
ORACIÓN POR EL PAPA
Oh Dios, que para suceder al apóstol san Pedro elegiste a tu siervo Benedicto XVI como pastor de tu grey, escucha la plegaria de tu pueblo y haz que nuestro papa, vicario de Cristo en la tierra, confirme en la fe a todos los hermanos, y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz, para que todos encuentren en ti, Pastor de los hombres, la verdad y la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén». (Misal Romano)
1. El sábado 26 y domingo 27 se celebrará en todas las misas la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. La colecta de cada misa es de carácter pontificio. Será el llamado “Óbolo de San Pedro”, destinado a ayudar a la caridad del Santo Padre en las múltiples necesidades de la Iglesia universal. Los donativos de los fieles ofrecidos al Santo Padre en esta colecta, se emplean en obras misioneras y de promoción social.
2. El 26 de junio será la Ordenación de presbíteros en la Catedral de Valencia. Entre ellos estará D. Arturo Monllor, que estuvo entre nosotros algún tiempo mientras era profesor de religión. Invitaros a acompañarle en este acto con vuestra presencia y oración.
3. Del 3 al 9 de julio será la Peregrinación a Santiago de Compostela de la Parroquia.
4.  Del 13 al 18 de julio será el Campamento con niños y jóvenes de 6 a 16 años en Orea (Guadalajara) .
5. Del 3 al 12 de agosto será la Peregrinación a Santiago de Compostela con jóvenes desde la Parroquia de Cristo Rey.
Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:
Ingresados hasta el el 14-6-2010:
27.406 €.
+ 275 €
Ingresados hasta el 18-6-2010: 27.681 €
En la cuenta que la parroquia tiene en
Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:


 2045-6028-12-0000095170
De no esperar que los difuntos   resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica     recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un   pensamiento  santo y piadoso.
2 Macabeos 12, 44-45

 Del 28 de junio al 4 de julio de 2010

Lunes 28.  19.30 h.: En sufragio de: No hay misa. Se rezará el rosario en la hora habitual, se leerán las lecturas del día y darán la comunión los ministros de la Eucaristía. Las intenciones pasan al sábado.
Martes 29. Solemnidad de San Pedro y San Pablo. 19.30 h.: En sufragio de: Rosendo Roche.
Miércoles 30. 19.30 h.: Sin intención.
Jueves 1. 19.30 h.: Sin intención.
Viernes 2. 19.30 h.: En sufragio de: Dif. Fam. Ferrer-Puig.
Sábado 3. XIV del T.O.
19.30 h.: En sufragio de: Rogelio Roselló.
21.00 h.: En sufragio de: Sixto Domínguez Osa y dif. fam.
Domingo 4. XIV del T.O.  12.00 h. Pro Pópulo.



19 de junio de 2010

Domingo 20 de junio de 2010. XII del T.O. C

HOJA

PARROQUIAL
Parroquia de Sant Francesc de Borja
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Domingo 20 de junio de 2010



                 Queridos hermanos:
Seguramente hemos oído a alguien comentar: “yo esto no se lo doy a pasar a nadie”. Referido seguramente a alguna enfermedad, algún mal trago, algún dolor insoportable, alguna injusticia grave. Pero ¿cómo quedaría esta misma frase en labios de Jesús? Delante de los discípulos, y ante el mismo Pedro que acaba de confesarle, nos dice por donde se va a la Vida: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo.” ¿Cómo es que Jesús nos quiere dar a pasar la cruz? Porque es el único camino de vida. El único. Hay una frase latina que refleja esto mismo: AVE CRUX, SPES UNICA. “Te saludamos, Cruz santa, única esperanza nuestra”
Santa Teresa Benedicta de la Cruz, judía, filósofa, conversa y carmelita de clausura, que murió mártir en tiempos del nacismo, escribió acerca de la cruz: “El mundo está en llamas: la lucha entre Cristo y el Anticristo ha comenzado abiertamente, por eso si te decides en favor de Cristo, ello puede acarrearte incluso el sacrificio de la vida. (...) El mundo está en llamas: el incendio podría también propagarse a nuestra casa, pero por encima de todas las llamas se alza la cruz, incombustible. La cruz es el camino que conduce de la tierra al cielo. Quien se abraza a ella con fe, amor y esperanza se siente transportado a lo alto, hasta el seno de la Trinidad. El mundo está en llamas: ¿Deseas apagarlas? Contempla la cruz: del Corazón abierto brota la sangre del Redentor, sangre capaz de extinguir las mismas llamas del infierno. (...) Gracias al poder de la cruz puedes estar presente en todos los lugares del dolor a donde te lleve tu caridad compasiva, una caridad que dimana del Corazón Divino, y que te hace capaz de derramar en todas partes su preciosísima sangre para mitigar, salvar y redimir. El Crucificado clava en ti los ojos interrogándote, interpelándote. ¿Quieres volver a pactar en serio con Él la alianza? Tú sólo tienes palabras de vida eterna. ¡Salve, Cruz, única esperanza!” (De los escritos espirituales). Por eso, no temamos la cruz, porque “nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados, judíos o griegos, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. (1Co 1, 24).
Jesús, vuestro párroco
+  Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 18-24

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
—«¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron:
—«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
El les preguntó: —«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: —«El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
—«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.» Y, dirigiéndose a todos, dijo: —«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»
Palabra del Señor.
436           Cristo viene de la traducción griega del término hebreo "Mesías" que quiere decir "ungido". No pasa a ser nombre propio de Jesús sino porque él cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de él. Este era el caso de los reyes (cf. 1 S 9, 16; 10, 1; 16, 1. 12-13; 1 R 1, 39), de los sacerdotes (cf. Ex 29, 7; Lv 8, 12) y, excepcionalmente, de los profetas (cf. 1 R 19, 16). Este debía ser por excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar definitivamente su Reino (cf. Sal 2, 2; Hch 4, 26-27). El Mesías debía ser ungido por el Espíritu del Señor (cf. Is 11, 2) a la vez como rey y sacerdote (cf. Za 4, 14; 6, 13) pero también como profeta (cf. Is 61, 1; Lc 4, 16-21). Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey.
1434 La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna  (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1 P 4,8).
1435 La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (Am 5,24; Is 1,17), por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos, el padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia (cf Lc 9,23).
Llamamiento a los sacerdotes
a la conversión al concluir su año
El cardenal Meisner les invita a acudir
al sacramento de la confesión
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 9 de junio de 2010 (ZENIT.org).- La primera jornada del encuentro internacional de sacerdotes más numeroso de la historia ha quedado marcada por el llamamiento a la conversión y a acercarse al sacramento de la Reconciliación con Dios.
Ante los diez mil presbíteros que ya han llegado a la ciudad eterna para participar en la clausura del Año Sacerdotal, el cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia, recordó que así como la "Iglesia siempre debe ser reformada" ("Ecclesia semper reformanda"), del mismo modo el obispo y el sacerdote "siempre debe ser reformado" ("semper reformandus").
Reconoció que los sacerdotes, al igual que Pablo en el camino a Damasco, "tienen que caer de nuevo del caballo, para caer en los brazos de Dios misericordioso". Por este motivo, "no es suficiente que en nuestro trabajo pastoral hacer correcciones sólo a las estructuras de nuestra Iglesia para que sea más atractiva. ¡No es suficiente! Lo que hace falta es un cambio de corazón, de mi corazón". "Sólo un Pablo convertido pudo cambiar el mundo, no un ingeniero de estructuras eclesiásticas", aclaró al iniciar el congreso internacional de sacerdotes convocado por Benedicto XVI.
Importancia de la confesión
El cardenal Meisner reconoció que "una de las pérdidas más trágicas" que la Iglesia ha sufrido en la segunda mitad del siglo XX ha sido "la pérdida del Espíritu Santo en el sacramento de la Reconciliación". La escasa participación en este sacramento, comentó, "constituye la raíz de muchos males en la vida de la Iglesia y en la vida del sacerdote". "Cuando fieles cristianos me preguntan: '¿Cómo podemos ayudar a nuestros sacerdotes?', entonces siempre respondo: 'Id a confesaros con ellos'". Según el purpurado alemán, "allí donde el sacerdote deja de confesar, se convierte en un agente social religioso" y "cae en una grave crisis de identidad". "Un sacerdote que no se encuentra, con frecuencia, de un lado o del otro de la rejilla del confesionario, sufre daños permanentes para su alma y su misión".
"Un confesionario en el que está presente un sacerdote, en una iglesia vacía, es el símbolo más impresionante de la paciencia de Dios que espera".
Confirmación del amor de Dios
En el confesionario, continuó, "el sacerdote puede echar un vistazo a los corazones de muchas personas y de ahí surgen motivaciones, aliento, aspiraciones para el propio seguimiento de Cristo".
La confesión, observó el cardenal, "nos permite acceder a una vida en la que sólo se puede pensar en Dios".
"Ir a confesarse significa hacer que el amor de Dios sea algo más cordial, escuchar y experimentar eficazmente, una vez más, que Dios nos ama".
"Confesarse significa recomenzar a creer, y al mismo tiempo a descubrir que hasta ahora no nos hemos fiado de una manera suficientemente profunda de Dios y que, por este motivo, hay que pedir perdón".
Dada la importancia de la confesión, el purpurado consideró que desde su punto de vista "la madurez espiritual de un candidato al sacerdocio para recibir la ordenación sacerdotal se hace evidente en el hecho de que reciba regularmente --al menos una vez al mes-- el sacramento de la Reconciliación".
De hecho, en este sacramento se encuentra "al Padre misericordioso con sus dones más preciosos, es decir, su entrega, el perdón y la gracia", concluyó.

Cuando vemos o consideramos cuán pocos pastores hay en la casa de Dios. A lo que el Señor sintió de verlo y lo que pasó llorando, especialmente cuando dijo: la mies es mucha mas los obreros son pocos.
     Cuando sentimos dolor de nuestros propios defectos. Sintamos lo que al Señor le dolieron cuando los vio en nosotros antes que fuesen, y ofrezcamos la pena que le causaron y alabémosle dándole gracias porque quiso pagar adelantado por nosotros.
     Cuando veis caer a alguno que está adelante en el camino de la perfección. Lo que sintió la caída de san Pedro, habiéndole ya confesado por hijo de Dios y habiéndole visto transfigurado en el monte.
     Cuando fatigan las tentaciones. A las que pasó en el desierto. (San Francisco de Borja. Espejo de las obras del cristiano ).

Señor, te damos gracias porque nos has abierto tu corazón; porque en tu muerte y resurrección te has convertido en fuente de vida. Haz que seamos personas vivas, vivas por tu fuente, y danos ser también nosotros fuente, de manera que podamos dar agua viva a nuestro tiempo. Te agradecemos la gracia del ministerio sacerdotal. Señor, bendícenos y bendice a todos los hombres de este tiempo que están sedientos y buscando. Amén.
(Benedicto XVI. Homilía 11 - 6 -2010)
Para orar con los doctores de la Iglesia:
¡Mi vidita es sufrir, y nada más!
No puedo decir: Dios mío, esto por la Iglesia, Dios mío, esto por Francia... etc.... Dios sabe muy bien lo que tiene que hacer con ello; yo se lo he dado todo por complacerle. Además, me cansaría demasiado diciéndole: dale esto a Pedro, dale esto a Pablo. Sólo lo hago de inmediato cuando me lo pide alguna hermana, y luego ya no vuelvo a pensar en ello. Cuando rezo por mis hermanos misioneros, no ofrezco mis sufrimientos, sino que digo simplemente: Dios mío, dales a ellos todo lo que deseo para mí.
(Sta. Teresa del Niño Jesús. Últimos Escritos. 4 de agosto de 1897).

1. El Sábado 19 de junio en el Palacio Ducal tendrá lugar la Vigilia de Espigas de la Adoración Nocturna. La recepción será a las 20.40 h.
2. El sábado 26 y domingo 27 se celebrará en todas las misas la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. La colecta de cada misa es de carácter pontificio. Será el llamado “Óbolo de San Pedro”, destinado a ayudar a la caridad del Santo Padre en las múltiples necesidades de la Iglesia universal. Los donativos de los fieles ofrecidos al Santo Padre en esta colecta, se emplean en obras misioneras y de promoción social.
3. El 26 de junio será la Ordenación de presbíteros en la Catedral de Valencia. Entre ellos estará D. Arturo Monllor, que estuvo entre nosotros algún tiempo mientras era profesor de religión. Invitaros a acompañarle en este acto con vuestra presencia y oración.
4. Del 23 al 27 de junio será la Peregrinación diocesana a Lourdes de enfermos y discapacitados con el Sr. Arzobispo.
5. Del 3 al 9 de julio será la Peregrinación a Santiago de Compostela de la Parroquia.
6.  Del 13 al 18 de julio será el Campamento con niños y jóvenes de 6 a 16 años en Orea (Guadalajara) .
7. Del 3 al 12 de agosto será la Peregrinación a Santiago de Compostela con jóvenes desde la Parroquia de Cristo Rey:

Donativos recibidos para los nuevos locales en la calle Ciudad de Laval:

Ingresados hasta el 7 –6-2010: 27.306 €.
+ 100 €
Ingresados hasta el 14-6-2010:

27.406 €.

En la cuenta que la parroquia tiene en

Caixa Ontinyent, c. Madrid 38:

 2045-6028-12-0000095170
De no esperar que los difuntos   resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica     recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un   pensamiento  santo y piadoso.
2 Macabeos 12, 44-45

 Del 21 al 27 de junio de 2010
Lunes 21. 19.30 h.: No hay misa. Se rezará el rosario en la hora habitual, se leerán las lecturas del día y darán la comunión los ministros de la Eucaristía. Las intenciones pasan al sábado.
Martes 22. 19.30 h.: No hay misa. Se rezará el rosario en la hora habitual, se leerán las lecturas del día y darán la comunión los ministros de la Eucaristía. Las intenciones pasan al sábado.
Miércoles 23. 19.30 h.: No hay misa. Se rezará el rosario en la hora habitual, se leerán las lecturas del día y darán la comunión los ministros de la Eucaristía. Las intenciones pasan al sábado.
Jueves 24. 19.30 h.: No hay misa. Se rezará el rosario en la hora habitual, se leerán las lecturas del día y darán la comunión los ministros de la Eucaristía. Las intenciones pasan al sábado.
Viernes 25. 19.30 h.: No hay misa. Se rezará el rosario en la hora habitual, se leerán las lecturas del día y darán la comunión los ministros de la Eucaristía. Las intenciones pasan al sábado.
Sábado 26. XIII del T.O. 19.30 h.: En sufragio de: José Antonio Cabanilles. 21.00 h.: Sin intención
Domingo 27. XIII del T.O. 12.00 h. Pro Pópulo.


8 de junio de 2010

BENEDICTO XVI: SANTO TOMÁS, EL “DOCTOR ANGÉLICO”

BENEDICTO XVI: SANTO TOMÁS, EL “DOCTOR ANGÉLICO”


Hoy durante la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la Audiencia General, con los peregrinos congregados de todo el mundo en la Plaza de San Pedro.
* * * * *
 Queridos hermanos y hermanas,
tras algunas catequesis sobre el sacerdocio y mis últimos viajes, volvemos hoy a nuestro tema principal, es decir, a la meditación sobre algunos grandes pensadores de la Edad Media. Habíamos visto últimamente la gran figura de san Buenaventura, franciscano, y hoy quisiera hablar de aquel que la Iglesia llama el Doctor communis: es decir santo Tomás de Aquino. Mi venerado Predecesor, el Papa Juan Pablo II, en su encíclica Fides et ratio recordó que santo Tomás “ha sido siempre propuesto por la Iglesia como maestro de pensamiento y modelo del modo recto de hacer teología” (n. 43). No sorprende que, después de san Agustín, entre los escritores eclesiásticos mencionados en el Catecismo de la Iglesia Católica, santo Tomás sea citado más que ningún otro, ¡hasta sesenta y una veces! Fue llamado también Doctor Angelicus, quizás por sus virtudes, en particular la sublimidad de su pensamiento y la pureza de su vida.
Tomás nació entre 1224 y 1225 en el castillo que su familia, noble y rica, poseía en Roccasecca, en las cercanías de Aquino, cerca de la célebre abadía de Montecassino, adonde fue enviado por sus padres para recibir los primeros elementos de su instrucción. Algún año después se trasladó a la capital del Reino de Sicilia, Nápoles, donde Federico II había fundado una prestigiosa Universidad. En ella se enseñaba, sin las limitaciones vigentes en otros lugares, el pensamiento del filósofo griego Aristóteles, al cual el joven Tomás fue introducido, y cuyo gran valor intuyó en seguida. Pero sobre todo, en aquellos años transcurridos en Nápoles, nació su vocación dominica. Tomás fue de hecho atraído por el ideal de la orden fundada no muchos años antes por santo Domingo. Con todo, cuando se revistió el hábito dominico, su familia se opuso a esta elección, y fue obligado a dejar en convento y a transcurrir algún tiempo en familia.
En 1245, ya mayor de edad, pudo retomar su camino de respuesta a la llamada de Dios. Fue enviado a París para estudiar teología bajo la guía de otro santo, Alberto Magno, sobre el que hablé recientemente. Alberto y Tomás estrecharon una verdadera y profunda amistad y aprendieron a estimarse y a apreciarse, hasta el punto que Alberto quiso que su discípulo le siguiera también a Colonia, donde él había sido enviado por los superiores de la orden a fundar un estudio teológico. Tomás mantuvo entonces contacto con todas las obras de Aristóteles y de sus comentaristas árabes, que Alberto ilustraba y explicaba.
En aquel periodo, la cultura del mundo latino estaba profundamente estimulada por el encuentro con las obras de Aristóteles, que habían estado ignoradas por mucho tiempo. Se trataba de escritos sobre la naturaleza del conocimiento, sobre ciencias naturales, sobre metafísica, sobre el alma y sobre la ética, ricas de informaciones y de intuiciones que parecían válidas y convincentes. Era toda una visión completa del mundo llevada a cabo sin y antes de Cristo, con la pura razón, y parecía imponerse a la razón como "la" visión misma; era, por tanto, una fascinación increíble para los jóvenes ver y conocer esta filosofía. Muchos acogieron con entusiasmo, incluso con entusiasmo acrítico, este enorme bagaje del saber antiguo, que parecía poder renovar ventajosamente la cultura, abrir totalmente nuevos horizontes. Otros, sin embargo, temían que el pensamiento pagano de Aristóteles estuviese en oposición a la fe cristiana, y rechazaban estudiarlo. Se encontraron dos culturas: la cultura pre-cristiana de Aristóteles, con su racionalidad radical, y la cultura clásica cristiana. Ciertos ambientes eran llevados al rechazo de Aristóteles también por la presentación que de este filósofo hacían los comentaristas árabes Avicena y Averroes. De hecho, fueron éstos los que transmitieron al mundo latino la filosofía aristotélica. Por ejemplo, estos comentaristas habían enseñado que los hombres no disponen de una inteligencia personal, sino que hay un único intelecto universal, una sustancia espiritual común a todos, que opera en todos como "única": por tanto, una despersonalización del hombre. Otro punto discutible transmitido por los comentaristas árabes era aquel según el cual el mundo es eterno como Dios. Se desencadenaron comprensiblemente disputas sin fin en el mundo universitario y en el eclesiástico. La filosofía aristotélica se iba difundiendo incluso entre la gente sencilla.
Tomás de Aquino, en la escuela de Alberto Magno, llevó a cabo una operación de fundamental importancia para la historia de la filosofía y de la teología, diría que para la historia de la cultura: estudió a fondo a Aristóteles y a sus intérpretes, procurándose nuevas traducciones latinas de los textos originales en griego. Así no se apoyaba ya solo en los comentaristas árabes, sino que podía leer personalmente los textos originales, y comentó gran parte de las obras aristotélicas, distinguiendo en ellas lo que era válido de lo que era dudoso o rechazable del todo, mostrando la concordancia con los datos de la Revelación cristiana y utilizando amplia y agudamente el pensamiento aristotélico en la exposición de los escritos teológicos que compuso. En definitiva, Tomás de Aquino mostró que entre la fe cristiana y la razón subsiste una armonía natural. Y esta es la gran obra de Tomás, que en aquel momento de enfrentamiento entre dos culturas – ese momento en que parecía que la fe tuviese que rendirse ante la razón – mostró que ambas van juntas, que cuando aparecía la razón incompatible con la fe, no era razón, y cuanto parecía fe no era fe, si se oponía a la verdadera racionalidad; así él creó una nueva síntesis, que formó la cultura de los siglos sucesivos.
Por sus excelentes dotes intelectuales, Tomás fue llamado a París como profesor de teología en la cátedra dominica. Aquí comenzó también su producción literaria, que prosiguió hasta su muerte, y que tiene algo de prodigioso: comentarios a la Sagrada Escritura, porque el profesor de teología era sobre todo intérprete de la Escritura, comentarios a los escritos de Aristóteles, obras sistemáticas poderosas, entre las que sobresale la Summa Theologiae, tratados y discursos sobre diversos argumentos. Para la composición de sus escritos, era ayudado por algunos secretarios, entre ellos su hermano Reginaldo de Piperno, que le siguió fielmente y al que estuvo ligado por una amistad sincera y fraterna, caracterizada por una gran confianza. Esta es una característica de los santos: cultivaban la amistad, porque ésta es una de las manifestaciones más nobles del corazón humano y tiene en sí algo de divino, como Tomás mismo explicó en algunas quaestiones de la Summa Theologiae, en la que escribe: “La caridad es la amistad del hombre con Dios principalmente, y con los seres que Le pertenecen" (II, q. 23, a.1).
No permaneció durante mucho tiempo y de forma estable en París. En 1259 participó en el Capítulo General de los Dominicos a Valenciennes, donde fue miembro de una comisión que estableció el programa de estudios en la orden. De 1261 a 1265, después, Tomás estuvo en Orvieto. El Pontífice Urbano IV, que sentía por él una gran estima, le encargó la composición de los textos litúrgicos para la fiesta del Corpus Domini, que celebramos mañana, instituida después del milagro eucarístico de Bolsena. Tomás tuvo un alma exquisitamente eucarística. Los bellísimos himnos que la liturgia de la Iglesia canta para celebrar el misterio de la presencia real del Cuerpo y de la Sangre del Señor en la Eucaristía se atribuyen a su fe y a su sabiduría teológica. Entre 1265 y 1268 Tomás residió en Roma, donde, probablemente, dirigía un Studium, es decir, una Casa de Estudios de la Orden, y donde comenzó a escribir su Summa Theologiae(cfr Jean-Pierre Torrell, Tommaso d’Aquino. L’uomo e il teologo, Casale Monf., 1994, pp. 118-184).
En 1269 fue llamado de nuevo a París para un segundo ciclo de enseñanzas. Los estudiantes – se comprende – estaban entusiasmados con sus lecciones. Un ex-alumno suyo declaró que una grandísima multitud de estudiantes seguía los cursos de Tomás, tanto que las aulas no conseguían contenerles, y añadía, con una anotación personal, que "escucharle era para él una felicidad profunda". La interpretación de Aristóteles dada por Tomás no era aceptada por todos, pero incluso sus adversarios en el campo académico, como Godofredo de Fontaines, por ejemplo, admitían que la doctrina de fray Tomás era superior a otras por su utilidad y valor y servía de corrección a las de todos los demás doctores. Quizás también para sustraerle de las vivaces discusiones en curso, los superiores lo enviaron una vez más a Nápoles, para ponerse a disposición del rey Carlos I, que quería organizar los estudios universitarios.
Además del estudio y la enseñanza, Tomás se dedicó también a la predicación al pueblo. Y también el pueblo iba de buen grado a escucharle. Diría que es verdaderamente una gracia grande cuando los teólogos saben hablar con sencillez y fervor a los fieles. El ministerio de la predicación, por otra parte, ayuda a los mismos expertos en teología a un sano realismo pastoral, y enriquece de estímulos vivaces su investigación.
Los últimos meses de la vida terrena de Tomás permanecen rodeados de una atmósfera particular, diría misteriosa. En diciembre de 1273 llamó a su amigo y secretario Reginaldo para comunicarle su decisión de interrumpir todo trabajo, porque durante la celebración de la Misa había comprendido, a raíz de una revelación sobrenatural, que cuanto había escrito hasta entonces era solo “un montón de paja". Es un episodio misterioso, que nos ayuda a comprender no sólo la humildad personal de Tomás, sino también el hecho de que todo aquello que llegamos a pensar y a decir sobre la fe, por elevado y puro que sea, es infinitamente superado por la grandeza y por la belleza de Dios, que nos será revelada en plenitud en el Paraíso. Algún mes después, cada vez más absorto en una meditación pensativa, Tomás murió mientras estaba de viaje hacia Lyon, donde se dirigía para tomar parte en el Concilio Ecuménico proclamado por el Papa Gregorio X. Se apagó en la Abadía cisterciense de Fossanova, tras haber recibido el Viático con sentimientos de gran piedad.
La vida y la enseñanza de santo Tomás de Aquino se podría resumir en un episodio recogido por los antiguos biógrafos. Mientras el santo, como era su costumbre, estaba en oración ante el crucifijo, por la mañana temprano en la Capilla de san Nicolás en Nápoles, Domingo de Caserta, el sacristán de la iglesia, sintió desarrollarse un diálogo. Tomás preguntaba, preocupado, si cuanto había escrito sobre los misterios de la fe cristiana era correcto. Y el Crucifijo respondió: “Tu has hablado bien de mí, Tomás. ¿Cuál será tu recompensa?". Y la respuesta que Tomás dio es la que también nosotros, amigos y discípulos de Jesús, quisieramos decir siempre: “¡Nada más que a Ti, Señor!" (Ibid., p. 320).
[En español dijo]
Saludo a los grupos de lengua española, en particular a las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires y a los peregrinos venidos para la Beatificación de María Pierina de Micheli, así como a los demás fieles provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. A todos os invito a participar con profunda piedad y veneración en la próxima Solemnidad delCorpus Christi, para experimentar así constantemente en nosotros los frutos de la Redención. Muchas gracias.
[Llamamiento final]
Con profunda inquietud sigo los trágicos acontecimientos sucedidos en la proximidad de la Franja de Gaza. Siento la necesidad de expresar mi sentidas condolencias por las víctimas de estos dolorosísimos acontecimientos, que preocupan a cuantos importa la paz en esa región. Una vez más repito con ánimo oprimido que la violencia no resuelve las controversias, sino que acrecienta sus dramáticas consecuencias y genera otra violencia. Hago un llamamiento a cuantos tienen responsabilidades políticas a nivel local e internacional para que busquen incesantemente soluciones justas a través del diálogo, de forma que se garantice a las poblaciones de la zona mejores condiciones de vida, en concordia y serenidad. Os invito a uniros a mí en la oración por las víctimas, por sus familiares y por cuantos sufren. Que el Señor sostenga los esfuerzos de aquellos que no se cansan de trabajar por la reconciliación y la paz.
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]